26/01/2016
La depresión es una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo, manifestándose como una sombra persistente que puede nublar todos los aspectos de la vida. Más allá de la tristeza, se trata de una enfermedad compleja que impacta en el bienestar emocional, físico y social. En la búsqueda de alivio, muchas personas exploran diversas opciones terapéuticas, y la acupuntura, con su larga historia en la medicina tradicional, ha emergido como un campo de interés para la investigación moderna.

La medicina moderna describe la depresión como una enfermedad mental caracterizada por la presencia continua, durante al menos dos semanas, de síntomas debilitantes. Estos pueden incluir labilidad emocional, una marcada pérdida de interés o placer en actividades que antes se disfrutaban, sentimientos profundos de culpa y aburrimiento, una notable disminución del nivel de energía, alteraciones significativas en el patrón de sueño (insomnio o exceso de sueño) y en el apetito (pérdida o aumento de peso), dificultad para concentrarse, agitación psicomotora, pensamientos recurrentes relacionados con la muerte, un sentimiento abrumador de desesperanza, irritabilidad y una disminución del deseo sexual. Todos estos síntomas pueden afectar gravemente las áreas de funcionamiento social, laboral e interpersonal de un individuo, haciendo que las tareas cotidianas parezcan insuperables.
Investigaciones recientes en el ámbito de la salud mental han comenzado a explorar el potencial terapéutico de la acupuntura para los trastornos afectivos, incluida la depresión. Se ha observado que el estrés derivado de eventos vitales significativos es un factor de alto riesgo para el desarrollo de cuadros depresivos. Psicológicamente, el estrés activa una compleja red de comunicación en el cuerpo conocida como el eje HPA (hipotalámico-pituitario-adrenal).
La activación de este eje, fundamental en la respuesta del cuerpo al estrés, comienza con la liberación del Factor Liberador de Corticotropina (FLC) desde el hipotálamo. Este FLC estimula la glándula pituitaria para que libere la Hormona Adrenocorticotrópica (ACTH), que a su vez viaja hasta las glándulas suprarrenales, promoviendo la producción y liberación de cortisol, a menudo llamada la "hormona del estrés". Múltiples reportes científicos han relacionado la hiperactividad crónica de este eje HPA con condiciones como la depresión mayor y la conducta suicida. Se ha sugerido que niveles elevados y sostenidos de cortisol, un estado conocido como hipercortisolismo, pueden ser un factor relevante en la patogénesis, es decir, el desarrollo, de la depresión.
Otros hallazgos que apoyan la hipótesis de la disfunción del eje HPA en la depresión incluyen el incremento en los niveles de cortisol y los pulsos secretores de ACTH, así como niveles elevados de CRF en el fluido cerebroespinal. Además, se ha observado un incremento de neuronas secretoras de CRF en la región límbica del cerebro, una zona asociada con las emociones, junto con una disminución del número de receptores de CRH en la corteza frontal, área relacionada con funciones cognitivas superiores. Las alteraciones en la prueba de supresión con dexametasona, que evalúa la regulación del eje HPA, también son comunes en pacientes deprimidos, reforzando la conexión entre esta vía hormonal y la enfermedad.
Dentro de la perspectiva de la medicina tradicional china, la depresión no se concibe de la misma manera que en la biomedicina occidental. En lugar de una enfermedad mental con base neuroquímica y hormonal, la depresión se aborda a través del reequilibrio de la energía vital (Qi) y la sangre, con un enfoque particular en nutrir el corazón y calmar la mente. Se considera que desequilibrios en órganos como el corazón, el hígado o el bazo pueden manifestarse como síntomas emocionales, incluyendo la tristeza, la apatía o la irritabilidad que caracterizan a la depresión.
Por lo anterior, se ha sugerido que la acupuntura podría ser una alternativa o un complemento valioso para el manejo de la sintomatología de la depresión. Se postula que su acción terapéutica podría estar relacionada con su influencia en el sistema monoaminérgico del cerebro, actuando de manera similar a como lo hacen algunos fármacos antidepresivos al afectar a neurotransmisores clave como la serotonina y la noradrenalina. Algunos estudios han reportado que la acupuntura y la electroacupuntura (una técnica que utiliza una suave corriente eléctrica a través de las agujas) pueden tener efectos comparables a los de las drogas antidepresivas en casos de depresión mayor, aunque la investigación aún continúa para comprender completamente estos mecanismos y efectos.
Además, la acupuntura y la electroacupuntura han demostrado en algunos estudios, tanto en humanos como en animales, la capacidad de incrementar los niveles de p-endorfinas (péptidos con efectos analgésicos y que generan bienestar), ACTH y cortisol. Aunque el aumento inicial de ACTH y cortisol podría parecer contradictorio dado el hipercortisolismo asociado a la depresión, se sugiere que la electroacupuntura podría activar el eje HPA de una manera que, a través de complejos mecanismos de retroalimentación y modulación, termine regulando su actividad a largo plazo y ayudando a modular el efecto en el sistema de la depresión y el estrés. Esta influencia de la acupuntura en diversos neurotransmisores y péptidos, incluyendo p-endorfinas, monoaminas, noradrenalina y serotonina, es un área activa de investigación para dilucidar cómo ejerce sus efectos terapéuticos sobre el estado de ánimo.
Para explorar más a fondo estos efectos, se realizó un estudio con el objetivo de establecer el efecto de la electroacupuntura de baja frecuencia, aplicada en puntos clínicos considerados adecuados para manejar la depresión según la medicina tradicional china, en relación con los niveles de cortisol en la saliva de los pacientes. Se buscó cuantificar si esta intervención terapéutica tenía un impacto medible tanto en los síntomas depresivos como en un marcador fisiológico del estrés como el cortisol salivar.
El material y métodos del estudio implicaron a cuarenta y dos pacientes de la población general que presentaban síntomas depresivos. Estos pacientes fueron divididos en dos grupos: un grupo control y un grupo experimental. El diseño del estudio fue doble ciego, lo que significa que ni los participantes ni los investigadores que interactuaban con ellos sabían a qué grupo pertenecía cada paciente, minimizando así el riesgo de sesgos. La intervención consistió en la aplicación de electroacupuntura de baja frecuencia. Al grupo experimental se le aplicó la electroacupuntura en puntos de acupuntura que la práctica clínica considera adecuados para tratar la depresión. Al grupo control, en cambio, se le aplicó la electroacupuntura en puntos considerados placebo, es decir, puntos que no se espera que tengan un efecto terapéutico específico sobre la depresión según los principios de la acupuntura. Para medir los resultados, se midieron los niveles de cortisol en la saliva de los pacientes antes y después del tratamiento. Adicionalmente, se utilizaron escalas estandarizadas para evaluar la sintomatología psiquiátrica y depresiva: la escala de Carroll, específicamente diseñada para medir la severidad de los síntomas depresivos, y la escala de síntomas psiquiátricos (SCL-90), que evalúa una gama más amplia de síntomas psicológicos.
Los resultados obtenidos en este estudio fueron alentadores. La fórmula de puntos de acupuntura utilizada en el grupo experimental mostró un efecto más significativo en la reducción de la sintomatología depresiva en comparación con el grupo control. Esta mejoría fue observable y se mantuvo hasta la sexta semana de tratamiento, sugiriendo un efecto terapéutico sostenido de la acupuntura real sobre los síntomas de la depresión. Además de la mejoría en la sintomatología, la fórmula de acupuntura utilizada en el estudio también mostró una disminución en los niveles de cortisol en los pacientes del grupo experimental, en contraste con los pacientes del grupo control. Este hallazgo es particularmente relevante, ya que sugiere que la acupuntura no solo alivia los síntomas subjetivos de la depresión, sino que también podría tener un impacto positivo en la regulación de la respuesta fisiológica al estrés, reflejada en los niveles de cortisol.
Desde el punto de vista de los investigadores, este estudio representa un reporte importante por varias razones. Es uno de los primeros, si no el primero, en evaluar el efecto del tratamiento acupuntural sobre la sintomatología depresiva utilizando la escala de Carroll, una herramienta validada y específica para la depresión. El efecto observado sobre la sintomatología depresiva fue claramente mayor en el grupo que recibió acupuntura real en comparación con el grupo que recibió acupuntura ficticia o placebo. Sin embargo, los investigadores consideraron este efecto como una respuesta parcial, ya que no se alcanzó una reducción de al menos el 50% de la sintomatología depresiva, que es el criterio comúnmente utilizado para definir una respuesta completa al tratamiento en ensayos clínicos. Se sugiere que esta respuesta podría convertirse en una respuesta completa si los pacientes fueran tratados por un período más prolongado o si se emplearan otros esquemas acupunturales de tratamiento, lo que indica que la duración y el protocolo de tratamiento pueden ser factores cruciales para optimizar los resultados.
Tomando en conjunto todos los datos recolectados, las conclusiones del estudio refuerzan la idea de que la fórmula de acupuntura específica utilizada en esta investigación tuvo un efecto superior en la reducción de la sintomatología depresiva y en la disminución de los niveles de cortisol en el grupo de pacientes que recibió el tratamiento activo, en comparación con el grupo control. Esto proporciona evidencia científica que apoya el uso de la acupuntura como una terapia complementaria prometedora en el manejo de la depresión, actuando potencialmente a través de la modulación del eje HPA y la regulación de los niveles de cortisol, además de sus posibles efectos sobre los neurotransmisores y el equilibrio energético general del cuerpo según la medicina tradicional china. Aunque se necesita más investigación para determinar los protocolos óptimos y la efectividad a largo plazo, los resultados de este estudio abren una puerta importante para considerar la acupuntura como parte de un enfoque integral para abordar la depresión.
Preguntas Frecuentes sobre Acupuntura y Depresión
- ¿Qué es la depresión según la medicina moderna?
Es una enfermedad mental caracterizada por síntomas persistentes como tristeza, pérdida de interés, baja energía, alteraciones del sueño y apetito, dificultades de concentración, entre otros, que afectan el funcionamiento diario.
- ¿Cómo relaciona la medicina moderna el estrés y la depresión?
El estrés activa el eje HPA (hipotálamo-pituitario-adrenal), que libera cortisol. La hiperactividad crónica de este eje y los altos niveles de cortisol se han asociado con la depresión.
- ¿Cómo ve la medicina tradicional china la depresión?
La concibe como un desequilibrio de la energía (Qi) y la sangre, buscando nutrir el corazón y calmar la mente para restaurar la armonía.
- ¿Cómo podría la acupuntura ayudar a nivel fisiológico?
Se postula que puede influir en el sistema monoaminérgico y en neurotransmisores como serotonina y noradrenalina. Algunos estudios sugieren que puede modular el eje HPA y afectar los niveles de cortisol y p-endorfinas.
- ¿Qué encontró el estudio mencionado sobre acupuntura y cortisol?
El estudio encontró que la acupuntura real redujo más los síntomas depresivos y disminuyó los niveles de cortisol en saliva en comparación con la acupuntura placebo.
- ¿La acupuntura es un tratamiento definitivo para la depresión?
El estudio sugirió que la respuesta fue parcial y que podría requerirse un tratamiento más prolongado o diferentes esquemas para una respuesta completa. Se considera una terapia complementaria prometedora basada en estos hallazgos.
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