18/12/2014
El dolor en la cadera es una molestia frecuente que puede afectar significativamente nuestra calidad de vida y limitar nuestras actividades diarias. A menudo, este dolor está relacionado con la inflamación de pequeñas estructuras llamadas bursas. Comprender qué son las bursas y por qué se inflaman, particularmente en la cadera, es el primer paso para encontrar el alivio adecuado y recuperar la funcionalidad.

Las bursas son, en esencia, pequeños sacos llenos de líquido que actúan como cojines naturales entre los huesos y los tejidos blandos, como músculos y tendones. Su función principal es reducir la fricción durante el movimiento, permitiendo que las diferentes estructuras se deslicen suavemente unas sobre otras. Se encuentran distribuidas estratégicamente por todo el cuerpo, en articulaciones clave como el hombro, el codo, la rodilla, el talón y, por supuesto, la cadera.

- ¿Qué es la Bursitis de Cadera?
- Síntomas Característicos de la Bursitis de Cadera
- Factores que Contribuyen a la Bursitis de Cadera
- Medidas Preventivas para la Bursitis de Cadera
- Diagnóstico de la Bursitis de Cadera
- Tratamientos No Quirúrgicos para la Bursitis de Cadera
- Tratamientos Quirúrgicos para la Bursitis de Cadera
- Preguntas Frecuentes sobre la Bursitis de Cadera
¿Qué es la Bursitis de Cadera?
La bursitis es el término médico que describe la inflamación de una bursa. Cuando esta inflamación ocurre en la zona de la cadera, hablamos de bursitis de cadera. Existen dos bursas principales en la cadera que son propensas a inflamarse y causar dolor:
- Bursa Trocantérea: Esta es la bursa más comúnmente afectada en la cadera. Se localiza en la parte exterior, cubriendo el trocánter mayor, que es el punto óseo prominente en el lateral del fémur (el hueso del muslo). La inflamación de esta bursa causa la conocida bursitis trocantérea.
- Bursa Iliopsoas: Situada en la parte interna de la cadera, cerca de la ingle. Aunque menos frecuente que la bursitis trocantérea, su inflamación también se considera bursitis de cadera, pero el dolor se siente más en el área de la ingle.
Ambos tipos de bursitis de cadera implican una inflamación dolorosa de estos sacos protectores, limitando el movimiento y generando considerable incomodidad.
Síntomas Característicos de la Bursitis de Cadera
El síntoma cardinal y más evidente de la bursitis de cadera es el dolor. Este dolor suele localizarse inicialmente en la zona lateral de la cadera, sobre el trocánter mayor, y a menudo se irradia hacia la parte exterior del muslo. Es importante notar la evolución y características del dolor:
- En las etapas iniciales, el dolor puede ser descrito como agudo e intenso, una sensación punzante y localizada.
- Con el tiempo, si la inflamación persiste o empeora, el dolor puede volverse más sordo, constante y extenderse a un área más amplia de la cadera y el muslo.
Además, el dolor de la bursitis de cadera tiende a agravarse con ciertas actividades y posturas:
- Empeora significativamente por la noche, especialmente al acostarse sobre el lado afectado.
- Puede ser intenso al levantarse de una silla después de haber estado sentado por un período prolongado.
- Actividades como caminar largas distancias, subir escaleras o ponerse en cuclillas de forma prolongada también pueden exacerbar el dolor.
Estos síntomas, particularmente el dolor nocturno y al iniciar el movimiento después del reposo, son indicativos de un proceso inflamatorio en la bursa.
Factores que Contribuyen a la Bursitis de Cadera
Si bien la bursitis de cadera puede afectar a cualquier persona, es más prevalente en mujeres y en individuos de mediana edad o mayores. Es menos común en jóvenes y hombres. Varios factores de riesgo se han identificado como contribuyentes a su desarrollo:
- Lesiones por Estrés Repetitivo o Uso Excesivo: Actividades que implican movimientos repetitivos de la cadera pueden irritar la bursa. Esto incluye correr, subir escaleras con frecuencia, montar en bicicleta o pasar largos períodos de tiempo de pie. La tensión constante sobre los tejidos circundantes puede llevar a la inflamación.
- Lesiones Directas en la Cadera: Un golpe directo en la punta de la cadera, como resultado de una caída, un impacto o incluso acostarse sobre un lado del cuerpo durante mucho tiempo en una superficie dura, puede causar un traumatismo en la bursa y provocar su inflamación.
- Problemas de la Columna Vertebral: Afecciones como la escoliosis (curvatura lateral de la columna) o la artritis en la parte baja de la espalda (columna lumbar) pueden alterar la biomecánica de la marcha y la postura, lo que puede generar una tensión anormal en la cadera y predisponer a la bursitis.
- Diferencias en la Longitud de las Piernas: Cuando una pierna es notablemente más corta que la otra, se produce un desequilibrio en la pelvis y la forma en que se distribuye el peso al caminar. Esta alteración en la marcha puede causar una irritación crónica de la bursa de la cadera del lado más largo.
- Artritis Reumatoide: Esta enfermedad autoinmune, que causa inflamación en las articulaciones, también puede afectar las bursas, aumentando la probabilidad de desarrollar bursitis de cadera.
- Cirugías Previas en la Cadera: Intervenciones quirúrgicas cerca de la cadera o la implantación de prótesis de cadera pueden irritar los tejidos circundantes, incluida la bursa, llevando a una inflamación postoperatoria o a largo plazo.
- Espolones Óseos o Depósitos de Calcio: La formación de espolones óseos o la acumulación de depósitos de calcio en los tendones que se insertan cerca del trocánter mayor pueden rozar e irritar la bursa, desencadenando un proceso inflamatorio.
Identificar y, si es posible, modificar estos factores de riesgo es crucial tanto para la prevención como para el tratamiento de la bursitis de cadera.
Medidas Preventivas para la Bursitis de Cadera
Aunque no siempre es posible evitar por completo la bursitis de cadera, existen estrategias efectivas para reducir el riesgo de desarrollarla o, al menos, para minimizar la severidad de la inflamación una vez que comienza. La prevención se centra en reducir la tensión y la irritación en la zona de la bursa:
- Evitar Actividades Repetitivas de Alto Impacto: Limitar o modificar las actividades que ejercen una presión repetitiva y excesiva sobre las caderas. Si eres corredor o ciclista, asegúrate de tener el equipo adecuado y considera variar tu rutina de ejercicios.
- Controlar el Peso Corporal: Mantener un peso saludable reduce la carga que soportan las caderas y otras articulaciones durante actividades como caminar o estar de pie. Bajar de peso si es necesario puede aliviar significativamente la presión sobre las bursas.
- Usar Calzado Adecuado y Plantillas: Si tienes una diferencia en la longitud de las piernas, usar un alza o plantilla ortopédica en el zapato de la pierna más corta puede ayudar a equilibrar la pelvis y normalizar la marcha, reduciendo la irritación de la bursa de la cadera.
- Mantener la Fuerza y Flexibilidad Muscular: Realizar ejercicios que fortalezcan y estiren los músculos alrededor de la cadera (glúteos, flexores de cadera, abductores y aductores) puede mejorar la estabilidad articular y reducir la tensión sobre los tendones y las bursas. Unos músculos fuertes y flexibles ayudan a mantener una alineación adecuada durante el movimiento.
Implementar estas medidas puede ser clave para proteger tus caderas y prevenir episodios dolorosos de bursitis.
Diagnóstico de la Bursitis de Cadera
El diagnóstico de la bursitis de cadera generalmente comienza con una evaluación clínica completa por parte de un profesional de la salud. Durante el examen físico, el médico buscará puntos de sensibilidad y dolor en la zona lateral de la cadera, específicamente sobre el trocánter mayor. La descripción de tus síntomas, cuándo empeoran y qué actividades los desencadenan, es fundamental para orientar el diagnóstico.
Para confirmar el diagnóstico y descartar otras posibles causas de dolor en la cadera (como fracturas por estrés, tendinitis, desgarros musculares o problemas articulares), el médico puede solicitar pruebas de imagen adicionales:
- Radiografías (Rayos X): Aunque las radiografías no muestran las bursas o la inflamación de los tejidos blandos directamente, pueden ser útiles para identificar problemas óseos subyacentes como artritis, espolones óseos o fracturas, que podrían ser la causa del dolor o un factor contribuyente a la bursitis.
- Gammagrafía Ósea: Esta prueba de medicina nuclear puede detectar áreas de aumento de la actividad ósea, lo que puede ser útil para identificar fracturas por estrés u otras afecciones óseas, aunque no es la prueba de elección para la bursitis simple.
- Imágenes por Resonancia Magnética (IRM): La IRM es una herramienta de imagen muy útil para visualizar tejidos blandos. Puede mostrar directamente la inflamación de la bursa, así como evaluar tendones, músculos y otras estructuras alrededor de la cadera para identificar otras posibles causas del dolor.
En algunos casos, la combinación del examen físico y la historia clínica es suficiente para el diagnóstico, pero las pruebas de imagen pueden proporcionar información adicional valiosa, especialmente si hay dudas o se sospechan otras afecciones.
Tratamientos No Quirúrgicos para la Bursitis de Cadera
Afortunadamente, la gran mayoría de los casos de bursitis de cadera mejoran con tratamientos no quirúrgicos. El objetivo principal de estos tratamientos es reducir la inflamación y el dolor, permitiendo que la bursa se recupere. Las estrategias iniciales suelen incluir:
- Modificación de la Actividad: Este es un paso fundamental. Implica identificar y evitar las actividades que desencadenan o empeoran el dolor. Esto puede significar reducir la intensidad o duración del ejercicio, evitar subir escaleras o sentarse en superficies duras por mucho tiempo. Darle a la bursa la oportunidad de descansar es crucial para que la inflamación disminuya.
- Medicamentos Antiinflamatorios No Esteroideos (AINEs): Fármacos como el ibuprofeno, naproxeno, piroxicam o celecoxib son comúnmente utilizados para aliviar el dolor y, lo que es más importante, reducir la inflamación. Estos medicamentos pueden tomarse por vía oral. Es importante usarlos con precaución y solo por períodos limitados, siguiendo siempre las indicaciones médicas, ya que pueden tener efectos secundarios, especialmente en el sistema digestivo, renal o cardiovascular, dependiendo de las condiciones médicas preexistentes o la interacción con otros medicamentos. Siempre consulta a tu médico sobre qué AINE es el adecuado para ti y la duración del tratamiento.
- Dispositivos de Ayuda: En casos de dolor intenso que dificulta la marcha, el uso temporal de un bastón o muletas durante una semana o más puede proporcionar alivio al reducir la carga sobre la cadera afectada al caminar.
- Terapia Física (Fisioterapia): Un programa de fisioterapia es a menudo una parte esencial del tratamiento. Un fisioterapeuta puede diseñar un plan de ejercicios específicos para ti, enfocados en mejorar la fuerza y la flexibilidad de los músculos que rodean la cadera y la pelvis. Esto ayuda a corregir desequilibrios musculares que pueden estar contribuyendo a la irritación de la bursa y a mejorar la biomecánica de la marcha. La fisioterapia también puede incluir otras modalidades de tratamiento, como masajes (terapia de balanceo) para relajar los músculos tensos, aplicación de hielo o calor para aliviar el dolor y la inflamación, o ultrasonido terapéutico.
- Inyección de Esteroides: Si los tratamientos anteriores no proporcionan suficiente alivio, una inyección de un corticosteroide (un potente antiinflamatorio) mezclado con un anestésico local directamente en la bursa afectada puede ser muy efectiva. Este procedimiento es relativamente simple y se realiza en el consultorio médico. La inyección puede proporcionar un alivio significativo del dolor y la inflamación, que puede durar desde varios meses hasta ser permanente en algunos casos. Si los síntomas reaparecen, se puede considerar otra inyección, pero generalmente se recomienda limitar el número de inyecciones en la misma bursa a una o dos, espaciadas por varios meses, debido al riesgo potencial de debilitamiento o daño de los tejidos circundantes con el uso repetido de corticosteroides.
La combinación de estas modalidades de tratamiento, adaptadas a las necesidades individuales del paciente, suele ser suficiente para resolver la bursitis de cadera.
Tratamientos Quirúrgicos para la Bursitis de Cadera
La cirugía para tratar la bursitis de cadera es una opción poco común y generalmente se considera solo en casos crónicos y severos donde todos los tratamientos no quirúrgicos han fallado en aliviar el dolor y la inflamación persistentes. Si la bursa permanece inflamada y dolorosa a pesar de meses de terapia conservadora, el médico puede recomendar la extirpación quirúrgica de la bursa, un procedimiento llamado bursectomía.
Es importante saber que la bursa no es esencial para la función normal de la cadera; la articulación puede funcionar perfectamente bien sin ella. La extirpación de la bursa elimina la fuente de inflamación crónica.

Existen dos enfoques principales para la cirugía de bursitis de cadera:
- Cirugía Abierta: En este método tradicional, se realiza una incisión más grande sobre la cadera afectada para acceder y extirpar la bursa.
- Extirpación Artroscópica de la Bursa: Esta técnica, que ha ganado popularidad, es mínimamente invasiva. Se realizan pequeñas incisiones (generalmente de alrededor de 1/4 de pulgada) sobre la cadera. A través de una de estas incisiones, se inserta un artroscopio, que es una pequeña cámara de video, permitiendo al cirujano visualizar el interior de la articulación y la bursa en un monitor. A través de las otras pequeñas incisiones, se insertan instrumentos quirúrgicos miniaturizados para cortar y extirpar la bursa.
La extirpación artroscópica ofrece varias ventajas sobre la cirugía abierta, incluyendo incisiones más pequeñas, menos daño a los tejidos circundantes, una recuperación generalmente más rápida y menos dolorosa. Ambas técnicas suelen realizarse de forma ambulatoria, lo que significa que el paciente puede regresar a casa el mismo día de la cirugía. La investigación preliminar sugiere que la extirpación artroscópica es bastante efectiva, aunque se siguen realizando estudios para confirmar sus resultados a largo plazo.
La decisión de proceder con la cirugía se toma después de una cuidadosa consideración de la severidad de los síntomas, la respuesta a los tratamientos no quirúrgicos y el impacto de la condición en la vida del paciente.
Preguntas Frecuentes sobre la Bursitis de Cadera
¿La bursitis de cadera es grave?
Generalmente, la bursitis de cadera no es una afección grave en el sentido de que no pone en peligro la vida ni causa daño permanente a la articulación si se trata adecuadamente. Sin embargo, puede ser extremadamente dolorosa y limitar significativamente la capacidad de una persona para caminar, dormir y realizar actividades cotidianas, impactando así su calidad de vida.
¿Cuánto tiempo tarda en curarse la bursitis de cadera?
El tiempo de recuperación varía dependiendo de la severidad de la inflamación, la respuesta al tratamiento y si se abordan los factores causantes. Con descanso, modificación de actividad y tratamientos como AINEs y fisioterapia, muchas personas experimentan alivio significativo en semanas o pocos meses. Las inyecciones de esteroides pueden proporcionar un alivio más rápido. Los casos crónicos o aquellos que requieren cirugía tardarán más en recuperarse.
¿Puedo hacer ejercicio si tengo bursitis de cadera?
Debes evitar las actividades que empeoran tu dolor. El reposo relativo es importante inicialmente. Sin embargo, la inactividad total prolongada tampoco es recomendable. Una vez que el dolor agudo disminuye, es fundamental comenzar un programa de ejercicios suaves, como los recomendados por un fisioterapeuta, para fortalecer y estirar los músculos de la cadera. Ejercicios de bajo impacto como caminar en superficies planas, nadar o andar en bicicleta estática (ajustando la altura del asiento) pueden ser beneficiosos.
¿El hielo o el calor son mejores para la bursitis de cadera?
Generalmente, el hielo es más útil en las fases agudas de la inflamación y cuando el dolor es más intenso. Ayuda a reducir la hinchazón y adormecer la zona. El calor húmedo puede ser beneficioso más adelante, una vez que la inflamación inicial ha disminuido, para relajar los músculos tensos alrededor de la cadera y mejorar la circulación. Puedes alternar entre ambos o usar el que te proporcione mayor alivio. Aplica hielo o calor por periodos de 15-20 minutos varias veces al día.
¿La bursitis de cadera puede volver?
Sí, la bursitis de cadera puede recurrir, especialmente si los factores que la causaron inicialmente (como uso excesivo, mala biomecánica, diferencia en la longitud de las piernas, etc.) no se corrigen. Seguir las recomendaciones preventivas y realizar ejercicios de mantenimiento puede ayudar a reducir el riesgo de episodios futuros.
¿Cuándo debo ver a un médico por dolor de cadera?
Debes consultar a un médico si experimentas dolor de cadera que no mejora con reposo y medidas básicas de cuidado en casa después de unos días, si el dolor es intenso y limita significativamente tu capacidad para moverte, si presentas hinchazón, enrojecimiento o calor en la zona de la cadera, o si tienes fiebre junto con el dolor. Un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden prevenir que la condición se vuelva crónica.
En conclusión, la bursitis de cadera es una causa común de dolor que, aunque molesta, suele responder bien a tratamientos conservadores. Identificar los síntomas, comprender las causas subyacentes y seguir un plan de tratamiento adecuado, que a menudo incluye modificación de actividades, medicación y fisioterapia, es clave para aliviar el dolor y recuperar la funcionalidad de la cadera. La cirugía se reserva para casos persistentes, ofreciendo una solución efectiva cuando otras opciones han fallado. Si experimentas dolor de cadera, no dudes en buscar evaluación médica para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.
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