09/05/2018
La estimulación eléctrica nerviosa transcutánea, comúnmente conocida como TENS (por sus siglas en inglés), representa una modalidad de tratamiento para el dolor que destaca por ser no farmacológica. En un mundo donde la gestión del dolor a menudo depende de medicamentos, la TENS ofrece una vía alternativa o complementaria que busca aliviar las molestias mediante la aplicación de corrientes eléctricas de baja intensidad a través de la piel. Esta técnica se ha utilizado durante décadas en fisioterapia y rehabilitación, pero su eficacia y las condiciones óptimas para su uso han sido objeto de continua investigación.

A diferencia de los tratamientos basados en sustancias químicas, la TENS actúa sobre el sistema nervioso, buscando modular las señales de dolor que viajan al cerebro. Se considera un enfoque seguro, con pocos efectos secundarios, lo que lo convierte en una opción atractiva para muchos pacientes que buscan reducir su dependencia de analgésicos o que presentan contraindicaciones para ciertos medicamentos.
La Evidencia Científica Detrás de la TENS: Un Análisis de Revisiones Sistemáticas
En los últimos años, la comunidad científica ha realizado un esfuerzo considerable por comprender mejor la eficacia de la TENS mediante la recopilación y el análisis de los estudios existentes. Numerosas revisiones sistemáticas y metaanálisis han examinado su impacto en diversas condiciones de dolor. Estas revisiones son fundamentales porque combinan los resultados de múltiples estudios pequeños, ofreciendo una perspectiva más amplia y robusta sobre un tratamiento.
Entre los años 2007 y 2013, se publicaron varias de estas revisiones, abordando el uso de TENS para el dolor de cuello, dolor postoperatorio, dolor oncológico, dolor de parto, dolor agudo, dolor lumbar y dolor de osteoartritis. También se han realizado revisiones específicamente sobre la metodología de aplicación de la TENS en la investigación.
Sin embargo, al analizar el conjunto de estas revisiones, surge un panorama complejo y, a menudo, conflictivo. Mientras algunas revisiones reportan una eficacia significativa de la TENS en la reducción del dolor para ciertas condiciones, otras concluyen que la evidencia es insuficiente o que no se observa un beneficio claro en comparación con un placebo.
¿A qué se deben estas discrepancias? Las revisiones sistemáticas han identificado varios desafíos importantes en la investigación de la TENS que contribuyen a estos resultados contradictorios. Estos incluyen:
- Falta de Estudios de Alta Calidad: No todos los estudios primarios incluidos en las revisiones cumplen con los más altos estándares metodológicos.
- Inconsistencia entre Estudios de Alta Calidad: Incluso entre los estudios bien diseñados, hay variaciones significativas en cómo se realiza la TENS y en la población de pacientes estudiada.
- Homogeneidad de la Población Clínica: Las revisiones a menudo agrupan estudios con pacientes que tienen diferentes causas o características de dolor, lo que puede enmascarar los efectos de la TENS.
- Dosis de TENS: Uno de los factores más críticos y variables es la "dosis" de TENS aplicada. Esto incluye la ubicación exacta de los electrodos, la frecuencia y la intensidad de la estimulación, y la frecuencia y duración de las sesiones de tratamiento. Una aplicación subóptima puede llevar a resultados negativos.
- Descripción del Enmascaramiento (Blinding): Es difícil diseñar estudios donde ni el paciente ni el terapeuta sepan si se está aplicando TENS activa o un placebo real. La falta de un enmascaramiento efectivo puede introducir sesgos.
- Influencia de la Medicación Analgésica: La mayoría de los pacientes con dolor también usan medicamentos. Las interacciones entre la TENS y la medicación, o cómo la TENS puede reducir la necesidad de fármacos, no siempre se estudian o reportan adecuadamente.
Estos factores metodológicos y de aplicación son cruciales para interpretar los resultados de la investigación y explican por qué una técnica que parece prometedora en la práctica puede tener resultados inconsistentes en los estudios científicos.
TENS en Condiciones Específicas de Dolor
Para ilustrar mejor la situación de la evidencia, analicemos los hallazgos de algunas revisiones recientes sobre el uso de TENS en condiciones de dolor comunes:
Dolor Postoperatorio
Las revisiones sobre el dolor postoperatorio han presentado resultados divergentes. Una revisión sistemática encontró resultados no concluyentes, mientras que otra posterior mostró efectos positivos. Una de las explicaciones clave parece residir en la "dosis" de TENS. Una revisión que agrupó los ensayos según si utilizaban parámetros de TENS adecuados (alta intensidad tolerable, frecuencias correctas) encontró que los estudios con parámetros adecuados mostraron una reducción del 36% en el consumo de analgésicos, en contraste con solo un 4% en los estudios con parámetros inadecuados. Además, la TENS ha demostrado ser más efectiva para reducir el dolor que se desencadena con el movimiento (como al caminar o toser) que para el dolor en reposo. Dado que muchas revisiones se centraron en el dolor en reposo, esto también podría contribuir a los resultados mixtos.
Dolor Agudo No Postoperatorio
Una revisión Cochrane sobre dolor agudo (dolor de menos de 12 semanas, asociado a procedimientos como fracturas de costilla o contracciones uterinas posparto) no pudo llegar a conclusiones definitivas debido a la insuficiencia de evidencia. Sin embargo, un metaanálisis separado que examinó la TENS utilizada a corto plazo en entornos de emergencia (por personal de servicios de emergencia) para dolor agudo moderado a severo encontró una reducción clínicamente significativa del dolor en comparación con el placebo TENS. Es posible que la intensidad requerida para el alivio del dolor agudo a corto plazo en emergencias sea diferente a la necesaria para condiciones crónicas u otros tipos de dolor agudo.
Dolor Lumbar
Las revisiones sistemáticas y un metaanálisis sobre el dolor lumbar también arrojan resultados conflictivos: algunos no la recomiendan, otros la consideran inconclusa y otros la encuentran efectiva. Una vez más, las diferencias en los criterios de inclusión de los estudios, la heterogeneidad de las poblaciones de pacientes (dolor crónico vs. agudo, dolor musculoesquelético vs. dolor neuropático en esclerosis múltiple), y la falta de consideración de la "dosis" adecuada de TENS parecen ser factores determinantes. Algunos estudios bien diseñados han utilizado intensidades de TENS que, según investigaciones posteriores, probablemente fueron demasiado bajas para ser efectivas. Por lo tanto, la eficacia de la TENS para el dolor lumbar aún no está completamente clara y depende en gran medida de la correcta aplicación y de la población de pacientes estudiada.
Dolor de Osteoartritis
Similar a las condiciones anteriores, la evidencia para el dolor de osteoartritis (OA) es contradictoria. Una revisión Cochrane reciente concluyó que la TENS no era efectiva para el dolor de OA de rodilla, lo cual contrasta directamente con una revisión previa del mismo grupo y un metaanálisis que sí mostraron un beneficio significativo. La clave, según los expertos, vuelve a ser la intensidad de la estimulación. El metaanálisis que mostró resultados positivos destacó que cuando la TENS se aplica a intensidades y frecuencias adecuadas, produce una reducción del dolor clínicamente significativa en comparación con estudios que utilizaron dosis inadecuadas. Esto sugiere fuertemente que la TENS sí funciona para el dolor de OA, pero solo si se utiliza correctamente, es decir, con la dosis apropiada.
Dolor por Neuropatía Diabética
En el caso del dolor asociado a la neuropatía periférica diabética (DPN), las revisiones sistemáticas han encontrado evidencia más consistente de reducción del dolor. Un metaanálisis específico sobre DPN reportó que la TENS produjo una reducción significativa del dolor, así como una mejora en la hiperalgesia (aumento de la sensibilidad al dolor), el entumecimiento y la calidad de vida después de 4 a 6 semanas de tratamiento, en comparación con el placebo.
La Clave: Dosis y Aplicación Correcta de la TENS
Como se desprende del análisis de las revisiones, uno de los principales factores que explican la variabilidad en los resultados de investigación es la falta de estandarización y, a menudo, la inadecuada aplicación de la TENS en los estudios. La "dosis" de TENS no es trivial; implica varios parámetros técnicos que deben ajustarse correctamente para obtener un efecto terapéutico óptimo. Estos incluyen:
- Intensidad: Debe ser lo suficientemente fuerte como para producir una sensación de hormigueo o vibración robusta, pero cómoda, idealmente hasta el umbral de tolerancia del paciente (sub-nociceptiva fuerte o máxima tolerable). Intensidades demasiado bajas pueden ser ineficaces.
- Frecuencia: Se refiere al número de pulsos eléctricos por segundo (Hz). Comúnmente se utilizan frecuencias altas (50-150 Hz) para producir un alivio rápido del dolor, o frecuencias bajas (1-10 Hz, a menudo llamada "TENS tipo acupuntura") que pueden ofrecer un alivio más duradero. Ambas tienen mecanismos de acción diferentes y pueden ser más adecuadas para distintos tipos de dolor.
- Duración y Frecuencia del Tratamiento: Cuánto tiempo dura cada sesión y con qué frecuencia se aplican las sesiones (diariamente, varias veces por semana).
- Ubicación de los Electrodos: La colocación precisa de los electrodos sobre o cerca del área dolorida, a lo largo del nervio relevante, o en puntos de acupuntura o gatillo, es fundamental.
Muchos estudios criticados en las revisiones utilizaron intensidades que eran significativamente inferiores a las que ahora se consideran terapéuticamente efectivas. Por ejemplo, se ha observado que para el dolor lumbar crónico, a menudo se requieren intensidades superiores a 30 mA para lograr una sensación fuerte pero cómoda en la región espinal, mientras que algunos estudios antiguos utilizaban intensidades fijas de 15 mA o permitían a los pacientes usar la TENS a un nivel sensorial muy bajo.
La falta de estandarización en estos parámetros dificulta la comparación de los resultados entre estudios y explica por qué una técnica que es efectiva cuando se aplica correctamente puede parecer ineficaz en la investigación si la aplicación fue subóptima.
Preguntas Frecuentes sobre la TENS
Basado en la evidencia revisada, aquí respondemos algunas preguntas comunes:
¿Es la TENS realmente efectiva para el dolor?
La evidencia sugiere que la TENS puede ser efectiva para ciertos tipos de dolor, especialmente cuando se aplica con los parámetros de dosis adecuados. Los resultados varían según la condición (postoperatorio, lumbar, OA, neuropatía, etc.) y dependen críticamente de la configuración correcta del dispositivo y la colocación de los electrodos.
¿Por qué hay estudios que dicen que la TENS no funciona?
Muchas de las discrepancias en los resultados de los estudios se deben a problemas metodológicos y, fundamentalmente, a la aplicación de la TENS con parámetros subóptimos (dosis inadecuada de intensidad o frecuencia), poblaciones de pacientes heterogéneas, o limitaciones en el diseño del estudio.
¿La TENS sirve para cualquier tipo de dolor?
La evidencia es más sólida para ciertos tipos de dolor, como el dolor por neuropatía diabética y el dolor de osteoartritis cuando se usa correctamente. Para el dolor postoperatorio y el dolor lumbar, la evidencia es más mixta, pero los estudios que usan dosis adecuadas tienden a mostrar mejores resultados. La TENS parece ser especialmente útil para el dolor provocado por el movimiento.
¿Cómo puedo saber si estoy usando la TENS correctamente?
La aplicación correcta de la TENS, especialmente la determinación de la intensidad adecuada, a menudo requiere la orientación de un profesional de la salud capacitado, como un fisioterapeuta. Debes sentir una estimulación fuerte pero cómoda, no dolorosa.
¿La TENS puede reemplazar a los analgésicos?
En algunos casos, la TENS puede ayudar a reducir la necesidad de analgésicos, como se observó en estudios sobre dolor postoperatorio con dosis adecuadas. Sin embargo, a menudo se utiliza como un tratamiento complementario para mejorar el alivio del dolor, no necesariamente como un reemplazo total.
Conclusión
La TENS es una prometedora modalidad de tratamiento no farmacológico para el dolor que ha sido ampliamente investigada. Aunque las revisiones sistemáticas recientes muestran resultados a veces contradictorios, un análisis más profundo revela que la dosis y la metodología de aplicación son factores críticos que explican gran parte de esta variabilidad. Cuando se aplica correctamente, con la intensidad, frecuencia y duración adecuadas para la condición específica del paciente, la TENS tiene el potencial de ofrecer un alivio significativo para diversas formas de dolor, incluyendo dolor postoperatorio, dolor de osteoartritis y dolor por neuropatía diabética. La investigación futura necesita estandarizar los protocolos de aplicación y utilizar diseños de estudio robustos para clarificar aún más su rol óptimo en la gestión del dolor. Para quienes consideran la TENS, es fundamental consultar con un profesional de la salud para asegurar su uso adecuado y maximizar sus beneficios potenciales.
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