12/07/2014
El corazón es uno de los órganos más dinámicos en el cuerpo de un niño, latiendo millones de veces tan solo en su primer año de vida. Es completamente normal que la frecuencia cardíaca de un niño cambie significativamente, acelerándose o desacelerándose en función de su actividad, estado emocional, crecimiento e incluso durante el sueño. Comprender cómo tomar el pulso de un niño y qué se considera una frecuencia cardíaca normal es una herramienta valiosa para los padres, aunque generalmente sea el pediatra quien realice esta evaluación en las consultas de rutina.

El pulso, o la frecuencia cardíaca, es simplemente la cantidad de veces que el corazón de una persona late por minuto. Este valor es un indicador importante de cómo está funcionando el sistema circulatorio y puede verse afectado por una variedad de factores, incluyendo el nivel de actividad física, el estrés, la temperatura corporal e incluso enfermedades. Aunque no se espera que los padres monitoreen el pulso de sus hijos constantemente, saber cómo hacerlo y reconocer situaciones que podrían requerir atención es fundamental.
- ¿Dónde y Cómo Tomar el Pulso en Niños?
- ¿Qué es una Frecuencia Cardíaca Normal en Niños?
- ¿Cuándo Debo Tomar el Pulso a Mi Hijo?
- Síntomas de Alerta y Cuándo Buscar Ayuda Urgente
- Métodos Alternativos para Medir el Pulso
- Entendiendo los Latidos Cardíacos Irregulares (Arritmias)
- Signos y Síntomas de una Frecuencia Cardíaca Anormal
- Diagnóstico de las Frecuencias Cardíacas Anormales
- Opciones de Tratamiento para las Arritmias
- Preguntas Frecuentes
¿Dónde y Cómo Tomar el Pulso en Niños?
La técnica para tomar el pulso puede variar ligeramente dependiendo de la edad del niño, aunque el principio es el mismo: sentir suavemente el latido rítmico de una arteria cercana a la superficie de la piel.
En Bebés: El Pulso Braquial
Para los bebés, el punto más accesible y recomendado para sentir el pulso es en la parte superior del brazo, conocido como pulso braquial. Para tomarlo:
- Acueste a su bebé suavemente sobre su espalda.
- Doble ligeramente uno de sus brazos, de modo que la mano quede cerca de la oreja.
- Palpe con suavidad la cara interna del brazo, en el área que se encuentra entre el hombro y el codo.
- Utilice las yemas de sus dedos (generalmente el índice y el medio), no el pulgar, ya que este último tiene su propio pulso.
- Sienta la pulsación y cuente los latidos durante 15 segundos.
- Multiplique el número de latidos por cuatro para obtener la frecuencia cardíaca por minuto.
En Niños Mayores: El Pulso Radial y Carotídeo
Para los niños más grandes, el lugar más común para tomar el pulso es la muñeca, donde se siente el pulso radial. Para encontrarlo:
- Pida a su hijo que relaje la mano.
- Palpe con suavidad la cara interna de la muñeca, justo por debajo de la base del pulgar.
- Una vez que sienta la pulsación, cuente los latidos durante 15 segundos y multiplique por cuatro.
Si por alguna razón no logra encontrar el pulso en la muñeca, puede intentar en el cuello. Aquí se encuentra el pulso carotídeo. Proceda con precaución:
- Coloque suavemente las yemas de los dedos en un lado de la tráquea de su hijo, en el hueco blando al lado de la nuez de Adán.
- Sienta la pulsación. Es importante palpar solo en un lado del cuello a la vez.
- Cuente los latidos durante 15 segundos y multiplique por cuatro.
Antes de tomar el pulso, asegúrese de que el niño haya estado en reposo durante al menos 5 minutos, sin correr, saltar, llorar o realizar actividades extenuantes. Necesitará un cronómetro o un reloj con segundero para medir el tiempo con precisión.
¿Qué es una Frecuencia Cardíaca Normal en Niños?
La frecuencia cardíaca normal de un niño varía considerablemente según su edad. Lo que es normal para un recién nacido sería muy rápido para un adolescente. Además, la frecuencia cardíaca es más baja cuando el niño está dormido o en reposo y aumenta significativamente durante la actividad física.
La siguiente tabla proporciona rangos generales de frecuencias cardíacas normales en niños y adolescentes, tanto en estado de vigilia como dormidos. Es importante recordar que estos son promedios y el médico de su hijo es la mejor persona para determinar qué rango es normal específicamente para él.
| Edad | Frecuencia estando despierto (latidos por minuto) | Dormido (latidos por minuto) |
|---|---|---|
| Recién nacido | 100 a 205 | 90 a 160 |
| Bebé | 100 a 180 | 90 a 160 |
| Entre 1 y 2 años de edad | 98 a 140 | 80 a 120 |
| Entre 3 y 5 años de edad | 80 a 120 | 65 a 100 |
| Entre 6 y 7 años de edad | 75 a 118 | 58 a 90 |
| Adolescente | 60 a 100 | 50 a 90 |
Como se puede observar, la frecuencia cardíaca tiende a disminuir a medida que el niño crece. Un adolescente deportista, por ejemplo, podría tener una frecuencia cardíaca en reposo tan baja como 50 latidos por minuto, pero alcanzar 180 durante el ejercicio intenso.
¿Cuándo Debo Tomar el Pulso a Mi Hijo?
En la mayoría de los casos, no necesitará tomarle el pulso a su hijo de forma rutinaria. Su pediatra lo hará durante las revisiones médicas. Sin embargo, hay ciertas situaciones en las que podría ser necesario, generalmente bajo indicación médica o si observa síntomas preocupantes.
Puede ser necesario controlar el pulso de su hijo si:
- Tiene una afección médica preexistente que requiere monitoreo de la frecuencia cardíaca. En este caso, el médico le indicará con qué frecuencia y en qué situaciones debe tomar el pulso.
- Nota que la frecuencia cardíaca de su hijo parece saltarse latidos, es inusualmente fuerte o muy rápida sin una causa aparente (como ejercicio o excitación).
- Su hijo se queja de dolor en el pecho.
- Experimenta mareos.
- Ha tenido un episodio de desmayo.
- Presenta respiración rápida.
Si observa cualquiera de estos síntomas, es importante llamar al médico de su hijo para discutir la situación y compartir la frecuencia cardíaca que ha medido.
Síntomas de Alerta y Cuándo Buscar Ayuda Urgente
Ciertas combinaciones de síntomas, junto con una frecuencia cardíaca potencialmente anormal, requieren atención médica inmediata. Diríjase a un servicio de urgencias o llame a los servicios de emergencia (como el 911 en Estados Unidos, adapte al número local si es necesario) si su hijo presenta alguno de los síntomas mencionados anteriormente Y además:
- Le cuesta mucho despertarse o está inusualmente somnoliento.
- Tiene dificultad para respirar; por ejemplo, los músculos entre sus costillas se hunden hacia adentro con cada respiración o las fosas nasales se dilatan.
- Su piel se ve pálida o de color gris, o sus labios adquieren un tono azulado.
En una llamada a emergencias, es posible que el operador le pida que tome el pulso de su hijo y le indique el valor, por lo que es útil saber cómo hacerlo.
Métodos Alternativos para Medir el Pulso
Además de la palpación manual, existen tecnologías que pueden ayudar a medir el pulso. Algunas aplicaciones para teléfonos inteligentes afirman poder medir la frecuencia cardíaca usando la cámara del teléfono al presionar un dedo sobre ella. Los relojes inteligentes y deportivos también suelen tener sensores de pulso.
Estos métodos pueden ser útiles, pero tienen limitaciones. Para obtener una lectura precisa, el niño debe permanecer muy quieto, lo que los hace más adecuados para niños mayores y colaboradores. Antes de depender de estas tecnologías, es recomendable consultar con el médico de su hijo para saber si las considera fiables y si recomienda alguna aplicación o dispositivo en particular.
Entendiendo los Latidos Cardíacos Irregulares (Arritmias)
El ritmo normal del corazón está controlado por células especializadas que actúan como "marcapasos", enviando impulsos eléctricos que coordinan la contracción y relajación de las cavidades cardíacas (aurículas y ventrículos) para bombear sangre eficazmente. Cuando este ritmo se altera, hablamos de arritmias.

Hay muchos factores que pueden influir en el ritmo cardíaco, más allá de la actividad física o las emociones. La fiebre, la deshidratación, la anemia, ciertos medicamentos e incluso el consumo de bebidas con cafeína pueden afectarlo. Algunos niños también nacen con afecciones congénitas que impactan en los músculos del corazón o en las vías eléctricas que controlan los latidos.
Arritmias Comunes y Generalmente Inofensivas
Es frecuente que los padres se preocupen por latidos irregulares, y las arritmias son un motivo común de consulta con un cardiólogo pediátrico. Sin embargo, muchas de estas irregularidades son completamente normales y benignas.
Una de las arritmias más comunes en niños es la arritmia sinusal respiratoria. Este patrón irregular es causado por el cambio natural en la velocidad del retorno de la sangre al corazón con la respiración: el corazón late más rápido al inhalar y más lento al exhalar. Aunque lleva la palabra "arritmia", esta variación ocurre en todos los niños sanos y es una parte normal del funcionamiento cardíaco.
Otro tipo de irregularidad común, observada en hasta el 75% de los niños, son los latidos cardíacos prematuros o "saltados". Estos latidos adicionales pueden originarse en las cavidades superiores (contracciones auriculares prematuras) o inferiores (contracciones ventriculares prematuras). Los niños o adolescentes pueden sentir una sensación de que el corazón se "salta" un latido, seguida a menudo por un latido más fuerte. Aunque pueden ser perceptibles, suelen ser inofensivos.
Arritmias que Podrían Requerir Evaluación y Tratamiento
Existen otros tipos de arritmias que sí pueden requerir evaluación médica y tratamiento. Estos pueden clasificarse en latidos inusualmente rápidos o lentos.
Latidos Cardíacos Inusualmente Rápidos (Taquicardia)
La taquicardia se refiere a una frecuencia cardíaca anormalmente rápida. La taquicardia supraventricular (TSV) es la arritmia anormal más común en pediatría, afectando a 1 de cada 250 niños. Se produce cuando señales eléctricas erróneas en las cavidades superiores del corazón provocan episodios súbitos de latidos muy rápidos. Estos episodios pueden durar segundos, minutos o más. Aproximadamente la mitad de los niños con TSV son diagnosticados siendo bebés, y a menudo los episodios desaparecen para el primer año de vida, aunque pueden reaparecer.
Hay diferentes tipos de TSV, incluyendo el Síndrome de Wolff-Parkinson-White, una afección congénita donde existe una vía eléctrica adicional en el corazón que permite que los impulsos viajen más rápido y en direcciones inusuales.
El aleteo y la fibrilación auriculares son otras formas de taquicardia donde las señales eléctricas en las aurículas son mucho más rápidas que en los ventrículos, haciendo que las aurículas "aleteen" o tiemblen en lugar de contraerse eficazmente. Esto dificulta el bombeo de sangre y aumenta el riesgo de coágulos. Son menos comunes en niños, a menudo vinculadas a anomalías cardíacas congénitas o trastornos musculares del corazón.
La taquicardia ventricular (TV) es menos frecuente en niños, pero su identificación temprana es crucial debido al riesgo de muerte súbita cardíaca. Se origina en las cavidades inferiores del corazón y causa un ritmo muy rápido. Un tipo de TV es el síndrome del QT largo, un defecto hereditario que afecta la capacidad de las cavidades inferiores para contraerse y relajarse adecuadamente, resultando en un ritmo caótico y rápido.
Latidos Cardíacos Inusualmente Lentos (Bradicardia)
La bradicardia se define como una frecuencia cardíaca por debajo del rango normal para la edad del niño. Dos tipos comunes en niños son:
- La bradicardia sinusal: Más común en bebés prematuros, puede ser causada por exposición a ciertos medicamentos antes del nacimiento, problemas respiratorios o hipotermia (baja temperatura corporal).
- El bloqueo auriculoventricular: Ocurre cuando las señales eléctricas no pueden pasar correctamente de las aurículas a los ventrículos. A menudo se debe a problemas estructurales en el corazón que afectan el nódulo AV, que actúa como un marcapasos natural.
Signos y Síntomas de una Frecuencia Cardíaca Anormal
Los síntomas de una frecuencia cardíaca anormal pueden variar con la edad.
- En bebés, pueden manifestarse como irritabilidad excesiva, intranquilidad, dificultad para comer, palidez y falta de energía.
- Los niños mayores tienden a presentar síntomas más específicos como sentir palpitaciones (una sensación de aleteo o golpeteo en el pecho), mareos o desmayos, dolor o molestia en el pecho y dificultad para respirar.
Si sospecha que su hijo tiene una frecuencia cardíaca anormal basándose en estos síntomas o en la medición del pulso, es fundamental consultar al médico.
Diagnóstico de las Frecuencias Cardíacas Anormales
Si el pediatra sospecha un problema de ritmo cardíaco tras un examen, probablemente recomendará pruebas cardíacas. La primera prueba, rápida y sencilla, suele ser un Electrocardiograma (ECG o EKG). Este registra la actividad eléctrica del corazón y a menudo confirma un diagnóstico, aunque a veces se necesitan más pruebas.

Si la irregularidad no es constante, pueden usarse monitores cardíacos portátiles, como un monitor Holter, que registra el ritmo durante uno o varios días mientras el niño realiza sus actividades normales. Algunos permiten al niño presionar un botón cuando siente síntomas para correlacionar el síntoma con el ritmo cardíaco del momento.
Si la arritmia ocurre principalmente durante el ejercicio, se puede realizar una prueba de esfuerzo. El niño corre en una cinta o pedalea en una bicicleta estática mientras se monitorea su corazón.
Para niños con desmayos relacionados con la frecuencia cardíaca, una prueba de basculación (o mesa inclinada) puede mostrar cómo cambian la frecuencia cardíaca y la presión arterial al pasar de estar acostado a estar de pie.
En raras ocasiones, si se sospechan problemas estructurales en el corazón, se pueden realizar pruebas de imagenología como un ecocardiograma (una ecografía del corazón).
Es común que el pediatra remita al niño a un cardiólogo pediátrico. Un electrofisiólogo pediátrico, especialista en trastornos del ritmo, también puede formar parte del equipo de atención.
Opciones de Tratamiento para las Arritmias
Aunque los trastornos del ritmo cardíaco pueden ser preocupantes, existen tratamientos y, en algunos casos, curas. Muchos problemas se controlan eficazmente con medicamentos. En casos necesarios, se pueden implantar dispositivos como marcapasos artificiales para mantener un ritmo regular.
Otras opciones incluyen intervenciones quirúrgicas correctivas o procedimientos como la ablación por radiofrecuencia, que utiliza energía (ondas de radio) para calentar y neutralizar las células cardíacas que causan el ritmo anormal, bloqueando las vías eléctricas defectuosas.
Preguntas Frecuentes
¿Qué causa que el pulso de mi hijo cambie?
El pulso de un niño cambia constantemente. Factores como la actividad física, el estrés o la emoción, la fiebre, la deshidratación, ciertos medicamentos e incluso la respiración normal (arritmia sinusal respiratoria) pueden afectar la frecuencia cardíaca.
¿Es normal que el pulso de mi hijo sea irregular a veces?
Sí, es bastante común y a menudo normal. La arritmia sinusal respiratoria y los latidos prematuros son ejemplos de irregularidades frecuentes y generalmente inofensivas en los niños.
¿Cuándo debo preocuparme por el pulso de mi hijo?
Debe consultar al médico si nota que el pulso de su hijo es inusualmente rápido o lento sin razón aparente, si se salta muchos latidos, o si el niño presenta síntomas como dolor de pecho, mareos, desmayos, respiración rápida, o si tiene una afección médica que requiere monitoreo cardíaco.
¿Cuándo debo buscar ayuda de emergencia?
Busque ayuda de emergencia inmediatamente si su hijo, además de síntomas como dolor de pecho o mareos, tiene dificultad para despertarse, problemas respiratorios severos (hundimiento de costillas, aleteo nasal) o cambios en el color de la piel o los labios (pálidos, grises, azules).
Conocer estos aspectos básicos sobre el pulso y la frecuencia cardíaca en niños puede ayudarle a reconocer situaciones que requieren atención y a comunicarse eficazmente con el pediatra de su hijo.
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