21/12/2019
La Enfermedad de Forestier, conocida científicamente como Hiperostosis Esquelética Difusa Idiomática (HEDI), es una condición no inflamatoria que se caracteriza por la formación excesiva de hueso, principalmente a lo largo de la columna vertebral, aunque también puede afectar otras áreas del esqueleto donde los tendones y ligamentos se insertan en el hueso (entesis). Descrita inicialmente en 1950 por Forestier y Rotes Querol, esta enfermedad se distinguía de otras afecciones vertebrales por sus rasgos clínicos, radiológicos y patológicos particulares. Aunque su nombre original hacía referencia a una hiperostosis anquilosante senil, el término HEDI es el más utilizado en la actualidad para reflejar su naturaleza difusa y su causa aún no completamente comprendida.

A diferencia de enfermedades como la espondilitis anquilosante, la HEDI no causa anquilosis de las articulaciones facetarias ni altera las articulaciones sacroilíacas. Se distingue por la osificación de los ligamentos y músculos paravertebrales, formando puentes óseos a lo largo de la parte anterolateral de la columna. Esta osificación es más prominente en la columna dorsal media y baja, pero puede afectar significativamente la columna cervical, llevando a síntomas específicos y a veces graves.
- ¿Qué es la Enfermedad de Forestier (HEDI)?
- Prevalencia y Factores Demográficos
- Posibles Causas y Factores de Riesgo de la HEDI
- Síntomas: Más Allá del Dolor y la Rigidez
- Diagnóstico: El Papel Crucial de las Imágenes
- Tratamiento: Enfocándose en el Alivio Sintomático
- Preguntas Frecuentes sobre la Enfermedad de Forestier
- ¿Cuál es el tratamiento para el síndrome de Forestier?
- ¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la hiperostosis anquilosante vertebral?
- ¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Forestier?
- ¿Es la Enfermedad de Forestier una enfermedad común?
- ¿Es una enfermedad grave?
- ¿Se cura la Enfermedad de Forestier?
¿Qué es la Enfermedad de Forestier (HEDI)?
La Enfermedad de Forestier, o HEDI, es una condición caracterizada por la proliferación ósea anormal en las entesis, es decir, en los puntos donde los tendones y ligamentos se unen al hueso. El rasgo distintivo en la columna vertebral es la formación de osteofitos prominentes y la osificación del ligamento longitudinal anterior, creando puentes óseos que conectan cuerpos vertebrales contiguos. Para ser diagnosticada radiológicamente según los criterios de Resnick, debe haber calcificación y osificación a lo largo de la parte anterolateral de al menos cuatro vértebras contiguas.
Es fundamental entender que, a pesar de la formación ósea significativa, la altura de los discos intervertebrales en las áreas afectadas generalmente se mantiene preservada, y no hay evidencia de enfermedad discal degenerativa extensa en esas zonas. Además, las articulaciones apofisarias (facetarias) y las articulaciones sacroilíacas no presentan anquilosis ósea, lo que la diferencia de otras espondiloartropatías inflamatorias.
Aunque la columna es la localización principal y más característica, la HEDI puede afectar otras partes del sistema musculoesquelético. Es común encontrar lesiones óseas en el olécranon (codo), la rótula, el calcáneo (talón) y la pelvis. Estas osificaciones extraespinales son un factor diferencial importante al considerar otros diagnósticos.
Prevalencia y Factores Demográficos
La Enfermedad de Forestier es más común de lo que se piensa, especialmente en la población de edad avanzada. Afecta predominantemente a hombres, con una proporción aproximada de 2 hombres por cada mujer. La edad media al diagnóstico suele ser superior a los 60 años, y es rara vez vista antes de los 40. Estudios poblacionales han demostrado que la incidencia y la diferenciación por sexos se incrementan notablemente con la edad. Por ejemplo, en un estudio en Finlandia, la incidencia en mayores de 70 años fue del 10.1% en hombres y 6.8% en mujeres.
Existen variaciones geográficas y étnicas en su prevalencia. Se ha observado una elevada prevalencia en los indios PIMA de Arizona, mientras que es menos común en los afroamericanos. La razón detrás de estas diferencias no está completamente clara y podría estar relacionada con factores genéticos, ambientales o metabólicos.
Posibles Causas y Factores de Riesgo de la HEDI
La etiopatogenia de la HEDI sigue siendo en gran medida desconocida, de ahí el término 'idiopática'. Sin embargo, se han postulado diversos factores de riesgo que podrían contribuir a su desarrollo. Se cree que la formación de hueso anormal es el resultado de una diferenciación y actividad osteoclástica inusual en las entesis.
Entre los factores mecánicos, se ha notado que la formación de puentes óseos en la columna torácica es generalmente más prominente en el lado derecho en personas levocárdicas (corazón a la izquierda), posiblemente debido a la pulsación de la aorta, que podría ejercer una influencia mecánica. En pacientes dextrocárdicos, la osificación tiende a ser más prominente en el lado izquierdo.
Se han investigado varios factores ambientales. La exposición a niveles elevados de flúor en el agua o el aire ha sido sugerida, así como el consumo excesivo de vitamina A (isoretinoides), especialmente en tratamientos prolongados para el acné. Se han detectado niveles elevados de retinol en sangre en pacientes con HEDI en comparación con grupos control.
Factores metabólicos y endocrinos parecen desempeñar un papel significativo. La obesidad, especialmente si se presenta junto con diabetes mellitus desde edades tempranas, está asociada con una mayor prevalencia de HEDI en la población caucásica. Se han encontrado cifras elevadas de insulina, factor 1 de crecimiento insulín-dependiente (IGF-1) y hormona de crecimiento en algunos estudios de pacientes con HEDI, sugiriendo que estas hormonas anabólicas podrían estimular la actividad osteogénica. El factor de crecimiento derivado de las plaquetas y el factor nuclear kappa B también podrían influir en la diferenciación de células mesenquimales hacia osteoblastos, contribuyendo a la proliferación ósea.
A pesar de estas asociaciones, es importante destacar que no se ha identificado un factor genético único ni se ha demostrado de forma concluyente que el esfuerzo físico intenso en el trabajo esté asociado con el desarrollo de HEDI.
Síntomas: Más Allá del Dolor y la Rigidez
Los síntomas más frecuentes de la Enfermedad de Forestier son el dolor y la rigidez, afectando a aproximadamente el 80% de los pacientes, principalmente en la región dorsolumbar. Este dolor suele ser de tipo mecánico, empeorando con el movimiento y mejorando con el reposo, aunque la rigidez matutina también puede estar presente.
Cuando la enfermedad afecta la columna cervical, pueden aparecer síntomas más preocupantes debido a la compresión de estructuras cercanas por los grandes osteofitos. La disfagia, o dificultad para tragar, es uno de los síntomas cervicales más comunes, presentándose en el 14-16% de los casos. Esto ocurre cuando los osteofitos cervicales anteriores comprimen el esófago. La disfagia típicamente empeora con la extensión del cuello y mejora con la flexión. Puede estar acompañada de edema inflamatorio esofágico y fibrosis periesofágica debido a la presión constante.
Otros síntomas relacionados con la compresión en la región cervical incluyen la disfonía (cambio en la voz), que es menos frecuente que la disfagia, y problemas respiratorios. La presencia de lesiones óseas en la región retrocricoidea puede causar disnea (dificultad para respirar) de tipo obstructivo, neumonía aspirativa (por aspiración de alimentos o líquidos) y síndrome de apnea del sueño. En casos raros, la osificación del ligamento vertebral común posterior, ya sea como parte de la HEDI o como entidad independiente, puede comprimir la médula espinal o las raíces nerviosas, llevando a consecuencias neurológicas que pueden ser graves.

Aunque menos comunes, las osificaciones en otras localizaciones extraespinales, como el codo o el talón, también pueden causar dolor y limitar el movimiento en esas articulaciones.
| Síntoma | Frecuencia / Causa | Descripción |
|---|---|---|
| Dolor y Rigidez | ~80% (Dorsolumbar) | Principalmente en la espalda, empeora con movimiento. |
| Disfagia | 14-16% (Cervical) | Dificultad para tragar por compresión esofágica. |
| Disfonía | Menos frecuente (Cervical) | Cambio en la voz por compresión. |
| Disnea / Apnea del Sueño | Raro (Cervical/Retrocricoideo) | Dificultad respiratoria por obstrucción. |
| Síntomas Neurológicos | Raro (Espinal) | Compresión medular o nerviosa. |
| Dolor/Limitación Extraespinal | Variable | En codo, talón, rótula, pelvis, etc. |
Diagnóstico: El Papel Crucial de las Imágenes
El diagnóstico de la Enfermedad de Forestier se basa principalmente en los hallazgos radiológicos. No existen alteraciones de laboratorio específicas que permitan diagnosticar esta enfermedad. La historia clínica y la exploración física pueden sugerir la presencia de dolor, rigidez o disfagia, pero las imágenes son definitivas.
Los criterios radiológicos de Resnick, establecidos en 1975, son la base del diagnóstico:
- Presencia de calcificaciones y osificaciones a lo largo de la parte anterolateral de al menos cuatro vértebras contiguas. Esta es la característica más distintiva.
- Preservación de la altura del disco intervertebral en los segmentos afectados y ausencia de enfermedad discal degenerativa significativa en esas áreas.
- Ausencia de anquilosis ósea de las articulaciones apofisarias y ausencia de alteración o anquilosis de las articulaciones sacroilíacas.
La tomografía axial computerizada (TAC) es particularmente útil para visualizar los espolones óseos cervicales y determinar con precisión su tamaño y la extensión de la compresión sobre el esófago u otras estructuras.
Diagnóstico Diferencial
Es crucial diferenciar la HEDI de otras condiciones que afectan la columna vertebral o causan proliferación ósea. El diagnóstico diferencial incluye:
- Espondilitis Anquilosante: Una enfermedad inflamatoria que causa anquilosis de las articulaciones facetarias y sacroilíacas, con formación de sindesmofitos finos y verticales, a diferencia de los osteofitos gruesos y ondulantes de la HEDI.
- Espondilosis Deformante: Caracterizada por osteofitos degenerativos marginales, pero sin la osificación extensa y continua de los ligamentos como en la HEDI, y con frecuencia asociada a enfermedad discal degenerativa.
- Acromegalia: Una enfermedad endocrina que puede causar crecimiento óseo excesivo, pero con rasgos clínicos y radiológicos distintos que afectan otras partes del esqueleto y con alteraciones hormonales específicas.
- Fluorosis Crónica: La exposición prolongada a niveles elevados de flúor puede causar osificación ligamentosa, pero suele ser más difusa y con otros signos radiológicos de toxicidad por flúor.
- Paquidermoperiostosis y Osteoartropatía Hipertrófica: Condiciones que causan engrosamiento de la piel y proliferación ósea en las extremidades, con hallazgos radiológicos diferentes.
- Ocronosis: Un trastorno metabólico raro que causa pigmentación del cartílago y degeneración discal severa, llevando a espondilosis.
- Patología Tumoral: Las masas óseas extraespinales asociadas a la HEDI son benignas, pero deben diferenciarse de tumores que pueden causar compresión o crecimiento óseo.
La existencia de masas óseas extraespinales es un factor diferencial clave que ayuda a distinguir la HEDI de la mayoría de las condiciones mencionadas anteriormente.
Tratamiento: Enfocándose en el Alivio Sintomático
El tratamiento conservador es la piedra angular del manejo de la Enfermedad de Forestier, dado que es una entidad con pocas complicaciones graves en la mayoría de los casos y generalmente tiene un curso benigno. El objetivo principal del tratamiento es aliviar el dolor, reducir la rigidez y manejar los síntomas específicos como la disfagia.
Las medidas conservadoras incluyen:
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): Ayudan a reducir el dolor y la posible inflamación asociada.
- Relajantes musculares: Pueden ser útiles para aliviar la rigidez y los espasmos musculares secundarios al dolor y la postura alterada.
- Analgésicos: Para el manejo del dolor según sea necesario.
- Fisioterapia: Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento pueden ayudar a mantener la movilidad y reducir la rigidez.
- Cambios posturales: En pacientes con disfagia cervical, adoptar posturas específicas al tragar (como la flexión del cuello) puede facilitar el paso de los alimentos.
- Corticosteroides: En algunos casos de disfagia severa con inflamación significativa, se pueden usar esteroides, aunque su uso prolongado no es recomendable.
El tratamiento quirúrgico se reserva para un grupo selecto de pacientes con sintomatología severa y progresiva que no responde al tratamiento farmacológico y conservador. La cirugía está indicada principalmente para aliviar la compresión de estructuras vitales, especialmente en la columna cervical. Las indicaciones para cirugía incluyen:
- Disfagia severa que causa pérdida de peso significativa o riesgo de desnutrición.
- Disfonía incapacitante.
- Disnea intensa u obstrucción de la vía aérea superior que ha requerido intubación o traqueotomía.
- Síntomas neurológicos progresivos debido a la compresión de la médula espinal o nervios periféricos.
Los abordajes quirúrgicos para la descompresión cervical pueden incluir abordajes extrafaríngeos anterolaterales o abordajes transfaríngeos, dependiendo de la localización y extensión de los osteofitos compresivos. La cirugía en otras localizaciones espinales o extraespinales es menos común y se considera solo si hay compresión nerviosa o limitación funcional severa.
Es importante destacar que el tratamiento de la HEDI se centra en el manejo de los síntomas y las complicaciones, ya que no existe una cura para la proliferación ósea subyacente. Un enfoque multidisciplinar que involucre a reumatólogos, neurólogos, gastroenterólogos, cirujanos de columna y fisioterapeutas puede ser beneficioso para los pacientes con síntomas complejos.
Preguntas Frecuentes sobre la Enfermedad de Forestier
¿Cuál es el tratamiento para el síndrome de Forestier?
El tratamiento principal para la Enfermedad de Forestier es conservador y se enfoca en aliviar los síntomas. Incluye el uso de antiinflamatorios, relajantes musculares, analgésicos y fisioterapia. Para la disfagia, se recomiendan cambios posturales al deglutir. La cirugía se reserva para casos severos con síntomas progresivos que no responden al tratamiento conservador, como disfagia severa con pérdida de peso o problemas respiratorios.
¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la hiperostosis anquilosante vertebral?
La hiperostosis anquilosante vertebral es otro nombre para la Enfermedad de Forestier o HEDI. Las opciones de tratamiento son las mismas que para la Enfermedad de Forestier: manejo conservador con medicamentos para el dolor y la rigidez, fisioterapia y, en casos raros y graves con compresión de estructuras vitales, cirugía.
¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de Forestier?
Los síntomas más comunes son el dolor y la rigidez en la columna, especialmente en la región dorsolumbar. Cuando afecta el cuello (columna cervical), puede causar disfagia (dificultad para tragar) debido a la compresión del esófago por los osteofitos, y menos frecuentemente, disfonía, disnea, apnea del sueño o síntomas neurológicos por compresión medular o nerviosa.
¿Es la Enfermedad de Forestier una enfermedad común?
Es relativamente común en la población de edad avanzada, especialmente en hombres mayores de 60 años. Su prevalencia aumenta con la edad.
¿Es una enfermedad grave?
Generalmente, la Enfermedad de Forestier tiene un curso benigno con pocas complicaciones. Los síntomas principales son dolor y rigidez manejables. Sin embargo, en casos donde los osteofitos son muy grandes, especialmente en el cuello, pueden causar complicaciones graves como disfagia severa, problemas respiratorios o, raramente, síntomas neurológicos por compresión espinal. Estos casos requieren una evaluación y manejo más especializados.
¿Se cura la Enfermedad de Forestier?
Actualmente, no existe una cura para la Enfermedad de Forestier, ya que la proliferación ósea es una característica de la condición. El tratamiento se centra en el manejo de los síntomas, el alivio del dolor y la rigidez, y la prevención o tratamiento de las complicaciones como la disfagia severa o la compresión neurológica.
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