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Factores que Desencadenan Crisis Epilépticas

14/12/2012

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Para la mayoría de las personas que viven con epilepsia, las crisis epilépticas pueden parecer impredecibles, ocurriendo de manera espontánea sin una causa aparente. Sin embargo, muchas personas identifican ciertos factores o situaciones que parecen estar relacionados con la aparición de sus crisis. Estos se conocen como desencadenantes. Reconocer y comprender estos desencadenantes es un paso fundamental para mejorar la calidad de vida y, en algunos casos, reducir la frecuencia de las crisis.

Podemos clasificar estos factores en dos grandes grupos: los desencadenantes inespecíficos, que son más comunes y variados, y los desencadenantes específicos o reflejos, que están ligados a estímulos concretos.

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La vitamina B6, por ejemplo, se ha relacionado con la reducción de las convulsiones en algunos pacientes con epilepsia. Además, la vitamina D también puede ser útil para las personas con epilepsia.
¿De que hablaremos?

Los Desencadenantes Inespecíficos de las Crisis

Aunque las crisis epilépticas a menudo ocurren sin un motivo claro, hay diversas circunstancias cotidianas que pueden actuar como precipitantes. Identificar estos factores en el propio patrón de crisis permite a la persona con epilepsia realizar ajustes en su estilo de vida para minimizarlos. Los más frecuentemente reportados incluyen:

El Estrés Emocional y las Emociones Intensas

Las emociones fuertes, la ansiedad o los estados de estrés son, según muchos pacientes, los desencadenantes más comunes. El estrés no solo impacta directamente el sistema nervioso, sino que a menudo viene acompañado de otros factores que también favorecen las crisis, como el cansancio o las alteraciones en el patrón de sueño. Además, el estrés puede ser un síntoma o exacerbar trastornos del estado de ánimo como la ansiedad o la depresión, los cuales también deben ser abordados. Aprender técnicas de relajación y buscar formas de gestionar el estrés son estrategias valiosas para quienes identifican esta relación.

La Fiebre

Especialmente en niños y personas mayores, la fiebre es un desencadenante bien conocido de crisis convulsivas. En la población infantil, de hecho, puede ser el factor más prevalente. Un aumento significativo de la temperatura corporal puede alterar la actividad eléctrica cerebral. Por ello, es crucial controlar y reducir la fiebre lo antes posible ante cualquier proceso infeccioso.

La Falta de Sueño y las Alteraciones del Ritmo Circadiano

No dormir las horas suficientes o tener un horario de sueño irregular es otro precipitante frecuente. La privación de sueño disminuye el umbral convulsivo, es decir, hace que el cerebro sea más propenso a generar una crisis. Este efecto es particularmente notable en personas con epilepsias generalizadas idiopáticas. Mantener una higiene del sueño adecuada es vital: acostarse y levantarse a horas regulares, asegurando entre 7 y 10 horas de sueño por noche, según la edad. Para quienes trabajan por la noche, es importante establecer y mantener un horario de sueño fijo y consistente, incluso durante los días libres, en la medida de lo posible.

El Insomnio como Factor Relacionado

El insomnio, la dificultad para conciliar o mantener el sueño, es una condición común en personas con epilepsia y puede empeorar la frecuencia de las crisis. Para combatirlo, se recomiendan varias medidas:

  • Evitar comidas copiosas justo antes de acostarse.
  • No realizar ejercicio físico intenso poco antes de ir a dormir.
  • Establecer y respetar un horario fijo para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana.
  • Limitar el consumo de cafeína (café, té, refrescos de cola, chocolate) especialmente después del mediodía.
  • Evitar el uso de benzodiacepinas como inductores del sueño, ya que pueden alterar la calidad del sueño (fase REM) y, paradójicamente, en algunos casos empeorar la epilepsia.

Se ha observado que el tratamiento de trastornos del sueño subyacentes, como la apnea obstructiva del sueño, puede llevar a una reducción en la frecuencia de las crisis en pacientes con epilepsia y pérdida crónica de sueño asociada.

El Incumplimiento del Tratamiento Farmacológico

Esta es, sin duda, la causa más común de recurrencia de las crisis en personas con epilepsia controlada. Olvidar tomar la medicación o, peor aún, suspenderla bruscamente sin supervisión médica, es extremadamente peligroso. Los fármacos antiepilépticos mantienen un nivel terapéutico en la sangre que debe ser constante para prevenir las crisis. Una interrupción abrupta puede provocar crisis más severas de lo habitual o incluso un estado epiléptico, una emergencia médica grave. Es fundamental tomar la medicación de forma regular, a las horas prescritas para asegurar niveles estables durante las 24 horas del día, y preferiblemente con las comidas para mejorar la tolerancia gástrica. El tratamiento es la piedra angular del control de la epilepsia.

La Ingesta de Bebidas Alcohólicas

El consumo de alcohol, incluso en pequeñas cantidades para algunas personas, puede aumentar la probabilidad de tener una crisis. Esto ocurre por varios motivos:

  • Aumenta la excitabilidad de las neuronas, disminuyendo el "umbral" necesario para que se produzca una convulsión.
  • Altera el patrón normal de sueño.
  • Puede interactuar con los fármacos antiepilépticos, disminuyendo su efectividad o potenciando efectos secundarios como la sedación (especialmente con fenobarbital o benzodiacepinas).

El riesgo asociado al alcohol es mayor en ciertos tipos de epilepsia, como las generalizadas idiopáticas. Curiosamente, personas sin epilepsia que consumen alcohol en exceso de forma crónica pueden experimentar crisis convulsivas durante períodos de abstinencia. Dado que el consumo de alcohol a menudo se asocia con otros desencadenantes como la pérdida de sueño, las personas con epilepsia deben evitar su consumo por completo.

El Consumo de Drogas Ilegales

El uso de drogas recreativas representa un riesgo significativo para las personas con epilepsia. Sustancias estimulantes como la cocaína, el éxtasis o la heroína pueden inducir crisis directamente, incluso en personas previamente controladas, o aumentar su frecuencia. Las sustancias adulteradas que a menudo se mezclan con estas drogas también pueden ser precipitantes. Por otro lado, la retirada brusca de drogas depresoras como el cannabis también puede desencadenar crisis por abstinencia. Si se consume este tipo de sustancias, la retirada debe ser siempre gradual y bajo supervisión médica.

Desencadenantes Atmosféricos

Aunque menos estudiados y con evidencia variable, algunos estudios sugieren una posible relación entre el aumento de crisis epilépticas y ciertas condiciones atmosféricas, como la baja presión y la alta humedad relativa.

Crisis y Epilepsias Reflejas: Desencadenantes Específicos

A diferencia de los desencadenantes inespecíficos, las crisis reflejas son aquellas que se producen consistentemente en respuesta a un estímulo sensorial específico. Este tipo de crisis puede coexistir con crisis espontáneas de otros tipos, o ser el único tipo de crisis que experimenta una persona.

¿Qué son las Crisis Reflejas?

Son crisis provocadas por un estímulo particular, como luces parpadeantes, ciertos sonidos, la lectura, o incluso movimientos específicos.

La Epilepsia Refleja

En algunos casos, las personas tienen lo que se denomina epilepsia refleja, donde las crisis *solo* ocurren cuando están expuestas a un estímulo específico y no presentan crisis espontáneas. El conocimiento preciso del estímulo desencadenante es fundamental para la persona, ya que evitarlo de forma activa permite prevenir las crisis por completo.

Los estímulos pueden ser simples (visuales, auditivos, táctiles, de movimiento) o complejos (actividades como leer, escuchar cierta música, o incluso la ingestión de algunos alimentos, aunque estos últimos son raros).

Las Crisis Fotosensibles

Este es el tipo más conocido de crisis refleja. Son desencadenadas por estímulos luminosos intermitentes, como luces parpadeantes, patrones de contraste o cambios rápidos de imágenes. Afectan a un porcentaje relativamente pequeño de personas con epilepsia (aproximadamente 2-3%) y son más comunes en aquellas que también tienen otros tipos de crisis espontáneas y muestran una respuesta paroxística (anormal) en el electroencefalograma (EEG) ante la estimulación luminosa intermitente. Las crisis fotosensibles se observan con mayor frecuencia en las epilepsias generalizadas idiopáticas, siendo particularmente prevalentes en la epilepsia mioclónica juvenil (hasta en un 30% de los casos).

Las luces que parpadean a una frecuencia de entre 5 y 30 veces por segundo son las más propensas a desencadenar estas crisis. Ejemplos comunes incluyen la luz del sol filtrándose entre los árboles o a través de una persiana en movimiento, las luces estroboscópicas de una discoteca, o las imágenes rápidas y contrastadas de videojuegos y pantallas de ordenador. Anecdóticamente, ciertos patrones de rayas también pueden ser precipitantes. El diagnóstico de la fotosensibilidad se confirma fácilmente durante un EEG al realizar la prueba de estimulación luminosa intermitente.

Medidas Preventivas para las Crisis Fotosensibles

Para las personas con fotosensibilidad, se recomiendan varias precauciones prácticas:

  • Mantener una distancia adecuada del televisor (al menos 2 metros, mayor si la pantalla es grande).
  • Utilizar el mando a distancia para cambiar de canal. Si necesita acercarse a la pantalla, tápese un ojo.
  • Asegurarse de que la habitación esté bien iluminada al ver televisión y reducir el brillo de la pantalla.
  • Usar pantallas protectoras en ordenadores, móviles y videojuegos.
  • Tomar descansos frecuentes (por ejemplo, cada 15 minutos) al usar dispositivos electrónicos con pantalla.
  • Evitar jugar videojuegos o usar pantallas cuando se está cansado o falto de sueño.
  • Evitar lugares con luces estroboscópicas, como discotecas.
  • Si se enfrenta a un estímulo luminoso centelleante inesperado, la mejor protección inmediata es taparse un ojo.

Epilepsia Fotogénica

Este término se refiere a una forma de epilepsia refleja donde las crisis son inducidas *únicamente* por estímulos luminosos, sin crisis espontáneas. La variante más común es la epilepsia fotogénica relacionada con la exposición a pantallas de televisión, ordenadores y/o videojuegos.

Crisis Inducidas por el Cierre de los Párpados

En un grupo reducido de pacientes, el simple acto de cerrar los párpados puede desencadenar crisis, que suelen ser ausencias acompañadas de sacudidas musculares leves en los párpados o la cara (mioclonías palpebrales o faciales). Aunque a menudo se observa en pacientes que también son fotosensibles, existen casos donde este desencadenante ocurre sin que haya una respuesta típica a la estimulación luminosa intermitente en el EEG.

Preguntas Frecuentes

¿Es el estrés el único desencadenante?
No, el estrés es uno de los desencadenantes más comunes reportados, pero existen muchos otros factores, tanto inespecíficos (como la falta de sueño o el alcohol) como específicos (como las luces parpadeantes).

¿Qué tan importante es tomar la medicación a tiempo?
Es fundamental. La medicación antiepiléptica debe tomarse de forma regular y a las horas indicadas para mantener niveles estables en la sangre durante todo el día y prevenir las crisis. Olvidar dosis es la causa más frecuente de recurrencia.

¿Las luces de la televisión o los videojuegos siempre causan crisis?
No, solo en personas que tienen fotosensibilidad, un tipo específico de crisis refleja. Esto no afecta a la mayoría de las personas con epilepsia.

Conocer los desencadenantes personales es una herramienta poderosa para las personas con epilepsia. Permite tomar medidas proactivas, modificar hábitos y evitar situaciones de riesgo, contribuyendo significativamente a un mejor control de las crisis epilépticas y a una mayor autonomía.

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