01/04/2011
La hernia discal es, lamentablemente, el problema de médula espinal más común en nuestros compañeros caninos. Esta condición puede variar en gravedad, desde una simple molestia hasta la parálisis total. Afortunadamente, con un diagnóstico y tratamiento oportunos, las posibilidades de una recuperación completa para tu perro son muy altas, pudiendo alcanzar hasta un 95%. Sin embargo, ignorar los signos o retrasar la atención veterinaria puede resultar en daños permanentes. Por ello, es fundamental estar informado sobre esta patología y saber cómo abordar su tratamiento, incluyendo la reducción de la inflamación que tanto dolor y disfunción causa.

Una hernia discal en perros, conocida técnicamente como Enfermedad del Disco Intervertebral (EIVD), es una condición degenerativa que afecta los discos protectores situados entre las vértebras de la columna. Estos discos actúan como amortiguadores. Con el tiempo o debido a otros factores, pueden degenerarse, romperse y herniarse (protruir o extruirse), ejerciendo presión directa sobre la delicada médula espinal. Esta compresión es la causa principal del dolor y los graves signos neurológicos que manifiestan los perros afectados.

- Causas y Perros en Riesgo
- Señales de Alerta: Cómo Identificar una Hernia Discal
- Clasificación de la Gravedad (Grados I-V)
- Diagnóstico Preciso: Más Allá de una Radiografía
- Opciones de Tratamiento: Conservador vs. Quirúrgico
- La Importancia de Actuar Rápido
- Prevención: Cuidando la Columna de tu Mejor Amigo
- Acupuntura: ¿Una Opción Complementaria para la Inflamación?
- Preguntas Frecuentes
- Conclusión
Causas y Perros en Riesgo
El proceso normal de envejecimiento contribuye a la degeneración discal en perros de edad avanzada. No obstante, algunas razas son genéticamente más predispuestas a desarrollar EIVD incluso a edades tempranas. Estas razas, a menudo llamadas condrodistróficas por sus patas cortas y cuerpos alargados, tienen discos intervertebrales que tienden a degenerar más rápidamente. Entre los perros con mayor riesgo se encuentran:
- Dachshunds (Perros salchicha)
- Bulldogs franceses
- Pequineses
- Shih Tzus
- Beagles
- Cocker Spaniels
Si tienes un perro de estas razas, es aún más importante estar atento a los posibles signos de advertencia.
Señales de Alerta: Cómo Identificar una Hernia Discal
Los signos de una hernia discal pueden ser sutiles al principio y progresar rápidamente hasta ser muy graves. La sintomatología varía dependiendo de la localización de la hernia y el grado de compresión de la médula espinal. Es crucial reconocer estos signos para buscar atención veterinaria de inmediato:
- Espalda arqueada o encorvada.
- Cabeza levantada de forma inusual.
- Rigidez en el cuello, la espalda o las extremidades.
- Escalofríos, temblores o espasmos musculares.
- Reticencia a moverse, saltar o usar escaleras.
- Vocalización (gemidos, lloros) al ser tocado o intentar moverse.
- Incoordinación o debilidad al caminar (ataxia).
- Arrastre de una o ambas patas traseras.
- Incapacidad para caminar.
- Parálisis de las extremidades (generalmente las traseras).
- Pérdida de sensibilidad profunda en los dedos de los pies (pincharlos y que el perro no reaccione).
Si observas cualquiera de estos signos, considera que es una emergencia, especialmente si hay debilidad o incapacidad para caminar. El tiempo es un factor crítico en el pronóstico.
Clasificación de la Gravedad (Grados I-V)
La gravedad de una hernia discal se clasifica típicamente en una escala de cinco grados, que ayuda a determinar el pronóstico y el tratamiento conservador o quirúrgico más adecuado:
| Grado | Descripción | Movilidad | Sensibilidad |
|---|---|---|---|
| Grado I | Solo dolor. Mínima compresión. | Puede caminar normalmente. | Normal. |
| Grado II | Dolor y debilidad leve a moderada (paresia). La hernia empieza a comprimir. | Puede caminar, pero con dificultad o incoordinación. | Normal. |
| Grado III | Compresión grave. Falta de fuerza significativa (paresia severa) o incapacidad para sostenerse. | No puede caminar, pero puede mover las extremidades. | Normal. |
| Grado IV | Parálisis completa de las extremidades afectadas. Posible afectación esfinteriana (incontinencia o retención de orina/heces). | Paralizado. | Sensibilidad profunda presente en los dedos. |
| Grado V | El más grave. Parálisis completa y pérdida total de la sensibilidad profunda en las extremidades afectadas. | Paralizado. | Sin sensibilidad profunda en los dedos. |
Es importante saber que un perro puede presentar signos de un grado avanzado sin haber mostrado necesariamente todos los signos de los grados inferiores. La progresión no siempre es lineal.
Diagnóstico Preciso: Más Allá de una Radiografía
Si se sospecha una hernia discal, el veterinario realizará un examen físico y neurológico detallado. Para confirmar el diagnóstico y determinar la ubicación y gravedad exactas de la compresión, se necesitan técnicas de imagen avanzadas. Una radiografía simple no suele ser suficiente para visualizar el disco herniado y la médula espinal con el detalle necesario.
Las técnicas de diagnóstico por imagen más utilizadas y fiables son:
- Mielografía: Se inyecta un medio de contraste en el canal espinal y se toman radiografías. El contraste resalta la médula espinal, permitiendo ver dónde está siendo comprimida.
- Tomografía Computarizada (TC): Ofrece imágenes transversales detalladas de la columna vertebral.
- Resonancia Magnética (RM): Es considerada la única forma de diagnosticar definitivamente una hernia discal. Proporciona imágenes muy detalladas de la médula espinal y los discos, permitiendo evaluar el alcance de la lesión.
Estas técnicas son cruciales no solo para confirmar la hernia, sino también para descartar otras condiciones neurológicas con síntomas similares.
Opciones de Tratamiento: Conservador vs. Quirúrgico
El plan de tratamiento para una hernia discal depende en gran medida de la gravedad de los signos clínicos (el grado de la hernia) y la evaluación del neurólogo veterinario.
Tratamiento Conservador: Reposo y Medicación
Este enfoque está generalmente reservado para perros con hernias de Grado I y II, o para aquellos que no son candidatos para cirugía por otras razones médicas. El objetivo principal es reducir la inflamación y el dolor para permitir que la médula espinal se recupere de la compresión leve a moderada.
El tratamiento conservador se basa en dos pilares fundamentales:
- Reposo Absoluto en Jaula: Es indispensable restringir estrictamente la actividad del perro. Esto significa mantenerlo confinado en una jaula o un espacio muy pequeño la mayor parte del tiempo, solo saliendo para necesidades fisiológicas con correa y supervisión constante. El reposo ayuda a minimizar el movimiento de la columna vertebral y reduce la presión sobre el disco afectado. Este reposo debe mantenerse durante varias semanas, incluso si los síntomas mejoran rápidamente.
- Medicamentos Antiinflamatorios y Analgésicos: La medicación busca controlar el dolor y, crucialmente, reducir la inflamación alrededor de la médula espinal causada por el material discal herniado. Se utilizan principalmente dos tipos de fármacos:
- Antiinflamatorios No Esteroideos (AINEs): Como carprofeno, meloxicam, etc. Son efectivos para reducir el dolor y la inflamación con menos efectos secundarios que los esteroides, aunque deben usarse bajo supervisión veterinaria por riesgo de problemas gastrointestinales o renales.
- Corticosteroides (Esteroides): Como prednisona, prednisolona, dexametasona, metilprednisolona. Son potentes antiinflamatorios que pueden ser muy efectivos para reducir la inflamación y el edema alrededor de la médula espinal. Sin embargo, tienen numerosos efectos secundarios potenciales (aumento de sed y micción, jadeo, aumento de apetito, cambios de comportamiento, inmunosupresión, problemas gastrointestinales, etc.), especialmente con el uso prolongado o a dosis altas.
Es vital NUNCA combinar AINEs y corticosteroides, ya que esto aumenta drásticamente el riesgo de úlceras gástricas graves y daño a órganos como el hígado y los riñones. La elección y dosificación de la medicación deben ser estrictamente indicadas por el veterinario.

Un estudio mencionó que la dexametasona, un esteroide muy potente, se asoció con un mayor riesgo de complicaciones (principalmente infecciones del tracto urinario y diarrea) en perros que recibieron tratamiento quirúrgico. Esto subraya la importancia de usar los esteroides con precaución y solo cuando sea estrictamente necesario, evaluando siempre la relación beneficio-riesgo bajo supervisión profesional.
En algunos casos, también se pueden recetar relajantes musculares para aliviar los espasmos musculares dolorosos que a menudo acompañan a una hernia discal.
Tratamiento Quirúrgico: ¿Cuándo es Necesario?
La cirugía es el tratamiento de elección y ofrece el mejor pronóstico para perros con hernias discales de Grado III, IV y V, o para aquellos que no responden al tratamiento conservador después de un período adecuado. El objetivo de la cirugía es descomprimir la médula espinal retirando el material del disco herniado.
Existen diversas técnicas quirúrgicas dependiendo de la localización de la hernia. Generalmente, implican crear una ventana en la vértebra para acceder al canal espinal y retirar el material discal que está ejerciendo presión. Aunque es un procedimiento invasivo, la cirugía a menudo permite una recuperación más rápida y completa en casos graves.
El éxito de la cirugía también depende de la rapidez con la que se realice. Cuanto antes se descomprima la médula espinal, menores serán las probabilidades de daño neurológico permanente.
La Importancia de Actuar Rápido
No se puede enfatizar lo suficiente la importancia de buscar atención veterinaria inmediata al primer signo de sospecha de hernia discal. Cada hora que pasa puede ser crítica para las posibilidades de recuperación de tu perro, especialmente en casos de debilidad progresiva o parálisis. Un diagnóstico rápido mediante RM o TC y el inicio del tratamiento adecuado (ya sea conservador o quirúrgico) son fundamentales para un buen pronóstico.
Prevención: Cuidando la Columna de tu Mejor Amigo
Si bien no siempre es posible prevenir una hernia discal, especialmente en razas predispuestas, algunas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo o la gravedad:
- Control de Peso: Mantener a tu perro en un peso corporal saludable reduce la carga sobre su columna vertebral.
- Evitar Sobrecargas y Tensiones: Limita actividades que impliquen saltos repetitivos (especialmente hacia arriba o hacia abajo de muebles/escaleras), correr bruscamente, o movimientos forzados. Considera usar rampas para acceder a lugares altos si tienes una raza de riesgo.
- Arnés en Lugar de Collar: Usar un arnés en lugar de un collar puede reducir la presión sobre el cuello y la columna cervical, aunque la mayoría de las hernias ocurren en la zona toracolumbar.
Acupuntura: ¿Una Opción Complementaria para la Inflamación?
Aunque la información proporcionada sobre acupuntura se centra en su uso en humanos para hernias discales, los mecanismos descritos sugieren un potencial beneficio complementario en perros, particularmente en el manejo del dolor y la inflamación, que son componentes clave de la hernia discal.
En humanos, la acupuntura implica la inserción de agujas finas en puntos específicos del cuerpo (acupuntos). Se cree que esto estimula el sistema nervioso, liberando sustancias químicas naturales del cuerpo que alivian el dolor (como endorfinas) y reducen la inflamación. También se menciona que puede aumentar el flujo sanguíneo y relajar los músculos alrededor del área afectada, lo cual podría promover la curación y aliviar los espasmos musculares comunes en perros con hernias discales.
Dada su capacidad para aliviar el dolor y potencialmente reducir la inflamación y la tensión muscular, la acupuntura podría considerarse como una terapia complementaria al tratamiento conservador o como parte del plan de rehabilitación post-quirúrgica en perros con hernia discal. Sin embargo, es crucial que esto se discuta y se realice siempre bajo la supervisión de un veterinario con experiencia en acupuntura o un neurólogo veterinario. No reemplaza el tratamiento médico o quirúrgico convencional, sino que puede ser una herramienta adicional para mejorar el confort y la recuperación del perro.

Preguntas Frecuentes
¿Qué es exactamente una hernia discal en perros?
Es la protrusión o extrusión del material gelatinoso del disco intervertebral hacia el canal espinal, comprimiendo la médula espinal.
¿Qué razas son más propensas a sufrir hernias discales?
Razas condrodistróficas como Dachshunds, Bulldogs franceses, Pequineses, Shih Tzus, Beagles y Cocker Spaniels tienen un mayor riesgo, aunque puede ocurrir en cualquier raza.
¿Cuáles son los primeros signos de una hernia discal?
Dolor (espalda arqueada, vocalización, rigidez), renuencia a moverse y debilidad o incoordinación al caminar.
¿Cuándo se necesita cirugía para una hernia discal canina?
Generalmente, se recomienda cirugía para hernias de Grado III a V, o cuando el perro no mejora con el tratamiento conservador.
¿En qué consiste el tratamiento conservador?
Reposo estricto en jaula y administración de medicamentos para controlar el dolor y la inflamación (AINEs o corticosteroides, nunca ambos juntos).
¿Son seguros los antiinflamatorios para mi perro?
Son seguros cuando se usan bajo estricta supervisión veterinaria y siguiendo las indicaciones de dosis y duración. Algunos, como la dexametasona, pueden tener efectos secundarios significativos.
¿Puede la acupuntura ayudar a "desinflamar" una hernia discal en perros?
Basado en su mecanismo en humanos (reducción del dolor, mejora del flujo sanguíneo, relajación muscular), la acupuntura podría ser una terapia complementaria útil para ayudar a manejar la inflamación y el dolor en perros, pero siempre debe ser parte de un plan de tratamiento veterinario integral.
Conclusión
Una hernia discal es una condición seria que requiere atención veterinaria inmediata. Reconocer los signos a tiempo y buscar el diagnóstico preciso mediante técnicas avanzadas es el primer paso. El tratamiento, ya sea conservador con reposo y antiinflamatorios, o quirúrgico, debe adaptarse a la gravedad del caso. La rápida intervención maximiza las posibilidades de una recuperación exitosa para tu perro. Consulta siempre a tu veterinario o a un neurólogo veterinario para obtener el mejor plan de tratamiento para tu fiel compañero.
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