27/09/2021
La artrosis es, sin duda, una de las enfermedades articulares más prevalentes que afectan a millones de personas en todo el mundo. Se trata de una condición que impacta directamente en nuestra capacidad de movimiento y, por ende, en nuestra autonomía y calidad de vida. A menudo confundida con otras patologías reumáticas, entender qué es la artrosis, cómo se manifiesta y cómo se diagnostica es fundamental para abordar sus síntomas de manera efectiva.

Esta patología se caracteriza principalmente por el desgaste progresivo del cartílago articular, ese tejido resiliente que cubre los extremos de los huesos en las articulaciones, permitiendo un movimiento suave y sin fricción. Con el tiempo, este cartílago se deteriora, exponiendo el hueso subyacente y causando dolor, rigidez y limitación funcional.
- ¿Qué es la Artrosis en Profundidad?
- Síntomas Característicos de la Artrosis
- Origen y Factores de Riesgo de la Artrosis
- Prevalencia de la Artrosis
- Diagnóstico de la Artrosis
- Tratamiento Convencional de la Artrosis
- La Acupuntura como Enfoque Complementario para la Artrosis
- Beneficios Potenciales de la Acupuntura en el Manejo de la Artrosis
- Preguntas Frecuentes sobre la Artrosis y su Diagnóstico
- Conclusión
¿Qué es la Artrosis en Profundidad?
Para comprender la artrosis, es esencial conocer la estructura de una articulación sana. Las articulaciones son las uniones entre los huesos, diseñadas para permitir el movimiento. En ellas, encontramos los extremos óseos cubiertos por el cartílago articular. Rodeando la articulación, se halla la membrana sinovial, responsable de producir el líquido sinovial. Este líquido actúa como lubricante natural, amortiguador y fuente de nutrición para el cartílago.
La función primordial de las articulaciones es facilitar el movimiento, lo que nos permite realizar actividades cotidianas, desde caminar hasta levantar objetos. Cuando el cartílago se desgasta debido a la artrosis, esta función se ve comprometida, llevando a una disminución de la movilidad y a la aparición de síntomas molestos.
Aunque la artrosis puede afectar cualquier articulación, es más común en aquellas que soportan peso o tienen un uso repetitivo. Los sitios más frecuentemente afectados incluyen la columna vertebral (tanto cervical como lumbar), las caderas, las rodillas, y ciertas articulaciones de las manos y los pies, especialmente la del inicio del dedo gordo.
Síntomas Característicos de la Artrosis
Los síntomas que alertan sobre la presencia de artrosis están directamente relacionados con el daño en el cartílago. El más prominente es el dolor, que típicamente es de tipo mecánico. Esto significa que empeora con el movimiento y la actividad física, y tiende a mejorar con el reposo. A diferencia de la artritis, donde el dolor a menudo es inflamatorio (presente incluso en reposo y peor por la mañana), el dolor de la artrosis se alivia tras un periodo de descanso.
Otro síntoma clave es la rigidez articular, especialmente después de periodos de inactividad, como al levantarse por la mañana o tras estar sentado un tiempo prolongado. Esta rigidez suele ser de corta duración, mejorando a los pocos minutos de iniciar el movimiento (a diferencia de la rigidez matutina prolongada de la artritis inflamatoria).
La combinación de dolor y rigidez conduce inevitablemente a la incapacidad funcional. A medida que la enfermedad progresa, puede resultar difícil realizar tareas sencillas como caminar, subir escaleras, agacharse o utilizar las manos con destreza, limitando significativamente la autonomía personal.
Es crucial diferenciar la artrosis de la artritis. Aunque ambas causan dolor, rigidez y, en ocasiones, hinchazón, la causa subyacente es distinta. La artrosis es un problema de "desgaste" mecánico del cartílago, mientras que la artritis es una enfermedad de naturaleza inflamatoria que afecta la membrana sinovial.
Origen y Factores de Riesgo de la Artrosis
La artrosis es considerada una enfermedad reumática, pero a diferencia de muchas otras, no es estrictamente hereditaria en el sentido mendeliano clásico. Sin embargo, sí existe un componente de riesgo genético que puede predisponer a ciertas personas a desarrollar la enfermedad, o a que esta progrese más rápidamente.
Además de la predisposición genética, existen varios factores de riesgo modificables que juegan un papel significativo en el desarrollo y la progresión de la artrosis:
- Obesidad: El exceso de peso aumenta la carga sobre las articulaciones que soportan peso, como rodillas, caderas y columna, acelerando el desgaste del cartílago.
- Inestabilidad articular o debilidad muscular: Una musculatura débil alrededor de una articulación no proporciona el soporte adecuado, lo que puede llevar a un movimiento anormal y mayor estrés sobre el cartílago.
- Alteraciones en la postura o alineación: Problemas en la forma en que caminamos, nos sentamos o realizamos actividades pueden distribuir la carga de manera desigual en las articulaciones, favoreciendo el desgaste en ciertas áreas.
- Lesiones articulares previas: Traumatismos, fracturas o cirugías en una articulación pueden aumentar el riesgo de desarrollar artrosis en el futuro.
- Uso excesivo o repetitivo: Ciertas profesiones o actividades deportivas que implican movimientos repetitivos o cargas elevadas sobre las articulaciones pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad.
La buena noticia es que muchos de estos factores de riesgo son modificables. Perder peso, fortalecer la musculatura a través de ejercicio adecuado y corregir problemas posturales pueden ayudar a prevenir o retrasar la aparición de los síntomas de la artrosis, e incluso disminuir la necesidad de analgésicos una vez que la enfermedad se ha establecido.
Prevalencia de la Artrosis
La artrosis es una condición muy común. En España, por ejemplo, afecta aproximadamente al 10% de la población general y representa una parte considerable de las consultas en reumatología. Estudios recientes, como el EPISER 2016, han mostrado prevalencias significativas: la artrosis sintomática de rodilla afecta a casi el 14% de la población en un momento dado, y la artrosis de mano a más del 7%.
Se estima que alrededor de la mitad de los adultos mayores de 50 años ya presentan signos radiológicos de artrosis de rodilla, aunque no todos experimenten síntomas. La enfermedad es más frecuente en mujeres, especialmente después de los 55 años, lo que sugiere un posible vínculo con los cambios hormonales posmenopáusicos.
Diagnóstico de la Artrosis
La pregunta recurrente es: ¿Cómo se llama el examen que detecta la artrosis? En realidad, no existe un único examen con un nombre específico. El diagnóstico de la artrosis se basa principalmente en una combinación de la historia clínica detallada del paciente y una exploración física exhaustiva realizada por un médico.
Durante la historia clínica, el médico preguntará sobre los síntomas (dolor, rigidez, su patrón), cuándo empezaron, qué los empeora o mejora, antecedentes familiares, factores de riesgo (obesidad, lesiones previas), etc. La exploración física permitirá evaluar la movilidad de las articulaciones afectadas, detectar crujidos (crepitación) al moverlas, buscar puntos dolorosos y evaluar la función muscular y la postura.
Para confirmar el diagnóstico y evaluar la severidad del daño articular, se recurre a pruebas complementarias. La más importante y utilizada es la radiografía simple. Las radiografías permiten visualizar el espacio articular (que se estrecha a medida que el cartílago se desgasta), la presencia de osteofitos (crecimientos óseos alrededor de la articulación, también conocidos como "picos de loro"), y cambios en el hueso subcondral (el hueso debajo del cartílago).
En algunos casos, si hay una acumulación excesiva de líquido dentro de la articulación (derrame articular), puede realizarse un análisis del líquido sinovial extraído de la articulación. Este análisis ayuda a descartar otras causas de inflamación o infección y confirma que las características del líquido son consistentes con la artrosis (generalmente, un líquido menos viscoso y sin signos de inflamación significativa o infección).
Es importante destacar que los análisis de sangre y orina no muestran alteraciones específicas de la artrosis, por lo que no son útiles para su diagnóstico, aunque a veces se solicitan para descartar otras enfermedades reumáticas con síntomas similares (como la artritis).
En general, no son necesarias otras pruebas de imagen más sofisticadas como la tomografía computarizada (TAC), la resonancia magnética (RM) o la gammagrafía ósea para diagnosticar la artrosis no complicada. Estas pruebas se reservan para situaciones específicas, como la planificación quirúrgica, la evaluación de complicaciones o cuando hay dudas diagnósticas y se necesita visualizar mejor los tejidos blandos o el cartílago (RM).
Tratamiento Convencional de la Artrosis
Actualmente, no existe una cura que restaure completamente el cartílago dañado por la artrosis. Por lo tanto, los objetivos del tratamiento se centran en aliviar el dolor, mejorar la funcionalidad de la articulación, retrasar la progresión de la enfermedad en la medida de lo posible y, sobre todo, mejorar la calidad de vida del paciente.
El manejo de la artrosis es multidisciplinar y puede incluir:
- Medidas físicas y no farmacológicas: Educación del paciente, control de peso, ejercicio terapéutico (fortalecimiento muscular, mejora de la flexibilidad, ejercicios de bajo impacto como caminar, nadar o bicicleta), fisioterapia, uso de dispositivos de apoyo (bastones, rodilleras), aplicación de calor o frío.
- Tratamiento farmacológico: Analgésicos (paracetamol, opioides débiles), antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) tópicos u orales (utilizados con precaución debido a sus efectos secundarios), infiltraciones intraarticulares con corticoides (para aliviar la inflamación y el dolor a corto plazo) o ácido hialurónico (para mejorar la lubricación y amortiguación).
- Cirugía: Considerada en casos severos con dolor persistente e incapacidad funcional significativa. Puede incluir procedimientos como la limpieza articular (artroscopia), osteotomías (correcciones de la alineación ósea) o, más comúnmente, la artroplastia o reemplazo articular (prótesis de rodilla, cadera, etc.).
La Acupuntura como Enfoque Complementario para la Artrosis
Aunque el tratamiento convencional es fundamental, muchos pacientes buscan enfoques complementarios para manejar el dolor crónico y la rigidez asociados a la artrosis, especialmente aquellos que prefieren reducir el uso de analgésicos orales o que no han encontrado alivio completo con las terapias convencionales. Aquí es donde la acupuntura, una práctica milenaria de la Medicina Tradicional China (MTC), puede ofrecer una opción valiosa.
Desde la perspectiva de la MTC, la artrosis (a menudo entendida como un tipo de "síndrome Bi" o síndrome obstructivo y doloroso) se relaciona con la obstrucción del flujo de Qi (energía vital) y Xue (sangre) en los meridianos que atraviesan las articulaciones afectadas. Factores como el viento, el frío, la humedad o el calor pueden invadir los meridianos, causando dolor, rigidez e hinchazón. El desgaste del cartílago también se puede interpretar como una deficiencia de Qi y Xue o de la esencia renal, fundamental para la salud de huesos y articulaciones.
El objetivo de la acupuntura en el tratamiento de la artrosis es restaurar el flujo armonioso de Qi y Xue, dispersar los factores patógenos (viento, frío, humedad), nutrir las articulaciones y aliviar el dolor y la rigidez. Esto se logra insertando finas agujas en puntos específicos del cuerpo localizados a lo largo de los meridianos, tanto en la zona afectada como en puntos distales que tienen una conexión energética con la articulación dolorida.
Los mecanismos de acción propuestos de la acupuntura, desde una perspectiva biomédica moderna, incluyen la liberación de endorfinas y otros neurotransmisores que tienen efectos analgésicos naturales, la modulación de la respuesta inflamatoria (aunque la artrosis no sea primariamente inflamatoria, puede haber componentes de inflamación secundaria), la mejora de la circulación sanguínea local, y la relajación muscular, lo que puede reducir la presión sobre la articulación.
Beneficios Potenciales de la Acupuntura en el Manejo de la Artrosis
Numerosos estudios y la experiencia clínica sugieren que la acupuntura puede ser útil para aliviar los síntomas de la artrosis, especialmente el dolor crónico y la rigidez.
Los beneficios potenciales incluyen:
- Alivio del dolor: La acupuntura puede ayudar a reducir la intensidad del dolor articular, permitiendo una mayor comodidad durante las actividades diarias.
- Mejora de la función articular: Al reducir el dolor y la rigidez, la acupuntura puede facilitar el movimiento y mejorar la capacidad funcional de la articulación afectada.
- Disminución de la necesidad de analgésicos: Para algunos pacientes, la acupuntura puede reducir la dependencia de medicamentos para el dolor, disminuyendo así el riesgo de efectos secundarios asociados a su uso prolongado.
- Mejora de la calidad de vida: Aliviar los síntomas principales puede tener un impacto positivo en el estado de ánimo, el sueño y la capacidad para participar en actividades sociales y recreativas.
Es importante considerar la acupuntura como un tratamiento complementario, no como un sustituto del cuidado médico convencional. Funciona mejor como parte de un plan de manejo integral que puede incluir ejercicio, control de peso, fisioterapia y, si es necesario, medicación.
Preguntas Frecuentes sobre la Artrosis y su Diagnóstico
Aquí respondemos algunas preguntas comunes que surgen al hablar de artrosis:
¿Cómo se llama el examen que detecta la artrosis?
No hay un único examen llamado así. El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración física y se confirma principalmente mediante una radiografía simple de la articulación afectada. En algunos casos, se pueden necesitar otras pruebas como el análisis del líquido sinovial.
¿La artrosis se ve en los análisis de sangre?
No, los análisis de sangre y orina generalmente no muestran alteraciones en la artrosis y no son útiles para su diagnóstico. Se utilizan principalmente para descartar otras enfermedades.
¿La artrosis es lo mismo que la artritis?
No, son diferentes. La artrosis es un desgaste del cartílago, con dolor mecánico que mejora con el reposo. La artritis es una inflamación de la articulación, con dolor inflamatorio que puede ser peor en reposo y rigidez matutina prolongada.
¿La artrosis tiene cura?
Actualmente, no existe una cura que regenere el cartílago dañado. El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas, mejorar la función y ralentizar la progresión.
¿Es dolorosa la acupuntura para la artrosis?
Generalmente, la acupuntura es bien tolerada. Las agujas utilizadas son muy finas. Algunos pacientes pueden sentir una leve sensación de pinchazo inicial o una sensación de hormigueo, pesadez o calambre leve alrededor de la aguja, lo que se considera una respuesta normal del cuerpo. La mayoría encuentra el tratamiento relajante.
¿Cuántas sesiones de acupuntura se necesitan?
El número de sesiones varía según la severidad de los síntomas, cuánto tiempo se han padecido y la respuesta individual del paciente. Un curso típico puede implicar 6 a 12 sesiones, a menudo una o dos veces por semana inicialmente.
Conclusión
La artrosis es una enfermedad degenerativa articular que afecta a un gran número de personas, causando dolor, rigidez e impactando negativamente en la calidad de vida. Su diagnóstico se basa en la evaluación clínica y la confirmación radiológica, siendo la radiografía simple la prueba de imagen fundamental.
Aunque no existe una cura definitiva, un enfoque terapéutico integral que combine medidas físicas, control de factores de riesgo, medicación cuando sea necesaria y, potencialmente, terapias complementarias como la acupuntura, puede ser muy efectivo para controlar los síntomas, mejorar la función articular y permitir a los pacientes llevar una vida más activa y cómoda. La acupuntura, al dirigirse al alivio del dolor y la rigidez, ofrece una vía prometedora como parte de este manejo integral para quienes buscan opciones adicionales para enfrentar los desafíos de la artrosis.
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