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Manejo de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

21/08/2013

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La enfermedad intestinal inflamatoria (EII) es un término general que describe trastornos que implican inflamación crónica del tubo digestivo. La EII incluye la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. El objetivo principal del tratamiento para la EII es reducir la inflamación que desencadena los síntomas, buscando no solo el alivio de estos, sino también la remisión a largo plazo y la reducción del riesgo de sufrir complicaciones. Abordar la EII de manera efectiva implica una combinación de diagnóstico preciso, un plan de tratamiento adecuado y cambios significativos en el estilo de vida.

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El camino para controlar la EII comienza con un diagnóstico exhaustivo. Un profesional de atención médica suele recomendar un conjunto de pruebas y procedimientos para confirmar la presencia de la enfermedad y determinar su extensión y gravedad.

¿De que hablaremos?

Diagnóstico de la Enfermedad Intestinal Inflamatoria

Para confirmar un diagnóstico de EII, se utilizan diversas herramientas:

Análisis de Laboratorio

Los análisis de laboratorio son fundamentales para detectar signos de inflamación, infección o deficiencias nutricionales asociadas a la EII.

  • Análisis de sangre: Pueden revelar señales de infección, anemia (falta de glóbulos rojos) o niveles de inflamación. También se utilizan para controlar la función hepática y la presencia de infecciones inactivas (como tuberculosis) o inmunidad contra ciertas infecciones.
  • Estudios de heces: Una muestra de heces se analiza para verificar la presencia de sangre, organismos infecciosos (bacterias, parásitos) o marcadores de inflamación como la calprotectina. Estos análisis son cruciales para descartar otras causas de diarrea y síntomas similares.

Procedimientos Endoscópicos

Los procedimientos endoscópicos permiten visualizar directamente el revestimiento del tracto digestivo y tomar muestras de tejido para análisis.

  • Colonoscopia: Este examen visualiza todo el colon y parte del intestino delgado utilizando un tubo flexible con una cámara. Permite tomar biopsias, que son la forma más precisa de diagnosticar la EII y diferenciarla de otras formas de inflamación.
  • Sigmoidoscopia flexible: Similar a la colonoscopia, pero examina solo el recto y la parte final del colon (sigmoides). Se puede usar si la inflamación es muy severa en el colon y una colonoscopia completa es riesgosa.
  • Endoscopia superior: Permite visualizar el esófago, estómago y la primera parte del intestino delgado (duodeno). Aunque menos afectadas, estas áreas pueden verse comprometidas en la enfermedad de Crohn, especialmente si hay síntomas en la parte superior del abdomen.
  • Cápsula endoscópica: Útil para diagnosticar la enfermedad de Crohn que afecta el intestino delgado. El paciente traga una cápsula con una cámara que transmite imágenes. No es adecuada si se sospecha una obstrucción intestinal.
  • Enteroscopia asistida por globo: Utiliza un endoscopio y un dispositivo especial para explorar secciones más profundas del intestino delgado que no son accesibles con endoscopios estándar. Es útil cuando la cápsula endoscópica no es concluyente.

Estudios por Imágenes

Estas pruebas proporcionan imágenes del tracto digestivo y estructuras circundantes.

  • Radiografías: Una radiografía abdominal estándar puede usarse en casos graves para descartar complicaciones agudas como megacolon tóxico o perforación intestinal.
  • Tomografía computarizada (TC): Ofrece imágenes detalladas del intestino y los tejidos circundantes. La enterografía por TC es una técnica especializada para visualizar mejor el intestino delgado.
  • Resonancia magnética (RM): Utiliza campos magnéticos para crear imágenes detalladas. Es especialmente útil para evaluar fístulas alrededor del área anal o en el intestino delgado (enterografía por RM). A diferencia de la TC, no implica exposición a radiación.

La combinación de estos estudios permite al médico confirmar el diagnóstico y planificar el tratamiento más adecuado.

Tipo de PruebaEjemplosPropósito Principal
Análisis de LaboratorioSangre, HecesDetectar inflamación, infección, anemia; evaluar función orgánica.
Procedimientos EndoscópicosColonoscopia, Sigmoidoscopia, Cápsula endoscópicaVisualizar el tracto digestivo; tomar biopsias para diagnóstico definitivo.
Estudios por ImágenesTC, Resonancia MagnéticaEvaluar extensión de la enfermedad, complicaciones (estenosis, fístulas).

Tratamiento de la Enfermedad Intestinal Inflamatoria

El objetivo del tratamiento es reducir la inflamación para aliviar los síntomas y lograr la remisión. Las opciones incluyen medicamentos y cirugía.

Medicamentos

Existe una amplia gama de medicamentos para controlar la EII, adaptados a la gravedad y tipo de la enfermedad.

  • Medicamentos antiinflamatorios: Suelen ser el primer paso, especialmente para la colitis ulcerosa leve a moderada. Incluyen aminosalicilatos (como mesalazina) y ciclos limitados de corticoides para inducir la remisión.
  • Inmunomoduladores: Suprimen la respuesta inmunitaria que causa la inflamación. Ejemplos son azatioprina, mercaptopurina y metotrexato.
  • Medicamentos tradicionales (molécula pequeña): Actúan sobre partes específicas del sistema inmunitario. Incluyen inhibidores de las quinasas Janus (tofacitinib, upadacitinib) y moduladores del receptor de la esfingosina-1-fosfato (ozanimod). Es importante notar la advertencia de la FDA sobre tofacitinib respecto a riesgos cardíacos y de cáncer.
  • Medicamentos biológicos: Terapias avanzadas que neutralizan proteínas específicas que causan inflamación. Se administran por infusión o inyección. Ejemplos: infliximab, adalimumab, vedolizumab, entre otros.
  • Antibióticos: Pueden usarse junto con otros medicamentos o para tratar infecciones, como en la enfermedad de Crohn perianal (ciprofloxacina, metronidazol).

Otros medicamentos y suplementos

Además de los tratamientos principales, se pueden usar otros medicamentos para aliviar síntomas.

  • Antidiarreicos: Suplementos de fibra (psilio) para diarrea leve a moderada o loperamida para casos más severos. Deben usarse con precaución y bajo supervisión médica, ya que pueden ser perjudiciales con estenosis o ciertas infecciones.
  • Analgésicos: Acetaminofén puede ayudar con el dolor leve. Se desaconseja el uso de antiinflamatorios no esteroides (ibuprofeno, naproxeno) ya que pueden empeorar los síntomas y la enfermedad.
  • Vitaminas y suplementos: Recomendados si hay malabsorción de nutrientes o restricciones dietéticas. Es vital consultar al médico antes de tomarlos.

Apoyo Nutricional

El soporte nutricional es crucial, especialmente si hay pérdida de peso o estenosis.

  • La nutrición enteral (sonda de alimentación) o parenteral (intravenosa) puede mejorar el estado nutricional y dar descanso al intestino, reduciendo la inflamación a corto plazo.
  • Una dieta baja en residuos se recomienda si hay estenosis para reducir el riesgo de obstrucción por alimentos no digeridos.

Cirugía

La cirugía se considera si los tratamientos médicos y los cambios en el estilo de vida no logran controlar los síntomas o si hay complicaciones.

  • Para la colitis ulcerosa: Implica la extirpación del colon y el recto. A menudo se crea un reservorio interno (pouch) conectado al ano, evitando una ileostomía permanente en muchos casos. La cirugía puede ser curativa para la CU.
  • Para la enfermedad de Crohn: Hasta dos tercios de los pacientes pueden requerir cirugía. Se extirpa la parte dañada del intestino y se reconectan las partes sanas. También se usa para tratar fístulas y abscesos. Sin embargo, la cirugía no cura la enfermedad de Crohn, y la recurrencia es común, a menudo cerca de la reconexión. Se recomienda continuar con medicación después de la cirugía para minimizar el riesgo de recurrencia.

Cambios en el Estilo de Vida y Remedios Caseros

Aunque no hay alimentos que causen EII, la dieta y otros factores del estilo de vida pueden influir significativamente en los síntomas y la frecuencia de los brotes.

Alimentación

Llevar un diario de comidas puede ayudar a identificar alimentos que empeoran los síntomas. Algunas sugerencias generales:

  • Reduce el consumo de productos lácteos: Muchos pacientes notan mejoría al reducir o eliminar lácteos, posiblemente debido a intolerancia a la lactosa. Las enzimas digestivas pueden ser útiles.
  • Come porciones pequeñas: Preferir 5-6 comidas pequeñas al día en lugar de 2-3 grandes puede ser más tolerable.
  • Bebe mucho líquido: El agua es esencial. Evita alcohol, bebidas con cafeína (pueden empeorar la diarrea) y bebidas carbonatadas (causan gases).
  • Considera un suplemento multivitamínico: La malabsorción o las dietas restrictivas pueden llevar a deficiencias.
  • Consulta con un dietista: Un profesional puede diseñar un plan nutricional personalizado, especialmente si hay pérdida de peso o restricciones severas.

Tabaquismo

Fumar es un factor de riesgo importante para la enfermedad de Crohn y empeora su curso, aumentando la probabilidad de brotes, necesidad de medicación y cirugía. Aunque fumar podría tener un efecto protector leve en la colitis ulcerosa, los daños generales a la salud superan con creces cualquier posible beneficio. Dejar de fumar es fundamental para la salud digestiva y general.

Estrés

Aunque la relación directa causa-efecto del estrés en la EII es debatida, muchos pacientes reportan empeoramiento de los síntomas en períodos de alta tensión. Manejar el estrés es clave.

  • Ejercicio: La actividad física regular, incluso leve, ayuda a reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y puede influir positivamente en la función intestinal.
  • Técnicas de relajación: Biorretroalimentación, ejercicios de respiración profunda y otras técnicas pueden ayudar a manejar la tensión y promover la calma.

Medicina Alternativa

Algunos pacientes exploran terapias complementarias. La investigación es limitada, pero los probióticos (bacterias beneficiosas) muestran potencial como complemento a otros tratamientos.

Preguntas Frecuentes sobre la Enfermedad Intestinal Inflamatoria

El Dr. William Faubion, gastroenterólogo, responde a preguntas comunes:

¿Cuánto me afectará la enfermedad intestinal inflamatoria?

Depende de la parte del intestino afectada y la gravedad. Idealmente, no debería afectar tu vida significativamente. No cambia la expectativa de vida general. El enfoque está en la calidad de vida. Con un plan médico correcto, muchos pacientes pueden estar sin síntomas por 1 a 3 años. El mayor impacto suele ser en la dieta, la necesidad de tomar medicamentos y el contacto con el equipo médico. Siguiendo las indicaciones, el objetivo es que la enfermedad no domine tu vida.

¿Cuál es la causa de la enfermedad intestinal inflamatoria?

La investigación apunta a tres causas principales: el ambiente (daño ambiental que causa inflamación crónica, posiblemente relacionado con la dieta o microorganismos intestinales), los genes (la genética es compleja; muchas personas tienen la predisposición genética sin desarrollar la enfermedad) y el sistema inmunitario (donde los factores ambientales y genéticos interactúan para causar la inflamación crónica).

¿La enfermedad intestinal inflamatoria puede afectar mi expectativa de vida?

La respuesta corta es no. Numerosos estudios indican que la expectativa de vida de los pacientes con EII controlada es muy similar a la de personas de la misma edad y salud general sin la afección.

¿Mi alimentación tiene un efecto en la enfermedad intestinal inflamatoria?

Sí, especialmente si tienes estrechamientos (estenosis) en el intestino delgado debido a la enfermedad de Crohn. En estos casos, alimentos con mucha fibra pueden causar obstrucciones. La EII también puede afectar la absorción de nutrientes, como los productos lácteos.

¿La enfermedad intestinal inflamatoria conlleva algún riesgo de tener cáncer?

El principal riesgo es el cáncer colorrectal, asociado a la inflamación crónica del colon. Por ello, es vital mantener un seguimiento médico estrecho y realizarse colonoscopias de rutina para detectar cambios tempranos.

¿Cuáles son las probabilidades de trasmitirles la enfermedad intestinal inflamatoria a mis hijos?

Es una preocupación común. El riesgo es ligeramente mayor si tienes EII, siendo un poco más alto para la enfermedad de Crohn que para la colitis ulcerosa. Sin embargo, es más probable que seas el único miembro de tu familia afectado.

¿Existen los trasplantes fecales?

Sí, existen. Esta ciencia se desarrolló principalmente para tratar infecciones por Clostridium difficile y ha sido muy exitosa para infecciones recurrentes. Hay ensayos en curso para investigar su uso en la enfermedad intestinal inflamatoria, aunque su papel aún no está tan establecido como para C. difficile.

¿Cuál es la mejor manera de colaborar con mi equipo de atención médica?

Asistir a las citas médicas es fundamental. La relación paciente-proveedor es un trabajo conjunto. Las conversaciones sobre medicamentos, sus riesgos y beneficios son importantes y pueden ser complejas. Es clave estar presente, participar activamente en estas conversaciones e informarse utilizando recursos confiables.

Estrategias de Afrontamiento y Apoyo

Vivir con EII puede ser emocionalmente desafiante. Buscar apoyo es importante.

  • Mantente informado: Aprender sobre tu enfermedad de fuentes confiables (como fundaciones dedicadas a la EII) te da más control.
  • Únete a un grupo de apoyo: Estos grupos ofrecen información valiosa, apoyo emocional y la oportunidad de conectar con otras personas que entienden tus desafíos.
  • Habla con un terapeuta: Un profesional de salud mental con experiencia en EII puede ayudar a manejar las dificultades emocionales asociadas.

Preparación para la Consulta Médica

Las citas médicas pueden ser cortas. Prepararse ayuda a aprovechar al máximo el tiempo.

  • Pregunta si hay alguna preparación previa (dieta, etc.).
  • Anota todos tus síntomas, incluso los que parezcan no relacionados.
  • Incluye información personal relevante (estrés, cambios recientes).
  • Haz una lista de todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que tomas.
  • Si es posible, ve acompañado por un familiar o amigo para recordar detalles.
  • Prepara una lista de preguntas. Priorízalas por si el tiempo es limitado.

Preguntas útiles:

  • ¿Cuál es la causa de mis síntomas? ¿Existen otras causas posibles?
  • ¿Qué pruebas necesito? ¿Requieren preparación?
  • ¿Es esta una afección temporal o crónica?
  • ¿Qué tratamientos recomienda y cuáles debo evitar?
  • ¿Qué efectos secundarios esperar del tratamiento?
  • ¿Qué seguimiento necesito? ¿Con qué frecuencia debo hacerme colonoscopias?
  • ¿Hay alternativas al tratamiento principal?
  • ¿Cómo manejar la EII junto con otras afecciones que tengo?
  • ¿Debo cambiar mi dieta?
  • ¿Hay alternativas genéricas para mis medicamentos?
  • ¿Hay materiales informativos recomendados (folletos, sitios web)?
  • Si estoy pensando en un embarazo, ¿hay riesgos para mí o mi hijo? ¿Qué riesgo tiene mi hijo si yo tengo EII?
  • ¿Existen grupos de apoyo para pacientes y familias?

Estar preparado para responder preguntas del médico sobre tus síntomas, historial y estilo de vida también optimizará la consulta.

Aunque vivir con EII presenta desafíos, la investigación continúa avanzando, mejorando constantemente el panorama para los pacientes.

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