¿Cómo se tratan las dislipidemias?

Tratamiento de Dislipidemias: Abordaje Integral

11/03/2015

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Las enfermedades cardiovasculares representan una de las mayores preocupaciones de salud a nivel mundial, siendo la principal causa de carga global de enfermedad. Gran parte de su aumento se debe a la presencia de factores de riesgo modificables en la población, como la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y, de manera muy destacada, las dislipidemias. Las dislipidemias, caracterizadas por concentraciones anormales de lípidos en la sangre, como el colesterol y los triglicéridos, son un factor clave en el desarrollo de la aterosclerosis, el endurecimiento y estrechamiento de las arterias que puede llevar a eventos graves como infartos o accidentes cerebrovasculares. Aunque el tratamiento de las dislipidemias puede tener un costo económico, este es significativamente menor que el de las enfermedades cardiovasculares que ayuda a prevenir. Por ello, un enfoque integral y oportuno es fundamental para manejar estas condiciones y mejorar tanto la expectativa como la calidad de vida.

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El objetivo primordial al tratar las dislipidemias va más allá de simplemente normalizar los niveles de lípidos en la sangre; se centra en la reducción del riesgo cardiovascular global del paciente. Esto implica mantener el tratamiento, a menudo de por vida, bajo supervisión médica constante. La estrategia de tratamiento debe ser individualizada, considerando una evaluación completa del paciente y un equilibrio entre el costo y la utilidad de las intervenciones, especialmente en el ámbito de la atención primaria.

¿De que hablaremos?

Diagnóstico de la Dislipidemia

El primer paso fundamental en el manejo de las dislipidemias es su correcta detección y diagnóstico. El objetivo es identificar a las personas con concentraciones de lípidos fuera de los rangos recomendados para iniciar el manejo médico oportuno. Se recomienda realizar una prueba de detección a toda persona mayor de 20 años.

Para el diagnóstico preciso, se mide un perfil de lípidos completo (Colesterol Total, Colesterol HDL, Colesterol LDL, Colesterol No-HDL y Triglicéridos) en sangre. Esta medición debe realizarse idealmente después de un ayuno de 9 a 12 horas, y el paciente debe haber permanecido sentado durante unos minutos antes de la toma de muestra. Es importante evitar la medición en las primeras seis semanas después de eventos de estrés físico significativo, como enfermedades agudas, cirugías o pérdida de peso.

La periodicidad de la medición varía según el riesgo individual. En personas sin factores de riesgo cardiovascular y con niveles de lípidos dentro de lo normal, la prueba se repite cada cinco años. Sin embargo, en aquellos con factores de riesgo, antecedentes familiares de dislipidemias, diabetes, hipertensión arterial o enfermedad cardiovascular manifiesta, la medición debe ser más frecuente, anualmente o cada dos años, según el criterio médico.

Diagnóstico Diferencial

Una vez identificada la dislipidemia, es crucial determinar si es primaria (genética) o secundaria a otras condiciones o medicamentos. Un diagnóstico diferencial adecuado es útil para establecer el tratamiento y pronóstico. Las dislipidemias secundarias pueden ser causadas por:

  • Diabetes descompensada o síndrome de resistencia a la insulina.
  • Síndrome metabólico.
  • Hipotiroidismo.
  • Síndrome nefrótico o insuficiencia renal crónica.
  • Hepatitis obstructiva o colestasis.
  • Mieloma múltiple.
  • Anorexia nerviosa.
  • Consumo elevado de grasas saturadas.
  • Uso de ciertos fármacos como diuréticos, corticosteroides, ciclosporina, esteroides anabólicos, progestágenos y algunos antivirales.

En casos de hipercolesterolemia grave (Colesterol Total > 300 mg/dL) con antecedentes familiares, o si se sospecha un trastorno genético, se debe considerar la referencia a una clínica especializada en lípidos y el estudio de los familiares. El estudio familiar es particularmente útil cuando se sospechan dislipidemias primarias, como la hiperlipidemia familiar combinada.

Cálculo del Riesgo Cardiovascular y Metas de Lípidos

La estratificación del riesgo cardiovascular es un paso indispensable, ya que determina la intensidad del tratamiento necesario, las concentraciones de lípidos que se desean alcanzar y la probabilidad de sufrir un evento vascular. Este cálculo se basa en la identificación de factores de riesgo con significancia estadística y permite estimar el riesgo global, generalmente a 10 años o de por vida.

Los factores de riesgo clave utilizados en el cálculo incluyen:

  • Tabaquismo.
  • Edad (mujeres > 55 años, hombres > 45 años).
  • Historia familiar de enfermedad cardiovascular prematura (hombres < 55 años, mujeres < 65 años).
  • Hipertensión arterial sistémica (Presión Arterial ≥ 140/90 mmHg).
  • Dislipidemia (Colesterol HDL < 40 mg/dL).
  • Diabetes mellitus (considerada un equivalente de enfermedad cardiovascular).

Aunque existen herramientas como las tablas de Framingham modificadas para calcular el riesgo a 10 años, es importante reconocer sus limitaciones, especialmente en poblaciones específicas o en presencia de hiperlipidemias primarias, insuficiencia renal, síndrome metabólico o en personas mayores de 70 años.

Una vez determinado el nivel de riesgo (bajo, intermedio, alto o muy alto), se establecen las metas específicas para las concentraciones de lípidos, particularmente para el Colesterol LDL, que es el objetivo primario del tratamiento. El Colesterol LDL se calcula comúnmente mediante la fórmula de Friedewald (CT - (C-HDL + TG/5)), la cual es válida si los triglicéridos son menores a 400 mg/dL. Si los triglicéridos son elevados, se utiliza el Colesterol No-HDL (CT - C-HDL) como meta secundaria.

Inicio del Tratamiento: Estilo de Vida y Farmacoterapia

El manejo de las dislipidemias siempre comienza con cambios terapéuticos en el Estilo de Vida, considerados la primera línea de tratamiento para todos los pacientes. Estas medidas incluyen:

  • Un plan de alimentación saludable y equilibrado.
  • Realización de actividad física de forma regular.
  • Control del peso corporal.
  • Abandono total del tabaquismo.

Si bien estas intervenciones pueden mejorar modestamente las concentraciones de lípidos, en muchos pacientes no son suficientes para alcanzar las metas deseadas, especialmente en aquellos con alto riesgo cardiovascular. En estos casos, la farmacoterapia debe iniciarse, idealmente desde la primera visita, en conjunto con las modificaciones del estilo de vida.

La decisión de iniciar el tratamiento farmacológico y las metas a alcanzar se basan en el nivel de riesgo del paciente y sus concentraciones de lípidos. Se recomienda el inicio inmediato de fármacos en pacientes de alto riesgo, o en aquellos de riesgo intermedio o bajo si sus niveles de lípidos están significativamente elevados (más del 10% por encima de la meta) o si no alcanzan las metas con cambios de estilo de vida después de 3 meses.

Es fundamental que el tratamiento farmacológico sea permanente, mientras el médico lo considere necesario, ya que su objetivo es la reducción sostenida del riesgo cardiovascular, no solo la corrección temporal de las cifras de lípidos.

Metas del Tratamiento

Alcanzar y mantener las metas en diversos factores de riesgo es crucial para reducir el riesgo cardiovascular:

  • Tabaquismo: Abandono completo y evitar la exposición pasiva.
  • Hipertensión Arterial: Mantener cifras por debajo de 140/90 mmHg; idealmente menor a 130/80 mmHg en pacientes con enfermedad cardiovascular o renal.
  • Dislipidemia: El principio es "cuanto más bajo mejor". Metas mínimas para Colesterol LDL: < 160 mg/dL (riesgo bajo), < 130 mg/dL (riesgo intermedio), < 100 mg/dL (alto riesgo o equivalente). Para alto riesgo, < 70 mg/dL es ideal. Si los triglicéridos son ≥ 200 mg/dL, la meta de Colesterol No-HDL es la meta de LDL + 30 mg/dL. Metas secundarias incluyen Triglicéridos < 150 mg/dL y Colesterol HDL > 40 mg/dL.
  • Sedentarismo: Realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada.
  • Diabetes Mellitus: Glicemia en ayuno entre 70-130 mg/dL, Hemoglobina A1c < 7% (con ajustes individualizados).
  • Sobrepeso/Obesidad: Mantener IMC entre 18.5-24.9 kg/m², perímetro abdominal < 90 cm en hombres y < 80 cm en mujeres. Meta inicial: perder 5-10% del peso.
  • Prevención Secundaria/Alto Riesgo: Considerar ácido acetilsalicílico a dosis bajas (75-160 mg/día) si no hay contraindicaciones.

Tratamiento No Farmacológico Detallado

Terapia Conductual

El apoyo emocional y la educación del paciente son vitales para mejorar la adherencia al tratamiento. Técnicas como el automonitoreo, manejo del estrés, solución de problemas y apoyo social pueden ayudar a modificar la conducta y empoderar al paciente para participar activamente en su plan de salud.

Cambios Alimentarios

La terapia nutricional busca reducir la ingesta de grasas saturadas, grasas trans y colesterol dietario, manteniendo una dieta equilibrada. La composición de los ácidos grasos en la dieta es más determinante que la cantidad total de grasa o colesterol.

  • Ácidos Grasos Saturados (AGS): Presentes en carnes rojas, cerdo, pollo y lácteos. Los AGS de 12, 14 y 16 carbonos aumentan el Colesterol LDL y se correlacionan directamente con el riesgo cardiovascular. Su ingesta debe ser restringida.
  • Ácidos Grasos Monoinsaturados (AGMI): En aceite de oliva, canola, aguacate, cacahuate. Disminuyen Colesterol LDL y triglicéridos, y pueden elevar ligeramente el Colesterol HDL. Una dieta tipo mediterránea rica en AGMI reduce el riesgo cardiovascular.
  • Ácidos Grasos Poliinsaturados (AGPI): Incluyen omega 3 y omega 6. Disminuyen el Colesterol LDL. El consumo excesivo de AGPI (>10% del total calórico) puede ser perjudicial.
  • AGPI Omega 3: En pescados de agua fría (salmón, atún, jurel) y aceites vegetales (canola). Disminuyen el Colesterol Total, Colesterol LDL y triglicéridos. El consumo o suplementación con omega 3 (EPA y DHA) reduce el riesgo de muerte, especialmente la muerte súbita en pacientes post-infarto.
  • AGPI Omega 6: En aceites de maíz, soya, algodón. Tienen un efecto neutro o ligeramente benéfico.
  • Ácidos Grasos Trans: Se forman al calentar o hidrogenar aceites (en repostería industrial, comidas rápidas). Elevan significativamente el riesgo cardiovascular y deben evitarse al máximo.
  • Colesterol Dietario: Su efecto en el colesterol sérico es menor que el de las grasas saturadas.
  • Hidratos de Carbono: Estimulan la síntesis de triglicéridos. Deben restringirse en pacientes con hipertrigliceridemia.
  • Proteínas: La ingesta de proteína se asocia a una disminución del riesgo cardiovascular, aunque muchos alimentos proteicos de origen animal contienen grasa saturada.
  • Fibra: Especialmente la soluble, ayuda a inhibir la absorción de colesterol y sales biliares, y levemente la síntesis hepática de colesterol. Su consumo se asocia a una disminución del riesgo cardiovascular.

Actividad Física

La incorporación de actividad física regular es esencial. Antes de iniciar un programa, especialmente en pacientes con diabetes, hipertensión de larga evolución u otras complicaciones, es importante una evaluación clínica para identificar posibles riesgos (retinopatía, neuropatía, problemas podales, hipotensión). En casos de duda, puede ser necesaria una evaluación cardiológica especializada.

Se recomienda iniciar progresivamente hasta alcanzar al menos 30 minutos continuos la mayoría de los días de la semana, sumando un mínimo de 150 minutos semanales de ejercicio ligero o moderado (caminar rápido, nadar, andar en bicicleta). Se deben evitar ejercicios de alta intensidad o isotónicos (carrera, trote, pesas) en pacientes con hipertensión descontrolada o cardiopatía sintomática sin autorización médica.

En pacientes con diabetes, es vital controlar la glucemia antes del ejercicio (evitar si > 250 mg/dL con cetosis) y llevar una fuente de carbohidratos simples para tratar hipoglucemias.

Reducción del Colesterol LDL: El Objetivo Primario

La relación entre el Colesterol LDL y los eventos cardiovasculares está firmemente establecida. Reducir intensivamente el Colesterol LDL disminuye la morbilidad y mortalidad cardiovascular y puede retardar o incluso revertir la progresión de las placas ateroscleróticas. Las Estatinas son los fármacos más eficaces para lograr esta reducción.

Para obtener una reducción significativa de las complicaciones de la aterosclerosis, se requiere al menos una reducción del 30% del Colesterol LDL, o 39 mg/dL en términos absolutos. Para lograr la regresión de las placas, se necesita una reducción mayor al 50% o 78 mg/dL.

El beneficio del tratamiento es proporcional a la reducción absoluta de las cifras de Colesterol LDL, independientemente de los niveles iniciales. El beneficio absoluto en la reducción del riesgo, sin embargo, depende del riesgo inicial del paciente.

Ciertos factores de riesgo, cuando son severos, clasifican automáticamente al paciente en la categoría de alto riesgo: hipertensión ≥ 160/100 mmHg o resistente, hipercolesterolemia con Colesterol Total > 300 mg/dL, Colesterol LDL > 190 mg/dL o Colesterol No-HDL > 220 mg/dL.

Tratamiento Farmacológico Detallado

Cuando las modificaciones del estilo de vida son insuficientes para alcanzar las metas, el tratamiento farmacológico es necesario. Es importante explicar al paciente los beneficios, posibles reacciones adversas y el costo de los medicamentos.

Los principales grupos de fármacos utilizados son:

1. Estatinas (Inhibidores de la HMG-CoA Reductasa)

Son la piedra angular del tratamiento para reducir el Colesterol LDL y el riesgo cardiovascular. Bloquean la producción de colesterol en el hígado, aumentando los receptores de LDL y facilitando su eliminación de la sangre. Reducen el Colesterol LDL en 18-55%, aumentan el Colesterol HDL en 5-15% y reducen los triglicéridos en 7-30%. Se administran preferiblemente por la noche (excepto atorvastatina y rosuvastatina). Los efectos máximos se ven en 4-6 semanas. Son generalmente bien toleradas. Efectos adversos raros pero serios incluyen miopatía y rabdomiólisis, especialmente con el uso concomitante de fibratos u otros fármacos. Se recomienda monitorear las enzimas hepáticas.

2. Inhibidor de la Absorción de Colesterol (Ezetimiba)

Actúa bloqueando la absorción de colesterol en el intestino. Se usa principalmente en combinación con Estatinas cuando se necesita una mayor reducción de Colesterol LDL. Reduce el Colesterol LDL en 18-20% y triglicéridos en 5-14%, aumentando ligeramente el Colesterol HDL (1-5%). Se administra 10 mg al día. Es bien tolerada.

3. Niacina (Ácido Nicotínico)

Disminuye la producción de lipoproteínas ricas en triglicéridos y la liberación de ácidos grasos. Es el fármaco más eficaz para aumentar el Colesterol HDL (15-25%). También reduce el Colesterol LDL (5-25%) y los triglicéridos (20-50%) a dosis de 2g/día. El principal efecto adverso es la rubefacción cutánea, que puede ser severa. Otras reacciones incluyen empeoramiento de la intolerancia a la glucosa, problemas hepáticos (raro), arritmias y trastornos gastrointestinales.

4. Fibratos (Derivados del Ácido Fíbrico)

Son muy efectivos para reducir los triglicéridos al aumentar la actividad de la lipoproteína lipasa. También aumentan el Colesterol HDL (10-35%) y pueden reducir o incluso aumentar el Colesterol LDL dependiendo del paciente. Son bien tolerados, pero el riesgo de miopatía aumenta significativamente cuando se usan con Estatinas. Potencian el efecto de los anticoagulantes orales.

5. Secuestrantes de Ácidos Biliares

Resinas que unen ácidos biliares en el intestino, forzando al hígado a usar colesterol para sintetizar más, reduciendo así el Colesterol LDL. Se usan como adyuvantes. Pueden causar trastornos gastrointestinales y dificultar la absorción de otros fármacos.

6. Ácidos Grasos Omega-3

A dosis altas (1-2 g/día de DHA y EPA) son efectivos para reducir los triglicéridos (20-45%). También aumentan moderadamente el Colesterol HDL (5-10%) y pueden reducir el Colesterol LDL en personas normolipidémicas. Se presentan típicamente en formulaciones concentradas. Efectos secundarios comunes son gastrointestinales.

Tratamiento Combinado

En muchos pacientes, especialmente aquellos con alto riesgo o dislipidemias mixtas, se requiere la combinación de fármacos para alcanzar las metas. Combinaciones comunes incluyen Estatina + Ezetimiba, Estatina + Fibrato (con precaución por riesgo de miopatía) y Estatina + Niacina. La terapia combinada puede aumentar la eficacia, pero también el riesgo de efectos adversos.

Estrategia y Reglas para el Tratamiento

La implementación del tratamiento sigue un plan estructurado:

  1. Determinar el nivel de riesgo: Clasificar al paciente según su riesgo cardiovascular (bajo, intermedio, alto, muy alto).
  2. Calcular la brecha terapéutica: Evaluar cuán lejos se encuentra el paciente de las metas de Colesterol LDL establecidas para su nivel de riesgo.
  3. Implementar cambios de estilo de vida: Iniciar o intensificar el programa de alimentación saludable, ejercicio, control de peso y abandono del tabaquismo.
  4. Iniciar farmacoterapia (si aplica): Basado en el nivel de riesgo y la brecha terapéutica, iniciar el tratamiento con fármacos. Las Estatinas son la primera elección para la mayoría de los pacientes, especialmente aquellos con Colesterol LDL elevado o alto riesgo.
  5. Ajustar y combinar: Si las metas de Colesterol LDL no se alcanzan con la monoterapia con Estatina a dosis adecuada, se considera intensificar la dosis de Estatina o añadir Ezetimiba. Si persisten triglicéridos elevados o Colesterol HDL bajo después de alcanzar la meta de Colesterol LDL, se pueden añadir Fibratos, Niacina o Ácidos Grasos Omega-3, considerando el perfil lipídico específico y los riesgos de combinación.
  6. Monitorizar: Realizar seguimiento periódico (cada 4-6 meses) para evaluar la respuesta al tratamiento, el cumplimiento y la aparición de efectos adversos.

En pacientes con hipertrigliceridemia severa (≥ 500 mg/dL), los Fibratos pueden usarse como monoterapia inicial para reducir el riesgo de pancreatitis, incluso antes de optimizar el Colesterol LDL, aunque el manejo ideal de triglicéridos a menudo implica apuntar a una meta de Colesterol No-HDL.

Tratamiento en Pacientes de Alto Riesgo o Prevención Secundaria

En pacientes con riesgo muy alto, enfermedad cardiovascular establecida (infarto, ECV, arteriopatía periférica, aneurisma aórtico) o equivalentes de riesgo (diabetes con factores adicionales, múltiples factores de riesgo con alto score de riesgo), el tratamiento farmacológico debe iniciarse de inmediato, simultáneamente con las recomendaciones de estilo de vida. Las metas de Colesterol LDL son más estrictas (< 100 mg/dL, idealmente < 70 mg/dL).

Para alcanzar estas metas más bajas, a menudo se requieren:

  • Dosis altas de Estatinas potentes (atorvastatina, rosuvastatina).
  • Combinación de Estatina con Ezetimiba.

A pesar de alcanzar metas estrictas de Colesterol LDL, algunos pacientes aún presentan un "riesgo residual", lo que subraya la importancia de controlar todos los factores de riesgo y abordar otras anormalidades lipídicas (Triglicéridos, Colesterol HDL) si persisten.

Consideraciones en Condiciones Asociadas

Hipertensión Arterial y Dislipidemia

Pacientes con hipertensión y otros factores de riesgo se benefician significativamente del tratamiento con Estatinas, incluso si sus niveles iniciales de Colesterol LDL no son extremadamente altos.

Enfermedad Renal Crónica y Dislipidemia

Las Estatinas son beneficiosas en pacientes con enfermedad renal crónica, pero requieren una vigilancia estrecha por el mayor riesgo de miopatía. La combinación de Ezetimiba/Simvastatina ha demostrado ser efectiva y segura incluso en etapas avanzadas.

Diabetes Mellitus y Dislipidemia

El tratamiento con Estatinas es la intervención más eficaz para reducir el riesgo cardiovascular en pacientes con diabetes. Dado que muchos diabéticos presentan dislipidemias mixtas (triglicéridos altos, HDL bajo), a menudo se necesita terapia combinada (Estatina con Fibrato -excepto gemfibrozilo-, Niacina o Ezetimiba) para lograr un control integral. El manejo de la hipertrigliceridemia en diabetes inicia con control glucémico óptimo y estilo de vida.

Hiperquilomicronemia (Triglicéridos > 1000 mg/dL)

Esta condición representa un alto riesgo de pancreatitis. El tratamiento inicial incluye ayuno o una dieta muy baja en grasas y azúcares simples. Los Fibratos son insuficientes por sí solos en estos casos severos; la plasmaféresis puede ser una alternativa en casos resistentes.

Preguntas Frecuentes

¿Qué son las dislipidemias? Son alteraciones en las concentraciones de lípidos (colesterol y triglicéridos) en la sangre, que pueden ser demasiado altas o, en el caso del colesterol HDL, demasiado bajas.

¿Por qué es importante tratar las dislipidemias? Porque son un factor de riesgo mayor para el desarrollo de aterosclerosis y enfermedades cardiovasculares graves como infartos o accidentes cerebrovasculares.

¿Con qué frecuencia debo revisar mis niveles de lípidos? Depende de tu edad y si tienes otros factores de riesgo. Inicialmente, se recomienda a partir de los 20 años. Si no tienes factores de riesgo y tus niveles son normales, cada 5 años. Si tienes factores de riesgo, diabetes, hipertensión o enfermedad cardiovascular, anualmente o cada dos años.

¿Los cambios en el estilo de vida son suficientes para tratar las dislipidemias? Son la base del tratamiento para todos, pero en muchos casos, especialmente con alto riesgo o niveles de lípidos muy elevados, no son suficientes para alcanzar las metas necesarias y se requiere añadir medicación.

¿Necesitaré tomar medicamentos de por vida? Frecuentemente sí, ya que el objetivo es la reducción sostenida del riesgo cardiovascular. La duración del tratamiento la determinará tu médico basándose en tu nivel de riesgo y respuesta al tratamiento.

¿Cuáles son los principales tipos de medicamentos para las dislipidemias? Los más comunes son las Estatinas, que bajan el colesterol LDL. También se usan Fibratos para los triglicéridos, Ezetimiba, Niacina y Ácidos Grasos Omega-3, a menudo en combinación.

¿Cuáles son los efectos secundarios de las Estatinas? Generalmente son bien toleradas. Los efectos más comunes incluyen dolores musculares. Efectos raros pero serios son la miopatía o rabdomiólisis, y problemas hepáticos. Es importante informar a tu médico sobre cualquier síntoma inusual.

Si mis niveles de lípidos mejoran, ¿puedo dejar de tomar la medicación? No debes suspender ni modificar tu medicación sin consultar a tu médico. La decisión de ajustar o suspender el tratamiento solo puede tomarla un profesional de la salud basándose en tu seguimiento y metas de riesgo.

Conclusiones

El manejo efectivo de las dislipidemias es un pilar fundamental en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y la aterosclerosis. Este manejo requiere un enfoque integral que combine de manera indispensable las modificaciones en el Estilo de Vida (alimentación saludable, actividad física, control de peso y tabaquismo) con el uso racional de medicamentos, principalmente las Estatinas, cuando sea necesario.

La clave del éxito reside en el control global de todos los factores de riesgo presentes y en el esfuerzo por alcanzar y mantener las metas establecidas para cada uno de ellos, especialmente las concentraciones deseadas de Colesterol LDL. El principio de "cuanto más bajo mejor" para el Colesterol LDL guía el tratamiento, buscando reducirlo a las cifras más bajas posibles y hacerlo de forma oportuna, idealmente en las fases tempranas del proceso ateroscleroso.

Alcanzar metas estrictas de Colesterol LDL y mantenerlas a largo plazo, bajo supervisión médica, es la estrategia más efectiva para prevenir las complicaciones de la aterosclerosis, mejorar el pronóstico y aumentar los años de vida saludable.

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