31/10/2020
El cuerpo humano es una máquina compleja y fascinante, donde cada parte cumple una función vital. Uno de estos componentes esenciales es el sistema biliar, encargado de transportar la bilis, un líquido producido por el hígado, hacia el intestino delgado para ayudar en la digestión de las grasas. Sin embargo, en ocasiones, el conducto que transporta esta bilis, conocido como conducto biliar, puede obstruirse. Esta obstrucción puede ser causada por diversas razones, como cálculos biliares, tumores o inflamación, y cuando ocurre, la bilis no puede fluir correctamente, lo que puede llevar a síntomas dolorosos y complicaciones graves, como ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos) o daño hepático.

Afortunadamente, la medicina moderna ofrece procedimientos mínimamente invasivos para abordar este problema. Uno de ellos es la colocación de un stent biliar por endoscopía, una técnica que busca restaurar el flujo normal de la bilis y aliviar los síntomas asociados a la obstrucción.

¿Qué es la Bilis y por qué se Bloquea su Conducto?
La bilis es un líquido digestivo vital producido por el hígado y almacenado en la vesícula biliar. Cuando comemos, la vesícula biliar libera bilis al intestino delgado a través del conducto biliar común. Su función principal es emulsionar las grasas, facilitando su digestión y absorción. Además, la bilis ayuda a eliminar productos de desecho del hígado.
Una obstrucción en el conducto biliar impide este proceso. Las causas más comunes incluyen:
- Cálculos biliares: Pequeñas formaciones sólidas que se originan en la vesícula biliar o los conductos biliares y pueden quedar atrapadas, bloqueando el paso de la bilis.
- Tumores: Crecimientos benignos o malignos en el páncreas, la vesícula biliar o el propio conducto biliar pueden comprimir o invadir el conducto.
- Estrechamientos (estenosis): Cicatrices o inflamaciones pueden hacer que el conducto se vuelva demasiado estrecho para permitir el paso normal de la bilis.
Cuando el conducto se bloquea, la bilis retrocede hacia el hígado y el torrente sanguíneo, causando ictericia, picazón en la piel, heces de color claro, orina oscura y, si no se trata, daño hepático.
La Solución: Colocación de Stent Biliar por Endoscopía
La colocación de un stent biliar por endoscopía es un procedimiento médico diseñado para desbloquear un conducto biliar obstruido y mantenerlo abierto. Un stent es un pequeño tubo, generalmente de metal o plástico, que se introduce en el conducto estrechado u obstruido para expandirlo y permitir que la bilis fluya libremente de nuevo hacia el intestino.
Este procedimiento se realiza utilizando un endoscopio, un tubo flexible con una cámara en el extremo. La técnica es mínimamente invasiva en comparación con la cirugía abierta y permite a los médicos visualizar el interior del sistema digestivo y los conductos biliares para diagnosticar y tratar la obstrucción.
Preparación para el Procedimiento
Antes de someterse a la colocación de un stent biliar por endoscopía, se llevarán a cabo varias preparaciones para asegurar su seguridad y comodidad:
- Consentimiento Informado: Se le proporcionará un documento legal que detalla el procedimiento, sus riesgos, beneficios y alternativas. Es fundamental que comprenda toda la información y haga cualquier pregunta que tenga antes de firmar para dar su permiso. Usted tiene derecho a entender su atención médica en términos claros y comprensibles.
- Acceso Intravenoso: Se le colocará una cánula intravenosa, un pequeño tubo en una vena, generalmente en el brazo. Esta vía se utiliza para administrar líquidos, sedantes o antibióticos antes, durante y después del procedimiento.
- Cuidado Pre-operatorio: Es posible que se le administren medicamentos por vía intravenosa para ayudarle a relajarse o inducir somnolencia antes de que comience el procedimiento. También se le puede administrar un antibiótico para reducir el riesgo de infección post-procedimiento.
- Anestesia Local: Se aplicará un medicamento anestésico en la garganta para insensibilizar la zona. Esto ayuda a minimizar las molestias cuando se inserta el endoscopio y a reducir la probabilidad de toser o tener náuseas. Aunque la garganta estará adormecida, es posible que aún sienta una sensación de presión o empuje.
- Oxígeno Suplementario: Si sus niveles de oxígeno en sangre son bajos, se le puede administrar oxígeno adicional a través de una mascarilla o cánulas nasales para asegurar una oxigenación adecuada durante el procedimiento.
- Monitorización: Se utilizará un oxímetro de pulso, un pequeño dispositivo que se coloca en un dedo, lóbulo de la oreja o dedo del pie, para medir continuamente la cantidad de oxígeno en su sangre durante el procedimiento.
Estas etapas pre-procedimiento son cruciales para preparar al paciente y al equipo médico, asegurando un ambiente seguro y controlado para la realización de la endoscopía.
El Proceso Durante la Endoscopía
Una vez que esté preparado, el procedimiento de colocación del stent biliar comenzará. Se le pedirá que se acueste de lado en una camilla. Se le administrará sedación o anestesia para mantenerlo relajado y adormecido durante la intervención, además de la anestesia local en la garganta.
El médico introducirá cuidadosamente el endoscopio a través de su boca y garganta, pasándolo suavemente por el esófago, el estómago y la primera parte del intestino delgado (duodeno), hasta alcanzar la abertura donde el conducto biliar desemboca en el intestino.
Usando la cámara en el extremo del endoscopio, el médico visualizará el interior del estómago y los intestinos. Para ver el conducto biliar con mayor claridad y localizar la obstrucción, se utilizará una técnica llamada fluoroscopia, que es un tipo de radiografía en tiempo real. Se inyectará un medio de contraste o tinte especial a través del endoscopio en el conducto biliar. Este tinte resalta el conducto en las imágenes de fluoroscopia, permitiendo al médico identificar la ubicación y la causa de la obstrucción, ya sean cálculos biliares, un tumor o un estrechamiento.
Con la ayuda de la fluoroscopia para guiar el proceso, se insertará un alambre delgado a través del endoscopio y se avanzará hasta pasar la zona obstruida en el conducto biliar. Luego, el stent se deslizará sobre este alambre guía hasta posicionarlo precisamente en el área del estrechamiento u obstrucción.
Una vez que el stent está correctamente colocado y expandido para mantener el conducto abierto, el alambre guía y el endoscopio se retiran cuidadosamente.
Durante el procedimiento, el médico también puede optar por tomar una pequeña muestra de tejido (biopsia) del conducto biliar para enviarla a un laboratorio y analizarla, especialmente si sospecha de un tumor. En algunos casos, si una porción del conducto está causando la obstrucción, es posible que se retire esa sección. Finalmente, se puede tomar una radiografía del abdomen para confirmar que el stent está en la posición correcta.
Cuidado Posterior al Procedimiento
Después de la colocación del stent, se le trasladará a un área de recuperación. Allí, el personal médico lo supervisará hasta que se despierte completamente de la sedación. Es importante que no se levante de la cama hasta que reciba la autorización del médico.
Una vez que el médico determine que usted está estable y recuperado de la anestesia, podrá ser dado de alta para ir a casa. Si su condición requiere hospitalización, se le trasladará a su habitación en el hospital.
Es normal sentir algo de dolor de garganta o hinchazón después del procedimiento, lo cual suele mejorar en poco tiempo. Su médico le dará instrucciones específicas sobre la dieta, medicamentos y cualquier signo de alerta al que deba prestar atención.
Riesgos Asociados con la Colocación del Stent Biliar
Como cualquier procedimiento médico, la colocación de un stent biliar por endoscopía conlleva ciertos riesgos. Aunque generalmente es seguro, es importante estar informado sobre las posibles complicaciones:
- Perforación o Desgarro: Existe un pequeño riesgo de que el endoscopio o el alambre guía puedan dañar o desgarrar las paredes del estómago o del intestino, lo que podría provocar sangrado o una fuga del contenido intestinal.
- Obstrucción del Stent: A pesar de su función, el propio stent puede obstruirse con el tiempo. Esto puede ocurrir si el tumor que causó la obstrucción original continúa creciendo, si la bilis se vuelve muy espesa o si se forman nuevos cálculos biliares alrededor o dentro del stent.
- Migración del Stent: El stent podría moverse o aflojarse de su posición original, lo que podría causar una nueva obstrucción o dañar otras estructuras.
- Inflamación: La presencia del stent o el procedimiento en sí pueden causar inflamación en órganos cercanos, como el páncreas (pancreatitis) o la vesícula biliar (colecistitis).
- Fuga de Bilis: Si el conducto biliar se daña durante el procedimiento, la bilis podría filtrarse dentro de la cavidad abdominal. Esto es una complicación seria que aumenta significativamente el riesgo de una infección grave, potencialmente mortal.
- Estrechamiento Persistente: En algunos casos, a pesar de la colocación del stent, el conducto biliar puede seguir estrechándose, especialmente si la causa subyacente es un crecimiento tumoral.
Su equipo médico discutirá estos riesgos con usted y tomará todas las precauciones necesarias para minimizarlos.
¿Qué Sucede si la Obstrucción Biliar No se Trata?
Es fundamental entender las consecuencias de no tratar una obstrucción del conducto biliar. Si no se coloca un stent o no se aborda la obstrucción de otra manera, la condición puede empeorar progresivamente. Los síntomas como la ictericia severa (coloración amarillenta de piel y ojos), la picazón intensa y la orina oscura se volverán más pronunciados.
La acumulación continua de bilis en el hígado puede causar daño hepático irreversible, afectando su capacidad para funcionar correctamente. En casos graves, la presión excesiva de bilis o la presencia de cálculos biliares no tratados pueden llevar a la perforación de la vesícula biliar, resultando en una infección abdominal grave y potencialmente mortal (peritonitis biliar). Por lo tanto, abordar la obstrucción biliar es crucial para prevenir complicaciones mayores y preservar la salud del hígado y el sistema biliar.
Preguntas Frecuentes
Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre la obstrucción biliar y su tratamiento con stent:
¿Qué es exactamente un stent biliar?
Es un pequeño tubo de malla (generalmente metálico) o plástico que se inserta en un conducto biliar estrechado u obstruido para mantenerlo abierto y permitir el flujo normal de la bilis.
¿Por qué necesito un stent?
Se necesita un stent cuando el conducto biliar está bloqueado, impidiendo que la bilis llegue al intestino. Esto alivia síntomas como la ictericia y previene daños graves al hígado.
¿El procedimiento es doloroso?
Se utiliza anestesia local en la garganta y sedación o anestesia general para que usted esté cómodo y no sienta dolor durante el procedimiento. Puede sentir algo de molestia o presión.
¿Cuánto tiempo permanece el stent en su lugar?
La duración depende del tipo de stent (plástico vs. metal) y la razón de la obstrucción. Los stents de plástico a menudo se cambian periódicamente, mientras que los metálicos pueden ser permanentes en algunos casos, especialmente si la obstrucción es causada por un tumor inoperable.
¿Cuáles son los signos de que algo no va bien después del procedimiento?
Debe contactar a su médico inmediatamente si experimenta fiebre, escalofríos, dolor abdominal intenso, ictericia que empeora, náuseas o vómitos persistentes.
Consideraciones Finales
La colocación de un stent biliar por endoscopía es un procedimiento efectivo para aliviar la obstrucción de los conductos biliares y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Es vital discutir a fondo con su médico los riesgos y beneficios específicos para su situación, así como las alternativas de tratamiento disponibles.
Usted tiene el derecho de participar activamente en la planificación de su cuidado. Aprenda todo lo que pueda sobre su condición y las opciones de tratamiento. Discuta sus preferencias con su equipo médico para tomar decisiones informadas sobre la atención que desea recibir. Recuerde que siempre tiene el derecho de rechazar un tratamiento si así lo decide.
La información proporcionada aquí busca educar y no reemplaza el consejo médico profesional. Siempre consulte a su proveedor de atención médica para asegurarse de que esta información se aplica a sus circunstancias personales.
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