20/04/2015
La salud y el bienestar de nuestras mascotas son siempre una prioridad. Cuando pensamos en tratamientos complementarios o alternativos, a menudo surgen dudas sobre su aplicabilidad y seguridad en animales. Una de estas áreas es la quiropráctica. Aunque comúnmente asociada con humanos, la quiropráctica también se practica en animales, incluidos nuestros amigos felinos. Pero, ¿es posible hacer quiropráctica en un gato? ¿Es segura? Y, si es así, ¿cómo funciona y cuándo podría ser necesaria?

La quiropráctica veterinaria es una disciplina que se centra en la salud de la columna vertebral y el sistema nervioso de los animales. Al igual que en las personas, los gatos pueden experimentar desalineaciones en sus articulaciones, particularmente en la columna, que pueden afectar su movilidad, causar dolor o incluso influir en otras funciones corporales a través del sistema nervioso.
- ¿Se Puede Hacer Quiropráctica en un Gato?
- Cómo Funciona la Quiropráctica Felina: El Proceso de Ajuste
- ¿Cuándo Podría un Gato Necesitar un Quiropráctico? Signos a Observar
- Beneficios Potenciales de la Quiropráctica para Gatos
- ¿Es Segura la Quiropráctica en Animales?
- Encontrando un Quiropráctico Veterinario Cualificado
- ¿Cuánto Cuesta un Quiropráctico para Gatos?
- Quiropráctica vs. Atención Veterinaria Tradicional
- Preguntas Frecuentes sobre la Quiropráctica en Gatos
- Conclusión
¿Se Puede Hacer Quiropráctica en un Gato?
¡Sí, absolutamente! La quiropráctica en gatos es una práctica real y en crecimiento dentro de la medicina veterinaria integrativa. Se realiza por profesionales especializados, conocidos como quiroprácticos veterinarios, que a menudo son veterinarios (DVM) o quiroprácticos humanos (DC) con formación y certificación adicionales en quiropráctica animal. Estos profesionales tienen un profundo conocimiento de la anatomía felina y las técnicas seguras para aplicar ajustes.

El objetivo de la quiropráctica felina es identificar y corregir las 'subluxaciones vertebrales', que son áreas donde las articulaciones de la columna (o de otras partes del cuerpo) no se mueven correctamente. Al corregir estas disfunciones, se busca restaurar la función nerviosa normal, mejorar la movilidad y reducir el dolor, lo que puede llevar a una mejora general en la salud y el bienestar del gato.
Cómo Funciona la Quiropráctica Felina: El Proceso de Ajuste
El proceso quiropráctico en un gato comienza con una evaluación exhaustiva. El quiropráctico veterinario examinará al gato observando su marcha, postura y cómo se mueve. También palpará cuidadosamente la columna vertebral y otras articulaciones para identificar áreas de restricción o sensibilidad, lo que podría indicar una subluxación. En algunos casos, puede ser necesario realizar radiografías para obtener una visión más clara de la estructura ósea del felino.
Una vez identificada el área problemática, se procede al ajuste. Existen más de 100 métodos quiroprácticos diferentes, y la técnica específica utilizada dependerá de la ubicación del problema y de la preferencia del especialista. El quiropráctico puede usar solo sus manos para realizar el ajuste o emplear dispositivos mecánicos de ajuste, como un activador.
El ajuste se centra en mover la articulación en la dirección específica necesaria para restaurar su función normal. Los movimientos del quiropráctico son controlados y precisos, a menudo descritos como un impulso de alta velocidad y baja amplitud. La clave es aplicar la fuerza justa y necesaria para corregir la disfunción articular sin causar estrés o incomodidad al gato.
Es importante entender que una subluxación en una parte de la columna puede crear tensión o desalineaciones compensatorias en otras áreas, lo que se conoce como subluxaciones asociadas. Por lo tanto, el quiropráctico evaluará y ajustará la estructura espinal completa, si es necesario, para lograr una alineación total.
Después del ajuste, el quiropráctico reevaluará el rango de movimiento del gato y se asegurará de que no haya signos de dolor persistente. A menudo, se permite que el gato se mueva libremente en la sala de examen para observar si ha habido un cambio en su marcha o comportamiento, lo que ayuda a confirmar la efectividad del ajuste.
¿Cuándo Podría un Gato Necesitar un Quiropráctico? Signos a Observar
Nuestros gatos son maestros en ocultar el dolor, pero hay señales sutiles que pueden indicar que algo no está bien y que podrían beneficiarse de la quiropráctica. Estar atento a estos cambios en el comportamiento o la movilidad de tu felino es crucial:
- Cojeo o Dificultad para Moverse: Si notas que tu gato cojea, tiene problemas para saltar, subir escaleras o parece rígido, podría ser un indicio de problemas espinales o articulares.
- Cambios en el Comportamiento: Un gato con dolor a menudo se vuelve más irritable, se esconde más, evita el contacto o, por el contrario, busca más atención de lo habitual. Un cambio inexplicado en el temperamento puede ser una señal de malestar físico.
- Disminución de la Actividad: Si tu gato, antes juguetón y activo, ahora pasa la mayor parte del tiempo durmiendo o simplemente se mueve menos, podría ser debido al dolor que le impide disfrutar de sus actividades habituales.
- Dificultad para Asearse: Los gatos son animales muy limpios. Si tu gato tiene problemas para alcanzar ciertas partes de su cuerpo para lamerse, especialmente la espalda o la cola, podría ser un signo de restricción en la movilidad de la columna. Esto puede resultar en un pelaje descuidado o enmarañado.
- Sensibilidad al Tacto: Si tu gato reacciona negativamente (se encoge, gruñe o se aleja) cuando tocas ciertas áreas de su espalda, cuello o caderas, es una clara señal de que podría estar experimentando dolor o incomodidad en esas zonas.
- Cambios en la Postura: Una postura encorvada o inusual también puede ser un signo de dolor espinal.
Si observas alguno de estos signos, es recomendable hablar con tu veterinario habitual. Ellos pueden realizar un examen completo para descartar otras causas médicas y, si lo consideran apropiado, referirte a un quiropráctico veterinario certificado.
Beneficios Potenciales de la Quiropráctica para Gatos
La quiropráctica felina no es una cura para todas las enfermedades, pero puede ofrecer varios beneficios significativos, especialmente como parte de un plan de atención integral:
- Reducción del Dolor: Al corregir las subluxaciones y restaurar el movimiento articular normal, se puede aliviar la presión sobre los nervios y reducir la inflamación, lo que a menudo resulta en una disminución del dolor, especialmente en condiciones como la artritis.
- Mejora de la Movilidad: Los ajustes quiroprácticos pueden restaurar el rango de movimiento en las articulaciones rígidas o disfuncionales, permitiendo que el gato se mueva con mayor facilidad y comodidad.
- Optimización de la Función Nerviosa: Dado que la columna vertebral protege la médula espinal y las raíces nerviosas, una columna bien alineada permite que el sistema nervioso funcione de manera más eficiente. Esto puede tener efectos positivos en diversas funciones corporales.
- Mejora del Bienestar General: Un gato que experimenta menos dolor y tiene una mejor movilidad es, en general, un gato más feliz y activo. La quiropráctica puede contribuir significativamente a mejorar la calidad de vida de tu mascota.
Estos beneficios son particularmente notables en gatos mayores, que a menudo sufren de afecciones degenerativas como la artritis. La quiropráctica puede ayudar a manejar el dolor crónico y mantener su movilidad en sus años dorados, permitiéndoles seguir disfrutando de sus actividades favoritas.

¿Es Segura la Quiropráctica en Animales?
La seguridad de la quiropráctica en animales es una preocupación válida. Sin embargo, cuando es realizada por un quiropráctico veterinario cualificado y certificado, se considera un tratamiento complementario seguro y efectivo. La historia de la quiropráctica en animales se remonta a principios del siglo XX, y en las últimas décadas ha ganado reconocimiento dentro de la medicina veterinaria integrativa.
La clave de la seguridad radica en la formación y certificación del profesional. Existen organismos certificadores en Norteamérica, como la American Veterinary Chiropractic Association (AVCA) y la International Veterinary Chiropractic Association (IVCA), que establecen estándares rigurosos. Para obtener la certificación de estas agencias, los veterinarios (DVM) o quiroprácticos humanos (DC) deben completar un programa de quiropráctica animal aprobado y pasar exámenes teóricos y clínicos.
Además, la mayoría de las regulaciones estatales y las directrices de organizaciones como la American Veterinary Medical Association (AVMA) recomiendan que un veterinario examine al animal y establezca un diagnóstico preliminar antes de iniciar cualquier tratamiento complementario, incluida la quiropráctica. En muchas jurisdicciones, se requiere que un veterinario supervise el tratamiento quiropráctico o proporcione una referencia.
Un quiropráctico veterinario certificado está entrenado para reconocer cuándo la quiropráctica es apropiada y cuándo no lo es, y para utilizar técnicas suaves y seguras adaptadas a la anatomía específica de cada especie animal. Las técnicas utilizadas en gatos son mucho más suaves y menos invasivas que las que se aplican en humanos.
Es fundamental elegir un profesional que esté debidamente certificado y tenga experiencia trabajando con felinos. Preguntar a tu veterinario habitual por recomendaciones es una excelente manera de encontrar un quiropráctico veterinario de confianza en tu área.
Encontrando un Quiropráctico Veterinario Cualificado
Como se mencionó, la elección del profesional es crucial para garantizar la seguridad y efectividad del tratamiento. Busca un quiropráctico que esté certificado por una organización reconocida como AVCA o IVCA. No dudes en preguntar sobre su formación, experiencia específica con gatos y su enfoque de tratamiento.
Es una buena práctica que la quiropráctica veterinaria se realice en colaboración con tu veterinario principal. La comunicación entre ambos profesionales asegura que tu gato reciba la atención más completa y coordinada posible.
¿Cuánto Cuesta un Quiropráctico para Gatos?
La información proporcionada no especifica el costo de las sesiones de quiropráctica para gatos. Es importante tener en cuenta que el costo puede variar significativamente dependiendo de varios factores, como la ubicación geográfica, la experiencia del quiropráctico, la duración de la sesión, la necesidad de diagnósticos adicionales (como radiografías) y el número de sesiones necesarias para el tratamiento.
Generalmente, los tratamientos especializados como la quiropráctica veterinaria pueden tener un costo comparable al de otras terapias avanzadas o consultas con especialistas veterinarios. Para obtener una idea precisa del costo, lo mejor es contactar directamente a las clínicas o quiroprácticos veterinarios en tu área y preguntar por sus tarifas.

Quiropráctica vs. Atención Veterinaria Tradicional
Es vital entender que la quiropráctica veterinaria no debe considerarse un reemplazo de la atención veterinaria tradicional, sino un complemento valioso. Las visitas regulares al veterinario para chequeos de bienestar, vacunaciones y tratamiento de enfermedades agudas o crónicas son fundamentales para la salud de tu gato.
La quiropráctica trabaja junto con la medicina veterinaria convencional para abordar ciertos problemas musculoesqueléticos y neurológicos. Tu veterinario puede ayudarte a determinar si la quiropráctica es una terapia apropiada para la condición específica de tu gato y puede colaborar con el quiropráctico para desarrollar el mejor plan de tratamiento.
Preguntas Frecuentes sobre la Quiropráctica en Gatos
Aquí respondemos algunas preguntas comunes que podrías tener sobre la quiropráctica para tu gato:
¿La quiropráctica es dolorosa para los gatos?
No, cuando es realizada por un profesional cualificado, los ajustes quiroprácticos suelen ser indoloros. Las técnicas son suaves y adaptadas a la anatomía felina. Muchos gatos incluso se relajan durante o después del tratamiento.
¿Cuántas sesiones necesitará mi gato?
El número de sesiones varía según la condición del gato. Algunos pueden mejorar notablemente en unas pocas visitas, mientras que otros con afecciones crónicas (como la artritis) pueden beneficiarse de visitas de mantenimiento regulares. El quiropráctico veterinario desarrollará un plan de tratamiento individualizado.
¿Puede la quiropráctica ayudar con problemas distintos a los de movilidad?
Dado que el sistema nervioso influye en muchas funciones corporales, corregir las subluxaciones puede tener efectos positivos indirectos en otros sistemas, como el digestivo. Sin embargo, su indicación principal es para problemas musculoesqueléticos y neurológicos.
¿Cómo preparo a mi gato para una visita?
Intenta que la experiencia sea lo menos estresante posible. Usa un transportín cómodo y familiar. Lleva algunas de sus golosinas favoritas para ayudar a crear una asociación positiva con la visita.
¿Qué debo esperar después de una sesión?
Algunos gatos pueden estar más tranquilos o incluso un poco somnolientos después de un ajuste. Otros pueden mostrar una mejora inmediata en su movilidad o comportamiento. Observa a tu gato y reporta cualquier cambio al quiropráctico o a tu veterinario.
Conclusión
La quiropráctica veterinaria para gatos es una opción de tratamiento complementario que puede ser muy beneficiosa para mejorar la movilidad, reducir el dolor y aumentar el bienestar general de tu felino, especialmente si presenta signos de dolor o restricción en el movimiento. Realizada por profesionales certificados, es un procedimiento seguro. Si sospechas que tu gato podría beneficiarse de este tipo de atención, la mejor primera medida es consultar a tu veterinario habitual para discutir si la quiropráctica es una opción adecuada para la salud específica de tu querido compañero felino.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Quiropráctica para Gatos: ¿Es Segura? puedes visitar la categoría Acupuntura.

Conoce mas Tipos