14/12/2015
La dislipidemia, caracterizada por concentraciones elevadas de colesterol y/o triglicéridos, o una concentración baja de colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL), es una condición común que a menudo pasa desapercibida pero que conlleva importantes riesgos para la salud. Comprender qué son los lípidos en la sangre y cómo mantenerlos en niveles saludables es fundamental para prevenir complicaciones graves a largo plazo.

¿Qué son los Lípidos y por qué Importan?
Las grasas o lípidos son sustancias esenciales para el funcionamiento del organismo, pero su exceso en la sangre puede ser perjudicial. Los lípidos importantes en este contexto son el colesterol y los triglicéridos.
El colesterol es un componente vital de las membranas celulares, del tejido cerebral y nervioso, y es necesario para la producción de bilis (que ayuda a la digestión de grasas), vitamina D y varias hormonas cruciales como estrógenos, testosterona y cortisol. Nuestro cuerpo produce el colesterol que necesita, pero también lo obtenemos de ciertos alimentos.
Los triglicéridos, almacenados principalmente en las células adiposas, son la principal fuente de energía para el cuerpo entre comidas. Se forman en el intestino y el hígado a partir de ácidos grasos, algunos producidos internamente y otros obtenidos de la dieta.
Dado que las grasas no se disuelven en la sangre por sí solas, son transportadas por partículas llamadas lipoproteínas, que son combinaciones de proteínas y lípidos. Existen varios tipos de lipoproteínas, cada una con un papel diferente en el transporte de grasas.
Colesterol "Bueno" y "Malo"
Las lipoproteínas más conocidas son:
- Quilomicrones: Transportan grasas absorbidas del intestino.
- Lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL): Transportan triglicéridos producidos en el hígado.
- Lipoproteínas de baja densidad (LDL): Transportan colesterol desde el hígado a las células. Un nivel alto de colesterol LDL se considera "malo" porque puede depositarse en las paredes de las arterias, contribuyendo a la ateroesclerosis.
- Lipoproteínas de alta densidad (HDL): Recogen el exceso de colesterol de los tejidos y lo transportan de vuelta al hígado para su eliminación. Un nivel alto de colesterol HDL se considera "bueno" porque ayuda a eliminar el colesterol de las arterias, disminuyendo el riesgo de ateroesclerosis.
- Lipoproteína (a) [Lp(a)]: Una forma de LDL con una proteína adicional. Niveles elevados se asocian a mayor riesgo de ateroesclerosis y suelen ser hereditarios.
La concentración de estas lipoproteínas tiende a aumentar con la edad, contribuyendo a la dislipidemia. Tener niveles elevados de colesterol total, especialmente de colesterol LDL, incrementa significativamente el riesgo de desarrollar ateroesclerosis, una enfermedad en la que se acumulan placas de grasa y otras sustancias en las arterias. Esto puede llevar a complicaciones graves como angina de pecho, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y arteriopatía periférica.
Aunque un nivel bajo de colesterol total es deseable, un nivel extremadamente bajo (hipolipidemia) tampoco es saludable. Generalmente, se buscan niveles de colesterol total por debajo de 200 mg/dL.
Si bien los triglicéridos altos (más de 150 mg/dL) se consideran anómalos, su riesgo cardiovascular es más claro cuando se asocian a otros factores como HDL bajo, diabetes, enfermedad renal crónica o antecedentes familiares de ateroesclerosis. Niveles muy altos de triglicéridos también aumentan el riesgo de pancreatitis.
Causas de la Dislipidemia
La dislipidemia puede ser el resultado de una combinación de factores.
Causas Primarias (Hereditarias)
Estas causas son genéticas y resultan en una producción excesiva o una eliminación deficiente de colesterol LDL o triglicéridos, o una producción insuficiente o eliminación excesiva de colesterol HDL. Suelen presentarse en varios miembros de una familia. Algunas dislipidemias primarias, como la hipercolesterolemia familiar, pueden causar niveles extremadamente altos de lípidos y ateroesclerosis prematura.
Causas Secundarias (Estilo de Vida y Otros Factores)
Estas son muy frecuentes y a menudo modificables. La causa secundaria más importante es un estilo de vida poco saludable que incluye:
- Dieta rica en calorías totales, grasas saturadas, colesterol y grasas trans.
- Estilo de vida sedentario.
- Sobrepeso u obesidad.
Otras causas secundarias significativas incluyen:
- Diabetes mellitus mal controlada.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Enfermedad renal crónica.
- Hipotiroidismo (glándula tiroidea hipoactiva).
- Cirrosis biliar primaria y otras enfermedades hepáticas.
- Uso de ciertos medicamentos como estrógenos orales, anticonceptivos orales, corticosteroides, retinoides, diuréticos tiacídicos (en cierta medida), ciclosporina, tacrolimús y algunos medicamentos utilizados para tratar el VIH y el SIDA.
- Fumar (contribuye a bajo HDL).
- Infección por VIH.
Es importante entender que la sensibilidad a los efectos de la dieta varía entre personas debido a factores genéticos. Algunas personas pueden consumir grandes cantidades de grasa sin que sus niveles de colesterol se disparen, mientras que otras, siguiendo una dieta estricta, aún mantienen niveles altos. Sin embargo, para la mayoría, el estilo de vida tiene un impacto considerable.
La dislipidemia rara vez causa síntomas directos. Por esta razón, a menudo se le conoce como un "asesino silencioso". Los síntomas, cuando aparecen, suelen ser indicativos de niveles muy altos o de las complicaciones asociadas.
En casos de niveles extremadamente elevados, pueden formarse depósitos de grasa llamados xantomas, que aparecen como abultamientos en la piel o en los tendones (como el tendón de Aquiles). A veces, se forman anillos opacos blanco-grisáceos en el borde de la córnea (arcus corneae).
Cuando los niveles de triglicéridos son muy elevados, pueden causar síntomas como aumento del tamaño del hígado y el bazo, sensación de hormigueo o quemazón en manos y pies, dificultad respiratoria, confusión y, lo más preocupante, dolor abdominal intenso debido a la pancreatitis, que puede ser mortal.
¿Cómo se Diagnostica?
El diagnóstico de la dislipidemia se realiza mediante un simple análisis de sangre llamado perfil lipídico. Esta prueba mide las concentraciones de colesterol total, triglicéridos, colesterol LDL y colesterol HDL.
Es crucial ayunar (no comer ni beber nada excepto agua) durante al menos 12 horas antes de la extracción de sangre, ya que el consumo de alimentos puede elevar temporalmente los niveles de triglicéridos.
El cribado (examen) de los niveles lipídicos se recomienda como parte de la evaluación de riesgo cardiovascular. Generalmente, se realiza cada 5 años a partir de los 20 años en adultos. En niños y adolescentes, se recomienda el cribado si existen factores de riesgo (como antecedentes familiares de dislipidemia grave o enfermedad cardíaca temprana). En niños sin factores de riesgo, se suele hacer una vez antes de la pubertad (9-11 años) y otra entre los 17 y 21 años.
Si los niveles son muy altos, se pueden realizar análisis de sangre más específicos para identificar trastornos hereditarios subyacentes (dislipidemias primarias).
Estrategias para Bajar la Dislipidemia
El manejo de la dislipidemia generalmente implica un enfoque escalonado, comenzando con cambios en el estilo de vida y, si es necesario, añadiendo tratamiento farmacológico. Tratar cualquier condición médica subyacente que contribuya a la dislipidemia es clave.
Cambios en el Estilo de Vida
Estos son la base del tratamiento y, en muchos casos, pueden ser suficientes para controlar los niveles de lípidos.
Dieta Saludable
Adoptar una alimentación baja en grasas saturadas y colesterol es fundamental para reducir el colesterol LDL. Si los triglicéridos son altos, también es importante limitar el consumo de azúcar, harina refinada y alimentos con almidón.
El tipo de grasa que consumes es muy importante. Las grasas saturadas (presentes en carnes, lácteos enteros, yema de huevo, algunos frutos secos y coco) elevan el colesterol LDL más que otras grasas y no deberían superar el 5-7% del total de calorías diarias. Las grasas poliinsaturadas (incluyendo ácidos grasos omega-3 y omega-6, presentes en pescados grasos, frutos secos, semillas y aceites vegetales líquidos) y monoinsaturadas (en aceite de oliva, aguacates) ayudan a reducir los niveles de lípidos.
Es recomendable consumir abundantes frutas, verduras y cereales integrales, que son naturalmente bajos en grasa y colesterol. Los alimentos ricos en fibra soluble (como avena, salvado, frijoles, guisantes, arroz integral, cebada, cítricos, fresas) son especialmente beneficiosos, ya que la fibra se une a las grasas en el intestino y ayuda a eliminarlas.
Algunas margarinas y otros productos alimentarios enriquecidos con estanoles o esteroles vegetales también pueden ayudar a reducir el colesterol total y el LDL.
Ejercicio Regular
La actividad física periódica es crucial. Ayuda a disminuir los niveles de triglicéridos y a aumentar el colesterol HDL. Se recomienda caminar a paso ligero durante al menos 30 minutos la mayoría de los días de la semana, o realizar una cantidad equivalente de otra actividad física moderada.
Manejo del Peso
Perder peso, si se tiene sobrepeso u obesidad, puede mejorar significativamente los niveles de lípidos, especialmente los triglicéridos.
Evitar Fumar y Limitar Alcohol
Fumar tiene un impacto negativo en los niveles de HDL y contribuye al riesgo cardiovascular. El consumo excesivo de alcohol puede aumentar los niveles de triglicéridos. Dejar de fumar y moderar el consumo de alcohol son pasos importantes.
Tratamiento Farmacológico
Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes para alcanzar los objetivos de lípidos, o si el riesgo cardiovascular es alto (por ejemplo, en personas con enfermedad cardíaca establecida, diabetes u otros factores de riesgo importantes), se pueden recetar medicamentos hipolipemiantes.
Existen varios tipos de fármacos, cada uno actuando de manera diferente para reducir los niveles de lípidos:
- Estatinas: Son los más comúnmente recetados. Bloquean una enzima necesaria para producir colesterol en el hígado, reduciendo principalmente el LDL. También tienen efectos beneficiosos más allá de la reducción de lípidos, como la estabilización de placas arteriales y la reducción del riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. Se ha demostrado que reducen el riesgo de muerte prematura.
- Inhibidores de la absorción del colesterol (como ezetimiba): Bloquean la absorción de colesterol en el intestino.
- Aglutinantes de ácidos biliares: Se unen a los ácidos biliares en el intestino, lo que lleva al hígado a usar más colesterol para producir nuevos ácidos biliares.
- Inhibidores de la PCSK9: Son inyectables que reducen drásticamente los niveles de LDL al permitir que el hígado elimine más LDL de la sangre.
- Derivados del ácido fíbrico (Fibratos): Reducen principalmente los niveles de triglicéridos y pueden aumentar ligeramente el HDL.
- Suplementos de grasas omega-3 (de venta con receta): Altas dosis pueden reducir significativamente los triglicéridos.
- Niacina (Ácido nicotínico): Puede reducir LDL y triglicéridos y aumentar HDL, pero a menudo causa efectos secundarios molestos.
- Ácido bempedoico: Actúa de forma similar a las estatinas pero en un paso diferente, reduciendo el LDL.
La elección del fármaco depende del tipo de dislipidemia, los niveles específicos de lípidos, la presencia de otras condiciones médicas y el riesgo cardiovascular general del paciente.
Procedimientos Médicos
En casos raros y muy graves de dislipidemia, especialmente en ciertas dislipidemias hereditarias que no responden adecuadamente a la dieta y los medicamentos, pueden ser necesarios procedimientos médicos para reducir los niveles de lípidos. La LDL-aféresis es el procedimiento más común, similar a la diálisis, donde se extrae sangre, se filtra para eliminar el exceso de LDL y luego se devuelve al cuerpo. En casos extremadamente graves de hipercolesterolemia familiar homocigótica, un trasplante de hígado puede ser una opción.
Tratamiento de Condiciones Subyacentes
Es vital tratar y controlar cualquier condición médica que esté contribuyendo a la dislipidemia. Esto incluye asegurar un buen control de la glucosa en sangre en personas con diabetes, tratar enfermedades renales o hepáticas y abordar el hipotiroidismo con terapia hormonal. Si un medicamento que está tomando el paciente es la causa del aumento de lípidos, el médico puede considerar ajustar la dosis o cambiar a un medicamento diferente si es posible.
Seguimiento y Objetivos
Una vez iniciado el tratamiento, ya sea con cambios en el estilo de vida o medicamentos, se realizan análisis de sangre de seguimiento para evaluar la respuesta. Generalmente, se repite el perfil lipídico 2 a 3 meses después de empezar el tratamiento y luego una o dos veces al año una vez que los niveles están controlados.
Actualmente, los médicos no se centran en alcanzar valores fijos universales, sino en lograr una reducción porcentual significativa de los lípidos, típicamente entre un 30% y un 50% del colesterol LDL, dependiendo del riesgo cardiovascular del paciente. También se monitorizan los triglicéridos y el HDL.
Durante el tratamiento farmacológico, especialmente con estatinas, se pueden realizar análisis de sangre adicionales para monitorizar la función muscular y hepática, ya que estos son posibles efectos secundarios.
Niveles de Lípidos Deseables (en Adultos)*
| Lípido | Nivel Deseable |
|---|---|
| Colesterol Total | < 200 mg/dL (< 5,1 mmol/L) |
| Colesterol LDL ("Malo") | < 100 mg/dL (2,6 mmol/L) (a menudo < 70 mg/dL para personas con alto riesgo) |
| Colesterol HDL ("Bueno") | > 40 mg/dL (> 1 mmol/L) (un nivel bajo es un factor de riesgo) |
| Triglicéridos | < 150 mg/dL (1,7 mmol/L) |
| Lipoproteína (a) | < 30 mg/dL (75 nmol/L) (nivel alto es riesgo, no objetivo de tratamiento estándar) |
*Estos valores son guías generales. Los objetivos individuales pueden variar según el riesgo cardiovascular del paciente, determinado por el médico.
Preguntas Frecuentes sobre Dislipidemia
¿Cuál es la diferencia entre colesterol y triglicéridos?
El colesterol es principalmente un componente estructural esencial para células y hormonas, mientras que los triglicéridos son la forma principal de almacenamiento de energía en el cuerpo.
¿Por qué se le llama "colesterol bueno" y "colesterol malo"?
El colesterol LDL es considerado "malo" porque transporta colesterol desde el hígado a los tejidos y puede depositarse en las arterias. El colesterol HDL es considerado "bueno" porque recoge el exceso de colesterol de los tejidos y lo lleva de vuelta al hígado para su eliminación, ayudando a limpiar las arterias.
¿La dislipidemia siempre presenta síntomas?
No, en la mayoría de los casos, la dislipidemia no causa síntomas. A menudo se descubre durante análisis de sangre de rutina. Los síntomas como los xantomas o el dolor abdominal por pancreatitis solo ocurren con niveles de lípidos muy elevados o cuando ya hay complicaciones.
¿Basta con la dieta y el ejercicio para controlarla?
Los cambios en el estilo de vida son la primera línea de tratamiento y pueden ser suficientes para muchas personas, especialmente aquellas con dislipidemia leve o moderada. Sin embargo, muchas personas, particularmente aquellas con dislipidemias hereditarias o alto riesgo cardiovascular, necesitarán medicamentos además de los cambios en el estilo de vida para alcanzar los objetivos de lípidos deseados.
¿Qué riesgos tiene tener triglicéridos muy altos?
Además de contribuir al riesgo de ateroesclerosis (especialmente si se tienen otros factores de riesgo), los niveles muy elevados de triglicéridos (generalmente por encima de 500 mg/dL) aumentan significativamente el riesgo de desarrollar pancreatitis aguda, una inflamación grave del páncreas que puede ser muy dolorosa y potencialmente mortal.
Controlar la dislipidemia es un paso fundamental para proteger tu salud cardiovascular a largo plazo. Mediante la combinación de un estilo de vida saludable, el manejo adecuado de otras condiciones médicas y, si es necesario, el tratamiento farmacológico, es posible reducir los niveles de lípidos y disminuir el riesgo de complicaciones graves. Habla con tu médico para determinar el mejor plan de manejo para ti.
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