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Drenaje en Hematoma Subdural Crónico

04/10/2017

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La acumulación de sangre en el espacio entre el cerebro y su cubierta protectora, conocida como membrana, puede dar lugar a diversas afecciones neurológicas. Un tipo particular de esta acumulación es el Hematoma Subdural Crónico (HSDC), una condición que, a diferencia de otros sangrados más agudos, se desarrolla lentamente con el tiempo. Es una situación clínica que se observa con mayor frecuencia en la población de edad avanzada.

El HSDC representa un tipo común de hematoma que se forma dentro del cráneo (intracraneal). Sorprendentemente, hasta un 75% de los casos de HSDC están vinculados a algún tipo de traumatismo craneal previo. Lo notorio es que este traumatismo no tiene por qué ser grave; incluso golpes leves, sin pérdida de conocimiento, vómitos, convulsiones u otros síntomas inmediatos tras el impacto, pueden ser el desencadenante de la formación lenta de este hematoma años después.

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¿De que hablaremos?

¿Qué es exactamente un Hematoma Subdural Crónico (HSDC)?

Como mencionamos, un Hematoma Subdural Crónico es una acumulación progresiva de sangre, o de productos derivados de la sangre descompuesta, que se localiza en el espacio subdural. Este espacio se encuentra justo debajo de la duramadre, la capa más externa y resistente de las membranas (meninges) que envuelven y protegen el cerebro y la médula espinal. La cronicidad del hematoma implica que la acumulación ocurre durante un período prolongado, a menudo semanas o meses, después del evento inicial que lo causó, que con frecuencia es un traumatismo craneal, aunque este sea menor y quizás olvidado por el paciente.

Debido a que la sangre se acumula lentamente, los síntomas no aparecen de inmediato y pueden ser sutiles al principio, empeorando gradualmente a medida que el hematoma crece y ejerce presión sobre el tejido cerebral subyacente. Esta presión es lo que causa los diversos síntomas que pueden manifestarse en los pacientes.

Síntomas del HSDC: Una Manifestación de Presión Cerebral

Los síntomas que presenta una persona con un HSDC dependen directamente del tamaño que haya alcanzado el hematoma y, crucialmente, de las áreas específicas del cerebro sobre las que está ejerciendo presión. Dado que la acumulación es lenta, los síntomas pueden desarrollarse de forma insidiosa y no ser tan dramáticos como en un sangrado agudo. Sin embargo, a medida que el hematoma crece, la presión sobre el cerebro aumenta, llevando a una variedad de manifestaciones que pueden ser debilitantes.

Algunos de los síntomas más comunes y reconocidos de un Hematoma Subdural Crónico incluyen:

  • Confusión o, en casos más severos, estado de coma.
  • Problemas significativos de memoria.
  • Dificultades para hablar, lo que puede manifestarse como habla arrastrada o dificultad para encontrar palabras.
  • Problemas para tragar (disfagia).
  • Dificultades para caminar, incluyendo debilidad en las piernas o problemas de equilibrio.
  • Somnolencia inusual y persistente.
  • Dolores de cabeza, que pueden variar en intensidad.
  • Crisis convulsivas.
  • Debilidad o entumecimiento en las extremidades (brazos o piernas) y en la cara, a menudo afectando un lado del cuerpo.

Es importante destacar que, debido a que estos síntomas pueden ser similares a los de otras afecciones neurológicas o simplemente atribuirse al envejecimiento, el diagnóstico del HSDC a veces puede retrasarse.

Tratamiento del HSDC: La Cirugía de Trepanación

El tratamiento principal y más efectivo para resolver un Hematoma Subdural Crónico es mediante una intervención quirúrgica. El procedimiento más comúnmente utilizado y considerado efectivo es la “evacuación mediante trepanación”.

Este procedimiento quirúrgico implica realizar una o dos pequeñas perforaciones en el cráneo del paciente. El tamaño de estos orificios suele variar, generalmente entre 5 mm y 30 mm de diámetro, y se realizan directamente sobre la zona donde se ha localizado el hematoma.

Una vez creados los orificios de trepanación, el cirujano procede a extraer la sangre acumulada en el espacio subdural a través de estas aberturas. El objetivo es drenar la mayor cantidad posible del hematoma para aliviar la presión sobre el cerebro.

En algunos casos, al finalizar el procedimiento quirúrgico, los cirujanos pueden optar por insertar un tubo de drenaje blando, generalmente hecho de silicona, a través de uno de los orificios de trepanación. Este tubo se deja en el espacio subdural. La finalidad de este drenaje subdural es permitir que cualquier líquido o sangre residual que pueda seguir acumulándose después de la evacuación inicial continúe drenando hacia un recipiente externo de recolección. Estos drenajes suelen permanecer implantados durante un período de 24 a 48 horas después de la cirugía, tras lo cual son retirados. Alternativamente, en algunos procedimientos, las heridas de trepanación se cierran quirúrgicamente sin dejar ningún tipo de drenaje externo.

La Importancia Potencial de los Drenajes Quirúrgicos

A pesar de que la cirugía de trepanación es efectiva para evacuar el hematoma inicial, uno de los principales desafíos en el manejo del HSDC es la posibilidad de recurrencia. Es decir, la formación de otro hematoma en el mismo lugar después de haber sido drenado. La recurrencia es un problema significativo que a menudo requiere que los pacientes se sometan a procedimientos quirúrgicos adicionales repetidos para eliminar los nuevos acúmulos de sangre.

Ante este problema, surgió la hipótesis de que la inserción de drenajes externos después de la cirugía inicial podría ayudar a reducir la tasa de recurrencia al asegurar una evacuación más completa y continua del espacio subdural en las primeras horas y días postoperatorios. Sin embargo, el uso de estos drenajes no se ha adoptado de forma sistemática en todas las prácticas quirúrgicas.

Con el fin de determinar si el uso rutinario de drenajes externos después de la cirugía de trepanación para el HSDC realmente reduce el riesgo de recurrencia, se han llevado a cabo diversas investigaciones. Una revisión sistemática de la literatura buscó recopilar la evidencia más fiable disponible.

¿Qué Dice la Investigación? Evidencia sobre los Drenajes

Una revisión de la literatura médica, específicamente una revisión Cochrane, se propuso investigar si el uso de drenajes externos después de la cirugía de trepanación para el HSDC disminuye el riesgo de que el hematoma vuelva a formarse. Los autores de esta revisión realizaron una búsqueda exhaustiva de ensayos controlados aleatorizados (ECA), que son considerados la fuente de evidencia de mayor calidad en investigación clínica, hasta noviembre de 2014.

Identificaron un total de nueve ECA relevantes que cumplían con sus criterios de inclusión. Estos estudios involucraron a 968 participantes en total, quienes fueron asignados aleatoriamente a recibir cirugía de trepanación con inserción de drenajes externos o cirugía de trepanación sin inserción de drenajes (el grupo de control). Los ensayos se llevaron a cabo en varios países, incluyendo India, Turquía, Irán, Alemania, Reino Unido y Japón.

Los participantes en estos estudios eran todos adultos, con una clara predominancia de personas mayores de 60 años, lo cual refleja la demografía típica afectada por el HSDC. Los procedimientos quirúrgicos utilizados en todos los ensayos fueron muy similares, lo que permitió comparar los resultados de manera más efectiva. La duración del seguimiento de los participantes varió entre los estudios; seis ensayos siguieron a los pacientes durante seis meses, mientras que los restantes tuvieron seguimientos más cortos de tres meses, un mes o tres semanas.

Resultados Clave de la Revisión

Los autores de la revisión pudieron combinar estadísticamente los resultados de los nueve ensayos. Este análisis conjunto arrojó un hallazgo importante: el uso de drenajes después de la cirugía de trepanación para el HSDC pareció reducir el riesgo de recurrencia del hematoma en aproximadamente un 50% en comparación con el grupo de pacientes que no recibió drenajes.

Esta reducción significativa en la tasa de recurrencia sugiere que la práctica de dejar un drenaje postoperatorio durante un corto período puede ser beneficiosa para disminuir la probabilidad de que el paciente necesite someterse a una segunda cirugía.

Sin embargo, la revisión también examinó otros resultados importantes. En cuanto a las complicaciones posoperatorias, como infecciones, nuevas crisis convulsivas o sangrado repentino (hemorragia aguda), no se encontraron diferencias claras y estadísticamente significativas entre los grupos con y sin drenaje. De manera similar, la revisión no mostró diferencias claras en la tasa de muerte ni en el resultado funcional de los pacientes (es decir, la recuperación de las capacidades neurológicas que se habían visto afectadas por el HSDC).

Tabla Comparativa: Cirugía con Drenaje vs. Sin Drenaje (Basado en la Revisión)

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Esta tabla resume los principales hallazgos de la revisión en relación con los puntos comparados entre los dos grupos de tratamiento.

Calidad de la Evidencia y Futuras Investigaciones

A pesar del hallazgo prometedor sobre la reducción de la recurrencia con el uso de drenajes, es crucial considerar la calidad de la evidencia disponible en el momento de la revisión (hasta noviembre de 2014). Los propios autores de la revisión señalan que los resultados podrían cambiar en el futuro a medida que se disponga de datos de estudios adicionales.

Las razones para esta cautela incluyen el hecho de que los estudios existentes tenían un número relativamente bajo de participantes y, por lo tanto, pocos eventos (como recurrencias) para ofrecer un resultado completamente fiable, incluso cuando se agruparon los datos. Además, algunos de los estudios incluidos no describieron de forma detallada y transparente los procedimientos de asignación al azar de los pacientes a los grupos de tratamiento, lo que puede introducir un sesgo y se considera que disminuye la calidad general de la evidencia.

La investigación adicional es necesaria y se espera que ayude a establecer de manera más firme:

  • Los efectos precisos de los drenajes externos sobre las tasas de complicaciones postoperatorias, la mortalidad y el resultado funcional a largo plazo de los pacientes.
  • Si es más beneficioso realizar uno o dos orificios de trepanación durante la intervención quirúrgica.
  • Cuál es la mejor manera de colocar el tubo de drenaje dentro del espacio subdural para optimizar su función.
  • La duración más apropiada para mantener el drenaje implantado después de la cirugía.

En conclusión, la cirugía de trepanación es el tratamiento estándar para el Hematoma Subdural Crónico. La evidencia disponible hasta 2014 sugiere que el uso de drenajes subdurales después de la cirugía reduce significativamente el riesgo de que el hematoma reaparezca, aunque no parece tener un impacto claro en las complicaciones, la muerte o la recuperación funcional. Se necesitan más estudios de alta calidad para confirmar estos hallazgos y refinar las prácticas quirúrgicas.

Preguntas Frecuentes sobre el Hematoma Subdural Crónico y su Drenaje

¿Qué causa un Hematoma Subdural Crónico?

Principalmente, son causados por traumatismos craneales, incluso leves, que provocan un sangrado lento en el espacio subdural a lo largo del tiempo. Es más común en personas mayores.

¿Cuáles son los síntomas principales del HSDC?

Los síntomas varían según el tamaño y la ubicación del hematoma, pero pueden incluir confusión, problemas de memoria, dificultades para hablar, caminar o tragar, somnolencia, dolores de cabeza, convulsiones, y debilidad o entumecimiento en las extremidades o la cara.

¿Cómo se trata el HSDC?

El tratamiento más efectivo es la cirugía de evacuación mediante trepanación, que consiste en perforar el cráneo para drenar la sangre acumulada.

¿Se usan drenajes después de la cirugía?

A veces, se insertan drenajes blandos después de la cirugía para continuar drenando el espacio subdural por 24 a 48 horas. Esto no se hace en todos los casos.

¿Ayudan los drenajes a prevenir que el hematoma vuelva a aparecer?

La evidencia disponible sugiere que el uso de drenajes puede reducir el riesgo de recurrencia del HSDC en aproximadamente un 50%.

¿Los drenajes aumentan el riesgo de complicaciones?

Según la evidencia revisada, no hubo diferencias claras en las tasas de complicaciones postoperatorias (como infección, convulsiones o sangrado) entre los pacientes con y sin drenaje.

¿Los drenajes mejoran la recuperación del paciente?

La evidencia revisada no mostró diferencias claras en el resultado funcional o la tasa de muerte entre los grupos con y sin drenaje.

¿La evidencia es definitiva sobre el uso de drenajes?

No es definitiva. La evidencia actual proviene de estudios con limitaciones (pocos participantes, calidad variable), por lo que los resultados podrían cambiar con futuras investigaciones.

¿Qué más falta por saber sobre el drenaje de HSDC?

Se necesita más investigación para determinar los efectos precisos de los drenajes en complicaciones y resultados, el número ideal de orificios de trepanación, la mejor forma de colocar el drenaje y cuánto tiempo debe permanecer insertado.

AspectoCirugía con DrenajeCirugía sin DrenajeHallazgo de la Revisión
Recurrencia del HSDCMenor riesgoMayor riesgoRiesgo reducido en ~50% con drenaje
Complicaciones Postoperatorias (Infección, Convulsiones, Hemorragia)SimilarSimilarNo hubo diferencias claras
MuerteSimilarSimilarNo hubo diferencias claras
Resultado Funcional (Recuperación)SimilarSimilarNo hubo diferencias claras

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