Quem trouxe a acupuntura para o Brasil?

Acupuntura en Brasil: Historia y Regulación

21/02/2011

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La acupuntura, una práctica milenaria originada en la Medicina Tradicional China (MTC), ha recorrido un largo camino desde sus orígenes hasta su llegada y establecimiento en países occidentales como Brasil. Reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) por su potencial terapéutico, su inserción en nuevos contextos culturales y sistemas de salud no ha estado exenta de desafíos y conflictos.

Quem trouxe a acupuntura para o Brasil?
Em 1958, Friedrich Spaeth, fisioterapeuta, considerado responsável pela difusão da acupuntura na sociedade brasileira na década de 1950, começou a ensinar esta prática milenar no Rio de Janeiro e em São Paulo e, em 1972, foi fundada a Associação Brasileira de Acupuntura (ABA) 6.

El viaje de la acupuntura a Brasil es una historia entrelazada con la inmigración y la persistencia. Los primeros vestigios de su llegada se remontan a 1810 con la llegada de inmigrantes chinos a Río de Janeiro. Posteriormente, en 1908, los inmigrantes japoneses introdujeron la acupuntura japonesa, aunque inicialmente circunscrita a su propia comunidad.

Sin embargo, la figura clave en la difusión de la acupuntura a la sociedad brasileña en la década de 1950 fue Friedrich Spaeth, un fisioterapeuta que comenzó a enseñar esta práctica en Río de Janeiro y São Paulo. Su labor sentó las bases para un mayor conocimiento y aceptación. En 1972, un hito importante fue la fundación de la Asociación Brasileña de Acupuntura (ABA).

A pesar de estos avances iniciales, el camino de la acupuntura en Brasil estuvo marcado por una fuerte resistencia de la clase médica. Durante un tiempo, fue calificada como “charlatanismo” y “creencia” por algunos consejos de medicina. Esta oposición llevó a que la introducción y el desarrollo temprano de la práctica fueran impulsados principalmente por profesionales de otras áreas de la salud, pasando por un período caracterizado por la marginación antes de lograr una mayor aceptación.

El proceso de “importación” y aculturación de un sistema médico externo generó tensiones y conflictos, influenciados por diversos factores como el poder de las asociaciones y consejos profesionales, las leyes laborales y educativas, el sistema nacional de salud, la historia de la inmigración oriental y las instituciones de investigación.

En la década de 1980, tanto los movimientos de la sociedad civil como la creciente demanda de la población por servicios de salud presionaron a las instituciones médicas para una “apertura” hacia las medicinas alternativas. Un momento significativo fue la Declaración de Venecia en 1986, que promovió el diálogo entre la ciencia y otras formas de conocimiento, viéndolas como complementarias.

A partir de los años 80, varios consejos de clase comenzaron a reconocer la acupuntura mediante resoluciones. El Consejo Federal de Fisioterapia y Terapia Ocupacional (COFFITO) lo hizo en 1985, seguido por el Consejo Federal de Biomedicina en 1986. Posteriormente, el Consejo Federal de Medicina (CFM) la reconoció como especialidad médica en 1995, aunque defendiendo la exclusividad para médicos. Otros consejos como el de Enfermería, Farmacia, Fonoaudiología y Psicología también la reconocieron para sus respectivos profesionales, creando un escenario de dilemas ético-legales.

La inserción de la acupuntura en el sistema público de salud brasileño (SUS) comenzó en 1999, siendo incluida en la tabla del Sistema de Información Ambulatorial (SIA/SUS). Esta inclusión fue reforzada en 2006 con la aprobación de la Política Nacional de Prácticas Integrativas y Complementares en el SUS, que busca estimular mecanismos naturales de prevención y recuperación de la salud, con énfasis en la atención integral y el vínculo terapéutico.

¿De que hablaremos?

El Debate Central: ¿Acto Médico o Práctica Multiprofesional?

A pesar de su creciente aceptación e inserción en el SUS, la acupuntura en Brasil enfrenta una intensa disputa política y jurídica sobre quién tiene derecho a practicarla. Esta controversia se centra en la definición de si la acupuntura es un acto médico exclusivo o si puede ser ejercida por otros profesionales de la salud cualificados.

La división inicial dentro de la comunidad de acupuntores llevó a la creación de la Sociedad Médica Brasileña de Acupuntura (SMBA) en 1984, que reunió a médicos que defendían la práctica exclusiva para su categoría, en contraposición a la postura más amplia de la ABA. Esta lucha por el estatus de especialidad médica exclusiva se intensificó con la aparición de cursos y el aumento de profesionales no médicos practicando acupuntura.

Uno de los principales argumentos de la clase médica a favor de la exclusividad es la cuestión del diagnóstico. Sostienen que la acupuntura trata enfermedades y que el diagnóstico y tratamiento de enfermedades son actividades exclusivas de los médicos. Argumentan que los profesionales no médicos carecen de la formación médica necesaria para realizar un diagnóstico clínico completo, solicitar e interpretar exámenes, lo que podría llevar a errores significativos.

Sin embargo, la perspectiva multiprofesional y algunos médicos argumentan que el diagnóstico en la Medicina Tradicional China es inherentemente diferente del diagnóstico alopático occidental. El diagnóstico en MTC se basa en la evaluación del desequilibrio energético (Yin y Yang), la observación, la palpación y la anamnesis detallada del contexto de vida del paciente, no necesariamente en la identificación de una enfermedad occidental específica. Además, señalan que muchos pacientes que buscan acupuntura ya tienen diagnósticos médicos previos, y que el objetivo es trabajar de forma integrada, como propone la OMS y el SUS.

Otro punto de debate recurrente es la seguridad, específicamente el riesgo de procedimientos invasivos como la inserción de agujas y la posibilidad de complicaciones como el neumotórax. La clase médica argumenta que la acupuntura es un procedimiento invasivo y que solo los médicos están capacitados para manejar adecuadamente estos riesgos. El Proyecto del Acto Médico (PLS 268/2002) buscaba atribuir exclusivamente a los médicos los procedimientos invasivos, incluyendo la punción cutánea.

En respuesta, los defensores de la práctica multiprofesional señalan que la acupuntura incluye una variedad de técnicas que no se limitan al uso de agujas. Además, argumentan que la incidencia de complicaciones graves, como el neumotórax, es extremadamente baja y, cuando ocurren, a menudo están relacionadas con la negligencia del profesional o la violación de procedimientos de esterilización, no necesariamente con su formación médica. Afirman que muchos de los accidentes reportados históricamente fueron causados por médicos y que, en comparación con los errores médicos o las infecciones hospitalarias, los incidentes relacionados con la acupuntura son insignificantes.

La necesidad de regulación es un punto de acuerdo, pero la forma de esa regulación es la fuente del conflicto. Mientras la clase médica busca la exclusividad, otros profesionales y asociaciones abogan por una regulación que permita a todos los profesionales de salud con formación universitaria y especialización en acupuntura ejercer la práctica, asegurando que estén bajo la supervisión de sus respectivos consejos profesionales para proteger a la población de practicantes no cualificados. Se critica el enfoque corporativista de la clase médica, que busca restringir el campo de actuación de otras profesiones.

La Lucha Legal y el "Acto Médico"

El conflicto por la regulación de la acupuntura en Brasil se ha trasladado al ámbito legal. En 2012, el Tribunal Regional Federal de la 1ª Región (TRF1) emitió una decisión que favorecía la exclusividad médica de la práctica, anulando las resoluciones de otros consejos de salud que reconocían la acupuntura para sus profesionales. Esta decisión generó una fuerte reacción y recursos por parte de los consejos afectados ante instancias superiores como el Tribunal Superior (STJ) y el Supremo Tribunal Federal (STF).

Paralelamente, el debate en torno al Proyecto de Ley 268/2002, conocido como el "Acto Médico", exacerbó las tensiones. Este proyecto buscaba definir legalmente las actividades exclusivas de los médicos. Las demás categorías profesionales de la salud expresaron gran preocupación, argumentando que la redacción del proyecto, al definir de manera amplia e imprecisa lo que constituía un procedimiento invasivo y atribuir la acupuntura exclusivamente a los médicos, amenazaba la multidisciplinariedad en los servicios de salud y subordinaba a otras profesiones a la categoría médica. Consideraban que el proyecto, tal como estaba formulado, era inconstitucional y un retroceso para los principios del SUS, basados en la atención universal, igualitaria, integral y multiprofesional.

La presión de diversas asociaciones de profesionales de la salud llevó a que la entonces presidenta Dilma Rousseff vetara partes importantes del Acto Médico en 2013, específicamente los dispositivos que definían los procedimientos invasivos y atribuían la práctica de la acupuntura exclusivamente a los médicos. Los vetos fueron justificados por ser incompatibles con el modelo de atención del SUS y la Política Nacional de Prácticas Integrativas y Complementares, que fomenta el trabajo en equipo y la integración de diversas abordajes terapéuticas. El Poder Ejecutivo se comprometió a presentar una nueva propuesta para definir con precisión dichos procedimientos.

Estos vetos fueron vistos como una victoria por los profesionales de la salud no médicos, aunque generaron descontento en el Consejo Federal de Medicina. La situación legal y regulatoria de la acupuntura en Brasil sigue siendo compleja, con disputas en curso y la necesidad de una definición legal clara que concilie los intereses de las diversas categorías profesionales con las necesidades de salud de la población y los principios del sistema público de salud.

La integración efectiva de las Prácticas Integrativas y Complementarias, incluida la acupuntura, en el SUS, sigue siendo un desafío. Requiere no solo una resolución de los conflictos regulatorios y legales, sino también inversión en formación de recursos humanos cualificados y financiación adecuada. Aunque un modelo de atención integrativa pueda tener un costo inicial mayor, se argumenta que a medio y largo plazo puede generar ahorros al enfocarse en la prevención y la promoción de la salud de manera integral.

Preguntas Frecuentes sobre la Acupuntura en Brasil

Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre la práctica y regulación de la acupuntura en Brasil, basadas en la información disponible:

¿Quién puede practicar acupuntura en Brasil actualmente?

La situación es compleja debido a la disputa legal. El Consejo Federal de Medicina la considera una especialidad médica y defiende la exclusividad para médicos. Sin embargo, otros consejos profesionales de salud (Fisioterapia, Biomedicina, Enfermería, Farmacia, Fonoaudiología, Psicología) también han reconocido la acupuntura como especialidad para sus profesionales. Esto ha llevado a un conflicto legal, con decisiones judiciales que han sido apeladas. En la práctica, es ejercida por médicos y profesionales de otras áreas de la salud con formación en acupuntura.

¿Es la acupuntura segura?

La acupuntura es considerada relativamente segura si se aplica correctamente por un profesional cualificado, utilizando materiales estériles (generalmente desechables). Los efectos secundarios y complicaciones son poco comunes. La necesidad de una regulación clara busca justamente asegurar que solo profesionales debidamente formados la practiquen, independientemente de su formación inicial, para minimizar riesgos y proteger a la población.

¿La acupuntura está reconocida en el Sistema Único de Saúde (SUS)?

Sí, la acupuntura fue incluida en la tabla del SUS en 1999 y reforzada por la Política Nacional de Prácticas Integrativas y Complementares en 2006. Esto significa que, en teoría, puede ser ofrecida en unidades de salud pública, aunque su disponibilidad puede variar y enfrenta desafíos para su plena integración.

¿La acupuntura es considerada una especialidad médica?

Sí, el Consejo Federal de Medicina (CFM) la considera una especialidad médica desde 1995. Sin embargo, este reconocimiento coexistió y entró en conflicto con el reconocimiento de la acupuntura como especialidad por otros consejos profesionales de salud, lo que generó la disputa sobre la exclusividad.

¿Por qué existe tanta controversia sobre quién debe practicar acupuntura?

La controversia se origina en la propia historia de la acupuntura en Brasil, donde fue introducida y desarrollada inicialmente por profesionales no médicos ante la resistencia de la clase médica. Una vez que la clase médica la reconoció, buscó la exclusividad, argumentando la necesidad de formación médica para el diagnóstico y manejo de riesgos. Otros profesionales defienden su derecho a practicarla basándose en su formación en salud y especialización en acupuntura, argumentando que la MTC tiene su propia racionalidad diagnóstica y que la restricción es principalmente un conflicto corporativista.

Consideraciones Finales

La historia de la acupuntura en Brasil es un reflejo de los complejos procesos de inserción de prácticas terapéuticas no occidentales en sistemas de salud establecidos. Desde sus humildes inicios con la inmigración hasta su reconocimiento en el sistema público de salud, el camino ha sido arduo y marcado por disputas, principalmente en torno a la regulación profesional.

La polarización entre la defensa de la acupuntura como un acto médico exclusivo y la visión de una práctica multiprofesional ha generado un intenso conflicto legal y político. Las narrativas de los profesionales involucrados revelan las profundas convicciones detrás de cada postura, tocando temas como la naturaleza del diagnóstico en MTC vs. medicina occidental, los riesgos de la práctica y la necesidad de proteger a la población.

La necesidad de una regulación es evidente para garantizar la calidad y seguridad de la práctica y proteger a los pacientes de profesionales no cualificados. Sin embargo, la discusión no debe centrarse únicamente en la exclusividad médica, sino en cómo establecer criterios de formación y competencia que reconozcan el saber y el hacer de todos los profesionales cualificados, incluyendo aquellos que, como los primeros inmigrantes orientales, fueron pioneros en introducir y desarrollar esta práctica en el país.

La visión de la acupuntura como una práctica complementaria con su propia racionalidad, como la promueve la OMS y el propio SUS, sugiere que su potencial se maximiza cuando se integra, no cuando se restringe a una sola categoría profesional. El desafío futuro radica en encontrar un camino regulatorio que equilibre las legítimas preocupaciones sobre la seguridad y la calidad con la necesidad de garantizar el acceso de la población a esta terapéutica milenaria, reconociendo la diversidad de profesionales que la dominan.

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