11/01/2026
El síndrome de Guillain-Barré (SGB) representa la causa más frecuente de parálisis flácida aguda en el mundo. Es una enfermedad que puede progresar rápidamente, a menudo alcanzando su punto de mayor debilidad (nadir) en aproximadamente dos semanas desde el inicio de los síntomas. Aunque es típicamente una enfermedad monofásica, lo que significa que ocurre una sola vez, entre el 2% y el 5% de los pacientes pueden experimentar recaídas.

La fisiopatología exacta no está completamente dilucidada, pero se cree que es el resultado de una respuesta inmune anómala que ataca los nervios periféricos, a menudo desencadenada por una infección previa. Patógenos como Campylobacter jejuni, citomegalovirus, virus de hepatitis E, Mycoplasma pneumoniae, virus Epstein-Barr y el virus del Zika se han asociado con su aparición. Dada la naturaleza potencialmente grave y rápida de la enfermedad, su diagnóstico temprano y manejo oportuno son de vital importancia y se considera una urgencia neurológica.

Recientemente, un grupo de expertos ha delineado 10 pasos fundamentales para abordar el diagnóstico y tratamiento del SGB, proporcionando una guía esencial para clínicos. Estos pasos cubren desde la sospecha inicial hasta la rehabilitación y el manejo a largo plazo de las secuelas.
- ¿Cuándo Sospechar el Síndrome de Guillain-Barré?
- Confirmación Diagnóstica: Más Allá de la Clínica
- Criterios para el Ingreso a Cuidados Intensivos
- Inicio del Tratamiento: Cuando Actuar
- Opciones Terapéuticas: Inmunoglobulina vs. Plasmaféresis
- Monitorizando la Progresión: La Clave para Prevenir Complicaciones
- Manejo Temprano de Complicaciones
- Entendiendo la Progresión Clínica y la Fluctuación
- Estableciendo el Pronóstico y la Recuperación
- La Importancia de la Rehabilitación
- Preguntas Frecuentes sobre el Síndrome de Guillain-Barré
- Conclusión
¿Cuándo Sospechar el Síndrome de Guillain-Barré?
La sospecha de SGB surge ante un paciente que presenta debilidad muscular que progresa rápidamente, generalmente comenzando en las piernas y ascendiendo a los brazos (aunque puede haber patrones atípicos, como el predominio proximal o distal, o incluso afectación asimétrica). Un hallazgo clásico y muy sugerente es la ausencia o disminución significativa de los reflejos osteotendinosos (arreflexia o hiporreflexia).
Es crucial estar alerta a las diferentes variantes de presentación del síndrome, que pueden no seguir el patrón típico de debilidad ascendente. Algunas de estas variantes incluyen:
- Variante motora pura: Afecta solo los nervios motores, sin síntomas sensitivos evidentes.
- Parálisis facial bilateral con parestesias: Debilidad en ambos lados de la cara acompañada de sensaciones anormales.
- Debilidad faringo-cérvico-braquial: Afectación predominante de los músculos de la garganta, cuello y brazos.
- Variante paraparética: Debilidad limitada principalmente a las piernas.
- Síndrome de Miller Fisher: Caracterizado por la tríada de oftalmoplejía (parálisis de los músculos oculares), ataxia (falta de coordinación) y arreflexia. Esta variante a menudo se asocia con anticuerpos anti-GQ1b.
Aunque entidades como la encefalitis de Bickerstaff y la ataxia sensitiva pura comparten mecanismos fisiopatológicos con el SGB, su inclusión formal dentro del espectro del síndrome es tema de debate.
Un dato clave en la historia clínica es la referencia a una infección (respiratoria o gastrointestinal) en las semanas previas al inicio de la debilidad, reportada por dos tercios de los afectados.
Confirmación Diagnóstica: Más Allá de la Clínica
Si bien el diagnóstico del SGB es fundamentalmente clínico, se apoya significativamente en estudios complementarios para confirmarlo y diferenciarlo de otras causas de parálisis aguda. Las herramientas diagnósticas clave son los estudios de conducción nerviosa y la punción lumbar.
Los estudios de conducción nerviosa evalúan la velocidad y amplitud de las señales eléctricas a través de los nervios. Es importante saber que en la primera semana de síntomas, estos estudios pueden ser normales. Con el tiempo, pueden mostrar patrones característicos que ayudan a clasificar el subtipo de SGB, como la polirradiculoneuropatía aguda desmielinizante inflamatoria (AIDP, el subtipo más común), la neuropatía axonal motora aguda (AMAN) o la neuropatía axonal sensitivo-motora aguda (AMSAN). El electromiograma (EMG) puede mostrar signos de denervación, indicando daño axonal.
La punción lumbar consiste en extraer una pequeña muestra de líquido cefalorraquídeo (LCR). El hallazgo clásico en el SGB es la disociación albúmino-citológica, que se refiere a una elevación significativa de las proteínas en el LCR con un número de células (pleocitosis) normal o muy bajo. Sin embargo, la ausencia de este hallazgo no descarta el diagnóstico, especialmente en las primeras etapas.
Además, se deben realizar análisis de sangre generales para descartar otras posibles causas de debilidad, como alteraciones electrolíticas. La búsqueda de anticuerpos específicos, como los anti-GQ1b en el síndrome de Miller Fisher, puede ser útil.
Una herramienta más reciente que muestra potencial es el ultrasonido de los nervios espinales, que podría identificar inflamación radicular de forma temprana.
Criterios para el Ingreso a Cuidados Intensivos
El rápido deterioro de la fuerza muscular, especialmente si afecta los músculos respiratorios o la capacidad de deglución, hace que el SGB pueda requerir cuidados intensivos. Los criterios para ingresar a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) incluyen:
- Insuficiencia respiratoria: Manifestada por disnea en reposo, incapacidad para completar frases largas (por ejemplo, contar del 1 al 15 en una sola respiración), uso de músculos accesorios para respirar, taquipnea (respiración rápida).
- Capacidad vital forzada (CVF) < 15-20 ml/kg o gasometría arterial anormal, indicando dificultad para el intercambio de gases.
- Disfunción cardiovascular grave: Alteraciones significativas en la frecuencia cardíaca o la presión arterial.
- Rápida progresión de la debilidad.
- Parálisis bulbar: Afectación de los nervios que controlan la deglución, el habla y los movimientos faciales.
Inicio del Tratamiento: Cuando Actuar
El tratamiento del SGB busca modular la respuesta inmune anómala y debe iniciarse sin demora en pacientes que cumplen ciertos criterios de gravedad o progresión. La terapia inmunomoduladora está indicada si el paciente:
- Es incapaz de caminar de forma independiente por 10 metros.
- Presenta debilidad que progresa rápidamente.
- Tiene disfunción autonómica significativa (alteraciones de la presión arterial, frecuencia cardíaca, función intestinal o vesical).
- Desarrolla parálisis bulbar.
- Presenta insuficiencia respiratoria.
Opciones Terapéuticas: Inmunoglobulina vs. Plasmaféresis
Actualmente, existen dos tratamientos principales para el SGB que han demostrado tener una efectividad similar: la administración de inmunoglobulina intravenosa (IgIV) y la plasmaféresis (también conocida como intercambio plasmático).
- Inmunoglobulina (IgIV): Se administra típicamente a una dosis de 0,4 g/kg/día durante 5 días. Es más efectiva si se inicia dentro de las primeras dos semanas desde el inicio de los síntomas.
- Plasmaféresis: Consiste en un procedimiento que filtra la sangre para remover anticuerpos y otras sustancias que se cree que dañan los nervios. Puede ser útil si se realiza hasta la cuarta semana de la enfermedad.
Es importante destacar que los corticosteroides, a diferencia de otras enfermedades autoinmunes, no han demostrado utilidad en el tratamiento del SGB y, por lo tanto, no se recomiendan de forma rutinaria para este fin.
Monitorizando la Progresión: La Clave para Prevenir Complicaciones
La monitorización constante es fundamental en el manejo del paciente con SGB, especialmente en las fases agudas, debido al riesgo de progresión rápida y afectación de funciones vitales. La función respiratoria es una de las principales preocupaciones.

Para evaluar el riesgo de desarrollar insuficiencia respiratoria y la posible necesidad de soporte ventilatorio, se utiliza la regla "20/30/40". Esta regla establece umbrales críticos para tres parámetros de la función pulmonar:
- Capacidad Vital Forzada (CVF) < 20 ml/kg: La CVF es el volumen máximo de aire que una persona puede exhalar después de una inhalación máxima. Una CVF por debajo de 20 ml por kilogramo de peso corporal indica una debilidad significativa de los músculos respiratorios.
- Presión Inspiratoria Máxima (PIM) < 30 cm H2O: La PIM mide la fuerza de los músculos utilizados para inhalar. Un valor inferior a 30 cm H2O sugiere debilidad diafragmática y de otros músculos inspiratorios.
- Presión Espiratoria Máxima (PEM) < 40 cm H2O: La PEM mide la fuerza de los músculos utilizados para exhalar, importante para toser y limpiar las vías respiratorias. Un valor inferior a 40 cm H2O indica debilidad de los músculos espiratorios.
Si un paciente con SGB presenta cualquiera de estos valores, se considera que tiene un riesgo elevado de desarrollar insuficiencia respiratoria y puede requerir intubación y ventilación mecánica. La monitorización regular de estos parámetros permite anticipar esta complicación potencialmente mortal.
Además de la función respiratoria, es esencial monitorizar la función cardiovascular debido a la posible disfunción autonómica, que puede causar fluctuaciones peligrosas en la presión arterial y el ritmo cardíaco. La monitorización electrocardiográfica y de la presión arterial es rutinaria.
La monitorización no cesa al salir de la UCI. De hecho, muchas muertes en pacientes con SGB ocurren durante la fase de recuperación, a menudo relacionadas con complicaciones como infecciones o eventos cardiovasculares. Por ello, el seguimiento atento es crucial incluso después del alta de cuidados intensivos.
Manejo Temprano de Complicaciones
El SGB y la inmovilidad prolongada asociada pueden llevar a diversas complicaciones. El manejo proactivo es vital para prevenirlas o tratarlas a tiempo. Algunas complicaciones generales asociadas a la hospitalización incluyen úlceras por presión, infecciones (como neumonía o infecciones del tracto urinario) y trombosis venosa profunda (formación de coágulos en las venas profundas de las piernas, con riesgo de embolia pulmonar).
Existen también complicaciones directamente relacionadas con el SGB, como úlceras corneales (si los músculos que cierran los párpados están débiles), dificultad para la deglución (disfagia), dolor neuropático (que puede ser intenso y persistente), alucinaciones, ansiedad y depresión. El manejo del dolor es particularmente importante, pudiendo requerir analgésicos, opiáceos, gabapentina u otros fármacos específicos para el dolor neuropático.
Entendiendo la Progresión Clínica y la Fluctuación
Es importante saber que la respuesta al tratamiento inmunomodulador puede no ser inmediata. Aproximadamente el 40% de los pacientes no muestran mejoría en las primeras cuatro semanas posteriores al inicio de la terapia. Esto no necesariamente indica que el tratamiento no sea efectivo a largo plazo.
Existe un fenómeno conocido como "fluctuación relacionada con el tratamiento", que se define como una progresión de la enfermedad que ocurre dentro de los dos meses posteriores a haber recibido tratamiento, incluso si inicialmente hubo cierta mejora. Este fenómeno sugiere que la fase inflamatoria de la enfermedad aún está activa y, en la mayoría de los casos, no requiere cambiar la estrategia terapéutica inicial (es decir, no implica dar una segunda ronda de IgIV o plasmaféresis a menos que haya un criterio clínico específico para ello y no sea simplemente esta fluctuación esperada).
Estableciendo el Pronóstico y la Recuperación
El pronóstico del SGB es generalmente favorable. Se estima que entre el 80% y el 90% de los pacientes recuperan la independencia para caminar a los seis meses del inicio de la enfermedad, y el pronóstico es aún mejor en la población infantil.
Existen herramientas, como el puntaje de Erasmus, que pueden ayudar a calcular la probabilidad de que un paciente recupere la capacidad de caminar de forma independiente. Este puntaje considera factores como los días transcurridos desde el inicio de los síntomas hasta la hospitalización, la presencia de debilidad bulbar o facial al ingreso, y la gravedad de la debilidad en las extremidades.
A pesar de la buena tasa de recuperación funcional, muchos pacientes experimentan secuelas a largo plazo. Las más comunes incluyen fatiga persistente, recuperación incompleta de la función motora o sensitiva, dolor crónico y estrés psicológico (ansiedad, depresión). El dolor puede ser particularmente problemático, persistiendo durante años en algunos casos y manifestándose como parestesias dolorosas, dolor radicular o artralgias. La debilidad residual en los músculos intrínsecos de la mano o los dorsiflexores del pie son secuelas motoras graves.
La Importancia de la Rehabilitación
La rehabilitación física y psicológica desempeña un papel crucial en la recuperación del paciente con SGB. Debe iniciarse tan pronto como la condición clínica lo permita, incluso durante la estancia en la UCI y en la planta hospitalaria, y continuar de forma ambulatoria y en el domicilio. La rehabilitación ayuda a recuperar la fuerza muscular, la coordinación, la movilidad y a manejar la fatiga y el dolor residuales, mejorando significativamente la calidad de vida a largo plazo.
Preguntas Frecuentes sobre el Síndrome de Guillain-Barré
- ¿Qué causa el síndrome de Guillain-Barré?
- Se cree que es una respuesta autoinmune desencadenada por una infección previa, donde el sistema inmunológico ataca por error los nervios periféricos.
- ¿Cómo se diagnostica el SGB?
- Principalmente mediante la evaluación clínica (debilidad progresiva y arreflexia), apoyada por estudios de conducción nerviosa y análisis del líquido cefalorraquídeo (punción lumbar) que puede mostrar disociación albúmino-citológica.
- ¿Qué es la regla 20/30/40?
- Es una pauta utilizada para monitorizar la función respiratoria en pacientes con SGB. Indica un alto riesgo de insuficiencia respiratoria si la Capacidad Vital Forzada es < 20 ml/kg, la Presión Inspiratoria Máxima es < 30 cm H2O, o la Presión Espiratoria Máxima es < 40 cm H2O.
- ¿Cuáles son los tratamientos principales para el SGB?
- La inmunoglobulina intravenosa (IgIV) y la plasmaféresis. Ambos son igualmente efectivos, pero la elección puede depender de la disponibilidad y las características del paciente.
- ¿Los corticosteroides son útiles para tratar el SGB?
- No, los estudios no han demostrado beneficio con el uso de corticosteroides en el tratamiento del SGB.
- ¿Qué tan rápido se recupera un paciente con SGB?
- La recuperación varía. La mayoría de los pacientes alcanzan su peor punto en dos semanas. Aproximadamente el 80-90% recupera la independencia para caminar en seis meses, pero la recuperación completa puede llevar más tiempo, y algunos pueden tener secuelas residuales.
- ¿Puede el SGB volver a aparecer?
- Aunque es típicamente monofásico, entre el 2% y el 5% de los pacientes pueden experimentar recaídas.
Conclusión
El síndrome de Guillain-Barré es una enfermedad neurológica seria que requiere una rápida identificación y manejo. Los 10 pasos delineados por los expertos proporcionan un marco integral para abordar esta condición, desde la sospecha clínica y el diagnóstico confirmatorio, pasando por el manejo de la fase aguda con terapias inmunomoduladoras como la inmunoglobulina o la plasmaféresis, hasta la crucial monitorización de funciones vitales, incluyendo la aplicación de la regla 20/30/40 para evaluar el riesgo respiratorio. El manejo temprano de las complicaciones y una rehabilitación efectiva son fundamentales para optimizar la recuperación y minimizar las secuelas a largo plazo. La colaboración entre los diferentes niveles de atención médica, incluyendo la atención primaria y los servicios especializados, es clave para asegurar el mejor pronóstico posible para los pacientes afectados por este síndrome.
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