02/07/2016
Ascender a grandes alturas es una experiencia fascinante, pero el aire enrarecido puede presentar un desafío significativo para nuestro cuerpo. La disminución de la presión atmosférica y los niveles más bajos de oxígeno a gran altitud pueden desencadenar una serie de síntomas conocidos colectivamente como mal de montaña, también llamado mal agudo de montaña. Comprender este fenómeno es crucial para cualquier persona que planee viajar a zonas elevadas, ya sea por senderismo, esquí o turismo, ya que la prevención y el reconocimiento temprano son clave para disfrutar de la experiencia de forma segura.

¿Qué Causa el Mal de Montaña?
La causa principal del mal de montaña es la reducción de la disponibilidad de oxígeno en el aire a medida que aumenta la altitud. Aunque el porcentaje de oxígeno en el aire se mantiene constante, la presión atmosférica disminuye, lo que significa que cada bocanada de aire contiene menos moléculas de oxígeno. Esto se conoce como hipoxia hipobárica. Cuanto más rápido se ascienda a una mayor altitud, menor será el tiempo que el cuerpo tiene para adaptarse a esta menor cantidad de oxígeno, aumentando la probabilidad de desarrollar síntomas.

La mayoría de las personas pueden ascender hasta 1.500 a 2.000 metros en un día sin mayores problemas. Sin embargo, aproximadamente el 20% de quienes ascienden a 2.500 metros y el 40% de quienes lo hacen a 3.000 metros desarrollan alguna forma de enfermedad de altura. La velocidad de ascenso, la altitud máxima alcanzada y la altitud a la que se duerme son factores determinantes en el riesgo.
Tipos de Enfermedades de Altura
Las enfermedades de altura abarcan un espectro de gravedades, siendo el mal agudo de montaña la forma más común y leve. Sin embargo, existen condiciones más graves y potencialmente mortales que requieren atención médica inmediata:
Mal Agudo de Montaña (MAM): Es la forma más leve y frecuente. Suele aparecer entre 6 y 10 horas después del ascenso a altitudes superiores a 2.440 metros, aunque en personas muy susceptibles puede ocurrir a menor altura. Sus síntomas a menudo se confunden con una resaca o una gripe.
Edema Cerebral de las Grandes Alturas (ECGA): Es una forma grave y poco frecuente que representa el extremo del espectro del MAM. Implica inflamación (edema) en el cerebro. Suele manifestarse entre 1 y 5 días después del ascenso rápido.
Edema Pulmonar de las Grandes Alturas (EPGA): Es otra forma grave, causada por la acumulación de líquido en los pulmones. Es responsable de la mayoría de las muertes relacionadas con la altitud. Generalmente ocurre entre 24 y 96 horas después de un ascenso rápido a más de 2.500 metros.
Síntomas Clave de las Enfermedades de Altura
Reconocer los síntomas a tiempo es fundamental para actuar rápidamente. Los síntomas varían según el tipo y la gravedad:
Mal Agudo de Montaña (MAM)
- Cefalea (dolor de cabeza), a menudo pulsátil, que empeora por la noche o al despertar.
- Fatiga y debilidad generalizada.
- Síntomas gastrointestinales: falta de apetito, náuseas, vómitos.
- Mareos persistentes.
- Dificultad para dormir o despertares nocturnos.
Los síntomas leves suelen desaparecer en 24-48 horas si se detiene el ascenso y se descansa.

Edema Cerebral de las Grandes Alturas (ECGA)
Se manifiesta con síntomas de encefalopatía (disfunción cerebral) además de la cefalea:
- Confusión.
- Ataxia (dificultad para caminar o mantener el equilibrio). Este es un signo de alerta temprano y fiable.
- Estupor o somnolencia extrema.
- Coma en casos graves.
- Puede haber edema de papila (hinchazón del nervio óptico, visible en examen ocular).
El ECGA puede progresar rápidamente al coma y la muerte en cuestión de horas si no se trata urgentemente.
Edema Pulmonar de las Grandes Alturas (EPGA)
Se caracteriza por síntomas respiratorios:
- Disnea (dificultad para respirar), inicialmente con esfuerzo, luego en reposo.
- Disminución marcada de la tolerancia al ejercicio.
- Tos seca, que puede progresar a tos con esputo espumoso o teñido de sangre (rosado o hemorrágico).
- Sensación de opresión en el pecho.
- Cianosis (coloración azulada o grisácea de labios y uñas) debido a la falta de oxígeno.
- Taquicardia (ritmo cardíaco acelerado) y taquipnea (respiración rápida).
- Puede haber febrícula (temperatura ligeramente elevada).
El EPGA también puede empeorar rápidamente y ser mortal si no se trata de inmediato.
Factores de Riesgo
La susceptibilidad al mal de montaña varía entre individuos. Algunos factores que aumentan el riesgo incluyen:
- Antecedentes de enfermedad de las alturas.
- Vivir cerca del nivel del mar.
- Ascender demasiado alto demasiado rápido.
- Esfuerzo físico excesivo a gran altitud.
- Dormir a una altitud excesiva en comparación con el nivel de aclimatación.
Contrariamente a la creencia popular, el buen estado físico no protege contra el mal de montaña. Enfermedades preexistentes como asma o hipertensión no aumentan el riesgo de sufrir la enfermedad de altura en sí, pero la hipoxia puede exacerbar los síntomas de estas condiciones.
Prevención: La Mejor Estrategia
La medida más importante para prevenir el mal de montaña es el ascenso lento y gradual. Esto permite que el cuerpo inicie el proceso de aclimatación, adaptándose a los niveles más bajos de oxígeno.
Estrategias de Ascenso Gradual
- Si planea ir a altitudes superiores a 2.500 metros, intente pasar una noche a una altitud intermedia antes de subir más.
- Por encima de 3.000 metros, no incremente la altitud a la que duerme en más de 300-500 metros por día.
- Incluya un día de descanso (durmiendo a la misma altitud) cada 3 o 4 días de ascenso. Durante los días de descanso, puede hacer excursiones a mayor altitud, pero siempre regrese a dormir a la altitud inferior. Esta es la práctica conocida como "escalar alto, dormir bajo".
- Si un ascenso en un solo día supera los 500 metros, compense añadiendo días de descanso para mantener una tasa de ascenso promedio lenta.
- Adapte el ritmo del grupo al miembro que asciende más lentamente.
- La aclimatación se pierde gradualmente si se regresa a baja altitud por varios días, por lo que se debe volver a ascender gradualmente.
Medicación Preventiva
Ciertos medicamentos pueden ayudar a prevenir el mal agudo de montaña:
- Acetazolamida (Diamox): Es el fármaco más utilizado. Tomar 125 mg por vía oral cada 12 horas, comenzando la noche anterior al ascenso. Ayuda al cuerpo a aclimatarse más rápido al aumentar la ventilación y alterar el equilibrio ácido-base. También puede ayudar a reducir la respiración periódica durante el sueño a gran altitud. Las personas alérgicas a las sulfamidas deben consultar a un médico debido al pequeño riesgo de reactividad cruzada. Puede causar adormecimiento u hormigueo en los dedos.
- Dexametasona: Una alternativa a la acetazolamida. Se usa en dosis de 2 mg cada 6 horas o 4 mg cada 12 horas por vía oral. Es muy eficaz para prevenir el MAM, pero su uso prolongado tiene efectos secundarios.
- Ibuprofeno: Tomado antes y durante el ascenso, puede ayudar a prevenir la cefalea de las grandes alturas, uno de los síntomas principales del MAM.
- Para personas con antecedentes de EPGA, se puede considerar la profilaxis con Nifedipino de liberación lenta (30 mg cada 12 horas) o Tadalafil (10 mg cada 12 horas) para reducir el riesgo de recurrencia.
Además, es importante mantenerse bien hidratado (aunque la hidratación no previene el MAM directamente, evita la deshidratación cuyos síntomas pueden confundirse), evitar el esfuerzo excesivo al inicio, y limitar el consumo de alcohol, opiáceos o sedantes, especialmente antes de dormir, ya que pueden deprimir la respiración.

Tratamiento de las Enfermedades de Altura
El tratamiento depende de la gravedad de la afección:
Mal Agudo de Montaña (MAM) Leve a Moderado
- Detener el ascenso y descansar a la altitud actual hasta que los síntomas desaparezcan.
- Hidratación adecuada y analgésicos no opioides (ibuprofeno, naproxeno) para la cefalea.
- Si los síntomas son molestos o no mejoran, se puede usar Acetazolamida (250 mg cada 12 horas) o Dexametasona (2-4 mg cada 6 horas).
- No ascender más hasta que los síntomas hayan desaparecido por completo.
Mal Agudo de Montaña (MAM) Grave, ECGA o EPGA
Estas condiciones son emergencias médicas. El tratamiento más importante y a menudo vital es el descenso inmediato a una altitud más baja (al menos 500-1.000 metros). Si es posible, la evacuación debe ser rápida (incluso en helicóptero si es necesario y accesible).
Mientras se organiza el descenso o si este no es posible de inmediato:
- Descanso absoluto.
- Administración de oxígeno suplementario para elevar la saturación por encima del 90%.
- Uso de una bolsa hiperbárica portátil (como la Cámara de Gamow) si está disponible. Esto simula una altitud menor y puede dar tiempo, pero no sustituye el descenso.
- Para el ECGA (y MAM grave): Administración de Dexametasona (8 mg iniciales, seguidos de 4 mg cada 6 horas por vía oral, IM o IV).
- Para el EPGA: Administración de Nifedipino de liberación lenta (30 mg cada 12 horas) o un inhibidor de la fosfodiesterasa como Sildenafil (50 mg cada 8 horas) o Tadalafil (10 mg cada 12 horas).
En casos de EPGA, los diuréticos están contraindicados, ya que pueden empeorar la deshidratación.
Diagnóstico
El diagnóstico de las enfermedades de altura es fundamentalmente clínico, basado en los síntomas y el historial de ascenso del paciente. En entornos remotos, los análisis de laboratorio o las pruebas de imagen suelen ser innecesarios o inaccesibles. Sin embargo, en casos de ECGA o EPGA, si se dispone de recursos, una TC o RM cerebral puede ayudar a descartar otras causas de los síntomas neurológicos, y una radiografía de tórax o una oximetría de pulso pueden confirmar el edema pulmonar y la hipoxemia grave en el EPGA.
La Aclimatación: El Proceso de Adaptación
La aclimatación es la respuesta natural del cuerpo a la altitud elevada. Es un proceso integrado de adaptaciones fisiológicas que le permiten tolerar la menor disponibilidad de oxígeno. Las características de la aclimatación incluyen:
- Hiperventilación sostenida (respirar más rápido y profundo), lo que aumenta la cantidad de oxígeno en los pulmones y la sangre.
- Normalización del pH sanguíneo (inicialmente la hiperventilación causa alcalosis respiratoria, pero el cuerpo excreta bicarbonato para compensar).
- Aumento inicial del gasto cardíaco, que luego regresa a niveles basales.
- Incremento gradual en la producción de glóbulos rojos (eritrocitos) para transportar más oxígeno.
- Mejora en la tolerancia al esfuerzo aeróbico.
La mayoría de las personas se aclimatan razonablemente bien a altitudes de hasta 3.000 metros en pocos días. Sin embargo, cuanto mayor sea la altitud, más tiempo se requiere para la aclimatación. Nadie puede aclimatarse por completo a vivir a altitudes superiores a 5.100 metros por períodos prolongados.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo se quita el mal de la montaña?
La forma más efectiva de "quitar" el mal de montaña, especialmente si los síntomas son moderados o graves, es descender a una altitud más baja. Para el mal agudo de montaña leve, a menudo basta con detener el ascenso, descansar, mantenerse hidratado y usar analgésicos. Los medicamentos como la acetazolamida o la dexametasona pueden ayudar a aliviar los síntomas y acelerar la recuperación.

¿Cuáles son los remedios para el mal de alturas?
Los "remedios" o tratamientos iniciales para el mal de alturas (mal agudo de montaña leve) incluyen descanso, ingesta de líquidos y analgésicos de venta libre como ibuprofeno o naproxeno para el dolor de cabeza. Evitar el alcohol y los sedantes también es importante. Sin embargo, si los síntomas empeoran o son moderados a graves, el único remedio eficaz es descender a una altitud inferior y buscar asistencia médica si es necesario.
¿Qué hago si alguien en mi grupo presenta síntomas graves?
Si alguien muestra signos de ECGA (confusión, ataxia) o EPGA (disnea severa, tos con esputo rosado, cianosis), esto es una emergencia. La persona debe descender de inmediato a la altitud más baja posible. No la deje descender sola. Administre oxígeno si está disponible y considere el uso de una bolsa hiperbárica como medida temporal. Busque asistencia médica profesional urgentemente.
¿El estado físico ayuda a prevenir el mal de montaña?
No. Tener un buen estado físico le permitirá realizar más esfuerzo a gran altitud, pero no lo protege de desarrollar mal de montaña. La susceptibilidad es individual y está más relacionada con la genética, la velocidad de ascenso y los antecedentes de enfermedad de altura.
¿Es seguro ascender con un resfriado o gripe?
Aunque un resfriado o gripe no son factores de riesgo directos para las enfermedades de altura, sus síntomas (fatiga, dolor de cabeza, congestión) pueden confundirse con los del mal de montaña y dificultar el diagnóstico. Es recomendable posponer el ascenso si se siente enfermo.
Conclusión
El mal de montaña es una condición real y potencialmente peligrosa que afecta a personas que ascienden a altitudes elevadas. La prevención, principalmente a través de un ascenso lento y gradual que permita la aclimatación, es la medida más efectiva. Aprender a reconocer los síntomas tempranos y, lo que es más importante, saber cuándo detener el ascenso y descender, son habilidades vitales para la seguridad en la montaña. El mal agudo de montaña leve puede manejarse con descanso y medicación, pero las formas graves como el edema cerebral o pulmonar requieren descenso inmediato y tratamiento médico urgente. Con la preparación adecuada y el conocimiento de los riesgos, es posible disfrutar de las maravillas de las grandes alturas de forma segura.
Tabla Comparativa de Enfermedades de Altura
| Condición | Gravedad | Síntomas Principales | Tratamiento Inicial Clave |
|---|---|---|---|
| Mal Agudo de Montaña (MAM) | Leve a Moderada | Cefalea, fatiga, náuseas/vómitos, mareos | Detener ascenso, descanso, hidratación, analgésicos. Considerar Acetazolamida/Dexametasona. |
| Edema Cerebral Grandes Alturas (ECGA) | Grave | Cefalea, confusión, ataxia, estupor, coma | Descenso inmediato, oxígeno, Dexametasona. Bolsa hiperbárica si no hay descenso inmediato. |
| Edema Pulmonar Grandes Alturas (EPGA) | Grave | Disnea (al inicio con esfuerzo, luego en reposo), tos, disminución tolerancia ejercicio, cianosis | Descenso inmediato, oxígeno, Nifedipino/inhibidores PDE5. Bolsa hiperbárica si no hay descenso inmediato. |
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