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Convulsiones y Epilepsia Infantil: Guía Completa

03/11/2020

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El cerebro es el centro de mando de nuestro cuerpo, regulando cada movimiento voluntario e involuntario a través de una compleja red de células nerviosas que se comunican mediante actividad eléctrica. Cuando esta comunicación eléctrica normal se interrumpe de forma temporal en una o varias partes del cerebro debido a un estallido de señales anormales, se produce lo que conocemos como una convulsión.

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¿De que hablaremos?

¿Qué es la Epilepsia?

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta al cerebro, predisponiendo a las personas a tener convulsiones recurrentes sin una causa inmediata aparente. Es uno de los trastornos del sistema nervioso más comunes y puede afectar a individuos de cualquier edad, raza o etnia. Se considera que una persona tiene epilepsia cuando ha sufrido dos o más convulsiones no provocadas.

Diversos factores pueden interrumpir las conexiones nerviosas normales y provocar una convulsión, como fiebre alta, niveles bajos de azúcar en sangre, abstinencia de sustancias o una conmoción cerebral. Sin embargo, la epilepsia implica una susceptibilidad recurrente. Las causas subyacentes de la epilepsia son variadas y pueden incluir desequilibrios de neurotransmisores (sustancias químicas que envían señales nerviosas), tumores, accidentes cerebrovasculares, malformaciones cerebrales, trastornos genéticos, hipertensión, infecciones cerebrales, o daño cerebral por enfermedad o lesión. A pesar de estos factores conocidos, en muchos casos, la causa específica de la epilepsia no puede ser identificada.

Entendiendo la Convulsión

Como mencionamos, el cerebro funciona a través de la comunicación eléctrica entre neuronas. Una convulsión ocurre cuando hay una descarga eléctrica anormal y excesiva en una o varias áreas cerebrales, perturbando temporalmente la función normal de esa zona. La manifestación externa de una convulsión dependerá de la parte del cerebro afectada.

Tipos de Convulsiones en Niños

La clasificación de las convulsiones se basa en la parte del cerebro afectada y lo que ocurre durante el episodio. Las dos categorías principales de convulsiones epilépticas son las convulsiones generalizadas y las convulsiones focales (también llamadas parciales). Dentro de estas, existen diversos tipos que se manifiestan de manera particular en los niños:

Convulsiones Focales

Estas convulsiones se originan en una zona específica de un hemisferio cerebral. Pueden ser precedidas por un aura, una sensación o percepción inusual que advierte al niño de la inminencia de la convulsión. Las auras comunes incluyen déjà vu, miedo, euforia, o cambios visuales, auditivos o de olfato. Existen dos tipos:

  • Convulsiones Focales Simples: La actividad eléctrica anormal se limita a una pequeña área. Los síntomas varían según la zona afectada (por ejemplo, alteraciones visuales si es el lóbulo occipital). Es común que afecten músculos, causando sacudidas en un grupo muscular específico (dedos, brazos, piernas) en un solo lado del cuerpo. El niño no pierde el conocimiento. Puede experimentar sudoración, náuseas o palidez.
  • Convulsiones Focales Complejas: A menudo se originan en el lóbulo temporal, relacionado con emociones y memoria. Suelen durar 1-2 minutos. El niño pierde la conciencia, aunque puede parecer despierto, mostrando conductas automáticas como ahogarse, relamerse los labios, correr, gritar, llorar o reír. Si la convulsión se extiende a ambos lados del cerebro, también hay alteración de la conciencia. Después, el niño puede sentirse cansado o somnoliento (período postictal).

Convulsiones Generalizadas

Estas convulsiones involucran ambos lados del cerebro simultáneamente. Generalmente, conllevan pérdida de conocimiento y un estado postictal, aunque este último puede ser muy breve en algunos tipos.

  • Convulsiones de Ausencia (Pequeño Mal)

    Caracterizadas por breves episodios de mirada fija y alteración de la conciencia. El niño suele mantener la postura, pudiendo realizar movimientos sutiles en boca o cara, o pestañear. No duran más de 30 segundos. Al finalizar, el niño puede no recordar nada y continuar su actividad. Pueden ocurrir docenas de veces al día y a veces se confunden con problemas de atención. Son más comunes entre los 4 y 12 años.

  • Convulsiones Atónicas (Ataques de Caída)

    Implican una pérdida repentina del tono muscular, lo que puede causar que el niño se caiga si está de pie o que su cabeza caiga bruscamente. Durante la convulsión, están flácidos e irresponsivos.

  • Convulsiones Generalizadas Tónico-Clónicas (Gran Mal)

    El tipo más conocido. Aunque no siempre se presentan todas las fases, la forma clásica incluye contracción (fase tónica), extensión y temblor, seguido de sacudidas rítmicas (fase clónica) y el período postictal. Durante el postictal, el niño puede estar somnoliento, tener problemas de visión o habla, dolor de cabeza intenso, fatiga o dolores musculares.

  • Convulsiones Mioclónicas

    Consisten en movimientos rápidos y bruscos o sacudidas de un grupo muscular. Suelen presentarse en racimos, varias veces al día o días seguidos.

  • Espasmos del Lactante

    Un tipo raro que afecta a bebés, usualmente antes de los 6 meses, al despertar o dormirse. Son movimientos breves de cuello, tronco o piernas de pocos segundos, pudiendo ocurrir cientos al día. Suelen tener causas serias y pueden tener complicaciones a largo plazo.

  • Convulsiones Febriles

    Asociadas a la fiebre, más comunes entre los 6 meses y 5 años, a menudo con antecedentes familiares. Las simples duran menos de 15 minutos y no suelen tener efectos neurológicos a largo plazo. Las complejas duran más y pueden asociarse a alteraciones neurológicas. Muchos niños con convulsiones febriles tienen predisposición genética.

Causas de las Convulsiones Infantiles

Aunque la causa exacta es a menudo desconocida, hay factores comunes que pueden desencadenar convulsiones:

  • En recién nacidos y lactantes: Problemas perinatales (antes o después del nacimiento), trastornos congénitos, prematurez, fiebre/infecciones, desequilibrios químicos o metabólicos, factores genéticos.
  • En niños, adolescentes y adultos jóvenes: Consumo de alcohol y drogas, traumatismo craneal, infecciones, trastornos congénitos, factores genéticos, o razones desconocidas.

Otras causas posibles incluyen tumores cerebrales, problemas neurológicos específicos, abstinencia de drogas o medicamentos, o el uso de drogas ilegales.

Síntomas y Señales de Alerta

Los síntomas varían según el tipo de convulsión, pero algunas señales generales pueden indicar su presencia:

  • Mirada fija
  • Sacudidas de brazos y piernas
  • Rigidez corporal
  • Pérdida del conocimiento
  • Problemas o pausas en la respiración
  • Pérdida del control de esfínteres (vejiga o intestino)
  • Caídas repentinas e inexplicables, especialmente con pérdida de conciencia
  • Períodos breves de falta de respuesta a estímulos sonoros o verbales
  • Confusión o aturdimiento
  • Movimiento rítmico de la cabeza (como asintiendo) asociado a pérdida de percepción o conciencia
  • Períodos de mirada fija con parpadeo rápido

Durante una convulsión, los labios pueden adquirir una coloración azulada y la respiración puede ser anormal. Después, el niño puede estar somnoliento o desorientado. Es crucial consultar siempre a un médico para un diagnóstico preciso, ya que estos síntomas pueden confundirse con otros problemas de salud.

Diagnóstico de las Convulsiones

El diagnóstico completo de las convulsiones se realiza mediante una evaluación médica detallada. El médico recabará una historia clínica exhaustiva del niño y la familia, incluyendo detalles sobre cuándo ocurrieron las convulsiones. Dado que pueden estar relacionadas con problemas neurológicos, a menudo se requiere seguimiento adicional.

Las pruebas diagnósticas comunes incluyen:

  • Análisis de sangre: Para detectar desequilibrios químicos o metabólicos, o infecciones.
  • Electroencefalograma (EEG): Registra la actividad eléctrica cerebral mediante electrodos en el cuero cabelludo. Ayuda a identificar patrones eléctricos anormales.
  • Resonancia Magnética (RM): Utiliza imanes y radiofrecuencias para crear imágenes detalladas del cerebro y otras estructuras internas.
  • Tomografía Computarizada (TC o TAC): Usa rayos X y tecnología informática para obtener imágenes transversales del cuerpo, mostrando detalles de huesos, músculos, grasa y órganos.
  • Punción Lumbar (Punción Espinal): Se extrae una pequeña muestra de líquido cefalorraquídeo (LCR) para analizar si hay infección u otros problemas. También puede medir la presión en el canal espinal y el cerebro.

Tratamiento de las Convulsiones

El tratamiento es individualizado y depende de la edad, salud general, historia clínica, gravedad y tipo de convulsión, tolerancia a tratamientos, expectativas y preferencias del médico y la familia. El objetivo principal es controlar, detener o reducir la frecuencia de las convulsiones sin afectar el desarrollo normal del niño.

Los objetivos clave del control de las convulsiones son identificar correctamente el tipo de convulsión, usar medicamentos específicos para ese tipo, minimizar la cantidad de medicamentos, y mantener niveles terapéuticos adecuados de los fármacos.

Medicamentos Anticonvulsivos

Existen numerosos fármacos para tratar las convulsiones y la epilepsia. La elección depende del tipo de convulsión, edad del niño, efectos secundarios potenciales, costo y la aceptación por parte del niño. Se administran principalmente por vía oral, pero también rectal o intranasal en casa, y por vía intravenosa en el hospital. Es fundamental que el niño tome la medicación exactamente como se le indica y a la hora programada.

La respuesta a los medicamentos varía, por lo que pueden requerirse ajustes de dosis y horarios. Nunca se debe interrumpir bruscamente la medicación anticonvulsiva, ya que esto puede aumentar la frecuencia o gravedad de los ataques. La reducción debe ser gradual y siempre bajo supervisión médica.

Todos los medicamentos tienen posibles efectos secundarios. Es importante hablar con el médico sobre ellos. Se realizan pruebas de seguimiento para monitorizar la eficacia y seguridad de los medicamentos, como análisis de sangre frecuentes para comprobar los niveles del fármaco (buscando el nivel terapéutico) y su impacto en los órganos, y EEG para ver cómo la medicación influye en la actividad eléctrica cerebral.

Dieta Cetogénica

La dieta cetogénica es una opción para algunos niños cuyas convulsiones son difíciles de controlar con medicamentos. Aunque no se sabe exactamente cómo funciona, puede ser muy efectiva en ciertos casos donde los fármacos no lo son.

Esta dieta es muy alta en grasas (aproximadamente 90% de las calorías), con proteína suficiente para el crecimiento y muy baja en carbohidratos. Este balance induce al cuerpo a producir cetonas a partir de la descomposición de grasas. Las cetonas son una fuente de energía alternativa que el cerebro puede usar, y su presencia es crucial para el éxito de la dieta. Seguir la dieta estrictamente es vital; incluso una pequeña cantidad de carbohidratos puede interrumpir la cetosis.

Alimentos ricos en grasas permitidos incluyen mantequilla, nata, aceites, mayonesa, queso crema, tocino y queso. Alimentos ricos en carbohidratos a evitar son frutas, jugos, panes, cereales, ciertos vegetales (maíz, guisantes, patatas), frijoles, leche, refrescos, snacks y dulces.

El inicio de la dieta cetogénica generalmente requiere hospitalización (4-5 días) para comenzar la dieta y enseñar a los padres a planificarla. Inicialmente, el niño puede ayunar 1-2 días hasta que se detecten cetonas en la orina, luego se introducen batidos cetogénicos especiales antes de pasar a alimentos sólidos pesados con precisión en una balanza. Se necesitan suplementos vitamínicos y minerales, ya que la dieta no es nutricionalmente completa. Es importante evitar medicamentos y productos (como pastas dentales o enjuagues bucales) que contengan carbohidratos.

La dieta se suele seguir por unos dos años, luego se modifica gradualmente. Sin embargo, algunos niños la mantienen por más tiempo.

Ejemplo de comida cetogénica (las cantidades exactas deben ser calculadas por un dietista): Batido cetogénico con nata, fórmula sin carbohidratos, fresas. Comida sólida con nata, huevo, queso cheddar, tocino, mantequilla.

Opciones de Tratamiento Adicionales

  • Estimulación del Nervio Vago (VNS)

    Se considera para niños mayores de 12 años con convulsiones parciales difíciles de controlar con medicación. Implica implantar quirúrgicamente un generador de pulsos con batería en el pecho, conectado por cables al nervio vago en el cuello. El dispositivo envía impulsos eléctricos al cerebro cada pocos minutos. El niño o cuidador puede activar impulsos adicionales con un imán al sentir que una convulsión se acerca, lo que a menudo ayuda a detenerla. Efectos secundarios pueden incluir voz ronca, dolor o malestar de garganta, o cambio en la voz.

  • Cirugía

    Puede ser una opción para niños con convulsiones que no responden a medicamentos, que siempre se originan en una zona específica del cerebro que puede ser extirpada sin afectar funciones vitales como el habla, la memoria o la visión. Las cirugías para la epilepsia son procedimientos complejos realizados por equipos especializados. El objetivo es extirpar o desconectar el área cerebral que genera las convulsiones o impedir su propagación. En algunos casos, el niño puede estar despierto durante la cirugía para permitir a los cirujanos monitorizar y proteger áreas importantes del cerebro (el cerebro en sí no siente dolor). La cirugía no es adecuada para todos los pacientes.

Preguntas Frecuentes sobre Convulsiones y Epilepsia Infantil

¿Qué es la epilepsia en niños?

Es un trastorno neurológico que causa que los niños sean más propensos a tener convulsiones recurrentes sin una causa inmediata y clara.

¿Cómo se diferencia una convulsión de la epilepsia?

Una convulsión es un evento temporal causado por una descarga eléctrica anormal en el cerebro. La epilepsia es la condición subyacente que causa que una persona tenga dos o más convulsiones recurrentes no provocadas.

¿Cuáles son los síntomas más comunes de una convulsión en un niño?

Los síntomas varían, pero pueden incluir mirada fija, sacudidas o rigidez corporal, pérdida del conocimiento, problemas respiratorios, cambios en la coloración de los labios, o conductas automáticas como relamerse los labios.

¿Qué pruebas se utilizan para diagnosticar las convulsiones y la epilepsia?

El diagnóstico se basa en la historia clínica, examen físico y pruebas como análisis de sangre, Electroencefalograma (EEG), Resonancia Magnética (RM), Tomografía Computarizada (TC) y Punción Lumbar.

¿Se pueden controlar las convulsiones con dieta?

Sí, la dieta cetogénica, muy alta en grasas y baja en carbohidratos, es una opción de tratamiento para algunos niños cuyas convulsiones no se controlan bien con medicamentos.

¿Cuándo se considera la cirugía como tratamiento para las convulsiones en niños?

La cirugía se considera para niños con convulsiones difíciles de controlar con medicamentos que se originan en una zona específica del cerebro que puede ser extirpada sin dañar funciones vitales.

Informarse adecuadamente es el primer paso para manejar las convulsiones y la epilepsia en niños. Siempre consulte a un especialista para obtener asesoramiento y tratamiento.

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