16/11/2016
La aparición de sangre por el pezón, conocida como telorragia, es un síntoma que genera considerable preocupación, especialmente cuando ocurre en la población infantil. A diferencia de los adultos, donde este signo puede estar asociado con procesos malignos, en los niños, y particularmente en los lactantes, la telorragia es un evento infrecuente y, en la vasta mayoría de los casos, indicativo de una condición benigna y autolimitada.

Este artículo se basa en una revisión de la literatura médica para arrojar luz sobre las causas, el diagnóstico y las opciones de manejo más adecuadas para la telorragia en pacientes pediátricos, destacando la importancia de un enfoque conservador.
- ¿Qué es la Telorragia en la Edad Pediátrica?
- La Causa Principal: Ectasia Ductal Mamaria
- Epidemiología: ¿A Quién Afecta Principalmente?
- Manifestaciones Clínicas y Exploración Física
- Pruebas Diagnósticas: Un Enfoque Racional
- Diagnóstico Diferencial: Otras Posibles Causas
- Manejo de la Telorragia Infantil: La Evolución hacia el Enfoque Conservador
- Preguntas Frecuentes sobre Telorragia Infantil
- Conclusión
¿Qué es la Telorragia en la Edad Pediátrica?
La telorragia se define como la secreción hemorrágica a través del pezón. Si bien en adultos, especialmente si es unilateral y espontánea, puede ser un signo de alerta para cáncer de mama, en niños, esta asociación es excepcionalmente rara, especialmente cuando la telorragia es el único síntoma presente (monosintomática).
La clave para entender la telorragia en niños radica en su causa subyacente más común: la ectasia ductal mamaria. Este es un proceso benigno que afecta los conductos galactóforos detrás del pezón.
La Causa Principal: Ectasia Ductal Mamaria
La ectasia ductal mamaria es la etiología más frecuente de telorragia intermitente, atraumática y no dolorosa en la infancia. A pesar de que en mujeres adultas (fértiles o perimenopáusicas) también ocurre, se cree que en niños tiene una fisiopatología y epidemiología distintas, posiblemente relacionadas con los niveles hormonales propios del lactante o incluso con un defecto congénito.
Fisiopatológicamente, parece implicar una inflamación crónica del tejido circundante a los conductos (estroma), lo que lleva a la oclusión secundaria de estos conductos, su dilatación y, en algunos casos, la formación de pequeñas proyecciones (micropapilomas) en su revestimiento epitelial. La ulceración de este epitelio ductal es el foco del sangrado que se exterioriza por el pezón.
Epidemiología: ¿A Quién Afecta Principalmente?
Según las revisiones de casos publicados, la telorragia en la infancia es más común en varones que en mujeres, con una proporción aproximada de 1.5 a 1. La edad de presentación es un dato crucial: el 74.1% de los casos ocurren durante el primer año de vida, con una mediana de edad en el momento de la primera consulta de tan solo 6 meses. Esto refuerza la idea de que es una patología propia del lactante. La presentación suele ser unilateral en la mayoría de los pacientes (casi el 70%), aunque también puede ser bilateral.
Manifestaciones Clínicas y Exploración Física
El síntoma de presentación más frecuente es, como se mencionó, la telorragia. Esta suele ser indolora y puede ser intermitente. En la exploración física, más de la mitad de los pacientes presentan hallazgos completamente normales. Cuando hay hallazgos anormales, los más frecuentes incluyen la presencia de masas palpables, hipertrofia (aumento de tamaño) mamaria o cambios en la coloración (equimosis). La presencia de adenopatías axilares es mucho menos común y puede generar más preocupación, aunque se ha descrito en algunos casos de telorragia.
Pruebas Diagnósticas: Un Enfoque Racional
Ante un caso de telorragia infantil, surge la pregunta sobre qué pruebas complementarias son necesarias. La revisión de la literatura proporciona orientación valiosa:
Analítica Hormonal
Se ha realizado en un número significativo de pacientes, pero solo un pequeño porcentaje ha mostrado alteraciones hormonales. En ausencia de otros signos o síntomas que sugieran un desbalance endocrinológico (como ginecomastia marcada o pubertad precoz), la analítica hormonal rara vez aporta información útil y no parece imprescindible.
Cultivo de la Secreción
La toma de muestra es a menudo difícil por la escasa cantidad de secreción. El cultivo tiene un rendimiento muy bajo, especialmente si no hay signos de infección local (fiebre, enrojecimiento, hinchazón, dolor, secreción purulenta). Cuando se obtiene crecimiento bacteriano, suele ser de organismos de la flora normal de la piel, considerados contaminantes. Por lo tanto, solo se justifica si hay clara sospecha de proceso infeccioso.
Citología de la Secreción
Esta prueba implica examinar al microscopio las células presentes en la secreción. Su principal utilidad radica en descartar la presencia de células atípicas que pudieran sugerir malignidad. La citología típica de la ectasia ductal muestra un fondo hemorrágico con células inflamatorias, epiteliales y células espumosas (macrófagos cargados de lípidos y hemosiderina). Aunque útil para tranquilizar al médico y a la familia al descartar malignidad, no es una prueba que confirme directamente el diagnóstico de ectasia ductal y no parece ser esencial en todos los casos si la sospecha clínica es alta.

Ecografía Mamaria
Esta es la prueba complementaria que parece aportar más información útil en el diagnóstico de la telorragia infantil. La ecografía permite visualizar las estructuras mamarias. Aunque la imagen puede ser normal, frecuentemente muestra hallazgos compatibles con ectasia ductal, como la dilatación de los conductos galactóforos o la presencia de quistes retroareolares. Estos quistes pueden variar en apariencia. La ecografía puede ayudar a confirmar la sospecha diagnóstica y guiar el manejo, pero es importante recordar que una imagen ecográfica compatible no debe llevar a un diagnóstico de ectasia ductal si no hay telorragia u otra clínica asociada.
Otras pruebas de imagen más complejas como la mamografía, la tomografía computarizada, o procedimientos invasivos como la punción-aspiración con aguja fina (PAAF), la ductografía o la biopsia, generalmente no están recomendadas en niños con telorragia, dada la alta probabilidad de benignidad y el potencial impacto o estrés que conllevan.
Diagnóstico Diferencial: Otras Posibles Causas
Aunque la ectasia ductal es la causa más común, es importante considerar otras posibilidades, aunque menos frecuentes, al evaluar la telorragia en niños. Estas incluyen:
- Mastitis (generalmente con signos inflamatorios como dolor, enrojecimiento e hinchazón).
- Malformaciones vasculares.
- Papiloma intraductal (una causa más común en adultos, pero posible en niños).
- Ginecomastia (aumento de tamaño mamario que puede asociarse a secreción, pero raramente hemorrágica).
- Quistes hemorrágicos.
- Hiperplasia epitelial mamaria.
- Reacciones autoinmunes.
- Irritación mecánica (por ejemplo, por la ropa).
- En casos extremadamente raros, aunque no asociados a telorragia monosintomática según la revisión, neoplasias malignas (generalmente metastásicas como rabdomiosarcoma, leucemia, linfoma, neuroblastoma).
Una historia clínica detallada y una exploración física minuciosa, junto con la ecografía si se considera necesaria, suelen ser suficientes para orientar el diagnóstico y descartar las causas más preocupantes.
Manejo de la Telorragia Infantil: La Evolución hacia el Enfoque Conservador
Históricamente, el manejo de la telorragia en niños tendía a ser más agresivo, a menudo recurriendo a la cirugía. Sin embargo, a medida que se ha acumulado evidencia sobre la naturaleza benigno y autorresolutivo de la ectasia ductal mamaria en esta población, el enfoque ha cambiado drásticamente.
Actualmente, el manejo conservador es la opción preferida y más adecuada en la gran mayoría de los casos. Esto implica una conducta expectante con observación en consultas sucesivas. La duración total del episodio de telorragia, desde su inicio hasta la resolución completa, tiene una media de alrededor de 3.5 meses, y la mayoría de los casos (82%) se resuelven en un periodo de 6 meses, aunque puede prolongarse hasta 12 meses. La recidiva (reaparición) es infrecuente, ocurriendo en menos del 10% de los casos.
Durante el manejo conservador, se recomienda evitar la manipulación de la mama, como la estimulación, compresión o masajes, ya que esto puede aumentar la irritación y ulceración del epitelio ductal, potencialmente perpetuando la sintomatología e incluso favoreciendo la colonización bacteriana.
Uso de Antibióticos
La administración de antibióticos no parece estar justificada a menos que haya signos clínicos claros de infección (como fiebre, eritema o secreción purulenta). En la mayoría de los casos de ectasia ductal, no hay evidencia de una causa bacteriana primaria, y el crecimiento bacteriano en cultivos suele ser de flora cutánea contaminante.
Indicaciones para la Cirugía
La cirugía se considera un tratamiento de segunda línea y se reserva para situaciones muy específicas. Las indicaciones principales para un abordaje quirúrgico incluyen:
- Persistencia de la sintomatología a largo plazo (aunque no hay un plazo mínimo establecido).
- Crecimiento de una masa palpable o visible en la ecografía mamaria.
- Hallazgos dudosos o sugestivos de malignidad en la citología o ecografía (aunque la malignidad es extremadamente rara).
- La presencia de nódulos o masas en la exploración inicial o en la ecografía que no son claramente ectasia ductal.
Cuando la cirugía es necesaria, se busca ser lo más conservador posible para minimizar las secuelas estéticas y funcionales, especialmente en las niñas, dado el potencial impacto en el desarrollo mamario futuro. En niñas, se prefieren escisiones selectivas de los conductos dilatados o quistes. En niños varones, se ha descrito la mastectomía subcutánea, aunque el objetivo general es la conservación de tejido siempre que sea oncológicamente seguro (lo cual, en casos de telorragia benigna, suele ser viable).
La Cirugía de Adair
Dentro de los posibles procedimientos quirúrgicos para abordar la ectasia ductal o la papilomatosis intraductal que causan secreción por el pezón, se encuentra la cirugía de Adair. Este es un procedimiento de carácter ambulatorio que implica la extracción de los conductos mamarios localizados justo detrás del pezón. Puede ser una opción quirúrgica considerada cuando el manejo conservador no es exitoso o hay una indicación específica para la cirugía, aunque la tendencia actual en pediatría es evitar incluso este tipo de intervenciones si la condición es claramente benigna y autolimitada como la ectasia ductal.
Preguntas Frecuentes sobre Telorragia Infantil
- ¿La telorragia en mi bebé o niño es un signo de cáncer?
- En la gran mayoría de los casos en la edad pediátrica, especialmente si es el único síntoma, la telorragia es causada por una condición benigna llamada ectasia ductal mamaria y no está relacionada con el cáncer.
- ¿Siempre se necesita operar la telorragia en niños?
- No. El manejo de elección es la observación y el manejo conservador. La cirugía se reserva solo para casos muy específicos, como persistencia prolongada o sospecha de otra patología.
- ¿Qué pruebas se le realizarán a mi hijo?
- La prueba más útil suele ser la ecografía mamaria. Otras pruebas como análisis hormonales, cultivos o citología son menos frecuentemente necesarias y dependen de los hallazgos clínicos.
- ¿Cuánto tiempo puede durar la telorragia?
- Puede durar varias semanas o meses, pero la mayoría de los casos se resuelven espontáneamente en menos de un año.
- ¿Puede reaparecer la telorragia después de que desaparece?
- La recidiva es posible, pero es infrecuente.
Conclusión
La telorragia en la edad pediátrica, aunque alarmante para los padres, es en la mayoría de los casos una manifestación de la ectasia ductal mamaria, un proceso benigno y autorresolutivo. La evidencia actual respalda firmemente el manejo conservador como la estrategia inicial y principal, evitando exploraciones invasivas y cirugías innecesarias que podrían tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo mamario. La ecografía mamaria es la herramienta diagnóstica más valiosa para apoyar la sospecha clínica, mientras que otras pruebas como la analítica hormonal o el cultivo tienen un papel limitado. La cirugía, incluyendo procedimientos como la cirugía de Adair, se considera solo en un pequeño porcentaje de casos seleccionados por persistencia o dudas diagnósticas.
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