16/02/2017
La espina bífida es una condición congénita que se presenta cuando la columna vertebral y la médula espinal de un bebé no se desarrollan adecuadamente durante el embarazo. Pertenece a un grupo de defectos conocidos como defectos del tubo neural. El tubo neural es la estructura embrionaria que, eventualmente, se convertirá en el cerebro y la médula espinal del bebé. Normalmente, el tubo neural comienza a formarse al inicio del embarazo y se cierra aproximadamente cuatro semanas después de la concepción. En los casos de espina bífida, una parte de este tubo no se desarrolla o no se cierra correctamente, lo que resulta en defectos en la médula espinal y en los huesos de la columna (vértebras).

Si bien no se conoce una causa única y definitiva de la espina bífida, se ha identificado que una deficiencia de ácido fólico antes y durante las primeras etapas del embarazo constituye un factor de riesgo significativo.

Tipos Principales de Espina Bífida
La espina bífida se manifiesta en diferentes formas, variando en severidad. Los tipos principales incluyen:
Mielomeningocele
Este es el tipo más grave de espina bífida. En el mielomeningocele, el canal espinal del bebé permanece abierto a lo largo de varias vértebras en la espalda. Esto permite que la médula espinal y las membranas protectoras que la rodean (meninges) se empujen hacia afuera, formando un saco visible en la espalda del bebé. Debido a que la médula espinal está expuesta y dañada, este tipo suele causar las discapacidades más significativas.
Meningocele
Considerado otro tipo serio de espina bífida, aunque menos grave que el mielomeningocele. En este caso, solo las membranas protectoras alrededor de la médula espinal (meninges) se abultan a través de una abertura en la columna, formando un saco. La médula espinal en sí misma generalmente se desarrolla de forma más normal y no está contenida en el saco. La cirugía a menudo puede corregir esta condición retirando las membranas sin causar daño a los nervios.
Espina Bífida Oculta
Es el tipo más común y leve. En la espina bífida oculta, una o más vértebras no se forman correctamente, dejando un pequeño hueco en la columna. Sin embargo, la brecha es tan pequeña que la médula espinal y las membranas protectoras permanecen dentro del canal espinal. A menudo, no causa problemas significativos y muchas personas desconocen que la tienen. Puede manifestarse externamente como un pequeño mechón de pelo, un hoyuelo o una marca de nacimiento sobre el área afectada de la columna.
Este artículo se centra principalmente en el mielomeningocele debido a su mayor impacto y las complicaciones que conlleva, que son las que generalmente motivan la búsqueda de información y tratamiento.
Síntomas y Complicaciones Asociadas
Aunque la mayoría de las personas con espina bífida, especialmente el tipo mielomeningocele, se someten a cirugía poco después del nacimiento para cerrar la abertura en la columna, el daño al sistema nervioso que ocurrió durante el desarrollo fetal a menudo ya está presente. Este daño puede resultar en una serie de problemas y síntomas que varían en severidad dependiendo de la ubicación y el alcance del defecto en la columna.
Los síntomas comunes incluyen:
- Debilidad o Parálisis Total de las Piernas: La afectación de los nervios que controlan los músculos de las piernas puede llevar a dificultades para caminar, necesidad de usar ayudas para la movilidad como muletas, andadores o sillas de ruedas, o incluso parálisis completa de las extremidades inferiores.
- Incontinencia Intestinal y Urinaria: Los nervios que controlan la vejiga y los intestinos a menudo están afectados, lo que resulta en la pérdida de control sobre la función intestinal y vesical. Esto requiere un manejo cuidadoso, que puede incluir cateterismo intermitente, programas intestinales y, en algunos casos, cirugía.
- Pérdida de Sensación en la Piel: La disminución o ausencia de sensibilidad en las piernas, pies y alrededor de la zona genital y anal es frecuente. Los niños y adultos con espina bífida pueden no sentir el calor, el frío o el dolor en estas áreas, lo que aumenta el riesgo de lesiones accidentales, como quemaduras o heridas, sin darse cuenta.
Además de estos síntomas directamente relacionados con el daño medular, muchos bebés con espina bífida (particularmente mielomeningocele) nacen con o desarrollan hidrocefalia, que es una acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Este exceso de líquido puede aumentar la presión dentro del cráneo y dañar aún más el tejido cerebral. La hidrocefalia a menudo requiere la inserción quirúrgica de una derivación (shunt) para drenar el exceso de líquido a otra parte del cuerpo, como el abdomen.
En cuanto a la función cognitiva, la mayoría de las personas con espina bífida tienen una inteligencia dentro del rango normal. Sin embargo, algunos pueden presentar dificultades de aprendizaje, especialmente relacionadas con la atención, la resolución de problemas o las habilidades visoespaciales, que pueden estar asociadas a la hidrocefalia o a otras anomalías cerebrales menores.
Causas y Factores de Riesgo
Como se mencionó, la causa exacta de la espina bífida no está completamente comprendida. Se cree que es el resultado de una combinación compleja de factores genéticos y ambientales. Sin embargo, se han identificado varios factores que aumentan el riesgo de que un bebé nazca con esta condición:
- Bajo Consumo de Ácido Fólico: La ingesta insuficiente de ácido fólico (vitamina B9) por parte de la madre antes y durante las primeras semanas del embarazo es el factor de riesgo más conocido y significativo. El ácido fólico es crucial para el desarrollo adecuado del tubo neural.
- Antecedentes Familiares: Tener un familiar cercano (padre, madre o hermano/a) con espina bífida u otro defecto del tubo neural aumenta el riesgo.
- Uso de Ciertos Medicamentos: Algunos medicamentos, como el ácido valproico (utilizado para tratar la epilepsia y el trastorno bipolar), tomados durante el embarazo, se han asociado con un mayor riesgo de espina bífida. Es fundamental que las mujeres que toman medicamentos consulten a su médico si planean un embarazo.
- Ciertas Condiciones Médicas Maternas: Mujeres con diabetes preexistente (antes del embarazo) o con obesidad tienen un riesgo ligeramente mayor.
Diagnóstico de la Espina Bífida
La espina bífida a menudo se detecta durante el embarazo mediante pruebas de detección prenatal. La ecografía de anomalías de mitad del embarazo, que se ofrece a todas las mujeres embarazadas entre las 18 y 21 semanas de gestación, es una herramienta clave para visualizar el defecto en la columna del feto. Otras pruebas prenatales, como análisis de sangre materna (que pueden detectar niveles elevados de alfafetoproteína) o amniocentesis, también pueden sugerir la presencia de un defecto del tubo neural.
Si las pruebas confirman que el bebé tiene espina bífida, se discuten las implicaciones con los padres. Esto incluye información sobre los posibles problemas asociados, el tratamiento y el apoyo que el niño podría necesitar si deciden continuar con el embarazo, así como las opciones relacionadas con la interrupción del embarazo, si es su elección.
Después del nacimiento, se pueden realizar varias pruebas para evaluar la gravedad de la condición y ayudar a determinar los tratamientos más adecuados. Estas pueden incluir:
- Monitorización del crecimiento de la cabeza y escáneres cerebrales (ecografía, tomografía computarizada o resonancia magnética) para detectar y evaluar la hidrocefalia.
- Ecografías de la vejiga y los riñones para verificar cómo el bebé almacena y elimina la orina, evaluando posibles problemas del tracto urinario.
- Evaluación de los movimientos del bebé para determinar el grado de parálisis o debilidad en las extremidades.
Generalmente, se recomienda una cirugía para cerrar la abertura en la columna poco después del nacimiento para reducir el riesgo de infección y daño adicional a la médula espinal.
Tratamiento y Manejo a Largo Plazo
El tratamiento de la espina bífida es multidisciplinar y se enfoca en manejar los síntomas, prevenir complicaciones y maximizar la independencia y la calidad de vida de la persona. El manejo comienza poco después del nacimiento y continúa a lo largo de toda la vida.
- Cirugía Temprana: La primera intervención suele ser la cirugía para cerrar el defecto en la espalda del bebé. Si hay hidrocefalia, también puede ser necesaria la inserción de una derivación ventricular (shunt) para drenar el exceso de líquido del cerebro.
- Terapias: La fisioterapia es fundamental para ayudar a desarrollar la fuerza muscular, mejorar la movilidad y prevenir contracturas articulares. La terapia ocupacional ayuda a las personas a desarrollar habilidades para las actividades de la vida diaria, como vestirse, comer y usar dispositivos de asistencia. La terapia del habla y lenguaje o la terapia cognitiva pueden ser necesarias si hay dificultades de aprendizaje o problemas de comunicación.
- Dispositivos de Asistencia y Movilidad: Dependiendo del grado de parálisis, las personas pueden necesitar ortesis (aparatos ortopédicos) en las piernas o los pies, andadores, muletas o una silla de ruedas para desplazarse.
- Manejo de Problemas Intestinales y Urinarios: El manejo de la disfunción vesical e intestinal es una parte crucial del cuidado. Esto puede implicar el uso regular de catéteres para vaciar la vejiga (cateterismo limpio intermitente), medicamentos para controlar la vejiga hiperactiva o mejorar la función intestinal, y programas intestinales para establecer regularidad. En algunos casos, pueden ser necesarias cirugías para mejorar la función del tracto urinario o intestinal.
- Seguimiento Médico Continuo: Las personas con espina bífida requieren atención médica regular por parte de un equipo de especialistas que puede incluir neurólogos, urólogos, ortopedistas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y otros profesionales de la salud.
A pesar de los desafíos que presenta, con el tratamiento y el apoyo adecuados, muchas personas con espina bífida viven hasta la edad adulta y pueden llevar vidas independientes y plenas, participando en actividades educativas, laborales y sociales.
Prevención: El Poder del Ácido Fólico
La forma más efectiva de prevenir la espina bífida y otros defectos del tubo neural es asegurar una ingesta adecuada de ácido fólico antes y durante las primeras semanas del embarazo.
Las recomendaciones generales para mujeres en edad fértil son tomar un suplemento de ácido fólico de 400 microgramos (mcg) todos los días mientras intentan concebir y hasta la semana 12 del embarazo. Si el embarazo no fue planificado, se debe comenzar a tomar ácido fólico tan pronto como se descubra el embarazo.
Además de los suplementos, es beneficioso consumir alimentos ricos en folato (la forma natural del ácido fólico), como vegetales de hoja verde (espinacas, brócoli), legumbres (lentejas, garbanzos) y cereales fortificados.
Para mujeres consideradas de alto riesgo de tener un bebé con un defecto del tubo neural, se recomienda una dosis más alta de ácido fólico, generalmente 5 miligramos (mg), que debe ser recetada por un médico. Los grupos de alto riesgo incluyen mujeres con antecedentes familiares de defectos del tubo neural, aquellas que han tenido un embarazo previo afectado por espina bífida, mujeres con diabetes o aquellas que toman ciertos medicamentos antiepilépticos.
La planificación del embarazo, incluyendo la consulta médica y la ingesta de ácido fólico, es un paso crucial para reducir significativamente el riesgo de espina bífida.
Preguntas Frecuentes sobre la Espina Bífida
¿La espina bífida es curable?
No, la espina bífida no tiene cura. El daño nervioso que ocurre durante el desarrollo fetal es permanente. La cirugía inicial repara el defecto físico en la columna y ayuda a prevenir infecciones, pero no restaura la función nerviosa dañada. El tratamiento se centra en manejar los síntomas y las complicaciones.
¿Cuál es la esperanza de vida de una persona con espina bífida?
Gracias a los avances médicos y el manejo integral, la mayoría de las personas con espina bífida, incluso con el tipo más grave (mielomeningocele), pueden vivir hasta la edad adulta y tener una esperanza de vida cercana a la de la población general, aunque esto puede variar dependiendo de la severidad de las complicaciones, especialmente la hidrocefalia y los problemas renales.
¿Todas las personas con espina bífida necesitan una silla de ruedas?
No. La necesidad de una silla de ruedas depende del grado de parálisis en las piernas, que varía según la ubicación y el tamaño del defecto. Algunas personas pueden caminar con o sin ayuda (ortesis, muletas, andadores), mientras que otras sí requieren una silla de ruedas para la movilidad.
¿La espina bífida siempre causa problemas de aprendizaje?
No. La mayoría de las personas con espina bífida tienen inteligencia normal. Sin embargo, las dificultades de aprendizaje son más comunes que en la población general, especialmente en aquellos con hidrocefalia que ha requerido una derivación.
¿El ácido fólico garantiza la prevención de la espina bífida?
Tomar la cantidad recomendada de ácido fólico antes y durante el embarazo reduce significativamente el riesgo de espina bífida, pero no lo elimina por completo. Aun así, es la medida preventiva más efectiva conocida.
Conclusión
La espina bífida es una condición compleja que requiere atención y manejo continuos. Aunque presenta desafíos, los avances en cirugía, terapias y cuidados de apoyo han mejorado drásticamente la calidad de vida y la esperanza de vida de las personas afectadas. La prevención mediante la ingesta adecuada de ácido fólico es un mensaje clave para todas las mujeres en edad fértil. Entender esta condición es el primer paso para proporcionar el apoyo necesario y asegurar que las personas con espina bífida puedan alcanzar su máximo potencial y llevar vidas activas y significativas.
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