¿Es bueno caminar si se tiene una hernia discal?

Protusión Discal: ¿Cuánto Tarda en Absorberse?

08/04/2026

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El dolor de espalda es una realidad que afecta a una gran parte de la población. Aproximadamente el 80% de las personas experimentará dolor de espalda en algún momento de su vida. Dada esta prevalencia, es fundamental comprender los factores que pueden influir en su aparición y desarrollo.

En este contexto, es relevante mencionar que alrededor del 70% de la población adulta presenta protusiones discales en alguna región de la columna vertebral. Sin embargo, es crucial entender que la simple presencia de una protusión o incluso una hernia discal, ya sea a nivel cervical, lumbar o en cualquier otro segmento, no implica necesariamente que se vaya a experimentar dolor de forma inmediata o en el futuro. La relación entre el hallazgo en una prueba de imagen y el síntoma es más compleja de lo que a menudo se piensa.

¿Dónde presionar para quitar el dolor de espalda?
utilice los dedos para presionar suavemente a ambos lados de la columna vertebral a la altura de la cintura. Grueso): coloque los pulgares a 4 dedos de distancia por debajo del punto Vejiga 23. 5 puntos en 5 minutos: Mantenga los puntos tanto en el lado derecho como en el izquierdo del cuerpo.

A menudo, ante un episodio de dolor, especialmente en el cuello, se realizan pruebas como radiografías o resonancias magnéticas. Estas pruebas pueden revelar una disminución del espacio intervertebral, una protusión o una hernia. Es común que se señale a este hallazgo como el único responsable del dolor, a veces sin realizar un diagnóstico más exhaustivo. No obstante, la evidencia científica disponible no respalda una correspondencia directa y automática entre el daño en el disco y la percepción del dolor.

Por ello, es indispensable llevar a cabo un diagnóstico diferencial completo. Este proceso busca identificar la verdadera causa del dolor, que puede estar relacionada con múltiples factores además de la protusión visible en la imagen. Solo así se puede plantear un tratamiento verdaderamente efectivo y adaptado a las necesidades individuales del paciente.

Un aspecto fundamental a conocer es que la inmensa mayoría de las protusiones discales tienen una tendencia natural a reabsorberse de forma espontánea con el tiempo. La media de tiempo estimada para que este proceso ocurra se sitúa en torno a los 9 meses. Comprender este fenómeno natural es clave para abordar las protusiones discales con la perspectiva adecuada.

¿De que hablaremos?

¿Qué es una Protusión Discal?

Para entender qué es una protusión discal, podemos imaginar el disco intervertebral como un donut relleno de crema. El disco se compone de dos partes principales: un núcleo pulposo, que sería la crema, y un anillo fibroso, que constituye la masa del donut. Este disco se encuentra situado entre dos vértebras, unido a ellas por una placa cartilaginosa tanto en la parte superior como en la inferior.

La protusión discal es, en esencia, un proceso degenerativo del disco. Se inicia cuando la placa cartilaginosa sufre un daño o quiebre. Piensa en la imagen de una grieta que se abre en el suelo; esta grieta marca un camino. De manera similar, un desgarro o quiebre en la placa cartilaginosa crea una línea de rotura, un camino que puede seguir el núcleo pulposo (la crema). El núcleo pulposo comienza a abrirse paso a través del anillo fibroso (la masa del donut), empujándolo hacia afuera y creando un abombamiento. Este abombamiento es lo que conocemos como protusión discal.

Este daño en la placa cartilaginosa puede ser provocado por diversos agentes traumáticos, como un golpe directo, una caída, o un giro brusco y forzado de la columna. Por ejemplo, un golpe en la mandíbula a un boxeador podría generar un giro cervical involuntario que dañe las estructuras discales.

Factores de Riesgo de la Protusión Discal

Existen diferentes factores que pueden contribuir a la degeneración del disco intervertebral y, en consecuencia, aumentar la probabilidad de desarrollar una protusión:

Herencia Genética

La predisposición genética es uno de los factores más relevantes. Ciertas mutaciones asociadas a genes como COL9A2 y COL9A3 pueden afectar la estructura del anillo fibroso, haciéndolo más frágil, y comprometer la vascularización del disco, lo que dificulta su nutrición y mantenimiento.

Tabaquismo

Fumar tiene un impacto negativo directo en la salud vascular. Los compuestos del tabaco dañan los pequeños vasos sanguíneos responsables de nutrir el disco intervertebral. Una menor irrigación sanguínea acelera la degeneración discal.

Daño Estructural en la Placa Cartilaginosa

Como se mencionó anteriormente, los impactos directos o indirectos pueden dañar las placas cartilaginosas. Accidentes de tráfico, el levantamiento frecuente de objetos muy pesados de forma incorrecta, o los movimientos bruscos y repetitivos pueden crear los quiebres necesarios para iniciar el proceso de protusión.

Debilidad Muscular y Sedentarismo

La falta de actividad física y un estilo de vida sedentario conducen a la debilidad y atrofia de la musculatura de soporte de la columna, incluyendo la musculatura cervical y lumbar. Esta debilidad muscular reduce el soporte estructural y facilita la falta de aporte de sangre al disco. La deshidratación discal resultante y la fragilización del anillo fibroso aumentan el riesgo de desgarro y la aparición de la protusión.

Factor Biomecánico

El factor biomecánico se refiere a cómo se distribuyen las cargas y los movimientos a lo largo de la columna vertebral. Nuestra postura, los patrones de movimiento que utilizamos, el estado de nuestra musculatura y nuestro estilo de vida influyen significativamente en el desarrollo de procesos degenerativos discales.

Para comprender mejor este punto, consideremos dos aspectos clave:

Hipomovilidad – Hipermovilidad

Desde una perspectiva biomecánica, una protusión a menudo se desarrolla en un segmento vertebral que se encuentra en un estado de hipermovilidad (exceso de movimiento). Esta hipermovilidad suele ser una compensación por la hipomovilidad (falta de movimiento) de segmentos vertebrales adyacentes, superiores o inferiores.

Es muy común observar que las protusiones o hernias discales cervicales se localizan frecuentemente en niveles como C3-C4 o C5-C6, y en la columna lumbar en L4-L5 o L5-S1. Esto se debe a que estos niveles se encuentran típicamente entre zonas de la columna con mayor tendencia a la hipomovilidad. En el cuello, son la unión craneo-cervical (entre el cráneo y las primeras vértebras cervicales) y la unión cervico-dorsal (entre la columna cervical y la torácica). En la zona lumbar, es la unión dorso-lumbar y la unión lumbo-sacra. La rigidez o fijación en estas zonas de transición obliga a los segmentos intermedios a moverse en exceso para compensar, generando estrés y degeneración.

Si a esta predisposición biomecánica se suman otros factores como un estilo de vida sedentario, una mala postura habitual o un trauma específico, el riesgo de desarrollar una protusión aumenta considerablemente.

Captores Posturales

Los captores posturales son sistemas sensoriales que informan al cerebro sobre la posición de nuestro cuerpo en el espacio. Alteraciones en cualquiera de estos captores pueden modificar nuestra postura y patrones de movimiento, generando tensiones y cargas anormales en la columna que, a largo plazo, pueden favorecer la degeneración discal y la aparición de protusiones.

Algunos ejemplos de captores posturales cuyas alteraciones pueden influir incluyen:

  • El Pie (problemas de pisada, arcos plantares)
  • El Oído Interno (ej: desprendimiento de otolitos que afecta el equilibrio)
  • El Ojo (ej: trastornos de convergencia ocular, estrabismos)
  • La Articulación Temporo-Mandibular (ATM)
  • Trastornos Viscerales (problemas en órganos internos que generan reflejos musculares)
  • Cicatrices (especialmente cicatrices quirúrgicas que pueden crear restricciones fasciales)
  • Espasmos Musculares crónicos

Es importante entender que el desarrollo de una protusión discal rara vez se debe a una única causa aislada. Generalmente, es el resultado de la interacción de varios factores predisponentes. La predisposición genética, los factores traumáticos y, de manera muy significativa, los aspectos relacionados con el estilo de vida (sedentarismo, tabaquismo, malas posturas) son los que más influyen en la aparición de una protusión.

¿Puede Desaparecer una Protusión Discal?

Sí, las protusiones y hernias de disco intervertebral pueden reabsorberse espontáneamente. Este fenómeno está bien documentado en la literatura científica, con numerosas referencias basadas en estudios de seguimiento mediante resonancia magnética y TAC que muestran la regresión del material discal prolapsado.

Aunque el mecanismo exacto de la reabsorción espontánea no se comprende completamente, una de las hipótesis principales sugiere que el propio movimiento y la carga controlada sobre el disco intervertebral facilitan un mecanismo de bombeo que ayuda al cuerpo a reabsorber el material extruido.

Lo que sí ha sido consistentemente observado es que cuanto mayor sea el grado de prolapso del disco (es decir, cuanto más material del núcleo pulposo haya salido a través del anillo fibroso, llegando incluso a formar una hernia), mayor parece ser la probabilidad de que ocurra una regresión y reabsorción significativa.

Según estudios recientes, en casos donde no hay síntomas neurológicos graves como pérdida de control de esfínteres o debilidad motora progresiva, un porcentaje muy elevado de pacientes con ciática aguda causada por una protusión o hernia discal lumbar (entre el 75% y el 90%) experimentan una resolución de sus síntomas de forma espontánea, sin necesidad de recurrir a la cirugía.

Conocer la historia natural de estos procesos degenerativos discales es fundamental para tomar decisiones informadas sobre el tratamiento. Permite adoptar enfoques conservadores y esperar la evolución natural del disco, siempre y cuando no existan signos de alarma que requieran intervención urgente.

En definitiva, podemos afirmar con base en la evidencia que las protusiones discales pueden desaparecer, ya sea parcial o completamente, dependiendo de cada caso particular. El tiempo que tarda este proceso de reabsorción espontánea varía considerablemente, oscilando generalmente entre los 2 meses y los 2 años. Sin embargo, el intervalo medio más comúnmente reportado para la reabsorción espontánea de una protusión discal es de 9 meses.

Caso de Estudio: Paciente con Protusión Discal L5-S1

Para ilustrar la recuperación, compartimos el caso de una paciente que acudió a RIBER Center refiriendo dolor lumbar bajo. Su dolor comenzó tras el parto de su primer hijo, hacía 2 meses.

Contexto del Caso

La paciente llegó a consulta con dolor lumbar bajo constante, sin irradiación hacia las piernas. El dolor apareció durante la fase expulsiva del parto y persistió más allá de la cuarentena. No había tomado medicación antiinflamatoria.

Inicialmente, los profesionales sanitarios le informaron que el dolor postparto era habitual y que remitiría pronto. Al no ser así, consultó nuevamente a su médico, quien solicitó una resonancia magnética. La RM reveló una protusión discal L5-S1 centrada, cuyo abombamiento contactaba con el ligamento vertebral común posterior. Ante este hallazgo, el médico recomendó rehabilitación, lo que llevó a la paciente a nuestro centro.

Problema que Sufría la Paciente

  • Dolor lumbar bajo constante de 8 semanas de evolución.
  • El dolor solo se aliviaba al tumbarse boca arriba.
  • Se sentía limitada en sus actividades diarias, especialmente en el cuidado de su bebé.
  • La falta de sueño debido a las tomas nocturnas agravaba su estado general.

Exploración y Palpación

Durante la exploración, se detectó dolor al realizar la extensión lumbar y al intentar modificar su postura antálgica (postura que adopta para evitar el dolor). Sentía alivio al inclinar el tronco hacia la derecha. La palpación de la vértebra L5 y la musculatura paravertebral y cuadrado lumbar provocaba dolor. Se observó debilidad en el músculo psoas iliaco. El dolor aumentaba con actividades que incrementaban la presión intraabdominal o la carga axial, como:

  • Estornudar
  • Toser
  • Soplar con resistencia
  • Defecar
  • Sostener a su hijo en brazos

No había signos de compresión nerviosa radicular, ya que no presentaba irradiación del dolor hacia las extremidades inferiores.

¿Puede la acupuntura ayudar a un disco cervical herniado?
Se colocan agujas esterilizadas a lo largo del cuerpo según la afección y permanecen implantadas durante unos veinticinco minutos. La acupuntura es común para quienes sufren hernias discales en el cuello, pero la práctica es beneficiosa para todas las dolencias cervicales .

Tratamiento Realizado en RIBER Center

Se diseñó un plan de tratamiento integral. La intervención inicial se centró en la osteopatía. Mediante el abordaje osteopático, se lograron varios objetivos:

  • Liberar los puntos de fijación articular encontrados en la pelvis, que podían estar afectando la biomecánica lumbar.
  • Reducir la tensión de la musculatura lumbo-pélvica, aliviando la sobrecarga en la zona.
  • Regular el sistema nervioso vegetativo a través de manipulaciones específicas, favoreciendo la relajación y la recuperación.
  • Facilitar la reabsorción de la protusión mediante técnicas de bombeo lumbo-pélvico, que buscan mejorar la hidratación y el metabolismo del disco.

Esta fase osteopática se complementó con técnicas de fisioterapia, como masaje y electroterapia (Neuromodulación y EPI). Estas técnicas ayudaron a:

  • Relajar aún más la musculatura tensa.
  • Proporcionar una sensación inmediata de alivio y bienestar a la paciente.
  • Reducir el nivel de dolor percibido.
  • Mejorar la movilidad general de la columna lumbar.

Posteriormente, se inició un proceso de rehabilitación, considerado fundamental para consolidar la recuperación. El objetivo era mejorar la capacidad funcional de la paciente y eliminar cualquier resto de dolor. La rehabilitación consistió en 3 semanas de trabajo, con dos sesiones semanales.

Las sesiones de rehabilitación incluyeron:

  • Ejercicios de movilidad lumbar para recuperar el rango de movimiento sin dolor.
  • Ejercicios de fortalecimiento del core y la musculatura lumbar para mejorar la estabilidad.
  • Ejercicios de propiocepción lumbar para recuperar el control neuromuscular de la zona.

El propósito principal de estos ejercicios era aumentar la capacidad de la paciente para llevar a cabo sus actividades diarias, incluyendo el cuidado de su bebé, sin experimentar dolor o limitaciones.

Adicionalmente, para acelerar la recuperación y ayudar a controlar el proceso inflamatorio, se aconsejó la suplementación alimentaria. Se recomendó el uso de ácidos grasos Omega 3 DHA y PEA, conocidos por sus propiedades antineuroinflamatorias.

Resultados del Tratamiento

Tras completar el plan de tratamiento, la paciente reportó una mejoría muy significativa tanto en la intensidad del dolor como en su movilidad. Pudo retomar sus actividades diarias y cuidar de su hijo con normalidad.

Se hizo hincapié en la importancia de mantener un estilo de vida activo y continuar realizando algunos de los ejercicios aprendidos durante la rehabilitación para prevenir futuras recaídas.

Este caso ilustra cómo un abordaje integral, combinando diferentes técnicas terapéuticas y considerando los factores individuales del paciente, puede ser altamente efectivo en el manejo de las protusiones discales, incluso en casos relacionados con eventos específicos como el parto.

Ejercicios Recomendados para la Protusión Discal

La rehabilitación y el ejercicio terapéutico son pilares fundamentales en el manejo de la protusión discal. Aunque la protusión pueda reabsorberse espontáneamente, fortalecer la musculatura de soporte, mejorar la flexibilidad y corregir patrones de movimiento inadecuados son cruciales para aliviar los síntomas, mejorar la funcionalidad y prevenir futuras lesiones.

Antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios, es indispensable consultar a un fisioterapeuta o médico especialista. Ellos podrán evaluar tu condición específica, determinar qué ejercicios son seguros y beneficiosos para ti, y adaptar el plan a tus necesidades individuales.

¿Por Qué es Importante la Rehabilitación?

La rehabilitación juega un papel clave en el tratamiento conservador de la protusión discal por múltiples razones:

  • Fortalecimiento Muscular: Los ejercicios específicos se centran en fortalecer los músculos del "core" o núcleo, que incluyen los abdominales profundos, la musculatura de la espalda baja, los glúteos y el suelo pélvico. Un core fuerte proporciona un soporte vital para la columna vertebral, reduciendo la carga sobre los discos.
  • Mejora de la Flexibilidad: Los estiramientos suaves ayudan a aliviar la rigidez muscular asociada al dolor y a la postura antálgica, aumentando el rango de movimiento de la columna y las articulaciones circundantes.
  • Reducción del Dolor: Al mejorar la estabilidad de la columna, corregir la postura y reducir la tensión muscular, se disminuye la presión sobre el disco afectado y las estructuras nerviosas cercanas, lo que conduce a una reducción significativa del dolor.
  • Prevención de Recaídas: Mantener una rutina de ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad a largo plazo ayuda a crear un "corsé" muscular natural que protege la columna, disminuyendo el riesgo de nuevas protusiones o el empeoramiento de las existentes.

Ejercicios Específicos

Aquí se describen algunos ejercicios comunes que pueden ser parte de un programa de rehabilitación para la protusión discal. Recuerda realizarlos siempre de forma lenta, controlada y sin forzar, deteniéndote si sientes dolor agudo.

Ejercicio de Estiramiento de Rodilla al Pecho

Cómo hacerlo: Acuéstate boca arriba sobre una superficie firme, con las piernas extendidas. Lleva una rodilla hacia el pecho, ayudándote con las manos, mientras mantienes la otra pierna recta en el suelo. Mantén la posición durante 15-30 segundos, sintiendo el estiramiento en la espalda baja. Repite con la otra pierna. Puedes hacer 2-3 repeticiones por cada lado.

Beneficios: Ayuda a estirar los músculos extensores de la espalda baja y puede aliviar la presión sobre la parte posterior del disco intervertebral.

Puente de Glúteos

Cómo hacerlo: Acuéstate boca arriba con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo, separados al ancho de las caderas. Contrae los glúteos y levanta lentamente las caderas del suelo, formando una línea recta desde los hombros hasta las rodillas. Mantén la posición durante unos segundos, asegurándote de no arquear la espalda baja en exceso. Baja lentamente a la posición inicial. Realiza 10-15 repeticiones.

Beneficios: Fortalece los músculos de los glúteos y los isquiotibiales, así como la musculatura del core, mejorando la estabilidad de la pelvis y la columna lumbar.

Estiramiento del Gato y la Vaca

Cómo hacerlo: Colócate en posición de cuadrupedia, apoyando las manos justo debajo de los hombros y las rodillas debajo de las caderas. Inhala y arquea la espalda hacia abajo (postura de la vaca), levantando ligeramente la cabeza y la pelvis. Exhala y redondea la espalda hacia arriba (postura del gato), metiendo la cabeza y contrayendo los abdominales. Alterna entre ambas posturas de forma fluida y controlada durante 10-15 repeticiones.

Beneficios: Mejora la movilidad y flexibilidad de toda la columna vertebral, aliviando la rigidez.

Plancha

Cómo hacerlo: Comienza acostado boca abajo. Luego, levanta el cuerpo apoyándote en los antebrazos (con los codos debajo de los hombros) y en las puntas de los pies. Mantén el cuerpo lo más recto posible, desde la cabeza hasta los talones, evitando que las caderas se caigan o se eleven demasiado. Contrae los abdominales y los glúteos. Mantén la posición durante 20-30 segundos o el tiempo que puedas manteniendo una buena forma. Descansa y repite 2-3 veces.

Beneficios: Es un excelente ejercicio para fortalecer de forma isométrica la musculatura profunda del core, esencial para la estabilidad de la columna.

Ejercicio de Estiramiento de Cobra

Cómo hacerlo: Acuéstate boca abajo con las piernas extendidas. Coloca las manos apoyadas en el suelo justo debajo de los hombros. Lentamente, empuja con las manos para levantar el pecho del suelo, manteniendo las caderas y la pelvis en contacto con el suelo. Extiende los codos solo hasta donde te resulte cómodo y sientas un estiramiento suave en la parte delantera del abdomen y la columna lumbar. Mantén la posición durante 10-15 segundos. Baja lentamente. Repite 2-3 veces.

Beneficios: Este ejercicio puede ser útil para algunas personas con protusiones, ya que promueve la extensión lumbar y puede ayudar a "centralizar" el material discal. Sin embargo, puede ser doloroso para otras, por lo que debe realizarse con precaución y bajo supervisión profesional.

Consejos para una Rehabilitación Efectiva

  • Consulta a un Profesional: Siempre, antes de comenzar cualquier programa de ejercicio, busca la guía de un fisioterapeuta. Ellos diseñarán un plan seguro y efectivo adaptado a tu diagnóstico específico.
  • Realiza los Ejercicios de Manera Regular: La constancia es fundamental. Intenta realizar tu rutina de ejercicios al menos 3-4 veces por semana.
  • Evita el Dolor Agudo: Si un ejercicio te causa un dolor intenso o que se irradia, detente inmediatamente. El ejercicio terapéutico debe ser desafiante pero no doloroso de forma aguda.
  • Progresa Gradualmente: No intentes hacer demasiado demasiado pronto. Aumenta la intensidad, la duración o el número de repeticiones de forma progresiva a medida que tu fuerza y flexibilidad mejoren.
  • Mejora tu Postura: Sé consciente de tu postura durante todo el día, ya sea sentado, de pie o caminando. Una buena postura reduce la carga innecesaria sobre los discos.
  • Combina con Terapias Complementarias: Técnicas como la fisioterapia manual, la acupuntura, la osteopatía o los masajes pueden complementar tu programa de ejercicio y acelerar la recuperación.

Preguntas Frecuentes sobre Protusiones Discales

A continuación, respondemos algunas dudas comunes sobre las protusiones discales, basándonos en la información disponible:

¿Una protusión discal siempre causa dolor?

No. Como se menciona, hasta el 70% de la población puede tener protusiones discales sin experimentar dolor. La presencia de una protusión en una prueba de imagen no significa automáticamente que sea la causa de cualquier dolor que puedas sentir.

¿Cuánto tiempo tarda en reabsorberse una protusión discal?

El tiempo varía, pero la reabsorción espontánea suele ocurrir en un rango de 2 meses a 2 años. El promedio de tiempo estimado es de 9 meses.

¿Todas las protusiones se reabsorben por completo?

No siempre. Algunas se reabsorben por completo, otras solo parcialmente. La probabilidad de reabsorción parece ser mayor cuanto mayor sea el tamaño o el grado de prolapso del disco.

¿Necesito cirugía si tengo una protusión discal?

En la gran mayoría de los casos, no. Especialmente si no hay síntomas neurológicos graves (como pérdida de fuerza importante, problemas de control de esfínteres, etc.), el tratamiento conservador (ejercicio, fisioterapia, manejo del dolor) es la primera línea de abordaje y suele ser efectivo, ya que muchas protusiones se reabsorben solas y los síntomas mejoran.

¿Qué puedo hacer para ayudar a que una protusión se reabsorba?

Aunque el mecanismo exacto no se conoce, se cree que el movimiento controlado y las técnicas de bombeo pueden ayudar. Mantenerse activo (dentro de los límites del dolor), realizar ejercicios específicos de rehabilitación y seguir las indicaciones de un profesional de la salud (fisioterapeuta, osteópata) son las mejores estrategias para favorecer la recuperación.

¿El ejercicio es seguro si tengo una protusión?

Sí, el ejercicio terapéutico adaptado es fundamental y seguro. Ayuda a fortalecer los músculos que soportan la columna, mejora la movilidad y puede reducir la presión sobre el disco. Sin embargo, es crucial que los ejercicios sean recomendados y supervisados por un profesional para asegurar que son adecuados para tu caso y se realizan correctamente.

Comprender la naturaleza de las protusiones discales, su prevalencia sin síntomas y su capacidad de reabsorción espontánea es esencial. Aunque el dolor de espalda es común, no siempre está directamente causado por una protusión visible en una imagen. Un diagnóstico preciso y un enfoque de tratamiento basado en la evidencia, que a menudo incluye la rehabilitación y el ejercicio terapéutico, son la clave para manejar esta condición, aliviar el dolor de espalda y recuperar la calidad de vida.

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