¿Qué riesgos tiene la Terapia Neural?

Terapia Neural: Riesgos, Beneficios y Más

14/06/2013

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Para dar lo mejor de ti, necesitas estar bien, y a veces el dolor o las disfunciones corporales nos lo impiden. La búsqueda de alternativas terapéuticas ha llevado al desarrollo de diversas técnicas, y entre ellas destaca la Terapia Neural. Originaria de Alemania hace unos 25 años, esta técnica se presenta como una opción para neutralizar las irritaciones en las redes nerviosas que alteran nuestro sistema neurovegetativo, ese complejo sistema que controla funciones involuntarias como la digestión, la respiración y el ritmo cardíaco.

¿Qué riesgos tiene la Terapia Neural?
¿Tiene efectos secundarios la terapia neural? No, en general el único efecto secundario será el derivado de una posible reacción alérgica por el anestésico que se haya usado. El usar muy pequeña cantidad de anestésico hace que los efectos secundarios no aparezcan.

Mediante la aplicación de pequeñas inyecciones en puntos específicos del cuerpo, la Terapia Neural busca restablecer un nuevo equilibrio, permitiendo que el dolor y otras alteraciones desaparezcan. Pero, ¿qué implica exactamente este tratamiento? ¿Para quién está indicado? Y lo más importante para muchos, ¿qué riesgos conlleva?

¿De que hablaremos?

¿Qué es la Terapia Neural?

La Terapia Neural es una técnica de medicina alternativa que se fundamenta en la idea de que las irritaciones en cualquier parte del cuerpo pueden generar 'campos interferentes' que afectan a la totalidad del organismo a través del sistema nervioso vegetativo. Estos campos interferentes pueden ser, por ejemplo, cicatrices, infecciones crónicas, dientes problemáticos o incluso órganos internos.

La clave de su funcionamiento radica en la inyección de microdosis de un anestésico local, generalmente procaína, con fines terapéuticos. A diferencia de un uso anestésico convencional, donde se busca bloquear la sensación nerviosa de forma temporal, en la Terapia Neural la procaína actúa como un 'regulador' o 'normalizador' del potencial eléctrico de las células nerviosas y tejidos circundantes. Se cree que al inyectar la procaína en estos puntos específicos (campos interferentes o puntos dolorosos), se reinicia o repolariza la célula irritada, permitiendo que el sistema nervioso recupere su capacidad de autorregulación.

¿Cómo se Realiza la Terapia Neural?

El procedimiento es relativamente sencillo en su ejecución, aunque requiere un conocimiento profundo de la anatomía y de los principios de la terapia por parte del terapeuta. Consiste en la aplicación de microinyecciones de anestésicos locales, predominantemente la procaína, aunque en ocasiones se pueden usar otros como la lidocaína, siempre en concentraciones muy bajas.

Estas inyecciones se aplican en puntos que el terapeuta identifica como relevantes para la condición del paciente. Estos puntos pueden ser:

  • Puntos de máximo dolor.
  • Cicatrices (quirúrgicas, traumáticas, vacunales, etc.), ya que se consideran potenciales campos interferentes.
  • Glándulas.
  • Ganglios nerviosos.
  • Nervios periféricos.

El objetivo no es adormecer la zona, sino utilizar la procaína para restablecer una mejor biología celular y tisular. Al normalizar la función de las células y los nervios afectados, se busca que el cuerpo recupere su capacidad de sanación y autorregulación, lo que lleva a la desaparición del dolor y de otras alteraciones funcionales.

¿Para Quién Está Indicada la Terapia Neural?

La Terapia Neural tiene un amplio rango de aplicaciones, principalmente enfocada en el manejo del dolor y diversas disfunciones que se cree están relacionadas con desregulaciones del sistema nervioso vegetativo. Está indicada de forma general para:

  • Dolor Agudo: Siempre y cuando no sea causado por un proceso infeccioso activo.
  • Dolores Crónicos: Incluye una gran variedad de condiciones como migrañas, cefaleas tensionales, dolores articulares (tanto en articulaciones pequeñas como grandes), lumbalgias, cervicalgias, fibromialgia y dolores menstruales intensos.
  • Alteraciones Neurológicas: Tales como ciertos tipos de mareos, vértigos o neuralgias.
  • Problemas Dermatológicos: Se ha explorado su uso en condiciones como alopecia, eccemas, psoriasis y ciertas reacciones alérgicas cutáneas.
  • Trastornos Digestivos: Puede ser útil en casos de digestiones pesadas, gastritis, síndrome del intestino irritable, estreñimiento o diarrea funcional.
  • Desequilibrios Hormonales: Particularmente aquellos que afectan al ciclo menstrual o que causan síntomas relacionados con la menopausia.
  • Alteraciones del Sueño: Insomnio o patrones de sueño interrumpido que puedan estar relacionados con un desequilibrio del sistema nervioso.

Es fundamental que la indicación sea realizada por un profesional cualificado que evalúe cada caso individualmente, ya que no es una panacea y su efectividad varía entre pacientes y condiciones.

¿Por Qué se Realiza la Terapia Neural?

La razón fundamental para realizar la Terapia Neural es buscar la regulación y el equilibrio del sistema nervioso vegetativo. Este sistema es crucial porque controla funciones vitales y es la autopista de comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. Cuando este sistema se desregula debido a campos interferentes o irritaciones, pueden aparecer síntomas diversos, a menudo lejos del origen de la irritación.

La inyección de microdosis de procaína en puntos específicos busca 'resetear' o 'normalizar' la actividad eléctrica en las células y tejidos afectados. Se basa en la teoría de que las células sanas tienen un potencial de membrana (una diferencia de carga eléctrica entre el interior y el exterior) que se altera cuando están enfermas o irritadas. La procaína ayudaría a restablecer este potencial de membrana a su estado normal.

Además, se postula que la procaína puede influir en el equilibrio de iones como el sodio y el potasio a nivel celular. Estos iones son esenciales para la función eléctrica de las células nerviosas y musculares. Al normalizar este equilibrio, se ayudaría a la célula a recuperar su nivel energético de base y a funcionar correctamente.

En esencia, la Terapia Neural se realiza para:

  • Neutralizar campos interferentes que perturban el organismo.
  • Restablecer el orden biológico y la capacidad de autorregulación del cuerpo.
  • Aliviar el dolor y otros síntomas asociados a la desregulación del sistema nervioso.
  • Ayudar a las células a recuperar su potencial energético y funcional.

Se cree que la procaína tiene un efecto modulador: si las células están hiperexcitadas, la inyección ayuda a calmar su actividad; si están hipoactivas, las estimula. Este efecto bidireccional es clave para entender cómo busca restablecer el equilibrio.

Riesgos de la Terapia Neural

Como cualquier procedimiento que involucra inyecciones, la Terapia Neural no está exenta de ciertos riesgos, aunque generalmente son mínimos y manejables cuando es realizada por un profesional experimentado y en un entorno adecuado.

Los mayores riesgos están asociados principalmente a la posibilidad de una reacción alérgica al anestésico local utilizado, comúnmente la procaína. Aunque las reacciones alérgicas severas a la procaína son raras, son el riesgo más significativo. Por esta razón, en algunos casos, el profesional puede optar por realizar una pequeña prueba de alergia intradérmica en el brazo del paciente antes de proceder con el tratamiento completo, especialmente si existen antecedentes de alergias a anestésicos o medicamentos en general. Es crucial informar al terapeuta sobre cualquier alergia conocida.

Otros posibles riesgos y efectos secundarios locales incluyen:

  • Sangrado o Hematoma: Puede ocurrir un pequeño sangrado o la formación de un pequeño hematoma (moretón) en el sitio de la inyección. Esto es más probable en personas que toman medicamentos antiinflamatorios (como aspirina o ibuprofeno) o anticoagulantes. Es vital comunicar al terapeuta si se está tomando este tipo de medicación para que pueda tomar las precauciones necesarias o considerar si la terapia es adecuada.
  • Dolor o Sensibilidad: Puede experimentarse un ligero dolor o sensibilidad temporal en el punto de inyección.
  • Mareo o Vasovagal: En raras ocasiones, algunas personas pueden experimentar un mareo leve o una reacción vasovagal (desmayo) relacionada con la inyección, similar a lo que puede ocurrir con otras inyecciones o extracciones de sangre.

Es importante destacar que, debido a las bajas concentraciones y pequeñas cantidades de anestésico utilizadas, los efectos secundarios sistémicos (que afectan a todo el cuerpo), como los que podrían ocurrir con dosis anestésicas mayores, son extremadamente raros. El riesgo de toxicidad por anestésicos es mínimo en Terapia Neural.

Siempre se debe buscar un profesional sanitario cualificado y con experiencia en Terapia Neural para minimizar los riesgos y asegurar que el procedimiento se realice de manera segura.

Preparación para una Sesión

La preparación inmediata para una sesión de Terapia Neural es bastante simple. No se requieren ayunos ni preparativos complejos en la mayoría de los casos. La preparación principal recae en el terapeuta, quien debe realizar una adecuada desinfección de la piel en el área donde se realizará la inyección y, fundamentalmente, elegir con precisión los puntos a tratar basándose en la historia clínica del paciente y la exploración física.

Sin embargo, es crucial que el paciente informe al terapeuta sobre ciertos aspectos antes de la sesión:

  • Historial de Alergias: Especialmente a anestésicos locales como la procaína.
  • Medicación Actual: Informar sobre cualquier medicamento que esté tomando, particularmente anticoagulantes o antiinflamatorios, debido al riesgo de sangrado.
  • Condiciones Médicas Preexistentes: Existen ciertas contraindicaciones importantes que deben ser consideradas.

Las principales contraindicaciones para el uso de Terapia Neural mencionadas son:

  • Bloqueo Auricular Completo: Un tipo grave de arritmia cardíaca.
  • Cardiopatías Descompensadas: Enfermedades del corazón que no están controladas.
  • Hipotonías Graves: Presión arterial muy baja y no controlada.
  • Brotes Agudos de Miastenia Gravis: Una enfermedad neuromuscular autoinmune.

Además de estas, un terapeuta responsable evaluará otras condiciones que puedan desaconsejar el tratamiento o requerir precauciones especiales.

Recuperación Tras una Sesión

La recuperación después de una sesión de Terapia Neural suele ser rápida y con pocas molestias. Dado que las agujas utilizadas son muy finas (similares a las de acupuntura o inyecciones de insulina) y la cantidad de líquido inyectado es mínima, el trauma tisular es mínimo.

En la mayoría de los casos, el paciente puede experimentar una leve sensación en el punto de inyección que desaparece rápidamente. Como se mencionó en los riesgos, puede aparecer un pequeño hematoma o sangrado puntual, pero rara vez es significativo.

Lo más notable de la recuperación es que, a menudo, los pacientes refieren una disminución del dolor o una mejoría en los síntomas en las primeras horas o días después de la aplicación. Esta respuesta inicial positiva es un buen indicativo de que la terapia está siendo efectiva. La mejoría del dolor crónico, en particular, puede tener un impacto positivo rápido en el estado de ánimo y las alteraciones psicológicas asociadas al sufrimiento prolongado.

No se requiere un tiempo de reposo prolongado; la mayoría de las personas pueden retomar sus actividades normales poco después de la sesión, siguiendo las indicaciones específicas que pueda dar el terapeuta.

Resultados de la Terapia Neural

Los resultados de la Terapia Neural pueden variar de una persona a otra y dependen en gran medida de la complejidad del caso y de la respuesta individual del paciente. En general, se buscan resultados positivos, manifestados por una disminución del dolor y una mejora en la función y el bienestar general.

Es importante tener en cuenta que la Terapia Neural a menudo requiere varias sesiones para lograr efectos duraderos. La respuesta puede ser inmediata en algunos casos (el llamado 'fenómeno en segundos' o efecto Hunecke), pero en otros, la mejoría es gradual a lo largo de las sesiones.

Si tras las primeras sesiones no se observa una mejoría significativa del dolor o los síntomas, el terapeuta puede considerar la posibilidad de que exista un 'campo interferente' más profundo o diferente al que se ha estado tratando inicialmente. A veces, el origen del dolor no está en la zona donde se siente, sino en un campo interferente distante que perturba el sistema nervioso a distancia.

Un ejemplo clásico de campo interferente distante son ciertas cicatrices, especialmente aquellas que afectan a nervios o zonas con alta densidad nerviosa (como cicatrices de amigdalectomía, cesáreas, cirugías dentales, etc.). Los problemas dentales, como muelas del juicio impactadas o tratamientos de conducto antiguos, también se consideran a menudo como potenciales campos interferentes que pueden producir dolor o disfunciones en otras partes del cuerpo.

En estos casos, el terapeuta puede reevaluar y dirigir las inyecciones a estos campos interferentes potenciales, incluso si no son dolorosos por sí mismos. La estrategia suele comenzar tratando zonas más superficiales o evidentes y, si no hay una respuesta clara, investigar y tratar campos interferentes más profundos o distantes.

Preguntas Frecuentes sobre Terapia Neural

A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes que suelen surgir acerca de la Terapia Neural, basándonos en la información proporcionada:

¿Cómo es la terapia neural para la próstata?

La Terapia Neural puede ser una opción para tratar el dolor prostático y los síntomas asociados a la prostatitis (inflamación de la próstata), siempre que no sea de origen infeccioso activo. En estos casos, las inyecciones de procaína se suelen aplicar en la zona suprapúbica (justo encima del hueso púbico), evitando cuidadosamente dañar la vejiga u otras estructuras. Este enfoque busca regular la inervación de la zona pélvica. Este tratamiento también se considera útil para ciertas condiciones de la vejiga, como la vejiga neurógena, donde hay una disfunción en el control nervioso de la vejiga.

¿Cómo es la terapia neural para la migraña?

La migraña fue uno de los primeros usos documentados de la Terapia Neural, lo que llevó al descubrimiento de la importancia de los campos interferentes. En el tratamiento de la migraña, la terapia se centra tanto en el tratamiento segmentario (inyecciones en la cabeza, cuello y hombros) como en la búsqueda y neutralización de campos interferentes distantes que puedan estar desencadenándola. Estos campos pueden ser cicatrices (especialmente las de cesáreas, amigdalectomía, tiroides), problemas dentales (mala posición de terceros molares, cicatrices de extracciones) o cicatrices en el propio cráneo o cuero cabelludo. La terapia busca regular el sistema nervioso autónomo que se cree juega un papel clave en la fisiopatología de la migraña.

¿Cómo es la terapia neural para la ansiedad?

Para el tratamiento de la ansiedad, la Terapia Neural se basa en la aplicación de procaína en puntos donde el paciente refiere sentir la ansiedad de forma física. Estos puntos suelen localizarse en áreas asociadas a la somatización de la ansiedad, como la zona del tórax (pecho) o la parte alta del abdomen (epigastrio), regiones densamente inervadas por el sistema nervioso vegetativo. Las inyecciones en estas zonas buscan actuar como un regulador biológico, ayudando a normalizar la actividad del sistema nervioso autónomo que se encuentra a menudo desregulado en estados de ansiedad, mejorando así la sensación subjetiva del paciente.

¿Deja cicatrices la terapia neural?

No, la Terapia Neural no deja cicatrices permanentes. Las agujas utilizadas para las microinyecciones son extremadamente finas, comparables a las que se usan para la insulina o en acupuntura. El punto de inyección es tan pequeño que, aunque puede ser visible como un pequeño punto rojo o una mínima marca durante las primeras horas o uno o dos días, desaparece completamente sin dejar rastro a largo plazo. La piel se recupera rápidamente de la pequeña punción.

¿Tiene efectos secundarios la terapia neural?

En general, la Terapia Neural se considera una técnica con muy pocos efectos secundarios cuando es realizada por un profesional cualificado. El único efecto secundario más relevante es el riesgo de una reacción alérgica al anestésico local utilizado, como la procaína. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, las reacciones severas son raras y se toman precauciones para minimizarlas.

Debido a que se utilizan cantidades muy pequeñas y diluidas de anestésico, los efectos secundarios sistémicos que podrían asociarse a dosis más altas de estos fármacos (como toxicidad cardíaca o neurológica) prácticamente no aparecen en la Terapia Neural. Los efectos secundarios locales (pequeño hematoma, dolor leve en la inyección) son transitorios y menores.

Conclusión

La Terapia Neural se presenta como una interesante alternativa terapéutica centrada en la autorregulación del sistema nervioso vegetativo mediante el uso de microinyecciones de procaína. Ofrece una perspectiva diferente para abordar el dolor crónico y diversas disfunciones, buscando neutralizar campos interferentes que alteran el equilibrio del cuerpo. Si bien los riesgos son generalmente bajos, principalmente relacionados con la alergia a la procaína o pequeños hematomas, es fundamental que sea administrada por un profesional cualificado y que el paciente informe sobre su historial médico completo. Sus aplicaciones son variadas, desde dolores de cabeza hasta problemas digestivos, y aunque los resultados pueden requerir varias sesiones y variar entre individuos, para muchas personas representa una vía para recuperar el bienestar y la calidad de vida, permitiéndoles estar bien para dar lo mejor de sí mismos.

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