24/08/2015
La epilepsia es una enfermedad neurológica crónica que afecta al cerebro y se caracteriza por la recurrencia de episodios conocidos como crisis epilépticas. Estas crisis son el resultado de descargas eléctricas excesivas en un grupo de células cerebrales. Es una condición que ha acompañado a la humanidad a lo largo de la historia, con registros que datan de hace miles de años, y que aún hoy enfrenta importantes desafíos en cuanto a comprensión, tratamiento y estigma social.

A diferencia de lo que a veces se cree, una sola crisis no significa necesariamente que una persona tenga epilepsia. Se define la epilepsia como la presencia de dos o más crisis no provocadas. Las crisis pueden variar enormemente en su presentación, desde breves lapsos de atención o sacudidas musculares hasta convulsiones severas y prolongadas, y su frecuencia también es muy variable, pudiendo ocurrir desde menos de una vez al año hasta varias veces al día.

- ¿Qué son las Crisis Epilépticas y Cómo se Manifiestan?
- Impacto Global y Prevalencia de la Epilepsia
- Identificando las Causas de la Epilepsia
- Opciones de Tratamiento para la Epilepsia
- Estrategias de Prevención de la Epilepsia
- Estigma, Impacto Social y Derechos Humanos
- Respuesta Global: La Labor de la OMS
- Preguntas Frecuentes sobre la Epilepsia
- ¿Qué es exactamente una crisis epiléptica?
- ¿Es la epilepsia una enfermedad común?
- ¿Cuáles son las causas principales de la epilepsia?
- ¿La epilepsia es contagiosa?
- ¿Se puede curar la epilepsia?
- ¿Qué es la brecha de tratamiento en epilepsia?
- ¿Se puede prevenir la epilepsia?
- ¿Cómo afecta el estigma a las personas con epilepsia?
¿Qué son las Crisis Epilépticas y Cómo se Manifiestan?
Las características de las crisis epilépticas dependen en gran medida de la parte del cerebro donde se origina la alteración y de cuánto se propaga. Los síntomas temporales pueden incluir:
- Pérdida de conciencia o de la noción del entorno.
- Movimientos involuntarios que pueden ser parciales (afectando una parte del cuerpo) o generalizados (afectando todo el cuerpo).
- Alteraciones sensoriales, que incluyen cambios en la visión, audición, gusto o sensaciones corporales.
- Cambios en el estado de ánimo.
- Disfunciones cognitivas.
- En algunos casos, pérdida del control intestinal o de la vejiga.
Es importante destacar que las personas con epilepsia a menudo experimentan otros problemas de salud. Tienen una mayor propensión a sufrir lesiones físicas, como fracturas o hematomas, debido a las caídas o movimientos incontrolados durante las crisis. Además, las tasas de condiciones psicológicas como la ansiedad y la depresión son más elevadas en esta población.
Lamentablemente, el riesgo de muerte prematura en personas con epilepsia es hasta tres veces mayor que en la población general. Las tasas más altas de mortalidad prematura se observan en países de ingresos bajos y medios, así como en áreas rurales. Una gran proporción de estas muertes son potencialmente prevenibles y están relacionadas con las crisis mismas, como caídas, ahogamientos, quemaduras o crisis prolongadas.
Impacto Global y Prevalencia de la Epilepsia
La epilepsia constituye una carga significativa para la salud mundial, afectando a aproximadamente 50 millones de personas en todo el mundo. La proporción estimada de la población general con epilepsia activa (es decir, con crisis continuas o que requieren tratamiento) en un momento dado se sitúa entre 4 y 10 por cada 1000 personas. Esto demuestra la magnitud del desafío de salud pública que representa.
Cada año, se estima que 5 millones de personas reciben un diagnóstico de epilepsia a nivel mundial. Las tasas de nuevos diagnósticos varían significativamente entre regiones:
| Región | Nuevos diagnósticos por cada 100 000 personas/año |
|---|---|
| Países de ingresos altos | 49 |
| Países de ingresos bajos y medios | Hasta 139 |
Esta diferencia en la incidencia de nuevos casos se explica por varios factores prevalentes en países de ingresos bajos y medios, como un mayor riesgo de enfermedades endémicas (malaria, neurocisticercosis), una mayor incidencia de lesiones por accidentes de tráfico, lesiones relacionadas con el parto y variaciones en la infraestructura médica, la disponibilidad de programas de salud preventiva y el acceso a la atención. De hecho, cerca del 80% de las personas con epilepsia viven en países de ingresos bajos y medios.
Identificando las Causas de la Epilepsia
La epilepsia no es contagiosa. Aunque existen muchos mecanismos subyacentes que pueden conducir a la epilepsia, la causa exacta de la enfermedad sigue siendo desconocida en aproximadamente el 50% de los casos a nivel mundial. Las causas conocidas se clasifican en varias categorías:
- Estructurales: Daño cerebral causado por problemas prenatales o perinatales (falta de oxígeno o trauma durante el parto, bajo peso al nacer), anomalías congénitas o condiciones genéticas con malformaciones cerebrales asociadas, lesiones cerebrales graves (traumatismo craneoencefálico), accidentes cerebrovasculares que restringen el oxígeno al cerebro o tumores cerebrales.
- Genéticas: Ciertas condiciones genéticas que predisponen a la epilepsia, incluso en ausencia de malformaciones estructurales claras.
- Infecciosas: Infecciones cerebrales como meningitis, encefalitis o neurocisticercosis (una infección parasitaria).
- Metabólicas: Trastornos metabólicos que afectan la función cerebral.
- Inmunes: Condiciones autoinmunes que afectan el cerebro.
- Desconocidas: Casos en los que no se puede identificar una causa específica.
Comprender la causa subyacente, cuando es posible, es crucial para determinar el enfoque de tratamiento más adecuado.
Opciones de Tratamiento para la Epilepsia
La buena noticia es que las crisis epilépticas pueden controlarse en una gran proporción de pacientes. Hasta el 70% de las personas que viven con epilepsia podrían dejar de tener crisis con el uso adecuado de medicamentos antiepilépticos. Estos medicamentos son la piedra angular del tratamiento para la mayoría de las personas.
La interrupción de la medicación antiepiléptica puede considerarse después de dos años sin crisis, pero esta decisión debe tomarse cuidadosamente, teniendo en cuenta factores clínicos, sociales y personales relevantes. Los dos predictores más consistentes de recurrencia de crisis son una etiología documentada (una causa conocida) y un patrón electroencefalográfico (EEG) anormal.
A pesar de la efectividad de los medicamentos, existe una brecha de tratamiento significativa, especialmente en países de ingresos bajos. Se estima que en estos países, aproximadamente tres cuartas partes de las personas con epilepsia pueden no recibir el tratamiento que necesitan. Esta brecha se debe, en parte, a la baja disponibilidad de medicamentos antiepilépticos. Un estudio reciente encontró que la disponibilidad promedio de medicamentos genéricos en el sector público de países de ingresos bajos y medios es inferior al 50%, lo que representa una barrera importante para el acceso al tratamiento.
Es importante destacar que el diagnóstico y tratamiento de la mayoría de las personas con epilepsia es posible incluso en el nivel de atención primaria de salud, sin necesidad de equipos sofisticados. Proyectos piloto de la OMS han demostrado que capacitar a los proveedores de atención primaria para diagnosticar y tratar la epilepsia puede reducir eficazmente esta brecha de tratamiento.
Para los pacientes que no responden bien a la medicación, la cirugía puede ser una opción beneficiosa, especialmente si las crisis se originan en un área específica del cerebro que puede ser extirpada de manera segura.
Estrategias de Prevención de la Epilepsia
Se estima que aproximadamente el 25% de los casos de epilepsia son potencialmente prevenibles. Las estrategias de prevención se centran en abordar las causas subyacentes conocidas:
- Prevención de lesiones craneales: Reducir las caídas, los accidentes de tráfico y las lesiones deportivas es la forma más efectiva de prevenir la epilepsia postraumática.
- Atención perinatal adecuada: Mejorar la atención durante el embarazo y el parto puede reducir los nuevos casos de epilepsia causados por lesiones al nacer.
- Control de la fiebre en niños: El uso de medicamentos y otras medidas para bajar la temperatura corporal de un niño febril puede reducir el riesgo de crisis febriles, aunque no todas las crisis febriles derivan en epilepsia.
- Prevención del accidente cerebrovascular: La epilepsia asociada a accidentes cerebrovasculares se previene mediante la reducción de factores de riesgo cardiovascular, como el control de la hipertensión arterial, la diabetes y la obesidad, y evitando el tabaco y el consumo excesivo de alcohol.
- Prevención de infecciones del sistema nervioso central: En áreas tropicales, donde las infecciones parasitarias son comunes, la eliminación de parásitos (como en el caso de la neurocisticercosis) y la educación sobre cómo evitar infecciones pueden ser formas efectivas de reducir la epilepsia a nivel mundial.
Estas medidas preventivas son vitales para disminuir la incidencia de la epilepsia en diversas poblaciones.
Más allá de los desafíos médicos, la epilepsia tiene importantes implicaciones sociales y económicas. Representa más del 0.5% de la carga global de enfermedad, una medida que combina los años de vida perdidos por muerte prematura y el tiempo vivido con salud reducida. Los costos asociados a la atención médica, la muerte prematura y la pérdida de productividad laboral generan una carga económica significativa.
Los gastos directos y la pérdida de ingresos pueden crear cargas sustanciales para los hogares. Un estudio económico de la India estimó que la financiación pública para la terapia y otros costos médicos alivia la carga financiera de la epilepsia y es costo-efectiva.
Sin embargo, a menudo, el estigma y la discriminación que rodean a la epilepsia a nivel mundial son más difíciles de superar que las propias crisis. Las personas que viven con epilepsia y sus familias pueden ser blanco de prejuicios. Mitos persistentes, como que la epilepsia es incurable, contagiosa o resultado de un comportamiento moralmente incorrecto, pueden llevar al aislamiento de las personas y disuadirlas de buscar tratamiento.
El estigma se traduce en violaciones de derechos humanos. Las personas con epilepsia pueden enfrentar acceso reducido a oportunidades educativas, restricciones para obtener licencias de conducir, barreras para acceder a ciertas ocupaciones y dificultades para obtener seguros de salud y de vida. En muchos países, la legislación aún refleja siglos de malentendidos, permitiendo, por ejemplo, la anulación de matrimonios por motivos de epilepsia o negando el acceso a lugares públicos.
La legislación basada en estándares internacionales de derechos humanos es fundamental para prevenir la discriminación y las violaciones de derechos, mejorar el acceso a los servicios de atención médica y elevar la calidad de vida de las personas con epilepsia.

Respuesta Global: La Labor de la OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus socios han desempeñado un papel crucial en abordar la epilepsia como un problema de salud pública global.
El primer informe global sobre epilepsia, publicado en 2019 por la OMS y socios clave, titulado 'Epilepsia: un imperativo de salud pública', destacó la evidencia disponible sobre la carga de la epilepsia y la respuesta de salud pública necesaria a nivel global, regional y nacional.
La 75ª Asamblea Mundial de la Salud adoptó el Plan de acción intersectorial mundial sobre la epilepsia y otros trastornos neurológicos 2022–2031. Este plan reconoce los enfoques preventivos, farmacológicos y psicosociales compartidos entre la epilepsia y otros trastornos neurológicos, que pueden servir como puntos de entrada valiosos para acelerar y fortalecer los servicios y el apoyo para estas condiciones.
Recientemente, la OMS publicó un informe técnico sobre epilepsia que describe acciones para los responsables políticos y los planificadores de atención médica para reducir la carga de la epilepsia en los países, identificando y priorizando las soluciones más efectivas en una amplia gama de sectores sociales.
La OMS, la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE) y la Oficina Internacional para la Epilepsia (IBE) lideraron la Campaña Global contra la Epilepsia para 'sacar la enfermedad de las sombras', proporcionar mejor información, aumentar la concienciación y fortalecer los esfuerzos públicos y privados para mejorar la atención y reducir el impacto de la enfermedad.
Estos esfuerzos han contribuido a priorizar la epilepsia en muchos países. Se han llevado a cabo proyectos para reducir la brecha de tratamiento y la morbilidad, capacitar a profesionales de la salud, disipar el estigma, identificar estrategias de prevención potencial y desarrollar modelos que integren la atención de la epilepsia en los sistemas de salud locales. Combinando varias estrategias innovadoras, estos proyectos han demostrado que existen formas simples y rentables de tratar la epilepsia en entornos con pocos recursos. El Programa de la OMS para reducir la brecha de tratamiento de la epilepsia y el Programa de Acción para la Brecha de Salud Mental (mhGAP) lograron estos objetivos en países como Ghana, Mozambique, Myanmar y Vietnam, donde 6.5 millones de personas más tienen acceso al tratamiento para la epilepsia si lo necesitan.
Preguntas Frecuentes sobre la Epilepsia
Aquí respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre esta condición:
¿Qué es exactamente una crisis epiléptica?
Una crisis epiléptica es un episodio breve de movimiento involuntario que puede ser parcial o generalizado, a veces acompañado de pérdida de conciencia, como resultado de descargas eléctricas anormales en un grupo de células cerebrales.
¿Es la epilepsia una enfermedad común?
Sí, la epilepsia es una de las enfermedades neurológicas crónicas más comunes, afectando a unos 50 millones de personas en todo el mundo.
¿Cuáles son las causas principales de la epilepsia?
Las causas pueden ser estructurales (lesiones cerebrales, tumores), genéticas, infecciosas (meningitis, neurocisticercosis), metabólicas o inmunes. Sin embargo, en cerca del 50% de los casos, la causa específica sigue siendo desconocida.
¿La epilepsia es contagiosa?
No, la epilepsia no es una enfermedad contagiosa.
¿Se puede curar la epilepsia?
Aunque no siempre se 'cura' en el sentido de desaparecer completamente, hasta el 70% de las personas con epilepsia pueden vivir sin crisis con el tratamiento adecuado, principalmente a través de medicamentos antiepilépticos.
¿Qué es la brecha de tratamiento en epilepsia?
La brecha de tratamiento se refiere a la proporción de personas con epilepsia que no reciben el tratamiento que necesitan. Es particularmente alta en países de ingresos bajos y medios, donde hasta el 75% de las personas afectadas pueden no tener acceso a la medicación.
¿Se puede prevenir la epilepsia?
Se estima que alrededor del 25% de los casos son potencialmente prevenibles mediante la prevención de lesiones en la cabeza, atención perinatal adecuada, control de fiebres altas en niños y prevención de accidentes cerebrovasculares e infecciones del sistema nervioso central.
¿Cómo afecta el estigma a las personas con epilepsia?
El estigma y la discriminación pueden llevar al aislamiento social, dificultades para acceder a educación y empleo, y desalentar a las personas a buscar y adherirse al tratamiento, impactando negativamente en su calidad de vida.
Comprender la epilepsia es el primer paso para abordar los desafíos que enfrentan quienes viven con ella y trabajar hacia un mundo donde las crisis estén controladas y el estigma sea cosa del pasado.
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