30/01/2026
La gota es una enfermedad que se manifiesta de forma particularmente dolorosa, resultado de un proceso bioquímico en nuestro cuerpo: la formación de cristales de una sal del ácido úrico, conocida como urato de sodio. Estos cristales de urato se depositan en diversos tejidos, pero su efecto más conocido y molesto ocurre cuando se acumulan en las articulaciones.

Entender la gota va más allá de reconocer un simple dolor articular; implica comprender sus causas profundas, sus variadas manifestaciones y la importancia de un abordaje terapéutico integral para controlarla e incluso, en muchos casos, lograr su remisión.

- Entendiendo la Gota: ¿Qué es y Cómo se Manifiesta?
- Más Allá del Dedo Gordo: Articulaciones Afectadas
- Ácido Úrico: ¿Causa Directa o Factor de Riesgo?
- Cuándo Buscar Ayuda Profesional
- El Papel de la Dieta y el Estilo de Vida
- Tratamiento de la Gota: ¿Curar o Aliviar?
- ¿Por Qué Puede Haber Ataques al Iniciar el Tratamiento para Disolver Cristales?
- Los Peligros Ocultos de la Gota y la Hiperuricemia
- Preguntas Frecuentes sobre la Gota
- ¿Qué síntomas produce la gota?
- ¿La gota sólo da ataques en el dedo gordo del pie?
- ¿Puede padecerse un ataque de gota con niveles normales de ácido úrico?
- Si los niveles de ácido úrico son altos en analíticas de sangre, ¿será gota?
- ¿Cuándo ir al médico?
- ¿La gota se produce por ciertas comidas y bebidas?
- ¿La gota se puede curar sólo cuidando la alimentación y evitando el alcohol?
- ¿La colchicina o los antiinflamatorios tradicionales curan la gota?
- ¿Por qué con la medicación para disolver los cristales de urato puede haber también ataques inflamatorios?
- ¿Realmente la gota o el ácido úrico alto son peligrosos?
Entendiendo la Gota: ¿Qué es y Cómo se Manifiesta?
El síntoma más característico y frecuente de la gota es el ataque agudo de inflamación articular. Típicamente, este ataque afecta la primera articulación metatarsofalángica, es decir, la unión del dedo gordo del pie con el resto del pie, especialmente en su lado externo. Este proceso suele ser de inicio súbito, a menudo durante la noche o a primera hora de la mañana, y se caracteriza por un dolor de una intensidad extrema, capaz de despertar al paciente y hacer que incluso el más leve roce sea insoportable. La articulación afectada se presenta hinchada y con un marcado enrojecimiento (eritema) de la piel circundante.
Los primeros ataques de gota pueden ser relativamente cortos y menos severos. Sin embargo, si la enfermedad no se aborda adecuadamente con un tratamiento específico, los episodios tienden a volverse más intensos, dolorosos y prolongados con el tiempo, afectando significativamente la calidad de vida del paciente.
Más Allá del Dedo Gordo: Articulaciones Afectadas
Aunque el dedo gordo del pie es la localización más común, la gota no se limita a esta articulación. La enfermedad puede manifestarse en otras partes del cuerpo, inflamando el tarso (empeine), el tobillo (lo que a veces lleva a confundirla con un esguince, incluso sin traumatismo previo), la rodilla, el codo (particularmente la bursa olecraniana en la parte posterior), la muñeca y otras articulaciones. Esta capacidad de afectar múltiples articulaciones hace que el diagnóstico de gota pueda ser un desafío para médicos menos familiarizados con sus diversas presentaciones.
Ácido Úrico: ¿Causa Directa o Factor de Riesgo?
Existe una relación compleja entre los niveles de ácido úrico en sangre y la gota. Es posible sufrir un ataque de gota incluso con niveles de ácido úrico que se encuentran dentro del rango considerado normal en el momento del brote. Esto ocurre en más del 50% de los pacientes. Los niveles sanguíneos en un momento dado no siempre reflejan la cantidad total de cristales de urato depositados en los tejidos a lo largo del tiempo. De manera inversa, muchas personas tienen niveles elevados de ácido úrico (hiperuricemia) sin experimentar síntomas de gota.
La hiperuricemia se define por niveles de ácido úrico en sangre superiores a 6.8 mg/dL (o 7 mg/dL por convención), que es el punto a partir del cual el urato tiende a cristalizar. La gota, en cambio, es la enfermedad resultante de la deposición de estos cristales en los tejidos. Aunque solo un pequeño porcentaje de personas con hiperuricemia desarrollan gota (aproximadamente una de cada diez), la hiperuricemia crónica es un precursor y un compañero habitual de la gota. Tener el ácido úrico elevado de forma persistente indica una posible dificultad del riñón para eliminarlo o una producción excesiva, lo que, con el tiempo, puede llevar a la formación de depósitos cristalinos, no solo en las articulaciones, sino también en los riñones u otros tejidos, formando agregados visibles bajo la piel llamados tofos.
| Condición | Descripción | Niveles de Ácido Úrico | Síntomas Típicos |
|---|---|---|---|
| Hiperuricemia | Niveles elevados de ácido úrico en sangre. | > 6.8/7 mg/dL | Generalmente asintomática. Factor de riesgo para gota y otros problemas. |
| Gota | Enfermedad causada por depósitos de cristales de urato en los tejidos. | Pueden ser normales o elevados (frecuentemente elevados de forma crónica). | Ataques agudos de dolor e inflamación articular, tofos, problemas renales. |
Cuándo Buscar Ayuda Profesional
Es fundamental consultar a un médico si experimenta episodios recurrentes de inflamación o dolor articular sin una causa aparente como un golpe, especialmente si afecta las articulaciones típicas de la gota (dedo gordo del pie, empeine, tobillo, rodilla). La consulta también es recomendable si sus análisis de sangre muestran niveles de ácido úrico constantemente elevados, en particular si estos valores aumentan con el tiempo o son significativamente altos (por ejemplo, 9 mg/dL o más). La existencia de antecedentes familiares de gota, combinada con hiperuricemia, es otro motivo importante para buscar asesoramiento médico.
El Papel de la Dieta y el Estilo de Vida
Si bien la alimentación influye, es crucial entender que en la gran mayoría de los casos (más del 90%), la gota se debe a un problema en la eliminación del ácido úrico por parte de los riñones, no exclusivamente a lo que se come o bebe. Sin embargo, ciertos alimentos y bebidas ricos en purinas pueden desencadenar o empeorar los ataques en personas predispuestas. Es prudente limitar el consumo de cerveza (con y sin alcohol), bebidas alcohólicas de alta graduación, bebidas azucaradas (refrescos), vísceras, carnes rojas y de caza, mariscos y pescados azules (como sardinas o anchoas).
Existe la creencia popular de que el tomate es perjudicial, y si bien podría facilitar ataques en algunos pacientes, su consumo moderado no suele ser problemático, ya que las proteínas animales generan más purinas que las vegetales. Por otro lado, ciertos hábitos y alimentos son beneficiosos: beber 1-2 litros de agua al día ayuda a la eliminación de ácido úrico (y es especialmente importante si hay cálculos renales de urato), y el consumo de lácteos desnatados, cerezas, alimentos ricos en vitamina C y café (con moderación) ha demostrado ser favorable. Además, combatir el sobrepeso y la obesidad, junto con la práctica regular de actividad física, son medidas fundamentales para el manejo de la gota.
Tratamiento de la Gota: ¿Curar o Aliviar?
Aquí reside uno de los puntos más importantes: la gota, en la mayoría de los casos, no se cura solo con dieta y evitando el alcohol. Al igual que otras enfermedades crónicas como la hipertensión requieren medicación diaria para su control efectivo, la gota a menudo necesita la ayuda de fármacos para disolver los depósitos de urato acumulados durante años en los tejidos. Estos acúmulos cristalinos no desaparecen únicamente con cambios en la alimentación, aunque estos sí son de ayuda.
Para lograr una cura definitiva en el sentido de eliminar los depósitos de cristales, se requiere medicación que actúe de forma sistémica. Estos fármacos pueden disminuir la producción de purinas (como alopurinol o febuxostato) o aumentar la eliminación de ácido úrico a través del riñón (uricosúricos como la benzbromarona). Es vital entender que disolver estos depósitos no es un proceso rápido; lleva meses e incluso años de tratamiento constante y supervisado por un médico. El compromiso con la medicación y un estilo de vida saludable son la clave para la resolución a largo plazo de los depósitos de cristales de urato.
Medicaciones utilizadas para aliviar los síntomas agudos de la gota, como la colchicina o los antiinflamatorios tradicionales (AINEs), son muy útiles para calmar el dolor y la hinchazón durante un ataque. Sin embargo, es crucial comprender que estas medicinas solo tratan los síntomas; no eliminan los cristales de urato que causan la enfermedad. Por lo tanto, no curan la gota de forma definitiva. La cura se logra disolviendo los depósitos subyacentes con la medicación específica para reducir el ácido úrico.
| Tipo de Tratamiento | Objetivo Principal | Fármacos Comunes | Efecto sobre los Cristales de Urato | Duración Típica |
|---|---|---|---|---|
| Tratamiento Agudo | Aliviar el dolor y la inflamación durante un ataque. | Colchicina, AINEs (ej. naproxeno), Corticosteroides. | No los eliminan, solo reducen la respuesta inflamatoria. | Días a semanas (solo durante el brote). |
| Tratamiento a Largo Plazo (Urate-Lowering Therapy - ULT) | Disminuir los niveles de ácido úrico para disolver los depósitos de cristales y prevenir futuros ataques y complicaciones. | Alopurinol, Febuxostato, Uricosúricos (ej. benzbromarona). | Disuelven gradualmente los cristales existentes y previenen la formación de nuevos. | Meses a años (tratamiento de fondo, constante). |
¿Por Qué Puede Haber Ataques al Iniciar el Tratamiento para Disolver Cristales?
Paradójicamente, al iniciar el tratamiento con medicamentos destinados a reducir el ácido úrico y disolver los cristales (como alopurinol o febuxostato), algunos pacientes pueden experimentar un aumento de los ataques inflamatorios en los primeros meses. Esto puede ser desconcertante y llevar a pensar erróneamente que el medicamento es perjudicial. Sin embargo, este fenómeno ocurre porque al empezar a disolverse, los cristales pueden movilizarse y desencadenar una respuesta inflamatoria aguda. Es una señal de que el tratamiento está empezando a hacer efecto sobre los depósitos.
Para mitigar este riesgo, en los primeros meses (que pueden ser de 6 a 12 meses, dependiendo de la severidad de la gota) al introducir la medicación para bajar el ácido úrico, se suele añadir un tratamiento preventivo de ataques. Este puede consistir en colchicina a dosis bajas o un antiinflamatorio equivalente como naproxeno a dosis bajas. En algunos casos, pueden usarse corticosteroides. Esta profilaxis es clave para asegurar la tolerabilidad y adherencia al tratamiento a largo plazo.

Los Peligros Ocultos de la Gota y la Hiperuricemia
Es un error considerar la gota como una enfermedad menor que solo causa dolor articular ocasional. La gota es una condición inflamatoria sistémica que puede afectar no solo a las articulaciones, sino también a órganos vitales como los riñones. Además, tanto la hiperuricemia como la gota están estrechamente relacionadas con el síndrome metabólico, un conjunto de condiciones que aumentan el riesgo cardiovascular.
No es infrecuente encontrar en pacientes con gota múltiples factores de riesgo cardiovascular tradicionales, como obesidad, niveles elevados de colesterol y triglicéridos, resistencia a la insulina e hipertensión arterial. La coexistencia de estos factores potencia el riesgo cardiovascular, situando a estos pacientes en una categoría de riesgo cardiovascular moderado o alto. Por esta razón, es fundamental prestar a los niveles de ácido úrico en sangre la misma atención y respeto que se le da a los niveles de lípidos o glucosa. El manejo integral de la gota implica no solo controlar los ataques y disolver los cristales, sino también abordar activamente los factores de riesgo cardiovascular asociados.
Preguntas Frecuentes sobre la Gota
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes que surgen sobre esta enfermedad:
¿Qué síntomas produce la gota?
Principalmente, ataques agudos de dolor e inflamación en articulaciones, más comúnmente en el dedo gordo del pie, con hinchazón, enrojecimiento y sensibilidad extrema.
¿La gota sólo da ataques en el dedo gordo del pie?
No, aunque es lo más frecuente. También puede afectar el empeine, tobillo, rodilla, codo, muñeca, entre otras articulaciones.
¿Puede padecerse un ataque de gota con niveles normales de ácido úrico?
Sí, esto ocurre en más del 50% de los casos. Los niveles en sangre en el momento del ataque no siempre reflejan los depósitos de cristales.
Si los niveles de ácido úrico son altos en analíticas de sangre, ¿será gota?
No necesariamente. Hiperuricemia (ácido úrico alto) es un factor de riesgo, pero gota es la enfermedad causada por la deposición de cristales. No todas las personas con hiperuricemia desarrollan gota, aunque suele precederla.
¿Cuándo ir al médico?
Ante inflamación o dolor articular recurrente sin golpe, especialmente en articulaciones típicas, o si tiene niveles de ácido úrico altos persistentes, sobre todo si son muy elevados o hay antecedentes familiares de gota.
¿La gota se produce por ciertas comidas y bebidas?
Aunque la dieta influye, la causa principal en más del 90% de los casos es un problema de eliminación renal del ácido úrico. Ciertos alimentos y bebidas ricos en purinas pueden desencadenar ataques, pero no son la causa fundamental de la enfermedad en la mayoría.
¿La gota se puede curar sólo cuidando la alimentación y evitando el alcohol?
En la mayoría de los casos, no. La dieta ayuda, pero para disolver los depósitos de cristales ya formados y lograr la curación se suele requerir medicación específica a largo plazo.
¿La colchicina o los antiinflamatorios tradicionales curan la gota?
No. Solo alivian los síntomas del ataque agudo al reducir la inflamación, pero no eliminan los cristales de urato subyacentes.
¿Por qué con la medicación para disolver los cristales de urato puede haber también ataques inflamatorios?
Al iniciar el tratamiento, la movilización de los cristales al disolverse puede desencadenar inflamación. Por ello, se suele añadir medicación preventiva en los primeros meses.
¿Realmente la gota o el ácido úrico alto son peligrosos?
Sí. La gota es inflamación sistémica que puede afectar riñones y se asocia fuertemente al síndrome metabólico y a un mayor riesgo cardiovascular. El ácido úrico alto debe tomarse tan en serio como el colesterol o la glucosa elevados.
En conclusión, la gota es una enfermedad crónica compleja que requiere un enfoque multidisciplinario. Un diagnóstico temprano, cambios en el estilo de vida y, crucialmente, un tratamiento farmacológico adecuado y constante bajo supervisión médica son esenciales no solo para controlar los dolorosos ataques, sino para disolver los depósitos de cristales, prevenir complicaciones a largo plazo y reducir el riesgo cardiovascular asociado, mejorando así significativamente el pronóstico y la calidad de vida del paciente.
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