13/08/2020
El síncope, comúnmente conocido como desmayo, es una experiencia médica que puede generar considerable preocupación. Se define como una pérdida brusca y transitoria de conocimiento, acompañada de una pérdida del tono postural. La clave de esta condición reside en una disminución global y pasajera del flujo sanguíneo hacia el cerebro. Afortunadamente, esta pérdida de conciencia suele ser breve, generalmente durando desde unos pocos segundos hasta no más de 4 o 5 minutos. Una característica distintiva del síncope es la recuperación completa y espontánea tras el episodio, sin dejar secuelas como somnolencia prolongada u otros síntomas neurológicos.

Comprender el síncope es crucial, tanto para quienes lo padecen como para quienes pueden presenciar un episodio. Aunque a menudo es benigno, en algunos casos puede ser una señal de alerta de condiciones subyacentes más serias, especialmente de origen cardíaco. Por ello, una evaluación médica adecuada es siempre recomendable tras un primer episodio o si los síncopes son recurrentes.

- ¿Qué Puede Provocar un Síncope? Los Mecanismos Detrás del Desmayo
- Tipos de Síncope: Clasificación Según el Desencadenante
- ¿Qué Debemos Hacer en Caso de Síncope? Actuación Inmediata
- Prevención del Síncope: Estrategias para Evitar Episodios Futuros
- Diagnóstico del Síncope: Identificando la Causa Subyacente
- Preguntas Frecuentes sobre el Síncope
- ¿Es lo mismo síncope que desmayo?
- ¿Cuánto dura típicamente un episodio de síncope?
- ¿Siempre es grave tener un síncope?
- ¿Qué debo hacer si siento que me voy a desmayar?
- ¿Puede el estrés o la ansiedad causar síncope?
- ¿Qué pruebas se hacen para diagnosticar la causa del síncope?
- ¿Se puede prevenir el síncope?
- ¿Cuándo debo llamar a emergencias si alguien se desmaya?
¿Qué Puede Provocar un Síncope? Los Mecanismos Detrás del Desmayo
La causa fundamental del síncope es la reducción temporal del suministro de sangre al cerebro. Esta reducción puede ser desencadenada por diversos mecanismos. En la gran mayoría de los casos, aproximadamente 9 de cada 10, el síncope es de origen neuromediado. Esto significa que existe un reflejo anormal que provoca una disminución tanto de la frecuencia cardíaca (el número de latidos por minuto) como de la presión arterial, o ambas a la vez. Este mecanismo se activa a través del nervio vago (estimulación vagal), que juega un papel importante en la regulación de estas funciones corporales.
Distintas situaciones o estímulos pueden poner en marcha esta respuesta vagal exagerada. Desde estímulos físicos hasta emocionales, el cuerpo reacciona de forma desproporcionada, llevando a la disminución del flujo cerebral y, en consecuencia, al desmayo.
Por otro lado, aunque menos común (aproximadamente 1 de cada 10 síncopes), el síncope puede tener un origen cardiovascular. Este tipo es de vital importancia diagnosticarlo adecuadamente, ya que suele estar relacionado con patologías cardíacas subyacentes. En estos casos, la disminución del flujo sanguíneo cerebral se debe a un problema en el bombeo de sangre por parte del corazón, a menudo causado por arritmias cardíacas (ritmos cardíacos anormales) o, con menor frecuencia, por malformaciones congénitas. La alteración repentina en la capacidad del corazón para bombear eficientemente desencadena el síncope.
Tipos de Síncope: Clasificación Según el Desencadenante
La forma más común de clasificar los síncopes se basa en el tipo de estímulo o situación que desencadena la disminución súbita del flujo sanguíneo cerebral. Entender los diferentes tipos ayuda a identificar posibles causas y adoptar medidas preventivas específicas:
Síncopes Neuromediados
Estos son los tipos más frecuentes y se subdividen según el desencadenante:
- Síncopes Neuromediados Situacionales: Se producen en respuesta a situaciones específicas que favorecen la estimulación del nervio vago y la consecuente disminución de la presión arterial y/o frecuencia cardíaca. Ejemplos comunes incluyen:
- Traumatismos con dolor agudo e intenso.
- Realizar una maniobra de Valsalva (como toser enérgicamente, soplar contra resistencia, o hacer fuerza durante el estreñimiento).
- Ejercicio físico muy intenso, especialmente en ambientes calurosos.
- Bipedestación prolongada (estar de pie mucho tiempo).
- Levantarse bruscamente después de haber estado acostado o sentado por un largo período.
- Ayuno prolongado o el consumo de comidas muy abundantes.
- Micción o defecación.
- Estimulación del seno carotídeo (una zona en el cuello).
- Síncopes Vasovagales o por Impacto Emocional: En este tipo, el estímulo que activa el nervio vago es una emoción intensa o una situación estresante a nivel psicológico. Ejemplos incluyen:
- Ver sangre.
- Recibir una noticia emocionalmente fuerte, como el fallecimiento de un familiar.
- La visión de algo desagradable.
- Situaciones de miedo o ansiedad extrema.
Síncopes Cardiovasculares
Aunque menos comunes, son los que requieren mayor atención médica debido a su posible relación con enfermedades cardíacas. Se sospecha este tipo de síncope si se produce en ciertas circunstancias:
- Estando el paciente acostado o tumbado, y no de pie.
- Durante o inmediatamente después de un esfuerzo físico intenso.
- Cuando el paciente refiere notar palpitaciones (sensación de latidos cardíacos rápidos o irregulares) justo antes de perder el conocimiento.
Estos indicios sugieren que el problema podría estar directamente relacionado con el ritmo o la función de bombeo del corazón.
¿Qué Debemos Hacer en Caso de Síncope? Actuación Inmediata
Presenciar un síncope puede ser alarmante, pero es fundamental mantener la calma y saber cómo actuar correctamente. El objetivo principal es restablecer el flujo sanguíneo cerebral de la forma más rápida y segura posible y prevenir lesiones secundarias:
- Acercarse al suelo: Si la persona siente los síntomas premonitorios de un desmayo (mareo, debilidad, visión borrosa o negra, sudoración), es crucial que se siente o se tumbe inmediatamente. Si está de pie, debe intentar acercarse al suelo para evitar una caída descontrolada que podría causar traumatismos graves.
- Posición de Recuperación: Una vez que la persona ha perdido el conocimiento o está a punto de hacerlo, túmbala boca arriba sobre una superficie plana.
- Elevar las Piernas: Eleva ligeramente las piernas de la persona (unos 30-45 cm por encima del nivel del corazón). Esto ayuda a que la sangre fluya de regreso hacia el cerebro.
- Aflojar la Ropa: Desabrocha cuellos de camisas, cinturones o cualquier prenda ajustada que pueda dificultar la circulación o la respiración.
- No Reanimar Innecesariamente: En la mayoría de los síncopes, la recuperación es rápida y espontánea. No se deben realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) a menos que la persona no recupere la conciencia rápidamente y no respire o no tenga pulso. El síncope es una pérdida transitoria, no un paro cardíaco en la mayoría de los casos.
Normalmente, con estas medidas sencillas, la persona recuperará la consciencia en poco tiempo. Si la recuperación no ocurre rápidamente, o si sospechas que el síncope pudo ser de origen cardiovascular (por ejemplo, si ocurrió durante el ejercicio o si la persona se quejó de palpitaciones), entonces es necesario avisar a los servicios de Emergencias de inmediato. Podría ser necesaria una evaluación médica urgente y, en casos raros de síncope arritmogénico, la utilización de un desfibrilador.
Prevención del Síncope: Estrategias para Evitar Episodios Futuros
Para muchas personas, el síncope puede prevenirse o al menos reducir su frecuencia y severidad identificando y evitando los desencadenantes conocidos. Las estrategias de prevención se centran principalmente en modificar comportamientos y hábitos:
- Evitar Estar Mucho Tiempo de Pie: Si sabes que tienes tendencia al síncope vasovagal o situacional, limita los períodos prolongados de bipedestación, especialmente en lugares concurridos o calurosos.
- Mantenerse Hidratado: La deshidratación puede disminuir el volumen sanguíneo y la presión arterial. Asegúrate de beber suficientes líquidos a lo largo del día, especialmente en climas cálidos, al hacer ejercicio o si tienes diarrea o vómitos. La hidratación adecuada es fundamental.
- No Estar Muchas Horas Sin Comer: El ayuno prolongado puede llevar a una bajada de azúcar en sangre, lo que puede contribuir al síncope. Intenta comer comidas regulares y saludables.
- Evitar Ambientes Calurosos y Mal Ventilados: Estos entornos pueden favorecer la vasodilatación y la disminución de la presión arterial. Busca lugares frescos y bien ventilados.
- Levantarse Lentamente: Al pasar de estar acostado o sentado a estar de pie, hazlo de forma gradual. Siéntate en el borde de la cama por un minuto antes de levantarte completamente.
- Para Extracciones de Sangre o Procedimientos Médicos: Si tiendes a desmayarte con agujas o procedimientos médicos, informa al personal y solicita que te permitan estar tumbado durante el procedimiento.
- Reconocer los Síntomas de Advertencia: Aprende a identificar los síntomas que te avisan que un síncope podría ocurrir (mareo, sudoración, náuseas, visión de túnel). Al notarlos, busca un lugar seguro para sentarte o tumbarte inmediatamente y eleva las piernas si es posible. Esta es una medida clave para evitar la pérdida completa de conciencia y la caída.
Implementar estas precauciones puede disminuir significativamente las posibilidades de sufrir un síncope. Es importante ser consciente de tu propio cuerpo y de las situaciones que te afectan.
Diagnóstico del Síncope: Identificando la Causa Subyacente
Determinar la causa exacta de un síncope es esencial para proporcionar el tratamiento adecuado y evaluar el riesgo futuro. La evaluación médica generalmente comienza con una historia clínica detallada y un examen físico. Basándose en estos hallazgos, se pueden solicitar una serie de pruebas:
- Electrocardiograma (ECG): Esta es una prueba fundamental y se realiza en prácticamente todos los pacientes que han sufrido un síncope. Un ECG puede detectar arritmias, trastornos de la conducción eléctrica del corazón, signos de hipertrofia ventricular, trastornos de preexcitación, prolongación del intervalo QT, síndrome de Brugada, funcionamiento anormal de un marcapasos, o indicios de isquemia o infarto de miocardio. Si el ECG inicial no es concluyente, se pueden realizar ECG seriados o monitorización electrocardiográfica continua durante al menos 24 horas (Holter) para buscar arritmias intermitentes. Si los episodios son muy poco frecuentes, se puede considerar un grabador de eventos o un holter implantable para una monitorización a más largo plazo.
- Oximetría de Pulso: Mide la saturación de oxígeno en la sangre. Se evalúa durante o inmediatamente después del episodio para identificar hipoxemia, que podría sugerir una embolia pulmonar como causa rara del síncope. Si se confirma hipoxemia, pueden ser necesarios estudios de imagen pulmonar.
- Análisis de Sangre: No suelen ser útiles de forma general, a menos que la evaluación clínica sugiera una causa específica. Se realiza una prueba de embarazo en mujeres en edad reproductiva. Se mide el hematocrito si se sospecha anemia. Los electrolitos solo se miden si se sospecha un desequilibrio. La troponina sérica se mide si hay sospecha de infarto agudo de miocardio.
- Ecocardiografía: Una ecografía del corazón se indica si el síncope no tiene una explicación clara, si ocurre durante el ejercicio, si se detectan soplos cardíacos, o si se sospechan tumores intracardíacos u otras anomalías estructurales.
- Prueba de Estrés (Ergometría): Se realiza si se sospecha isquemia miocárdica o si los síntomas (incluido el síncope) se desencadenan con el ejercicio. No es tan útil si el síncope no está relacionado con la actividad física.
- Prueba de la Mesa Basculante: Es útil cuando la historia clínica sugiere un síncope neuromediado, como el vasovagal o situacional. También puede usarse si los síntomas se relacionan con el ejercicio pero otras pruebas cardíacas son negativas. Consiste en inclinar al paciente en una mesa para simular la posición de pie y observar la respuesta de la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
- Estudios Electrofisiológicos (EEF): Son pruebas invasivas que se consideran cuando las pruebas no invasivas (como el ECG y el Holter) no han identificado arritmias, especialmente en pacientes con síncope recurrente sin explicación, signos de alarma, o ciertas condiciones cardíacas subyacentes. Un EEF negativo para arritmias inducibles puede ayudar a identificar un grupo de bajo riesgo.
- Electroencefalograma (EEG): Se solicita si hay una fuerte sospecha de que los episodios podrían ser convulsiones (epilepsia) en lugar de síncope.
- Estudios de Imagen del Sistema Nervioso Central (TC o RM cerebral): Son rara vez necesarios y solo se indican si el examen neurológico o la historia clínica sugieren una enfermedad localizada en el cerebro o el sistema nervioso central como posible causa del síncope (lo cual es infrecuente).
La elección de las pruebas depende de la evaluación individual de cada paciente. Un síncope que causa una lesión o que se repite con frecuencia justifica una evaluación más exhaustiva.
Preguntas Frecuentes sobre el Síncope
¿Es lo mismo síncope que desmayo?
Sí, el desmayo es el término común para referirse al síncope, que es la pérdida temporal de conciencia debido a la falta de flujo sanguíneo adecuado al cerebro.
¿Cuánto dura típicamente un episodio de síncope?
Generalmente, un episodio de síncope dura desde unos pocos segundos hasta un máximo de 4-5 minutos. La recuperación es completa y sin confusión prolongada.
¿Siempre es grave tener un síncope?
No siempre. La mayoría de los síncopes son neuromediados y benignos. Sin embargo, un pequeño porcentaje puede ser de origen cardiovascular y potencialmente grave. Por eso es importante buscar evaluación médica, especialmente después del primer episodio o si son recurrentes.
¿Qué debo hacer si siento que me voy a desmayar?
Siéntate o túmbate inmediatamente para evitar caerte y lesionarte. Si puedes, eleva las piernas. Esto ayuda a que la sangre regrese al cerebro.
¿Puede el estrés o la ansiedad causar síncope?
Sí, las emociones intensas como el miedo o la ansiedad pueden desencadenar un síncope vasovagal, que es un tipo de síncope neuromediado.
¿Qué pruebas se hacen para diagnosticar la causa del síncope?
Las pruebas iniciales suelen incluir un ECG y una evaluación clínica. Dependiendo de la sospecha, se pueden realizar oximetría, análisis de sangre, ecocardiografía, prueba de la mesa basculante, o monitorización cardíaca prolongada. Estudios neurológicos o de imagen cerebral son menos comunes y solo se hacen si hay indicativos de una causa neurológica.
¿Se puede prevenir el síncope?
En muchos casos, sí. Evitar los desencadenantes conocidos (como estar de pie mucho tiempo, deshidratación, ayuno), levantarse lentamente y reconocer los síntomas de advertencia son estrategias de prevención efectivas.
¿Cuándo debo llamar a emergencias si alguien se desmaya?
Debes llamar a emergencias si la persona no recupera la conciencia rápidamente después de unos minutos, si no respira o no tiene pulso, si se ha lesionado gravemente al caer, o si sospechas una causa cardíaca (por ejemplo, ocurrió durante el ejercicio).
En conclusión, el síncope es una condición común que, aunque a menudo benigna, siempre merece atención médica para descartar causas subyacentes serias. Conocer los tipos, cómo actuar y cómo prevenirlo puede marcar una diferencia significativa en la seguridad y bienestar de las personas.
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