¿Es bueno caminar si se tiene una hernia discal?

Hernia Discal Torácica: La Gran Desconocida

05/05/2018

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Dentro del amplio espectro de las patologías de la columna vertebral, la hernia discal es una afección relativamente común. Sin embargo, cuando hablamos de la región torácica, la historia cambia. La hernia discal torácica, también conocida como hernia discal dorsal, se presenta con mucha menos frecuencia que sus primas cervicales o lumbares, lo que a menudo la convierte en una gran desconocida, tanto para el público general como, en ocasiones, en el ámbito del diagnóstico inicial. Esta particularidad, sumada a la variabilidad de sus síntomas, puede retrasar su identificación y, por ende, su tratamiento adecuado. Comprender qué es, por qué ocurre en esta zona específica de la espalda y cuáles son las opciones para abordarla es fundamental para quienes la padecen o buscan información sobre ella.

What is a dorsal hernia?
The thoracic or dorsal disc herniation is a degenerative pathology of the spine. Although degenerative spinal pathology is a very common disorder throughout the population, the thoracic location of this type of problem is the most uncommon of the entire spine.
¿De que hablaremos?

¿Qué es la Hernia Discal Torácica o Dorsal?

La columna vertebral está compuesta por una serie de huesos llamados vértebras, apilados unos sobre otros desde el cráneo hasta el coxis. Entre cada vértebra, se encuentra un disco intervertebral, una estructura en forma de almohadilla que actúa como amortiguador y permite el movimiento de la columna. Estos discos tienen una parte exterior fibrosa y resistente (anillo fibroso) y un centro gelatinoso (núcleo pulposo).

Una hernia discal ocurre cuando el anillo fibroso se debilita o se rompe, permitiendo que parte del núcleo pulposo se desplace o 'hernie' hacia afuera. Este material herniado puede presionar los nervios cercanos o la médula espinal, causando dolor y otros síntomas neurológicos.

En el caso específico de la hernia discal torácica o dorsal, este proceso se produce en la sección media de la espalda, que corresponde a la columna torácica, compuesta por doce vértebras (T1 a T12). Esta región es única debido a su conexión con las costillas, formando la caja torácica, lo que le confiere una gran estabilidad y limita su rango de movimiento en comparación con las regiones cervical y lumbar. Es esta misma estabilidad la que explica, en parte, por qué las hernias en esta área son menos frecuentes.

La mayoría de las hernias discales torácicas son de naturaleza degenerativa. Esto significa que se desarrollan con el tiempo debido al desgaste natural de los discos, un proceso que se acelera con la edad, factores genéticos, el tabaquismo, la obesidad o trabajos que implican cargas repetitivas o vibraciones. Aunque menos común, un traumatismo severo en la espalda torácica también podría causar una hernia discal aguda.

¿Por Qué son Menos Frecuentes las Hernias Discales en la Zona Torácica?

Como mencionamos, la columna torácica es la sección más rígida y estable de la columna vertebral. Esta estabilidad se debe principalmente a varios factores:

  • Las Costillas: Cada vértebra torácica, excepto T11 y T12, se articula con un par de costillas, formando una estructura de jaula (la caja torácica) que limita significativamente el movimiento de flexión, extensión y rotación en esta área.
  • Orientación de las Carillas Articulares: Las superficies articulares entre las vértebras torácicas están orientadas de una manera que restringe el movimiento.
  • Lordosis Fisiológica Reducida: A diferencia de las curvas cervical y lumbar (lordosis), la curva torácica es una cifosis (curva hacia afuera), que también contribuye a la estabilidad.

Esta menor movilidad y mayor estabilidad implican que los discos intervertebrales torácicos están sometidos a menos estrés mecánico por movimiento repetitivo en comparación con los discos cervicales (que soportan la cabeza y son muy móviles) o lumbares (que soportan la mayor parte del peso corporal y permiten una gran cantidad de movimiento). Por lo tanto, la degeneración y el riesgo de herniación son inherentemente menores en esta región.

Síntomas de la Hernia Discal Torácica

Uno de los aspectos más desafiantes de la hernia discal torácica es la variabilidad y, a menudo, la naturaleza atípica de sus síntomas. Esto contribuye a que, como se menciona en la información inicial, muchas hernias torácicas estén infradiagnosticadas o su diagnóstico se retrase.

Los síntomas pueden variar dependiendo del tamaño y la ubicación exacta de la hernia, así como de si está comprimiendo una raíz nerviosa específica, la médula espinal o ambas.

Dolor Dorsal

El síntoma más común es el dolor localizado en la parte media de la espalda. Este dolor puede ser sordo o agudo, y a menudo empeora con la actividad, al sentarse durante mucho tiempo, o al toser o estornudar.

Dolor Radicular (Dolor que se Irradia)

Si la hernia comprime una raíz nerviosa que sale de la médula espinal a ese nivel, el dolor puede seguir el camino de ese nervio. En la región torácica, esto a menudo se traduce en dolor que se irradia alrededor del tronco, siguiendo el patrón de las costillas (dolor intercostal). Este dolor puede sentirse como una banda apretada alrededor del pecho o el abdomen, y a veces puede confundirse con problemas cardíacos, pulmonares, gastrointestinales o renales, lo que complica el diagnóstico.

Síntomas Neurológicos

Si la hernia es grande o está ubicada centralmente, puede comprimir la médula espinal (mielopatía). Los síntomas de compresión medular son más graves y pueden incluir:

  • Debilidad, entumecimiento o sensación de hormigueo en las piernas (parestesias).
  • Dificultad para caminar o mantener el equilibrio (ataxia).
  • Aumento del tono muscular en las piernas (espasticidad).
  • Reflejos exagerados en las piernas.
  • En casos severos, problemas de control de la vejiga o el intestino (disfunción esfinteriana), lo cual es una emergencia médica.

La presencia de síntomas neurológicos, especialmente debilidad progresiva o problemas de control de esfínteres, es una indicación importante para considerar un tratamiento más agresivo, como la cirugía.

Diagnóstico de la Hernia Discal Torácica

El diagnóstico de una hernia discal torácica comienza con una historia clínica detallada y un examen físico completo, incluyendo una evaluación neurológica para buscar signos de compresión nerviosa o medular.

Dado que los síntomas pueden ser variados y atípicos, las pruebas de imagen son cruciales para confirmar la presencia y la ubicación de la hernia:

  • Resonancia Magnética (RM): Es la herramienta de imagen de elección para diagnosticar hernias discales. Proporciona imágenes detalladas de los discos intervertebrales, la médula espinal y los nervios, permitiendo visualizar la hernia y evaluar su impacto en las estructuras neurales.
  • Tomografía Computarizada (TC) o Mielografía por TC: Puede ser útil si la RM no es posible o para evaluar la compresión ósea asociada. Una mielografía por TC implica inyectar un contraste en el espacio alrededor de la médula espinal antes de realizar la TC, lo que ayuda a visualizar la compresión de la médula o los nervios.

Es importante recordar que la presencia de una hernia discal en una imagen no siempre se correlaciona con los síntomas. Muchas personas tienen hernias discales asintomáticas. Por lo tanto, el diagnóstico se basa en la combinación de los síntomas del paciente, los hallazgos del examen físico y los resultados de las pruebas de imagen.

Opciones de Tratamiento

El tratamiento de la hernia discal torácica depende de la gravedad de los síntomas, la presencia de déficits neurológicos y el tamaño y la ubicación de la hernia.

Tratamiento Conservador

En la mayoría de los casos, especialmente cuando los síntomas son principalmente dolorosos y no hay signos de compresión medular significativa o déficits neurológicos progresivos, el tratamiento inicial es conservador. Este enfoque busca aliviar el dolor y la inflamación, mejorar la función y permitir que el cuerpo se recupere por sí mismo.

  • Reposo Relativo: Evitar actividades que exacerben el dolor durante un corto período de tiempo. El reposo prolongado no suele ser recomendable.
  • Medicamentos: Analgésicos (como paracetamol), antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para reducir la inflamación y el dolor, y relajantes musculares para aliviar los espasmos. En algunos casos, se pueden usar medicamentos para el dolor neuropático si hay compresión nerviosa.
  • Fisioterapia: Ejercicios de estiramiento suave, fortalecimiento de los músculos del tronco y la espalda, y educación postural. La fisioterapia ayuda a mejorar la estabilidad de la columna, reducir la presión sobre los nervios y mejorar la movilidad.
  • Inyecciones Epidurales: Aunque menos comunes en la columna torácica que en la lumbar, las inyecciones de corticosteroides en el espacio epidural pueden ayudar a reducir la inflamación alrededor de los nervios y aliviar el dolor de forma temporal.

El tratamiento conservador suele ser eficaz para aliviar los síntomas en muchos pacientes con hernias discales torácicas no complicadas.

Tratamiento Quirúrgico

La cirugía se considera cuando el tratamiento conservador no alivia los síntomas después de un período razonable, o, lo que es más importante, cuando hay evidencia de compresión significativa de la médula espinal o de las raíces nerviosas que causa déficits neurológicos progresivos (como debilidad creciente, dificultad para caminar o problemas de control de esfínteres). La cirugía busca descomprimir las estructuras neurales afectadas, retirando la parte herniada del disco.

Históricamente, la cirugía para hernias discales torácicas era un procedimiento más complejo y riesgoso que en otras áreas de la columna debido a la proximidad de la médula espinal y la dificultad de acceso a la parte frontal de la columna (donde a menudo se encuentran estas hernias). Las técnicas tradicionales implicaban abordajes más amplios, a veces desde la parte frontal o lateral del tórax, con una recuperación más prolongada.

Cirugía Mínimamente Invasiva: Un Avance Importante

En las últimas décadas, los avances en las técnicas quirúrgicas han transformado el abordaje de muchas patologías de columna, incluyendo las hernias discales torácicas. La cirugía mínimamente invasiva (MIS) ha ganado terreno por sus potenciales beneficios.

Una de las técnicas mínimamente invasivas más prometedoras para las hernias discales torácicas es la discectomía endoscópica. Esta técnica utiliza pequeñas incisiones y un endoscopio (un tubo delgado con una cámara y luz) para visualizar el área quirúrgica y trabajar con instrumentos especializados. Permite al cirujano acceder a la hernia, a menudo desde la parte posterior o lateral, con una interrupción mínima de los músculos y tejidos circundantes.

Los beneficios de la cirugía endoscópica en comparación con las técnicas abiertas tradicionales pueden incluir:

  • Menor daño muscular y de tejidos blandos.
  • Incisiones más pequeñas y cicatrices menos notables.
  • Menor dolor postoperatorio.
  • Menor pérdida de sangre.
  • Estancia hospitalaria más corta.
  • Recuperación más rápida.

Esta técnica endoscópica, como la mencionada en la información proporcionada, representa un avance significativo para los pacientes con hernias discales torácicas que requieren intervención quirúrgica, ofreciendo una opción menos invasiva con un camino más rápido hacia la recuperación.

Recuperación Postoperatoria

La recuperación después de la cirugía de hernia discal torácica, especialmente con técnicas mínimamente invasivas como la endoscopia, es generalmente más rápida y menos dolorosa que con cirugías abiertas. Sin embargo, sigue siendo un proceso que requiere tiempo y paciencia.

Inmediatamente después de la cirugía, el paciente estará bajo observación para controlar el dolor y los signos neurológicos. El manejo del dolor es crucial para permitir una movilización temprana.

La fisioterapia postoperatoria es una parte esencial de la recuperación. Comienza poco después de la cirugía y progresa gradualmente para ayudar al paciente a recuperar la fuerza, la flexibilidad y la función. Los ejercicios se centran en fortalecer los músculos del tronco, mejorar la postura y enseñar técnicas de movimiento seguras para proteger la columna.

El tiempo de recuperación varía de persona a persona y depende de la técnica quirúrgica utilizada, la salud general del paciente y la gravedad de los síntomas antes de la cirugía. Mientras que con la cirugía abierta la recuperación completa puede llevar varios meses, las técnicas mínimamente invasivas a menudo permiten regresar a actividades ligeras en pocas semanas y a actividades más extenuantes en unos pocos meses.

Tabla Comparativa: Tratamiento Conservador vs. Quirúrgico

AspectoTratamiento ConservadorTratamiento Quirúrgico
Indicación PrincipalDolor sin déficits neurológicos progresivos; síntomas leves a moderados.Déficits neurológicos progresivos (debilidad, problemas de esfínteres); dolor severo e incapacitante que no mejora con tratamiento conservador; compresión medular significativa.
Tipo de IntervenciónNo invasivo (medicamentos, fisioterapia, reposo relativo, inyecciones).Invasivo (discectomía para remover la hernia, puede ser abierta o mínimamente invasiva).
RiesgosGeneralmente bajos; posibles efectos secundarios de medicamentos o inyecciones.Riesgos asociados a cualquier cirugía de columna (infección, sangrado, daño nervioso, necesidad de cirugía adicional); riesgos específicos de la zona torácica.
Tiempo de RecuperaciónVaría (semanas a meses), depende de la respuesta al tratamiento.Varía (semanas a meses), generalmente más rápido con técnicas mínimamente invasivas.
Eficacia en Síntomas Neurológicos SeverosLimitada; no detiene la progresión de déficits por compresión medular.Principal objetivo cuando hay déficits neurológicos; busca descomprimir para prevenir daño permanente.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Es grave una hernia discal torácica?

La gravedad varía. Muchas son pequeñas y asintomáticas o causan solo dolor leve. Sin embargo, si una hernia discal torácica comprime la médula espinal, puede causar síntomas neurológicos graves y progresivos, incluyendo debilidad en las piernas y problemas de control de esfínteres, lo que puede ser una emergencia médica y requerir cirugía urgente para prevenir daño permanente.

¿Se cura sola una hernia discal torácica?

El disco herniado en sí mismo rara vez 'vuelve a su lugar'. Sin embargo, en muchos casos, los síntomas (especialmente el dolor) pueden mejorar significativamente o desaparecer con tratamiento conservador a medida que la inflamación disminuye y el cuerpo se adapta. La capacidad de que la hernia 'se reabsorba' parcialmente es más común en la columna lumbar que en la torácica. Aun así, muchos pacientes mejoran sin cirugía.

¿Qué tipo de actividades o deportes puedo hacer si tengo una hernia discal torácica?

Depende de tus síntomas y de la gravedad de la hernia. Inicialmente, se recomienda evitar actividades de alto impacto, levantamiento de pesas o movimientos que exacerben el dolor. La fisioterapia puede ayudarte a identificar ejercicios seguros y a fortalecer tu espalda. Actividades de bajo impacto como caminar, nadar o ciclismo (con buena postura) suelen ser beneficiosas. Siempre consulta con tu médico o fisioterapeuta antes de comenzar o modificar un programa de ejercicios.

¿Cuánto tiempo dura la recuperación después de la cirugía de hernia discal torácica?

El tiempo de recuperación varía. Con técnicas mínimamente invasivas como la endoscopia, la estancia hospitalaria suele ser corta (a veces, incluso ambulatoria o una noche) y la recuperación inicial (volver a actividades ligeras) puede ser de unas pocas semanas. La recuperación completa y el regreso a actividades más demandantes pueden llevar de 2 a 4 meses o más, dependiendo de la extensión de la cirugía y la respuesta individual.

¿Puede la acupuntura ayudar con el dolor de una hernia discal torácica?

La acupuntura es una terapia complementaria que se ha utilizado para el manejo del dolor de espalda. Si bien la evidencia específica sobre su eficacia para las hernias discales torácicas es limitada, algunas personas encuentran alivio del dolor con la acupuntura. Puede ser considerada como parte de un enfoque de tratamiento conservador, pero no aborda la compresión mecánica de la médula o los nervios. Es importante discutir cualquier terapia complementaria con tu médico y no retrasar los tratamientos convencionales, especialmente si hay síntomas neurológicos.

Conclusión

La hernia discal torácica es una afección menos común pero potencialmente seria de la columna vertebral. Su diagnóstico puede ser un desafío debido a la variabilidad de los síntomas, que a menudo se confunden con problemas de otros sistemas corporales. Si experimentas dolor persistente en la parte media de la espalda, dolor que se irradia alrededor del tronco o, crucialmente, cualquier síntoma neurológico en las piernas, es fundamental buscar evaluación médica para obtener un diagnóstico preciso.

El tratamiento varía desde enfoques conservadores, que son suficientes para muchos pacientes, hasta la cirugía en casos seleccionados, especialmente aquellos con compresión medular o radicular significativa. Los avances en técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, como la discectomía endoscópica, ofrecen opciones de tratamiento con recuperaciones más rápidas y menos dolorosas, mejorando la calidad de vida de los pacientes que requieren intervención quirúrgica. La clave está en un diagnóstico temprano y un plan de tratamiento individualizado.

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