20/06/2018
Recibir un diagnóstico de cáncer de próstata puede generar muchas preguntas e inquietudes. Afortunadamente, existen diversas opciones de tratamiento disponibles, y la elección más adecuada dependerá de múltiples factores individuales. No existe una respuesta única para 'lo mejor' que se puede hacer, ya que el plan de tratamiento es altamente personalizado para cada paciente.
La decisión sobre el tratamiento se basa en una evaluación cuidadosa por parte de un equipo médico y se considera una variedad de elementos clave. Comprender estos factores y las terapias disponibles es fundamental para colaborar con tu médico y tomar la mejor decisión para tu situación.
Factores que Influyen en la Decisión del Tratamiento
Antes de recomendar un tratamiento específico, los médicos evalúan varios aspectos de la salud del paciente y las características del cáncer. Estos factores son cruciales para determinar el enfoque más efectivo y con menos impacto en la calidad de vida.
- Salud General y Bienestar: El estado de salud general del paciente, incluyendo la presencia de otras condiciones médicas, es vital para determinar qué tratamientos son tolerables y seguros.
- Edad: La edad del paciente puede influir en la expectativa de vida y en la agresividad con la que se aborda el cáncer, especialmente en casos de crecimiento lento.
- Grado y Riesgo del Cáncer: El grado del cáncer (basado en la Escala de Gleason) y la clasificación de riesgo (bajo, intermedio, alto) indican qué tan probable es que el cáncer crezca y se propague rápidamente. Los cánceres de bajo riesgo a menudo se manejan de manera diferente a los de alto riesgo.
- Objetivos del Tratamiento: Los deseos y prioridades del paciente respecto a los resultados del tratamiento (por ejemplo, curación versus control de síntomas, preservación de la función sexual o urinaria) son una parte importante de la conversación.
Una discusión abierta y honesta con tu urólogo u oncólogo es indispensable para explorar todas las opciones, entender sus posibles efectos secundarios y cómo podrían afectar tu vida diaria.
Opciones de Tratamiento para el Cáncer de Próstata
El tratamiento del cáncer de próstata ha evolucionado significativamente, ofreciendo una gama de enfoques que pueden usarse solos o en combinación.
Vigilancia Activa o Espera Vigilante
Dado que el cáncer de próstata a menudo crece lentamente, especialmente en hombres mayores o con cáncer de muy bajo riesgo, en algunos casos se puede recomendar no iniciar tratamiento de inmediato. Este enfoque se conoce como vigilancia activa.
La vigilancia activa implica un monitoreo cercano del cáncer sin tratamiento. Se realizan pruebas periódicas, como análisis de PSA (Antígeno Prostático Específico) y biopsias de próstata, a intervalos establecidos. Si las pruebas muestran que la enfermedad está progresando o volviéndose más agresiva, se puede recomendar un tratamiento activo en ese momento.
Este enfoque permite evitar o retrasar los posibles efectos secundarios de los tratamientos activos en pacientes que quizás nunca necesiten intervención.
Cirugía: Prostatectomía Radical
La cirugía para extirpar la totalidad de la glándula prostática se llama prostatectomía radical. Durante este procedimiento, el cirujano extirpa la próstata y, a veces, los ganglios linfáticos cercanos para verificar si el cáncer se ha diseminado.
Actualmente, muchas prostatectomías radicales se realizan utilizando técnicas mínimamente invasivas, a menudo asistidas por robots quirúrgicos. Estas técnicas suelen resultar en incisiones más pequeñas, menor pérdida de sangre, menos dolor y estancias hospitalarias más cortas.
La recuperación de una prostatectomía radical generalmente requiere una estancia hospitalaria corta (a menudo una noche). Los pacientes deben usar un catéter durante aproximadamente una semana. La mayoría puede regresar al trabajo después de unas dos semanas y reanudar la actividad normal en aproximadamente cuatro semanas.
La experiencia del cirujano es un factor importante en el éxito de la cirugía y la reducción de los efectos secundarios. Es crucial buscar cirujanos con amplia experiencia en este tipo de procedimiento.
Radioterapia
La radioterapia utiliza haces de alta energía para destruir las células cancerosas. Junto con la cirugía, es uno de los tratamientos primarios más comunes para el cáncer de próstata.
La radioterapia ofrece un mejor control urinario en comparación con la cirugía, pero puede causar mayor irritabilidad intestinal y vesical. Ambas, cirugía y radioterapia, pueden causar disfunción eréctil.
Existen varios tipos de radioterapia recomendados para pacientes con cáncer de próstata:
- Radioterapia de Intensidad Modulada (IMRT): Enfoca múltiples haces de radiación de diferentes intensidades directamente en el tumor para administrar la dosis más alta posible. Se utiliza software de planificación para asegurar un posicionamiento preciso.
- Radioterapia Corporal Estereotáctica (SBRT): También conocida como radioterapia ablativa estereotáctica (SABR), administra dosis muy altas de radiación en pocas sesiones, utilizando múltiples haces de diversas intensidades dirigidos desde diferentes ángulos para apuntar con precisión al tumor. Este tratamiento suele ser más corto que otras formas de radioterapia (alrededor de 10 días).
- Braquiterapia: Administra radioterapia colocando pequeñas piezas de material radiactivo (generalmente del tamaño de un grano de arroz) dentro del cuerpo del paciente, lo más cerca posible del tumor. Esto permite administrar dosis muy altas de radiación directamente al tumor, limitando la exposición a tejidos sanos.
- Terapia de Protones: Similar a la radioterapia tradicional, pero utiliza un tipo diferente de radiación que es más precisa para apuntar a los tumores, minimizando la dosis a los tejidos circundantes.
- Terapia con Radionúclidos: Este tipo de radioterapia se administra por vía intravenosa y se utiliza específicamente para tratar metástasis óseas de cáncer de próstata (cáncer que se ha diseminado a los huesos).
La elección del tipo de radioterapia depende de las características del tumor y la salud del paciente. Los oncólogos radioterapeutas especializados en cáncer de próstata pueden ofrecer las opciones más avanzadas para maximizar la efectividad y minimizar los efectos secundarios.
Terapia Hormonal
La mayoría de los cánceres de próstata son sensibles a las hormonas masculinas (andrógenos) como la testosterona, que estimulan su crecimiento. La terapia hormonal, también conocida como terapia de privación de andrógenos, se utiliza en aproximadamente un tercio de los pacientes.
Aunque la terapia hormonal puede reducir el tamaño del tumor y ralentizar su crecimiento, generalmente no cura la enfermedad. Se utiliza con frecuencia para tumores en estadio avanzado, de alto grado (Gleason 8 o superior), o en pacientes con cáncer que se ha diseminado fuera de la próstata.
Las indicaciones para la terapia hormonal incluyen:
- Cuando la cirugía o la radiación no son posibles.
- Si el cáncer ha metastatizado (se ha diseminado) o ha recurrido (ha vuelto después del tratamiento).
- Cuando hay un alto riesgo de que el cáncer regrese después de la radiación.
- Para reducir el tamaño del tumor antes de la cirugía o la radiación y aumentar las posibilidades de un tratamiento exitoso.
Existen dos tipos principales de terapia hormonal:
- Antiandrógenos: Medicamentos que bloquean la interacción de la testosterona y otros andrógenos con las células cancerosas. Se toman por vía oral diariamente y a menudo se usan en combinación con inhibidores de la síntesis de andrógenos.
- Inhibidores de la Síntesis de Andrógenos: Estos medicamentos reducen los niveles de testosterona y otros andrógenos producidos por el cuerpo. Un tipo común son los agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH), que se administran mediante inyecciones (con duración de uno a seis meses) o pequeños implantes. A veces se combinan con antiandrógenos para manejar un posible aumento inicial de testosterona.
La terapia hormonal puede tener efectos secundarios significativos, que deben ser discutidos con el médico. Muchos de estos efectos pueden manejarse.
Quimioterapia
Los medicamentos de quimioterapia están diseñados para destruir células de rápido crecimiento, incluidas las células cancerosas. Para el cáncer de próstata, la quimioterapia se utiliza con mayor frecuencia en pacientes con enfermedad de alto riesgo, o cuyo cáncer ha recurrido o ha hecho metástasis.
No es un tratamiento de primera línea para el cáncer localizado de bajo riesgo, sino que se reserva para situaciones más avanzadas o agresivas.
Criocirugía
Aunque rara vez se utiliza como tratamiento primario, la criocirugía puede ser una opción para el cáncer de próstata localizado con tumores pequeños, especialmente si la cirugía no es factible. Durante este procedimiento, se inserta una sonda delgada en el tumor para congelar y destruir las células cancerosas. Se requiere un seguimiento intensivo con imágenes para asegurar la destrucción del tumor.
Inmunoterapia
La inmunoterapia busca activar el propio sistema inmunológico del paciente para combatir el cáncer. Un tipo de inmunoterapia para el cáncer de próstata implica modificar las células inmunes del paciente en un laboratorio para que reconozcan las células cancerosas de la próstata. Este enfoque puede ser particularmente útil para pacientes con cáncer de próstata avanzado que no responde a la terapia hormonal.
Ultrasonido Focalizado de Alta Intensidad (HIFU)
El HIFU destruye el tejido canceroso en la próstata mediante el calor generado por ondas de ultrasonido enfocadas. Este tratamiento puede ofrecer una mejor función urinaria y sexual en algunos pacientes con cáncer de próstata en estadio temprano y de riesgo bajo a intermedio. Para ser candidato, el tumor debe ser visible en la resonancia magnética y estar confinado a la próstata.
Planes de Tratamiento según el Riesgo y Estadio
Los médicos utilizan pruebas para determinar el riesgo de progresión de la enfermedad y adaptar las recomendaciones de tratamiento.
Cáncer de Próstata de Bajo Riesgo
Muchos cánceres de próstata de bajo riesgo crecen tan lentamente que pueden pasar años o décadas sin causar problemas graves. Por ello, la vigilancia activa es a menudo la recomendación principal. Sin embargo, algunos pacientes con enfermedad de bajo riesgo, especialmente si son más jóvenes, prefieren el tratamiento activo (cirugía o radiación) para evitar años de vigilancia o si tienen ciertas condiciones genéticas o una gran cantidad de tejido canceroso.
Cáncer de Próstata de Riesgo Intermedio
En la mayoría de los casos, el cáncer de próstata de riesgo intermedio debe tratarse. Las opciones de tratamiento típicas son la cirugía (prostatectomía radical) o la radioterapia. A veces, se puede añadir terapia hormonal junto con la radioterapia.
Cáncer de Próstata de Alto Riesgo
Mientras que los cánceres de bajo y riesgo intermedio a menudo se consideran curables, algunos cánceres de alto riesgo pueden curarse, pero en otros casos no es curable y se maneja como una enfermedad crónica.
Ya sea curable o no, el cáncer de próstata de alto riesgo generalmente se trata con una combinación de terapias. Las opciones estándar incluyen cirugía, radioterapia, terapia hormonal y quimioterapia. La combinación específica se basa en el subtipo de cáncer, el estadio, la edad del paciente y otros factores. Los ensayos clínicos también pueden ser una opción.
Cáncer de Próstata Recurrente
Si el cáncer de próstata regresa después del tratamiento inicial (generalmente radioterapia o cirugía), se puede usar la otra opción de tratamiento primario. Además, se pueden recomendar terapias sistémicas (que viajan por todo el cuerpo), como la terapia hormonal y posiblemente la quimioterapia.
En algunos casos, hay recurrencia bioquímica, donde los niveles de PSA aumentan indicando que la enfermedad ha regresado, pero las imágenes no muestran cáncer. Estos pacientes reciben terapia hormonal intermitente y se monitorean de cerca.
Cáncer de Próstata Metastásico
Si el cáncer de próstata se ha diseminado más allá de la próstata y el área circundante, se administran terapias sistémicas como la terapia hormonal y posiblemente la quimioterapia.
Mientras el cáncer responde a la terapia hormonal, se llama enfermedad sensible a la castración. Con el tiempo, puede volverse menos sensible y comenzar a crecer nuevamente, lo que se denomina enfermedad resistente a la castración. Los pacientes con enfermedad resistente a la castración pueden ser tratados con terapias adicionales, incluyendo inmunoterapia o participar en ensayos clínicos con nuevos fármacos.
Posibles Efectos Secundarios de los Tratamientos
Es importante estar informado sobre los posibles efectos secundarios de cada tratamiento para poder manejarlos adecuadamente con tu médico.
Efectos Secundarios de la Terapia Hormonal
La terapia hormonal puede tener una variedad de efectos secundarios, ya que afecta los niveles de hormonas en el cuerpo. Algunos de los más comunes incluyen:
- Impotencia (incapacidad para lograr o mantener una erección)
- Pérdida de la libido (deseo sexual)
- Sofocos
- Aumento del tejido mamario y sensibilidad en los senos
- Pérdida de masa muscular, debilidad
- Disminución de la masa ósea (osteoporosis)
- Reducción del tamaño de los testículos
- Depresión
- Pérdida de agudeza mental y funciones cognitivas superiores
- Anemia (bajo recuento de glóbulos rojos)
- Aumento de peso
- Fatiga
- Niveles de colesterol más altos
- Aumento del riesgo de ataques cardíacos, diabetes y presión arterial alta (hipertensión)
Si experimentas cualquiera de estos efectos secundarios, es fundamental comunicárselo a tu equipo médico, ya que muchos de ellos pueden tratarse con éxito.
Ensayos Clínicos
Los ensayos clínicos son estudios de investigación que prueban nuevos enfoques para el tratamiento del cáncer. Pueden ofrecer a los pacientes acceso a terapias de vanguardia que no están ampliamente disponibles.
Participar en un ensayo clínico puede ser una opción si tu equipo médico considera que podría ofrecer un mejor resultado que los tratamientos estándar, o si tu cáncer no responde a las terapias convencionales.
Los ensayos buscan mejorar las tasas de supervivencia, minimizar los efectos secundarios y apoyar una mayor calidad de vida para los pacientes. Pueden involucrar nuevos medicamentos, combinaciones de medicamentos, nuevas técnicas quirúrgicas o formas diferentes de radioterapia.
Preguntas Frecuentes sobre el Tratamiento del Cáncer de Próstata
¿Cuál es el mejor tratamiento para mí?
El 'mejor' tratamiento es aquel que se adapta a tus circunstancias individuales, incluyendo la etapa y el grado de tu cáncer, tu salud general, edad y tus objetivos personales. La decisión se toma en consulta con tu equipo médico después de una evaluación completa.
¿La vigilancia activa significa que no tengo cáncer?
No, la vigilancia activa significa que tienes cáncer de próstata, pero que es de bajo riesgo y crecimiento lento, por lo que el monitoreo regular es una opción segura en lugar del tratamiento inmediato para evitar efectos secundarios innecesarios.
¿La cirugía o la radiación causan siempre disfunción eréctil?
Son efectos secundarios posibles, pero no ocurren en todos los casos. La probabilidad depende de factores como tu función sexual antes del tratamiento, la técnica utilizada y la experiencia del equipo médico. Existen opciones para manejar y tratar la disfunción eréctil.
¿La terapia hormonal cura el cáncer de próstata?
Generalmente no. La terapia hormonal se utiliza para controlar el crecimiento del cáncer, reducir el tamaño del tumor o ralentizar su progresión, especialmente en casos avanzados o recurrentes. No suele ser una cura definitiva.
¿Cuándo se utiliza la quimioterapia?
La quimioterapia se reserva generalmente para el cáncer de próstata de alto riesgo, recurrente o metastásico, o cuando otras terapias no han sido efectivas.
Conclusión
El diagnóstico de cáncer de próstata abre un abanico de posibilidades terapéuticas. Desde la cautelosa vigilancia activa para casos de bajo riesgo, pasando por la prostatectomía radical o la radioterapia como opciones primarias, hasta terapias más específicas como la terapia hormonal, quimioterapia, inmunoterapia o HIFU para enfermedades más avanzadas o recurrentes.
La clave reside en un diagnóstico preciso y una discusión exhaustiva con tu equipo médico para diseñar un plan de tratamiento que considere tu salud general, la agresividad del cáncer, y tus expectativas de vida y calidad de vida. Estar informado y participar activamente en las decisiones es tu mejor herramienta.
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