07/06/2021
La laminitis es una afección grave y dolorosa que afecta a los cascos de los caballos, requiriendo atención inmediata y un manejo cuidadoso. Es fundamental comprender que, ante la menor sospecha de sus síntomas, la primera y más importante acción es contactar a un profesional veterinario. El veterinario es quien determinará el diagnóstico preciso y el plan de tratamiento adecuado para cada caso individual, ya que la severidad y la etapa de la enfermedad varían.

Mientras esperas la llegada del veterinario o sigues sus indicaciones iniciales, el cuidador del caballo tiene un papel vital en la aplicación de medidas de soporte que pueden marcar una diferencia significativa en el manejo inicial del dolor y la inflamación.

Cuidados Inmediatos por Parte del Cuidador
Al detectar los síntomas de laminitis, el cuidador debe implementar una serie de precauciones de manera inmediata. Estas acciones están orientadas a reducir la presión sobre las estructuras afectadas del casco, disminuir la inflamación y aliviar el intenso dolor que experimenta el animal. Es crucial recordar que estas medidas son complementarias al tratamiento veterinario y nunca deben reemplazar la consulta profesional.
Una de las primeras y más importantes medidas es reducir de forma drástica la comida del caballo. Esto ayuda a disminuir la carga metabólica y el riesgo de que la condición empeore si está relacionada con problemas digestivos o sobrecarga nutricional. La restricción alimenticia debe ser estricta y supervisada.
Aplicar calor a la zona afectada puede ser beneficioso en ciertas etapas, aunque esto debe hacerse bajo indicación específica del veterinario, ya que en fases agudas con mucha inflamación, a veces se prefiere frío. Sin embargo, la información proporcionada sugiere la aplicación de calor como una medida inicial.
Una técnica útil mencionada es colocar el casco afectado en una solución caliente de sulfato de magnesio. Para preparar esta solución, se vierte sulfato de magnesio en un cubo con agua caliente y se sumerge el pie del caballo. Esta práctica puede ayudar a reducir la inflamación y proporcionar cierto alivio al dolor.
Después de aplicar tratamientos tópicos o como medida de soporte, es recomendable vendar la zona del casco, asegurándose de no apretar en exceso. El vendaje debe ser suave pero firme, proporcionando soporte sin restringir la circulación, lo cual podría ser contraproducente.
Para paliar el dolor antes de que el veterinario administre analgésicos más potentes, se puede preparar una mezcla casera. Disuelve aproximadamente cinco aspirinas en un poco de agua. Mezcla esta solución con miel y harina hasta obtener una pasta. Esta mezcla se unta en la lengua del caballo cada cuatro horas. Si bien esta es una medida temporal, puede ofrecer cierto alivio del malestar hasta recibir la medicación adecuada.

Tratamiento Veterinario de la Laminitis
Una vez que el veterinario evalúa al caballo y determina el alcance de la dolencia, se establecerá un plan de tratamiento específico. La naturaleza de este tratamiento dependerá en gran medida de si la laminitis es aguda o crónica, así como de las pruebas diagnósticas realizadas.
Laminitis Aguda
En los casos de laminitis aguda, donde la aparición es repentina y los síntomas son severos, el tratamiento busca controlar la inflamación, el dolor y prevenir daños mayores. Un enfoque habitual consiste en la inyección inmediata de antihistamínicos a dosis de 27 mg por cada 50 kg de peso del animal. Complementariamente, se administran cortisonas en dosis que pueden variar entre 100 y 600 mg, dependiendo de la severidad y el tamaño del caballo. Estos medicamentos ayudan a reducir la respuesta inflamatoria.
Además del tratamiento farmacológico, es crucial ayudar al funcionamiento del sistema digestivo, que a menudo se ve afectado en la laminitis o puede ser la causa subyacente. Para esto, se utilizan laxantes que facilitan el tránsito intestinal y ayudan a eliminar posibles toxinas. Asimismo, es fundamental proporcionar al animal camas muy mullidas. Una cama profunda y blanda permite que el caballo se recueste cómodamente, aliviando la presión sobre los cascos afectados y fomentando el descanso necesario para la recuperación.
Una técnica terapéutica específica mencionada para casos agudos implica la inyección de 300 mg de corticoides directamente en cada vena del pie. Tras la inyección, se aplica un torniquete para asegurar que el medicamento permanezca concentrado en la red venosa arterial del pie durante aproximadamente una hora. Esta técnica busca maximizar la acción antiinflamatoria y analgésica directamente en la zona afectada.
Laminitis Crónica
Si la laminitis ha progresado y se ha vuelto crónica, el manejo se enfoca en corregir las deformidades del casco, estabilizar la falange y proporcionar soporte a largo plazo. En estos casos, se aplica un herraje patológico. Este tipo de herraje está diseñado específicamente para redistribuir el peso, reducir la presión sobre la zona lesionada y permitir una crecimiento del casco más saludable. Es crucial, al aplicar este herraje, evitar tocar los talones para no exacerbar la presión sobre estructuras sensibles.
El manejo del casco en la laminitis crónica requiere una rutina de cuidados diarios. Es imprescindible limpiar el pie a diario para prevenir infecciones. Se recomiendan baños de cal con sulfato de cobre al 10%. Estos baños ayudan a desinfectar y endurecer la suela. Después del baño y una vez seco, se debe lubricar la zona con alquitrán vegetal y grasa, creando un ungüento para el pie que mantiene la humedad adecuada y protege el casco.
Para endurecer la suela, una práctica indicada es sumergir el o los pies afectados en nafta o gasolina durante unos 10 minutos. Una vez secos, se aplica el ungüento de alquitrán y grasa. Se observa que a medida que el casco crece (aproximadamente 1 cm por mes), se logra una recuperación gradual. La recuperación total en casos crónicos puede tomar alrededor de 6 meses con un manejo adecuado.

En los casos más agudos, el veterinario puede recomendar un régimen alimenticio estricto. Este puede consistir en pasto, leche, afrecho, entre otros alimentos, diseñados para ser bajos en carbohidratos y azúcares que podrían desencadenar o empeorar la laminitis.
Las Cuatro Etapas de la Laminitis
Comprender la progresión de la laminitis es fundamental para su manejo. Basándose en los signos clínicos, la enfermedad puede clasificarse en cuatro fases principales. Sin embargo, es importante notar que no todos los caballos pasarán por todas estas fases.
Fase de Desarrollo
Esta es la fase inicial, que ocurre entre la causa desencadenante de la laminitis (como un cólico, retención de placenta, etc.) y la primera aparición de cojera. El periodo de tiempo para esta fase suele ser de aproximadamente 20 a 72 horas. Durante la fase de desarrollo, los signos clínicos son muy pocos o inexistentes, lo que la hace difícil de detectar sin conocer el evento causal subyacente.
Fase Aguda
La fase aguda comienza con la aparición de la cojera. La severidad de la cojera puede ser muy variable. Puede afectar uno, dos o incluso los cuatro pies, aunque es más común que se presente solo en los pies delanteros. En su forma más leve, el caballo puede mostrar una marcha rígida o parecer que camina 'de puntillas' o 'sobre huevos'. Un caballo más severamente afectado puede adoptar la postura clásica de laminitis: coloca sus patas traseras debajo del cuerpo mientras intenta mantener las patas delanteras extendidas hacia adelante. Aunque antes se pensaba que intentaba transferir peso, ahora se cree que busca poner más peso en los talones de los pies delanteros y menos en las pinzas. Esta postura puede ser menos evidente si la laminitis afecta los cuatro pies. Al moverse, el caballo se inclina hacia atrás antes de desplazar lentamente su peso hacia adelante para mover las patas delanteras. Durante la fase aguda temprana, el casco puede parecer normal externamente, pero debido a la inflamación interna, otro síntoma que puede aparecer es la presencia de calor en el pie. Esta fase puede durar entre 34 y 72 horas, dependiendo de la rapidez con la que progrese la enfermedad.
Fase Subaguda
Una vez superada la fase aguda, la enfermedad puede seguir dos caminos. Si las radiografías del pie del caballo no muestran signos de daño interno significativo, se considera que el caballo está en la fase subaguda. En esta fase, puede aparecer un 'anillo de fiebre' en la pared del casco a medida que crece hacia abajo, pero por lo demás, la pared debería parecer normal. Esta condición suele comenzar aproximadamente 72 horas después del inicio inicial de la cojera. La recuperación completa en la fase subaguda puede requerir hasta doce meses, siempre y cuando la enfermedad no progrese a la fase crónica.
Fase Crónica
Si el pie del caballo sufre un fallo mecánico, la enfermedad ha progresado a la fase crónica. Esta fase puede durar desde los nueve meses que tarda en reemplazarse la pared del casco hasta el resto de la vida del caballo. Varios síntomas están asociados con la fase crónica de la laminitis, incluyendo dolor persistente, deformidades en la pared del casco y tractos de drenaje. Al igual que en la fase aguda, puede haber diferentes grados de cojera. Con el tiempo, se hace evidente la deformación del casco. Ejemplos de estas deformidades incluyen una apariencia cóncava o 'ahuecada' en la pared, múltiples anillos en la pared externa y una suela plana en lugar de la forma cóncava normal. También puede haber evidencia de drenaje desde áreas alrededor de la corona o a través de la suela. Esto podría ser resultado de un proceso infeccioso o de la ruptura de los tejidos laminares dañados.
Alternativas para el Manejo del Dolor: Más Allá del Bute
El fenilbutazona, comúnmente conocido como Bute, ha sido un analgésico y antiinflamatorio estándar en el manejo del dolor equino. Sin embargo, existe una creciente preocupación entre los propietarios de caballos debido a los efectos secundarios conocidos del Bute, particularmente en el hígado y el tracto digestivo. Investigaciones recientes han destacado estos peligros, llevando a muchos a buscar alternativas.

Una alternativa que ha ganado popularidad es el extracto de Devil's Claw (Garra del Diablo). Esta hierba ha sido utilizada tradicionalmente por los habitantes del desierto de Kalahari en Namibia durante siglos por sus propiedades antiinflamatorias. Productos formulados con una alta concentración de extracto de Devil's Claw se presentan como suplementos herbales de elección para muchos propietarios que desean evitar los posibles efectos adversos del Bute. Utilizar un suplemento con Devil's Claw puede ser una opción a considerar como parte del manejo del dolor, siempre consultando con el veterinario para asegurar que sea apropiado para el caso particular del caballo.
Preguntas Frecuentes sobre la Laminitis
Es natural tener muchas preguntas cuando un caballo sufre de laminitis. Aquí abordamos algunas de las más comunes basándonos en la información proporcionada:
¿Cuáles son las cuatro etapas de la laminitis?
Las cuatro etapas clínicas de la laminitis, basadas en los signos observados, son: la fase de Desarrollo (desde la causa hasta la primera cojera), la fase Aguda (desde el inicio de la cojera hasta aproximadamente 34-72 horas, con dolor y posible calor), la fase Subaguda (si no hay daño interno significativo en rayos X, con posibles anillos de fiebre, duración de meses) y la fase Crónica (si hay fallo mecánico y daño estructural, con deformidades y dolor persistente, duración de meses a años).
¿Cómo se elimina o trata la laminitis?
La laminitis no siempre se 'elimina' por completo, especialmente si se vuelve crónica, pero se maneja activamente para aliviar el dolor, reducir la inflamación y fomentar la recuperación o la adaptación. El tratamiento implica la intervención inmediata de un veterinario. Los cuidadores deben reducir la comida, aplicar calor (si está indicado), usar baños de sulfato de magnesio y vendajes. El tratamiento veterinario puede incluir antihistamínicos, cortisonas, laxantes, camas mullidas, inyecciones de corticoides con torniquete en casos agudos, y herraje patológico, limpieza diaria, baños de sulfato de cobre y lubricación en casos crónicos. Endurecer la suela con nafta también es una técnica usada en la recuperación crónica.
¿Existe una buena alternativa al Bute para el dolor de la laminitis?
Sí, el extracto de Devil's Claw es considerado una buena alternativa al Bute por muchos propietarios de caballos. Se utiliza como suplemento herbal para ayudar a manejar el dolor y la inflamación, buscando evitar los efectos secundarios gastrointestinales y hepáticos asociados con el uso prolongado de Bute.
¿Existen puntos de acupuntura para la laminitis en caballos?
La información proporcionada para la elaboración de este artículo no incluye detalles específicos sobre puntos de acupuntura utilizados para el tratamiento de la laminitis en caballos.
En conclusión, el manejo exitoso de la laminitis equina depende en gran medida de la detección temprana, la intervención veterinaria inmediata y un plan de cuidados diligente por parte del propietario o cuidador. La comprensión de las etapas de la enfermedad y las opciones de tratamiento disponibles son pasos cruciales para ayudar a tu caballo a superar esta desafiante condición.
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